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Brasil rescata a 13 niños rehenes en Curitiba y mata al secuestrador
La Policía brasileña rescata a 13 niños retenidos en una escuela de Curitiba después de tres horas de tensión y una operación especial del BOPE.
By André Gustavo Stumpf from Brasil - COT, CC BY 2.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Brasil rescata con vida a 13 niños retenidos en una escuela de Curitiba
- El secuestrador amenazó a los menores con un cuchillo y material inflamable
- El BOPE intervino tras unas tres horas de negociación y abatió al captor
La Policía brasileña rescató con vida a 13 niños de entre 4 y 5 años que habían sido tomados como rehenes en un centro municipal de educación infantil de Curitiba, capital del estado de Paraná. El episodio, ocurrido en el barrio de São Braz, terminó después de aproximadamente tres horas de tensión con una intervención del Batallón de Operaciones Policiales Especiales, el BOPE. El hombre que mantenía retenidos a los menores murió durante la actuación policial.
El asaltante había entrado en el CMEI São Braz, se había atrincherado en un aula y amenazaba a los pequeños con un cuchillo. La Policía confirmó además que llevaba un simulacro de arma de fuego y material inflamable. Cinco niños fueron trasladados posteriormente para una evaluación médica; las autoridades no informaron de heridas graves entre los menores.
Tres horas con 13 niños encerrados en un aula
La crisis comenzó durante la tarde, cuando el hombre consiguió acceder al recinto del centro infantil. Según las primeras reconstrucciones, había llegado en bicicleta y saltó el perímetro de la escuela antes de entrar en una de las aulas. Allí quedaron atrapados los 13 menores.
Lo que inicialmente podía parecer una intrusión se convirtió enseguida en una situación extrema. El hombre estaba armado con un cuchillo y disponía de una imitación de arma de fuego. También llevaba material inflamable, que llegó a esparcir por el aula mientras amenazaba con provocar un incendio.
Fuera, la escena era otra: vehículos policiales, equipos de emergencia, familiares esperando noticias y un perímetro cerrado alrededor del centro. El resto de alumnos y trabajadores pudo ser evacuado mientras las unidades especializadas se concentraban en el aula donde permanecían los rehenes. La prioridad era inequívoca: sacar a los niños con vida.
El BOPE intentó negociar antes de entrar
La Policía Militar de Paraná movilizó al BOPE, incluida su estructura especializada en negociación de crisis. Durante cerca de tres horas, los agentes intentaron convencer al captor para que entregara a los pequeños y abandonara el aula.
La negociación no consiguió resolver el secuestro. Según la versión oficial de la Policía Militar, el comportamiento del hombre fue volviéndose más agresivo y el peligro para los menores aumentó. La presencia de combustible dentro del aula elevaba todavía más el riesgo: un espacio cerrado, niños de cuatro y cinco años y la amenaza de fuego convertían cualquier demora en una apuesta delicada.
Fue entonces cuando los agentes de operaciones especiales decidieron efectuar la entrada táctica. La intervención terminó con la muerte del secuestrador y la liberación de los 13 niños.
Cinco menores fueron llevados a una evaluación médica
Los servicios sanitarios examinaron a los niños inmediatamente después del rescate. Cinco fueron derivados a centros médicos para ser evaluados. Informaciones locales señalaron además que al menos uno presentaba lesiones en el rostro relacionadas con la actuación del agresor.
No se comunicaron lesiones de gravedad. Algunas informaciones iniciales describieron a todos los pequeños como ilesos, mientras versiones posteriores detallaron que hubo menores que necesitaron atención sanitaria. El dato esencial permaneció intacto: los 13 salieron con vida.
El captor amenazó con incendiar la escuela
Uno de los elementos más inquietantes del episodio fue el material encontrado dentro del aula. La Policía indicó que el hombre disponía de una sustancia inflamable y había amenazado con prender fuego al recinto. También llevaba un encendedor, además del cuchillo y la réplica de arma de fuego.
Durante el secuestro circuló asimismo una carta atribuida al atacante. Las autoridades brasileñas deberán determinar su alcance y qué revela exactamente sobre sus intenciones. La motivación del asalto continúa bajo investigación y no se ha establecido públicamente una razón definitiva que explique por qué eligió el centro infantil de São Braz.
Medios brasileños informaron de antecedentes psiquiátricos del agresor, extremo atribuido a mandos policiales. Ese dato, por sí solo, no permite establecer una relación causal con el ataque. La investigación deberá reconstruir qué llevó al hombre hasta la escuela y qué pretendía conseguir con la toma de rehenes.
Apoyo psicológico para los niños, las familias y el personal
Una vez terminado el operativo comienza una parte menos visible. El Ayuntamiento de Curitiba movilizó asistencia psicológica para los menores, sus familias y los trabajadores del centro, después de varias horas en las que padres y madres permanecieron alrededor de la escuela esperando noticias.
En niños tan pequeños, una experiencia de estas características no termina necesariamente al salir por la puerta. El miedo, los cambios de sueño o la resistencia a regresar al colegio pueden aparecer después. De ahí que las autoridades locales hayan incluido el acompañamiento psicológico dentro de la respuesta posterior al secuestro.
El CMEI São Braz es un centro municipal de educación infantil destinado a los primeros años de escolarización. No se trataba, pues, de adolescentes capaces de comprender plenamente lo que ocurría, sino de niños de cuatro y cinco años encerrados durante horas frente a un adulto armado.
Paraná arrastra el recuerdo de otros ataques escolares
El caso vuelve a situar la violencia en centros educativos brasileños bajo una luz incómoda. El estado de Paraná ya había sufrido episodios graves. En 2023, un atacante armado entró en una escuela de Cambé y dos estudiantes murieron.
El episodio de Curitiba es distinto por su mecánica: no comenzó como un tiroteo masivo, sino como una toma de rehenes dentro de un centro infantil. Pero comparte el mismo punto vulnerable, el acceso de un agresor a un espacio concebido precisamente para ser seguro.
Esta vez el desenlace fue muy diferente. Tras horas de negociación, amenazas con un cuchillo y el riesgo añadido de un incendio, los 13 niños fueron rescatados con vida. La investigación deberá aclarar por qué el hombre eligió el CMEI São Braz, cómo logró entrar y qué ocurrió exactamente durante los minutos que llevaron al BOPE a intervenir.
Un rescate que evitó un desenlace mucho peor
La imagen que queda de São Braz no es la del aula cerrada, sino la de los pequeños saliendo después del operativo. Hubo tres horas de incertidumbre, un agresor armado, material inflamable y una negociación que finalmente dejó de ofrecer una salida segura.
La Policía brasileña optó entonces por entrar. El secuestrador murió y ninguno de los 13 menores perdió la vida. Cinco necesitaron evaluación médica y toda la comunidad educativa queda marcada por un episodio que convirtió durante unas horas una escuela infantil de Curitiba en el centro de una operación policial extrema.
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