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Cultura

Santoral del 11 de octubre: San Juan XXIII y todos los santos del día

El santoral del 11 de octubre reúne a San Juan XXIII, Santa Soledad Torres Acosta, San Felipe y la celebración de la Virgen de Begoña en Bizkaia.

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Santoral del 11 de octubre

Resumen

  • San Juan XXIII es uno de los grandes protagonistas del 11 de octubre
  • Santa Soledad Torres Acosta y san Felipe también figuran en el santoral
  • En Bizkaia, la fecha está marcada por la festividad de la Virgen de Begoña

El santoral de este 11 de octubre de 2026 tiene como uno de sus grandes protagonistas a san Juan XXIII, el papa Angelo Giuseppe Roncalli que impulsó el Concilio Vaticano II y quedó en la memoria popular como el «Papa bueno». La jornada recuerda también a santa María Soledad Torres Acosta, san Felipe diácono y san Alejandro Sauli; en España cobra especial relevancia, además, la festividad de la Virgen de Begoña, profundamente arraigada en Bilbao y Bizkaia.

Hay una particularidad este año. El 11 de octubre cae en domingo y el calendario litúrgico celebra el XXVIII Domingo del Tiempo Ordinario. Eso no borra el santoral de la fecha, pero sí explica por qué quien acuda a misa encontrará la liturgia dominical mientras, en el calendario de santos y en numerosas comunidades, sigue apareciendo el recuerdo de Juan XXIII y de las demás figuras asociadas a este día.

San Juan XXIII, el papa que marcó el 11 de octubre

Angelo Giuseppe Roncalli nació el 25 de noviembre de 1881 en Sotto il Monte, cerca de Bérgamo, en una familia numerosa de campesinos. Su trayectoria eclesiástica fue mucho más larga que su pontificado: sacerdote, diplomático, delegado apostólico, patriarca de Venecia y, finalmente, papa. Fue elegido el 28 de octubre de 1958 y tomó el nombre de Juan XXIII.

Su pontificado duró menos de cinco años, pero dejó una huella de esas que desmienten al calendario. Frente a la idea inicial de un pontífice de transición por su edad, Roncalli terminó impulsando uno de los acontecimientos religiosos más decisivos del siglo XX: el Concilio Vaticano II.

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No fue un detalle menor. Juan XXIII convocó una reunión mundial de obispos para abordar la relación de la Iglesia con un mundo que había cambiado a velocidad de vértigo tras dos guerras mundiales, la industrialización, la Guerra Fría y una transformación social que no esperaba permiso de nadie. Su estilo, menos solemne de lo acostumbrado y extraordinariamente cercano para los códigos vaticanos de la época, terminó convirtiéndose en parte de su legado.

También dejó dos encíclicas particularmente conocidas, Mater et magistra, de 1961, y Pacem in terris, publicada en 1963, en plena tensión internacional. Murió en Roma el 3 de junio de ese mismo año. Fue beatificado por Juan Pablo II en 2000 y el papa Francisco lo canonizó el 27 de abril de 2014, en la misma ceremonia que elevó a los altares a Juan Pablo II.

Por qué san Juan XXIII se celebra el 11 de octubre

Aquí está una de las curiosidades más interesantes del santoral. Juan XXIII no murió un 11 de octubre, sino el 3 de junio de 1963. Su memoria litúrgica se fijó en esta fecha por lo que ocurrió el 11 de octubre de 1962: aquel día abrió solemnemente el Concilio Vaticano II en la basílica de San Pedro.

La elección enlaza, por tanto, al santo con la obra que mejor resume su pontificado. El propio Juan XXIII había establecido el 11 de octubre como fecha inaugural del Concilio, relacionándola además con el recuerdo histórico del Concilio de Éfeso. En 2014, tras su canonización, la Iglesia incorporó oficialmente su celebración al Calendario Romano General como memoria libre cada 11 de octubre.

Es una excepción significativa. En lugar de mirar únicamente al día de su muerte, la fecha recuerda una decisión que cambió la historia contemporánea de la Iglesia. Dicho de manera sencilla: el santoral conserva aquí no solo una biografía, sino también un acontecimiento.

Santa Soledad Torres Acosta, una madrileña entre los santos del día

El 11 de octubre tiene también un nombre español de enorme peso: santa María Soledad Torres Acosta. Nacida en Madrid el 2 de diciembre de 1826, dedicó su vida al cuidado de personas enfermas, sobre todo de quienes tenían pocos recursos y necesitaban ser atendidos en sus propios hogares.

Con 25 años participó en la fundación de las Siervas de María, Ministras de los Enfermos, una congregación que hizo de la asistencia domiciliaria su rasgo distintivo. No era precisamente una tarea cómoda en la España del XIX: pobreza, epidemias, viviendas sin condiciones sanitarias y una medicina que estaba todavía a años luz de la que conocemos. Cuidar a los enfermos significaba muchas veces entrar allí donde casi nadie quería entrar.

Torres Acosta terminó asumiendo la dirección de una comunidad que atravesó dificultades severas en sus primeros años. Su congregación se extendió después por España y otros países, mientras sus religiosas atendían a enfermos también durante las epidemias de cólera que golpearon el país.

Murió en Madrid el 11 de octubre de 1887, de modo que en su caso la festividad sí coincide con el aniversario de su fallecimiento. Pío XII la beatificó en 1950 y Pablo VI la canonizó en 1970. Su presencia en el santoral del día tiene, por tanto, una raíz especialmente española y madrileña.

San Felipe diácono, una figura de los primeros cristianos

Mucho antes de papas, concilios y congregaciones religiosas aparece san Felipe diácono, otro de los nombres asociados al 11 de octubre. El personaje pertenece al cristianismo de sus primeros años y aparece en los Hechos de los Apóstoles.

Felipe fue uno de los siete hombres elegidos para el servicio de la primera comunidad cristiana. La tradición lo recuerda también por su predicación en Samaria y por el episodio del funcionario etíope al que explica las Escrituras y posteriormente bautiza. Más adelante aparece en Cesarea, donde recibió a Pablo.

Es una figura bastante distinta de Juan XXIII o Soledad Torres Acosta, y precisamente ahí está una de las peculiaridades del santoral: en la misma fecha pueden convivir personajes separados por casi dos mil años de historia.

La Virgen de Begoña convierte la fecha en un día especial en Bizkaia

En Bilbao y buena parte de Bizkaia, mencionar el 11 de octubre conduce inevitablemente a Nuestra Señora de Begoña, la popular Amatxu. Su festividad se celebra precisamente este día y posee una dimensión religiosa, histórica y también profundamente popular.

La Virgen de Begoña es patrona de Bizkaia y su basílica domina Bilbao desde una de las alturas próximas al Casco Viejo. Cada 11 de octubre la tradición lleva a numerosos fieles y visitantes hasta el santuario, muchas veces después de subir por las Calzadas de Mallona. La fecha quedó ligada oficialmente al patronazgo a comienzos del siglo XX; el 11 de octubre de 1903, Pío X declaró canónicamente a la Virgen de Begoña patrona del territorio vizcaíno.

Aquí el santoral se mezcla con algo más terrenal: peregrinaciones, txistularis, danzas, calles llenas y esa manera tan vasca de llamar Amatxu, «madrecita», a una advocación que ha terminado formando parte del paisaje sentimental de Bilbao.

Qué otros santos se recuerdan el 11 de octubre

El calendario no termina en estos nombres. El santoral y el Martirologio Romano reúnen muchas conmemoraciones y algunas recopilaciones pueden variar según el calendario litúrgico utilizado. Entre las figuras que aparecen vinculadas al 11 de octubre está san Alejandro Sauli, obispo italiano del siglo XVI y miembro de los barnabitas.

También se recuerdan tradicionalmente mártires y religiosos de distintas épocas, entre ellos Táraco, Probo y Andrónico, así como san Fermín de Uzés, san Cánico y otros santos de veneración más localizada. La nómina puede parecer abrumadora —el santoral católico no ha padecido precisamente falta de nombres durante veinte siglos—, pero para las búsquedas de onomástica los más reconocibles en España este 11 de octubre son Juan, Soledad, Felipe y Begoña.

Un 11 de octubre marcado por Juan, Soledad, Felipe y Begoña

El 11 de octubre de 2026 reúne así tradiciones de épocas muy distintas. San Felipe conduce hasta las primeras comunidades cristianas; santa Soledad Torres Acosta, a la asistencia de los enfermos en el Madrid del XIX; san Juan XXIII, al gran debate de renovación de la Iglesia en el siglo XX; y la Virgen de Begoña, a una de las devociones más arraigadas de Bizkaia.

Pero el nombre que singulariza internacionalmente esta fecha es san Juan XXIII. El 11 de octubre no recuerda el día de su muerte, sino aquel de 1962 en que abrió el Vaticano II. Más de seis décadas después, el calendario conserva la fecha. A veces una jornada queda unida a una persona por cómo murió. En este caso, quedó unida por lo que puso en marcha.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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