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Cristiano Ronaldo insiste en ser el mejor futbolista de la historia
Cristiano Ronaldo vuelve a situarse en el centro del debate sobre el mejor de la historia mientras persigue los 1.000 goles y amplía sus récords.
Por Cristina Cifuentes - Real Madrid, campeón de la Champions, CC BY 2.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Cristiano se considera el mejor futbolista de la historia
- El portugués suma 981 goles y está a solo 19 de alcanzar los 1.000
- Sus récords reabren un debate que los números no pueden cerrar
Cristiano Ronaldo lo tiene bastante claro. Se considera el mejor futbolista de la historia, por encima de cualquier otra leyenda, y sostiene su argumento en una mezcla de goles, longevidad, versatilidad y récords. La declaración ha vuelto a recorrer medios y redes en octubre de 2026, justo cuando el portugués se acerca a una frontera que parecía de videojuego: los 1.000 goles.
Hay, sin embargo, un detalle importante. Las palabras que han reavivado el debate no corresponden a una nueva proclamación realizada estos días. El núcleo de esas declaraciones procede de la entrevista que Cristiano concedió a Edu Aguirre y que La Sexta emitió el 3 de febrero de 2025. Han vuelto a circular ahora, en algunos casos presentadas como recientes, coincidiendo con su nueva escalada goleadora.
El contexto sí es nuevo. Cristiano marcó el 12 de octubre con el Al Nassr frente al Neftchi en competición asiática y alcanzó 981 goles en su carrera, de modo que solo le separan 19 tantos del millar. Una cifra que vuelve a colocar su vieja afirmación bajo los focos. Y, tratándose de Cristiano Ronaldo, los focos rara vez necesitan demasiada ayuda.
Cristiano se coloca por encima de Messi, Pelé y Maradona
La respuesta original fue tan poco ambigua como cabía esperar. Preguntado directamente por si se consideraba el mejor futbolista de todos los tiempos, Cristiano contestó: «Yo creo que sí, no vi a nadie mejor que yo».
No era solo una reivindicación del goleador. Ronaldo construyó su argumento alrededor de la idea de ser el futbolista más completo: remate con ambas piernas, juego aéreo, faltas, potencia física, velocidad y capacidad goleadora durante más de dos décadas. En aquella conversación aseguró que respetaba a quien prefiriera a Lionel Messi, Pelé o Diego Maradona, pero separó el gusto personal de lo que considera una cuestión medible.
Ahí está el territorio favorito de Cristiano: el marcador y la estadística, el registro que queda escrito cuando el ruido se apaga. Su razonamiento puede discutirse —y vaya si se discute—, pero tiene una coherencia interna evidente. No pretende convencer desde la estética o desde la nostalgia. Pretende hacerlo desde los números.
Los 981 goles vuelven a alimentar su argumento
Aquella entrevista se realizó cuando Ronaldo rondaba los 920 tantos. En octubre de 2026 la fotografía es distinta. Con 41 años, el delantero del Al Nassr ha alcanzado ya los 981 goles oficiales y sigue marcando en competición internacional de clubes. El millar, antes una cifra casi abstracta, está ahora a 19 pasos.
Precisamente por eso sus palabras han recuperado fuerza. Cristiano ya sostuvo entonces que alcanzar los 1.000 goles sería extraordinario, pero rechazaba que esa frontera decidiera si su carrera merecía o no determinada consideración histórica. Su tesis era otra: aunque hubiera terminado con 920, 925 o 930 goles, su valoración sobre sí mismo no habría cambiado.
El matiz importa. Para Ronaldo, los 1.000 goles serían una coronación estadística, no el argumento central de su grandeza. Lo fundamental, desde su perspectiva, es haber mantenido una capacidad goleadora excepcional en Inglaterra, España, Italia, Arabia Saudí y con Portugal durante generaciones distintas de futbolistas.
Los récords que sostienen la candidatura de Cristiano
Hay aspectos en los que la discusión tiene poco recorrido porque los registros son concretos. Cristiano Ronaldo sigue siendo el máximo goleador histórico de la Champions League, con 140 tantos en 183 partidos, y ganó el torneo cinco veces. También conserva el récord de goles en una sola edición, con 17 en la temporada 2013-14.
Con Portugal, sus cifras son igual de extraordinarias. El delantero acumula 146 goles internacionales, récord mundial en el fútbol masculino, además de 234 partidos con la selección en septiembre de 2026. Ha marcado en seis Mundiales diferentes y también figura como máximo goleador de las fases finales de la Eurocopa, con 14 tantos.
Hay más: títulos de liga en Inglaterra, España e Italia; una Eurocopa con Portugal; cinco Balones de Oro; noches europeas que forman parte de la memoria reciente del Real Madrid. Su carrera no depende de una única estadística.
Y quizá ese sea uno de sus argumentos más sólidos. No que haya sido indiscutiblemente mejor que todos —eso pertenece a otro terreno—, sino que resulta difícil encontrar otro futbolista que haya combinado durante tanto tiempo producción goleadora, adaptación, títulos y continuidad física en escenarios tan diferentes.
Los números no resuelven por completo el debate
El problema aparece cuando una cifra intenta convertirse en sentencia. El fútbol no funciona como los 100 metros lisos. No existe un cronómetro universal que coloque automáticamente a un jugador por encima de otro. Un delantero puede marcar más goles y no ser necesariamente considerado mejor futbolista; un centrocampista puede dominar una época sin acercarse jamás a esas cifras.
Comparar generaciones introduce todavía más ruido: reglas, calendarios, preparación física y rivales diferentes. Por eso la defensa de Cristiano tiene una parte objetiva y otra inevitablemente subjetiva. Sus récords son hechos; que esos récords le conviertan en el mejor de la historia es una valoración.
Lionel Messi, por ejemplo, posee ocho Balones de Oro frente a los cinco de Cristiano y añadió a su carrera el Mundial con Argentina. Pelé construyó su leyenda alrededor de tres Copas del Mundo. Maradona dejó una influencia futbolística que muchas generaciones siguen considerando imposible de reducir a una tabla estadística.
Cristiano propone otro baremo: productividad, longevidad y amplitud de recursos. No es una medida absurda. Tampoco es la única.
Messi y Cristiano, una rivalidad que ya pertenece a la historia
Durante más de una década, Ronaldo y Messi convirtieron la comparación en parte del propio espectáculo. Cada fin de semana parecía añadir una página nueva: un hat-trick, otro récord, un Balón de Oro, una Champions, 40 goles, después 50. Lo extraordinario terminó pareciendo rutinario.
Cristiano siempre ha defendido que aquella rivalidad resultó beneficiosa para ambos. Y probablemente ahí haya menos discusión. Messi obligó a Cristiano a elevar el listón y Cristiano hizo lo mismo con Messi. Se persiguieron durante años sin necesidad de jugar en el mismo equipo ni de compartir estilo.
También eran casi opuestos. Messi representaba el regate corto, la pausa y el pase imposible, una manera aparentemente natural de doblar el espacio. Cristiano evolucionó desde el extremo eléctrico de Manchester hasta convertirse en una máquina de atacar áreas, dominar alturas y detectar el gol medio segundo antes que el defensa.
Compararlos terminó siendo inevitable. Elegir a uno sigue siendo opcional.
El gol 1.000 ya aparece en el horizonte
Lo tangible está mucho más cerca. Cristiano Ronaldo tiene 981 goles y la distancia hasta los 1.000 se ha reducido a 19. Cada partido del Al Nassr incorpora desde ahora una pequeña cuenta atrás, aunque al propio futbolista nunca le haya entusiasmado que toda su carrera se convierta en eso.
Llegar al millar sería un acontecimiento deportivo enorme. No resolvería el debate histórico, pero añadiría una cifra de una potencia simbólica brutal a una trayectoria que ya vive rodeada de récords.
A los 41 años, el desafío quizá sea precisamente ese: seguir prolongando una carrera que lleva años desafiando el calendario. La longevidad de Cristiano se ha convertido también en parte de su legado. El cuerpo termina mandando incluso sobre las leyendas, pero Ronaldo ha conseguido aplazar muchas veces esa conversación.
Una frase antigua que vuelve porque los goles siguen llegando
La proclamación que vuelve a circular en octubre de 2026 no es nueva, aunque el contexto que la rodea sí lo sea. Cristiano Ronaldo ya se definió en febrero de 2025 como el futbolista más completo y el mejor de la historia. Diecinueve meses después, continúa jugando, continúa marcando y está a solo 19 goles de los 1.000.
Quizá ahí esté la razón de que la frase vuelva a funcionar. Cristiano no ha necesitado modificarla porque su personaje público y su carrera llevan años avanzando en la misma dirección: convicción, goles y resistencia al paso del tiempo.
Puede que los números hablen. Lo que no hacen es votar. El mejor futbolista de la historia seguirá dependiendo del criterio que cada uno decida colocar encima de la mesa. Cristiano Ronaldo ya ha depositado su papeleta. Y no sorprende demasiado saber qué nombre escribió.
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