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Coco Gauff denuncia insultos racistas tras el polémico punto de Pekín

Coco Gauff denuncia una oleada de insultos racistas tras el partido ante Sun Xinran, marcado por un punto repetido que dividió al público en Pekín.

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Coco Gauff en el US Open de 2026

Foto: All-Pro Reels, CC BY-SA 2.0.

Resumen

  • Coco Gauff denunció insultos racistas tras su victoria ante Sun Xinran
  • Un punto repetido por una interferencia visual desató la polémica en Pekín
  • La estadounidense negó haber hecho trampas y defendió la decisión arbitral

Coco Gauff ha denunciado haber recibido una oleada de insultos racistas y mensajes privados después de su victoria ante la china Sun Xinran en el China Open de Pekín. El origen de la polémica fue un punto del primer set que terminó repitiéndose después de que la estadounidense advirtiera de un parpadeo en los paneles publicitarios electrónicos situados junto a la pista.

La discusión sobre aquella decisión arbitral saltó rápidamente de la pista a las redes sociales. Gauff, número cuatro del mundo y doble campeona de Grand Slam, aceptó que su actuación pudiera discutirse, pero trazó una frontera bastante elemental cuando comenzaron los ataques racistas: negó haber hecho trampas o haber robado un punto. La estadounidense terminó imponiéndose por 7-5 y 6-1.

El punto que encendió la polémica en el China Open

El episodio ocurrió en un momento delicado del primer set. Gauff sacaba con 4-5 en el marcador frente a Sun, de solo 16 años. Durante un intercambio, uno de los paneles LED laterales comenzó a parpadear. La estadounidense levantó la mano antes de que su rival completara el golpe que aparentemente iba a darle el punto.

La acción tenía todos los ingredientes para incendiar una discusión tenística: momento importante, jugadora local, favorita bajo presión y una interrupción producida justo cuando Sun parecía tener ventaja. En un estadio volcado con la adolescente china, la escena no pasó precisamente desapercibida.

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El juez de silla revisó las imágenes y consideró que había existido una interferencia visual, por lo que ordenó repetir el punto. No fue Gauff quien concedió la repetición; fue una decisión arbitral adoptada tras la revisión. La estadounidense ganó el nuevo punto, conservó después el servicio para colocar el 5-5 y acabó adjudicándose el set por 7-5. Luego, el partido cambió de temperatura.

Gauff explicó por qué detuvo el juego

La tenista estadounidense sostuvo después que había percibido un primer parpadeo, aunque inicialmente no estaba segura de lo que había visto. Cuando la luz volvió a alterarse, levantó las manos. El reglamento permite reclamar determinadas situaciones cuando una jugadora considera que una distracción externa ha interferido en el desarrollo normal del punto.

Ahí puede existir debate deportivo. Algunos espectadores entendieron que Sun había quedado perjudicada por una interrupción producida cuando estaba a punto de completar el golpe; otros recordaron que la incidencia fue examinada por el árbitro y resuelta conforme al procedimiento. La discusión, mientras permaneciera ahí, era tenis.

Luego dejó de serlo.

Los ataques racistas contra Coco Gauff

Tras terminar el encuentro, Gauff comenzó a recibir comentarios y mensajes privados con contenido racista. La estadounidense respondió públicamente señalando que cualquiera podía estar en desacuerdo con lo sucedido en la pista sin recurrir al racismo y calificó de desmesurada la cantidad de ataques recibidos.

La distinción parece obvia, aunque las redes sociales se empeñen de vez en cuando en convertir lo obvio en material de discusión nacional. Criticar una petición de revisión, cuestionar una decisión del juez o considerar que una rival salió perjudicada pertenece al debate deportivo. Utilizar la raza de una jugadora para insultarla pertenece a otra cosa.

Gauff también rechazó las acusaciones de haber engañado deliberadamente a su rival. Su argumento es sencillo: solicitó una revisión prevista por el reglamento y la decisión definitiva correspondió al juez de silla. Se puede considerar acertada o equivocada. Lo que no cambia es quién tomó la decisión.

Las disculpas de Gauff a Sun Xinran

La controversia no terminó con una guerra personal entre las dos tenistas. Gauff contó que habló con Sun después del partido y que se disculpó por la situación creada alrededor del punto. Según la estadounidense, la joven china entendió lo ocurrido.

También tuvo palabras especialmente cuidadosas hacia su rival. La describió como un enorme talento y reconoció que le había resultado desagradable verla afectada emocionalmente tras el encuentro. No parecía interesada en alimentar un conflicto que, fuera de la pista, había adquirido una dimensión bastante más desagradable.

No es un detalle menor. Sun estaba disputando su primer cuadro principal del circuito WTA, había recibido una invitación para jugar en Pekín y llegaba convertida en número uno mundial júnior tras conquistar recientemente el US Open de su categoría. Frente a Gauff estuvo cerca de llevarse un primer set que, hasta aquel punto discutido, caminaba por el alambre.

Sun Xinran había puesto contra las cuerdas a Gauff

El marcador final, bastante limpio, esconde lo que ocurrió durante buena parte de la primera manga. Sun jugó sin el complejo que cabría esperar de una adolescente enfrentada a una campeona de Grand Slam. Pegó fuerte, sostuvo los intercambios y llegó al tramo decisivo con opciones reales de ganar el set.

Después del episodio de los paneles luminosos, el partido se inclinó con rapidez. Gauff terminó ganando nueve de los últimos diez juegos y cerró el encuentro en una hora y 29 minutos. La estadounidense alcanzó así los octavos de final del China Open por cuarta participación consecutiva.

Ese vuelco explica parte de la frustración provocada por el punto repetido. Una jugadora de 16 años tenía a una de las mejores tenistas del mundo incómoda, el público de Pekín olía la sorpresa y, de repente, apareció una pantalla parpadeando junto a la pista. Una escena extraña. Pero una escena que el árbitro revisó y resolvió.

Convertir después aquella decisión en una acusación personal de fraude contra Gauff supone borrar precisamente al responsable de aplicar el reglamento: el juez de silla.

El abuso en redes ya es un problema estructural del tenis

El episodio tampoco aparece en el vacío. El tenis profesional lleva tiempo intentando contener los insultos y amenazas dirigidos contra jugadores a través de las redes sociales, un fenómeno especialmente desagradable cuando se mezclan derrotas, apuestas deportivas y anonimato.

Los datos recopilados dentro del tenis profesional han mostrado miles de publicaciones y mensajes abusivos dirigidos a jugadoras, jugadores y oficiales. Las organizaciones del circuito han implantado herramientas para detectar y gestionar este tipo de ataques, una señal bastante clara de que el problema ha dejado de ser anecdótico.

Las cifras ayudan a colocar el caso Gauff en perspectiva. No se trata simplemente de unas cuantas respuestas desagradables bajo una publicación. Las grandes figuras deportivas viven acompañadas por una grada paralela que cabe entera en un teléfono: miles de voces, algunas razonables, otras furiosas y unas cuantas capaces de cruzar cualquier frontera en segundos.

En este caso, la dimensión racial convirtió una controversia deportiva en algo bastante más grave. Se puede discutir si repetir el punto fue justo, si la tecnología está bien aplicada o incluso si las pantallas publicitarias deberían poder generar semejante interferencia durante un intercambio. El color de piel de la jugadora no aporta absolutamente nada a ninguna de esas discusiones.

Un incidente de pista que terminó mostrando otro problema

Gauff conoce bien un torneo donde ya ha dejado huella: fue campeona del China Open en 2024 y ha mantenido una trayectoria especialmente sólida en Pekín. En esta edición volvió a presentarse como una de las principales aspirantes en un tramo de temporada donde cada victoria empieza a pesar bastante.

El punto frente a Sun probablemente seguirá generando opiniones encontradas. Es normal. El deporte vive también de esos centímetros, esas repeticiones, ese instante en que medio estadio ve una cosa y la otra mitad exactamente la contraria.

Lo que resulta bastante menos discutible es lo sucedido después. Una decisión arbitral puede ser polémica; el racismo no es una respuesta deportiva. Gauff defendió su actuación, evitó convertir a su joven rival en enemiga y puso nombre a un problema que el tenis arrastra desde hace tiempo. El partido terminó 7-5 y 6-1. La conversación que dejó detrás, desgraciadamente, es mucho más difícil de cerrar.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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