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Mourinho carga contra LaLiga y Disciplina por la sanción a Vinicius
El técnico portugués arremete contra Disciplina y LaLiga tras conocer Vinicius su castigo de cuatro partidos antes del duelo europeo en Roma.
Por Zafer - Trabajo propio, CC BY 4.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Mourinho critica que la sanción a Vinicius llegara antes del partido en Roma
- Vinicius estará cuatro jornadas fuera y se perderá el Clásico ante el Barça
- El técnico también señala a LaLiga por el calendario europeo del Real Madrid
José Mourinho ha vuelto a ocupar el centro del escenario en el Real Madrid, y esta vez no precisamente por una pizarra táctica. El técnico portugués ha cargado contra el Comité de Disciplina y LaLiga después de que Vinicius conociera su sanción de cuatro partidos apenas unas horas antes del encuentro de Champions ante la Roma.
El castigo impedirá al brasileño disputar cuatro jornadas de Liga, incluido el Clásico contra el Barcelona del 25 de octubre. Mourinho no cuestionó únicamente la sanción: puso el foco sobre el momento elegido para comunicarla, cuando el equipo se dirigía al Olímpico de Roma para jugar un partido europeo. Una circunstancia que el entrenador considera difícil de explicar como simple casualidad.
Mourinho estalla por el momento elegido para sancionar a Vinicius
La resolución llegó en una tarde especialmente delicada. El Real Madrid estaba concentrado en Roma, con un partido de Champions por delante, cuando se conocieron los cuatro encuentros de suspensión para Vinicius.
El brasileño había sido expulsado ante el Villarreal después de una acción con Nathan Saliba y posteriormente protestó la decisión arbitral. El castigo acumulado le deja fuera de los partidos ligueros frente al Sevilla, Barcelona, Racing de Santander y Valencia. La ausencia ante el Barça, naturalmente, es la que adquiere mayor dimensión: Vinicius se perderá el Clásico.
Mourinho, sin embargo, dirigió buena parte de su enfado hacia el reloj. El portugués recordó que las resoluciones disciplinarias suelen conocerse los miércoles, pero cuestionó que esta apareciera cuando apenas quedaban unas dos horas para que comenzara un encuentro importante para el Madrid. La frase que dejó en Roma fue especialmente dura: “se hacen cosas sin vergüenza”. No elevó demasiado la voz. Tampoco le hizo falta.
El técnico cuestiona que la decisión llegara antes de la Champions
Mourinho sostuvo que la comunicación podía haberse producido después del encuentro o durante la mañana siguiente. Su argumento es sencillo: independientemente de la sanción, conocer un castigo de semejante calibre inmediatamente antes de jugar puede afectar al futbolista. Ahí está el núcleo de su protesta.
No presenta pruebas de que existiera una maniobra deliberada para perjudicar al Madrid, pero sí deja caer la sospecha. Y Mourinho maneja ese terreno como pocos: una frase medida, una pausa y una puerta entreabierta para que la polémica haga el resto. El entrenador llegó a afirmar que quería “abrir los ojos a la gente”, extendiendo el conflicto mucho más allá del caso concreto de Vinicius.
LaLiga también entra en el choque por el calendario del Madrid
El Comité de Disciplina no fue el único destinatario. Mourinho aprovechó su comparecencia en Roma para atacar también la organización del calendario de LaLiga.
El Real Madrid deberá jugar contra el AEK de Atenas el miércoles 4 de noviembre en la Champions y visitar al Valencia en Mestalla el sábado 7, apenas tres días después. LaLiga tiene fijado ese Valencia-Real Madrid para las 21:00 horas.
Para Mourinho, la programación supone una desventaja innecesaria, especialmente porque inmediatamente después llegará un parón de selecciones. El portugués considera que había margen para colocar el partido en domingo y conceder al equipo algo más de recuperación tras el viaje desde Grecia. Aquí fue todavía más lejos: dijo que la decisión “no me parece inocente”.
El problema no es únicamente matemático. Entre el final del encuentro europeo, desplazamientos, aeropuerto, descanso y preparación del siguiente partido, esas 72 horas de margen se encogen bastante. Una cosa es mirar el calendario desde una oficina; otra, bajarse de un avión de madrugada y preparar Mestalla.
Árbitros, prensa y Federación: los otros frentes de Mourinho
La intervención de Roma tampoco aparece de la nada. Durante las primeras semanas de temporada, Mourinho había mantenido un perfil relativamente contenido. Ese periodo parece terminado. En las últimas fechas ha criticado decisiones arbitrales, designaciones, actuaciones del VAR y determinadas interpretaciones del entorno mediático.
También ha defendido a sus futbolistas cuando considera que existe una corriente excesivamente hostil alrededor de ellos. Uno de los episodios más contundentes llegó después del derbi contra el Atlético. Mourinho cuestionó la elección del árbitro y recordó el historial del responsable del VAR en determinados encuentros del Real Madrid.
A la vez, sostiene que confía en los árbitros actuales. Una convivencia peculiar entre confianza y sospecha, muy mourinhista: se puede dejar la puerta abierta mientras se insiste en que nadie está acusando formalmente a nadie. También ha señalado a la prensa por el ambiente alrededor de Mbappé y Vinicius, e incluso ha pedido al Bernabéu que interprete con inteligencia determinadas campañas o dinámicas externas.
Mourinho, en definitiva, empieza a dibujar una frontera. Dentro queda el equipo; fuera, todo aquello que considera capaz de perjudicarlo.
La remontada ante la Roma refuerza al entrenador
La paradoja es que todo este ruido llega después de una noche extraordinaria sobre el césped. El Real Madrid ganó 3-4 a la Roma después de ir perdiendo 3-1 en el minuto 83. Carlos Espí, Endrick y Rüdiger marcaron los tres goles que transformaron una derrota casi segura en una remontada europea de esas que el Madrid guarda con gusto en su álbum familiar.
Arda Güler tuvo un peso decisivo en la reacción y el equipo salió del Olímpico con tres puntos que parecían imposibles pocos minutos antes. Mourinho consiguió corregir durante el encuentro algunos de los problemas que habían permitido a la Roma dominar buena parte de la noche.
El resultado ofrece oxígeno deportivo. Pero no calma. La sustitución de Vinicius durante el partido, unida al castigo conocido poco antes, añadió otra capa a una jornada bastante cargada. El brasileño atraviesa un momento delicado y su ausencia en cuatro partidos ligueros obligará al Madrid a reorganizar su ataque en uno de los tramos más exigentes del calendario.
El Clásico queda marcado por la ausencia de Vinicius
Entre todos los partidos que se perderá, ninguno pesa como el Barcelona-Real Madrid. El Clásico del 25 de octubre llegará con Vinicius fuera por sanción. Para Mourinho supone perder una de sus principales armas ofensivas en un encuentro que, incluso a estas alturas del curso, puede alterar la temperatura de la Liga.
La decisión obligará al portugués a buscar alternativas y aumenta la importancia de futbolistas como Arda Güler, Endrick o Diomande. La remontada de Roma, precisamente, enseñó que el Madrid dispone de recursos cuando el partido rompe sus costuras.
Pero la ausencia de Vinicius no se sustituye únicamente cambiando una ficha por otra. Su capacidad para desbordar y atraer defensas, convirtiendo cada carrera por la izquierda en un pequeño incendio, forma parte de la identidad ofensiva del equipo. Y ahí Mourinho tiene un problema bastante más tangible que cualquier guerra dialéctica.
Un Mourinho reconocible en una temporada que empieza a calentarse
Solo han transcurrido unas semanas de competición y el entrenador portugués ya ha abierto discusiones con Disciplina, LaLiga, árbitros, Federación y prensa. No significa que todas sus sospechas estén demostradas. Conviene separar los hechos de las interpretaciones.
Vinicius ha sido sancionado, la resolución se conoció poco antes del partido de Roma y el Madrid jugará en Atenas el miércoles antes de visitar Mestalla el sábado. Eso está sobre la mesa. Las intenciones que Mourinho insinúa detrás de esas decisiones pertenecen, de momento, al terreno de su interpretación.
Pero también hay una lectura futbolística. Mourinho parece haber decidido que el tiempo de adaptación terminó. El entrenador conciliador de las primeras jornadas está dejando paso al Mourinho competitivo, incómodo y provocador que convirtió durante décadas cada rueda de prensa en una extensión del partido.
Con el Clásico acercándose, Vinicius sancionado y un calendario europeo apretando desde noviembre, el Real Madrid entra en una fase distinta de la temporada. Y Mourinho también. El tono ha cambiado. El campeonato apenas ha empezado, pero el ruido ya se escucha desde lejos.
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