Mundo
El tirador de Oregón, de 16 años, era exalumno del colegio Silver Rail
Griffin J. John II, de 16 años y exalumno de Silver Rail, mató a tres niños y una profesora. Una docente y un padre lograron detener el ataque.
Resumen
- El tirador tenía 16 años y había sido alumno del colegio Silver Rail
- Mató a tres niños y una profesora en un aula de educación especial
- Una docente lo frenó y un padre armado acabó con el ataque
El adolescente que abrió fuego en una escuela primaria de Bend, en Oregón, y mató a tres niños y una profesora había estudiado anteriormente en ese mismo centro. El atacante, identificado como Griffin J. John II, tenía 16 años y fue alumno de Silver Rail Elementary School, donde había participado años atrás en un programa dirigido a estudiantes con necesidades educativas especiales.
El tiroteo dejó cuatro víctimas mortales: tres menores de 5, 8 y 11 años y la profesora Megan Lambert, de 25. Una niña de siete años resultó herida y también sufrió heridas graves otra docente, Becky Drury, de 54 años. El agresor murió después de que una profesora se enfrentara físicamente a él y un padre de dos alumnas entrara armado en el edificio y le disparara.
La policía considera que aquellas intervenciones evitaron una tragedia todavía mayor. El adolescente había realizado alrededor de 15 disparos dentro del aula y conservaba unas 44 municiones cuando fue abatido. El motivo del ataque continúa sin esclarecerse.
El atacante había sido alumno del mismo colegio
La confirmación del vínculo entre Griffin J. John II y Silver Rail despeja uno de los primeros interrogantes surgidos tras la matanza. Durante las horas posteriores al ataque no estaba claro por qué había elegido precisamente ese colegio. La investigación ha establecido que había estudiado allí años antes.
John había formado parte de un programa escolar destinado a menores con importantes necesidades de apoyo conductual y social. En el momento del ataque ya no estaba matriculado en el distrito escolar y los investigadores todavía tratan de determinar por qué regresó armado a su antigua escuela.
Ese sigue siendo uno de los grandes vacíos de la investigación. Los agentes reconstruyen sus últimos movimientos y su relación anterior con el centro para esclarecer por qué entró en Silver Rail y terminó disparando en un aula de alumnado con necesidades educativas especiales.
Las autoridades, además, han evitado establecer cualquier relación automática entre las necesidades educativas que tuvo durante su infancia y la violencia posterior. Ese antecedente forma parte de su biografía escolar, pero no explica por sí mismo el ataque. Confundir ambos planos sería convertir un dato en una causa sin pruebas.
Entró con una escopeta y abrió fuego contra una clase
El ataque ocurrió el jueves 15 de octubre poco antes de la una de la tarde, hora local. Según la reconstrucción policial, el adolescente llegó hasta el perímetro del colegio con una escopeta Maverick 88 de calibre 12, lanzó el arma por encima de una valla y después saltó al recinto.
Un conductor que presenció la escena le recriminó lo que estaba haciendo. El joven respondió disparando contra su vehículo, que recibió tres impactos. El hombre no resultó herido y realizó una de las primeras llamadas de emergencia que alertaron a la policía.
El atacante continuó hacia el edificio y disparó contra unas puertas cerradas para conseguir entrar. Una vez dentro llegó a un aula en la que había estudiantes de diferentes edades con necesidades educativas especiales y comenzó a disparar.
Los investigadores recuperaron indicios de alrededor de 15 disparos efectuados en el aula. Cuando murió, el adolescente todavía llevaba aproximadamente 44 cartuchos. La cantidad de munición restante ayuda a explicar por qué la policía considera decisiva la actuación de quienes se enfrentaron a él antes de la llegada de los agentes.
Una profesora se lanzó contra el adolescente
En mitad del ataque, una profesora que se encontraba en el colegio lanzó su teléfono contra el tirador y después se abalanzó sobre él. Ambos comenzaron a forcejear mientras la docente intentaba reducirlo. La mujer no resultó herida.
Su reacción detuvo al atacante durante unos instantes cruciales. El jefe de la Policía de Bend, Mike Krantz, afirmó que la profesora probablemente evitó más muertes. Fue una respuesta espontánea, sin margen para cálculos: delante había un adolescente armado con una escopeta y detrás, un aula.
Mientras ambos forcejeaban apareció otro hombre. Era Kaylub Giamanco, de 36 años, padre de dos alumnas matriculadas en Silver Rail, que había visto al joven disparar en el exterior y dirigirse después hacia el colegio.
Un padre de dos alumnas entró armado y abatió al tirador
Giamanco estacionó su vehículo, tomó una pistola del calibre .40 que poseía legalmente y siguió al atacante al interior de la escuela. Al llegar encontró al adolescente forcejeando con la profesora y disparó varias veces contra él.
El joven murió antes de que los primeros policías consiguieran llegar hasta el lugar. Los agentes aparecieron aproximadamente tres minutos después de la primera llamada a los servicios de emergencia, pero para entonces el ataque había terminado.
La familia de Giamanco ha explicado que el hombre no busca reconocimiento público y ha pedido privacidad. La policía, sin embargo, ha destacado la importancia tanto de su intervención como de la profesora que decidió enfrentarse directamente al agresor.
El episodio ha reabierto inevitablemente el áspero debate estadounidense sobre las armas en manos de civiles, aunque el caso de Bend tiene una secuencia muy concreta. Primero, una profesora desarmada consiguió frenar al atacante; después, un padre armado entró en el edificio y acabó con la amenaza antes de que llegara la policía.
Tres niños y una profesora murieron en el aula
Las víctimas mortales fueron tres niños de 5, 8 y 11 años y Megan Lambert, una profesora de 25 años. Todos recibieron los disparos dentro de la misma clase, según la información facilitada por las autoridades.
Una niña de siete años recibió atención de urgencia en el propio colegio antes de ser trasladada al hospital, donde permanecía en estado serio pero estable. También resultó herida Becky Drury, de 54 años, alcanzada en un brazo y una mano y sometida posteriormente a una operación.
Lambert trabajaba precisamente con estudiantes que requerían atención especial. Su familia explicó que conseguir un puesto en Silver Rail había sido uno de sus grandes objetivos profesionales y recordó su implicación con los menores que necesitaban más apoyo.
En Bend, una ciudad de unos 100.000 habitantes del centro de Oregón, comenzaron a aparecer flores, velas y juguetes junto al perímetro del colegio. Las clases y actividades del distrito fueron suspendidas el viernes mientras familias, alumnos y trabajadores trataban de encajar lo ocurrido.
La policía investiga cómo consiguió el arma y por qué regresó
La investigación mantiene abiertas dos cuestiones fundamentales. Una es cómo obtuvo el adolescente la escopeta utilizada en la matanza. Los agentes trabajan para reconstruir el recorrido del arma y las circunstancias exactas en las que terminó en sus manos.
La otra incógnita resulta todavía más difícil: por qué volvió a Silver Rail. La policía no ha establecido públicamente un móvil ni ha encontrado, por el momento, una explicación definitiva que permita comprender por qué eligió su antigua escuela.
Tampoco se ha determinado que buscara específicamente a alguna de las víctimas. Lo confirmado es que conocía el colegio, había sido estudiante allí y consiguió entrar disparando contra unas puertas cerradas antes de dirigirse hacia un aula.
Los investigadores continúan revisando su historial y sus movimientos previos. Después de una matanza escolar las especulaciones suelen correr bastante más que los hechos; en este caso, el dato sólido sigue siendo incómodo por su sencillez: el motivo permanece sin esclarecer.
Bend reconstruye una tragedia que duró apenas unos minutos
El tiroteo de Silver Rail Elementary convirtió una jornada escolar corriente en una escena demasiado conocida en Estados Unidos: alumnos evacuados, familias esperando noticias, vehículos policiales alrededor del colegio y pequeños homenajes acumulándose junto a una valla.
La investigación ha añadido después un elemento especialmente inquietante. El atacante conocía la escuela porque había estudiado en ella. Tenía 16 años, regresó con una escopeta y consiguió atravesar unas puertas cerradas antes de abrir fuego.
Mató a cuatro personas antes de que la reacción de una profesora y de un padre consiguiera detenerlo. La secuencia de aquellos minutos empieza a estar reconstruida con bastante precisión. Falta, sin embargo, la parte más difícil: entender por qué volvió armado a Silver Rail y convirtió su antiguo colegio en el escenario de una matanza.
-
España2 de noviembre festivo: las 9 comunidades con puente de tres días
-
HistoriaAgrigento saca a la luz un barrio arrasado por Cartago en 406 a. C.
-
EspañaTronky vuelve sola tras 18 días: Salva sigue desaparecido en Losar
-
TecnologíaIBM Kookaburra acerca los ordenadores cuánticos tolerantes a errores
-
EspañaBabiš acusa a políticos españoles de querer «sustituir población»
-
MundoGibraltar envía a prisión a dos extranjeros por inmigración y fraude
-
EspañaIrene Montero gana con el 90 % las primarias de Podemos para el 29-N
-
CulturaRodolfo Sancho vuelve a TVE tras rechazar el plan de su hijo Daniel
-
EspañaIdentifican a Sergio, desaparecido en Pineda de Mar durante la riada
-
CienciaLos gatos domésticos muestran cinco rasgos ligados a la psicopatía
-
DeportesMichael Olise firma con Nike y liderará el regreso de las Hypervenom
-
MundoLeón XIV pide a Putin una tregua en Oleshky y Moscú acepta colaborar