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Un testigo liga las joyas de Zapatero a una comisión por el AVE saudí

Anticorrupción recibe el testimonio de una persona que liga las joyas de Zapatero a una supuesta comisión por el AVE a La Meca en Arabia Saudí.

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Zapatero

Imagen: Monika Flueckiger / World Economic Forum / CC BY-SA 2.0.

Resumen

  • Un testigo liga las joyas de Zapatero a una supuesta comisión del AVE saudí
  • Zapatero sostiene que varias piezas fueron un regalo del rey Abdalá en 2007
  • La acusación deberá ser comprobada y no existe una conclusión judicial

La investigación sobre las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero incorpora una acusación de enorme gravedad. Un testigo ha trasladado a la Fiscalía Anticorrupción información con la que sostiene que parte de esas piezas no serían un simple regalo personal, como mantiene el expresidente del Gobierno, sino un pago en especie relacionado con el AVE a La Meca, el gran proyecto ferroviario adjudicado a un consorcio hispano-saudí a finales de 2011.

Ese es, por ahora, el dato esencial. Existe un testimonio que vincula las alhajas con una supuesta comisión, pero no una resolución judicial que haya demostrado esa versión. La documentación, la credibilidad del testigo, el origen de las piezas y cualquier eventual conexión económica deberán ser comprobados. En una investigación de este calibre, la distancia entre una acusación y un hecho probado sigue siendo considerable.

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Qué sostiene el testigo sobre las joyas de Zapatero

La persona que ha aportado la información asegura conocer circunstancias relacionadas con la contratación pública y los negocios españoles en Arabia Saudí. Según su versión, las joyas formarían parte de una presunta comisión ilegal vinculada a los contratos ferroviarios españoles desarrollados en el país.

El relato sitúa el supuesto pago alrededor de uno de los contratos asociados al tren de alta velocidad y menciona un porcentaje del 2,5%. También plantea la posible existencia de intermediarios entre empresas, representantes saudíes y actores políticos durante unas negociaciones que se prolongaron durante años.

El testimonio incorpora además referencias a otras personas que, según afirma, podrían corroborar distintos aspectos de su versión, así como a documentación que permitiría reconstruir determinadas operaciones. Precisamente ahí está el punto decisivo: que esos datos existan, sean auténticos y puedan verificarse de forma independiente.

Una declaración detallada puede abrir nuevas líneas de investigación, pero no basta por sí sola. Anticorrupción deberá comprobar fechas, documentos, interlocutores y movimientos económicos antes de determinar si existe base suficiente para sostener una relación entre las joyas y el proyecto ferroviario.

El AVE a La Meca, un contrato de 6.736 millones

El proyecto al que alude el testimonio es el Haramain High Speed Railway, la línea de alta velocidad construida para conectar Medina, Yeda y La Meca. Fue uno de los grandes contratos internacionales conquistados por empresas españolas y una operación especialmente relevante para la proyección exterior del sector ferroviario nacional.

El consorcio hispano-saudí obtuvo la adjudicación en octubre de 2011 por alrededor de 6.736 millones de euros. La firma formal llegó en enero de 2012, ya con Mariano Rajoy en La Moncloa, aunque la preparación de la candidatura y buena parte de las negociaciones se desarrollaron durante los años anteriores, bajo el Gobierno de Zapatero.

En el proyecto participaron compañías públicas como Renfe, Adif e Ineco, junto a empresas privadas españolas y socios saudíes. El contrato incluía trenes, sistemas ferroviarios, explotación y mantenimiento de una línea de aproximadamente 450 kilómetros.

El calendario político no demuestra por sí solo ninguna irregularidad

Que las negociaciones comenzaran durante un Gobierno y culminaran durante el siguiente resulta relevante para ordenar los hechos, pero no acredita ninguna intervención ilícita. El asunto que tendría que probarse es mucho más preciso: si existieron pagos irregulares, quién los realizó, quién los recibió y cuál habría sido la contraprestación.

Por eso el calendario importa, aunque con matices. Entre la visita del rey saudí a España en 2007, las negociaciones ferroviarias posteriores, la adjudicación de 2011 y la firma de 2012 hay varios años que los investigadores deberán reconstruir si el nuevo testimonio termina adquiriendo recorrido judicial.

La versión de Zapatero: un regalo del rey saudí

La explicación ofrecida por el expresidente es muy distinta. Zapatero comunicó al juez que tres juegos de joyas habían sido un obsequio del entonces rey de Arabia Saudí, Abdalá bin Abdulaziz al Saud, durante una visita oficial a España celebrada en junio de 2007.

Según su versión, las piezas fueron recibidas en la residencia familiar de La Moncloa y aceptadas como un regalo de carácter institucional y personal. El expresidente ha tratado de acreditar esa procedencia dentro de las actuaciones judiciales abiertas en torno al origen y valor de las alhajas.

La fecha tiene una importancia evidente. Si las joyas procedieran realmente de un obsequio entregado en 2007, esa circunstancia tendría que encajar con las características, antigüedad y trazabilidad de las piezas analizadas. De ahí que los peritajes no busquen únicamente establecer cuánto valen.

La investigación intenta reconstruir también cuándo fueron fabricadas o montadas, cómo llegaron a España y en qué circunstancias. El origen documental puede ser tan relevante como los quilates. A veces, incluso más.

Una primera valoración superior a 1,3 millones de euros

Las joyas aparecieron durante un registro practicado por la UDEF en la oficina de Zapatero en Madrid dentro de las diligencias relacionadas con el caso Plus Ultra. El inventario policial incluyó numerosas piezas de alta joyería y distintos relojes.

Una primera tasación situó el conjunto analizado por encima de los 1,3 millones de euros. La valoración fue discutida por la defensa del expresidente y posteriormente se plantearon nuevas comprobaciones destinadas a precisar tanto su precio como otras características esenciales.

Entre las piezas analizadas figuran collares, pulseras, pendientes y sortijas con diamantes, esmeraldas, rubíes y zafiros. Algunas alcanzaban individualmente cantidades de seis cifras según las primeras estimaciones incorporadas a la investigación.

Los investigadores han mostrado especial interés por determinar el valor de mercado, la antigüedad y la fecha aproximada de montaje de las piezas. Esos datos pueden ayudar a comprobar si la cronología defendida por Zapatero encaja materialmente con las joyas localizadas.

El nuevo testimonio introduce además una estimación superior sobre el posible valor de determinadas piezas relacionadas con su relato. Esa cifra, como el resto de la acusación, deberá ser contrastada mediante peritajes y no puede considerarse acreditada únicamente por una declaración.

Por qué las joyas aparecen en el caso Plus Ultra

El origen de esta derivada judicial está en la investigación relacionada con Plus Ultra, la aerolínea que recibió 53 millones de euros del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas durante la pandemia.

Las actuaciones han tratado de esclarecer una supuesta red de influencias alrededor de la compañía y las posibles gestiones realizadas para favorecer determinadas operaciones. Zapatero ha negado haber utilizado su posición para conseguir el rescate y mantiene su inocencia.

Fue durante las diligencias de esa causa cuando la Policía localizó una caja fuerte que contenía las joyas. El hallazgo abrió una cuestión diferente: averiguar de dónde procedían las piezas y cuál era su verdadero valor.

La conexión con Arabia Saudí aparece precisamente a partir de ese interrogante. El AVE a La Meca no formaba parte originalmente de la investigación sobre Plus Ultra; entra en escena porque el origen atribuido a determinadas joyas conduce directamente al país y a los años en los que se negociaba el gran contrato ferroviario.

Un testimonio que Anticorrupción tendrá que comprobar

La irrupción de una persona que afirma conocer el origen de las piezas cambia el escenario, pero no elimina las cautelas. Para que el relato avance judicialmente deberán aparecer elementos externos capaces de confirmarlo.

La supuesta existencia de documentos, la identificación de posibles testigos y las fechas señaladas ofrecen vías concretas de investigación. Los datos podrían compararse con contratos, comunicaciones, movimientos económicos y testimonios de quienes participaron en las negociaciones ferroviarias.

También habrá que establecer si existe una relación verificable entre esos elementos y las piezas halladas años después en el despacho del expresidente. La mera coincidencia temporal o geográfica no basta para demostrar una comisión.

Las sospechas sobre posibles pagos irregulares relacionados con grandes contratos internacionales no son nuevas y algunas investigaciones anteriores vinculadas al AVE saudí no lograron acreditar determinadas hipótesis. Ese precedente obliga a separar, una vez más, los indicios de las pruebas.

Lo que queda por demostrar

Las joyas han pasado de ser una incógnita patrimonial dentro de otra causa a convertirse en una cuestión con potencial alcance político y judicial. La nueva declaración plantea una procedencia concreta y la conecta con uno de los mayores contratos internacionales de empresas españolas durante aquella etapa.

Pero la gravedad del relato obliga precisamente a extremar la precisión. Anticorrupción deberá determinar si la versión resiste el contraste con documentos, fechas, peritajes y declaraciones independientes. Hasta entonces, la existencia de una acusación no equivale a su demostración.

Por el momento conviven dos explicaciones incompatibles. El testigo vincula determinadas joyas con una supuesta comisión relacionada con el AVE a La Meca; Zapatero sostiene que varias piezas fueron un regalo del rey Abdalá durante su visita de 2007. La investigación tendrá que establecer cuál de esas versiones, si alguna, puede sostenerse con pruebas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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