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Economía

Stellantis se disculpa con los afectados por los motores PureTech

Antonio Filosa reconoce el impacto de los problemas PureTech. Stellantis mantiene garantías ampliadas y compensaciones para determinados afectados.

Publicado

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Antonio Filosa con Lula

Imagen: Ricardo Stuckert / CC BY-SA 4.0.

Resumen

  • Stellantis pide perdón por los problemas sufridos con los motores PureTech
  • La cobertura puede llegar a 10 años o 180.000 kilómetros en ciertos casos
  • También hay compensaciones para reparaciones abonadas entre 2022 y 2024

Antonio Filosa, consejero delegado de Stellantis, ha pedido perdón públicamente a los clientes afectados por los problemas de fiabilidad de los motores PureTech, uno de los expedientes más incómodos que arrastra el gigante automovilístico europeo. El directivo ha reconocido las dificultades sufridas durante los últimos años por numerosos propietarios y ha situado la mejora de la calidad entre las prioridades de su etapa al frente del grupo.

La disculpa tiene un peso especial porque llega directamente del máximo responsable de Stellantis, aunque conviene separar las palabras de sus efectos prácticos. Filosa no ha anunciado con ellas una nueva indemnización general para todos los propietarios. Los afectados mantienen las garantías ampliadas y mecanismos de compensación establecidos para determinadas generaciones de estos motores y siempre bajo unas condiciones concretas.

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Filosa reconoce uno de los grandes problemas de Stellantis

El mensaje del CEO supone un cambio de tono frente a un problema que durante años ha terminado entrando en talleres, foros de propietarios y conversaciones entre compradores de coches usados. Filosa ha trasladado las disculpas de la compañía por los problemas sufridos en el pasado, dentro de una estrategia con la que Stellantis intenta recuperar la confianza perdida entre parte de sus clientes europeos.

La cuestión PureTech nunca fue únicamente mecánica. También se convirtió en una crisis de confianza: vehículos relativamente recientes, reparaciones caras y conductores tratando de saber si su avería entraba o no dentro de las coberturas ofrecidas por el fabricante. Para muchos propietarios, la palabra PureTech acabó asociada menos a eficiencia que a correas de distribución, consumo de aceite y facturas de taller.

Filosa ha colocado la calidad y la fiabilidad entre los asuntos prioritarios de Stellantis. El grupo sostiene que sus indicadores han mejorado durante 2026 y está reforzando los procesos internos destinados a localizar defectos con mayor rapidez. Una intención razonable; en automoción, sin embargo, la reputación tarda bastante más en repararse que una pieza.

Qué problemas han sufrido algunos motores PureTech

PureTech es una denominación que abarca distintas generaciones y configuraciones, así que no todos los motores pueden meterse en el mismo saco. El foco de las incidencias se ha situado especialmente sobre generaciones anteriores de los PureTech 1.0 y 1.2, utilizados durante años por modelos de Peugeot, Citroën, DS y Opel, entre otras marcas integradas actualmente en Stellantis.

Uno de los problemas más conocidos está relacionado con la correa de distribución bañada en aceite de determinados motores 1.2 PureTech. El sistema buscaba reducir fricciones y mejorar la eficiencia, pero la degradación prematura de la correa podía provocar el desprendimiento de material dentro del circuito de lubricación.

Esos residuos podían terminar causando obstrucciones y una pérdida de presión de aceite. En los casos más graves, el resultado podía ir mucho más allá de sustituir una correa: los problemas de lubricación pueden ocasionar daños importantes en el motor y elevar considerablemente la factura de reparación.

A este episodio se han unido incidencias relacionadas con un consumo excesivo de aceite en determinadas versiones y periodos de fabricación. Stellantis contempla ambos tipos de problemas dentro de sus programas específicos, aunque la aplicación de la cobertura depende del motor concreto, la antigüedad, el kilometraje y el historial de mantenimiento.

No todos los PureTech están afectados de la misma manera

Ese matiz es esencial. PureTech ha sido una denominación comercial utilizada durante años y ha sufrido importantes evoluciones técnicas. Que un vehículo lleve ese nombre en su documentación no significa automáticamente que vaya a padecer una avería ni que esté incluido en todas las campañas o programas especiales.

Las generaciones más recientes incorporan modificaciones respecto a los primeros motores que protagonizaron las incidencias. En algunas versiones electrificadas, además, la anterior solución de correa húmeda ha sido sustituida por una distribución mediante cadena, un cambio especialmente significativo después de los problemas asociados al diseño anterior.

La cobertura puede llegar a 10 años o 180.000 kilómetros

Para los propietarios, la parte verdaderamente importante está en las soluciones económicas. Stellantis ofrece para determinados motores y averías una cobertura especial de hasta 10 años o 180.000 kilómetros, lo que ocurra primero, siempre que el vehículo cumpla las condiciones previstas por el fabricante.

En los expedientes admitidos, la cobertura puede asumir el 100 % del coste de las piezas y de la mano de obra. No equivale, eso sí, a una garantía universal sobre cualquier automóvil equipado con un motor PureTech. La versión, la fecha de fabricación, el tipo de avería y el mantenimiento realizado resultan determinantes.

Este último punto explica parte de la frustración de algunos conductores. Dos coches aparentemente muy similares pueden recibir tratamientos distintos si pertenecen a series diferentes o presentan historiales de mantenimiento que no coinciden. En un problema que afecta a miles de vehículos vendidos durante años, el número de bastidor y la documentación del coche terminan siendo tan importantes como el nombre comercial del motor.

También existen compensaciones por reparaciones ya pagadas

Stellantis dispone igualmente de un sistema para determinados clientes que tuvieron que pagar reparaciones relacionadas con los motores PureTech. El programa contempla posibles reembolsos vinculados a casos de degradación prematura de la correa o consumo excesivo de aceite cuando se cumplen los requisitos establecidos.

Entre los supuestos contemplados aparecen reparaciones abonadas durante el periodo comprendido entre el 1 de enero de 2022 y el 31 de diciembre de 2024. Eso no convierte cualquier factura emitida durante esos años en una compensación automática. El fabricante analiza la naturaleza de la avería, el mantenimiento realizado y las condiciones concretas de la intervención.

En determinados casos también resulta relevante dónde se diagnosticó y reparó el vehículo. Stellantis exige que las operaciones relacionadas con la avería cumplan sus prescripciones técnicas y puede requerir que determinadas intervenciones hayan pasado por su red autorizada de talleres. Ahí está buena parte de la letra pequeña.

Las facturas y el historial de mantenimiento son decisivos

Para quien conserve uno de estos coches, las facturas de revisiones y reparaciones tienen bastante más valor que una carpeta vieja ocupando espacio. Permiten acreditar kilometraje, fechas, operaciones realizadas y cumplimiento del plan de mantenimiento, elementos que pueden resultar decisivos para solicitar una cobertura.

También conviene prestar atención al estado de la distribución antes de que una degradación visible termine desembocando en un problema mayor. El riesgo no estaba únicamente en el desgaste de la propia correa, sino en lo que podía ocurrir cuando parte de su material acababa circulando por el aceite y comprometía la correcta lubricación del motor.

Stellantis intenta recuperar la confianza perdida

Las disculpas de Filosa encajan en un cambio más amplio dentro del fabricante. Stellantis está reforzando los equipos dedicados a la calidad y los mecanismos para detectar y solucionar defectos antes de que terminen convirtiéndose en problemas masivos. Después de años de incidencias, el grupo necesita que la mejora pueda percibirse en los coches y en los talleres, no solo en sus indicadores internos.

Hay cierta ironía industrial en todo este episodio. Durante años, los fabricantes europeos redujeron cilindradas, recurrieron a la turboalimentación y desarrollaron soluciones cada vez más refinadas para bajar consumos y emisiones sin perder prestaciones. Sobre el papel, ingeniería fina. Cuando una pieza diseñada para durar empieza a deteriorarse antes de tiempo, al propietario le interesa bastante menos la elegancia de la solución técnica.

El caso PureTech dañó la reputación de marcas que dependen en gran medida del comprador particular, alguien que normalmente adquiere un vehículo esperando utilizarlo durante muchos años. Una avería costosa deja memoria. Una reparación de miles de euros, todavía más.

El perdón de Stellantis tendrá que medirse en los talleres

Que el consejero delegado reconozca públicamente los problemas supone un gesto relevante. Stellantis asume que determinadas generaciones PureTech han deteriorado su relación con parte de los clientes y que recuperar esa confianza exige algo más que sustituir componentes o modificar las nuevas motorizaciones.

Para el propietario afectado, sin embargo, la cuestión sigue siendo bastante terrenal. Una disculpa no paga una reparación. Las herramientas concretas continúan siendo las coberturas ampliadas y los mecanismos de compensación para quienes entren dentro de los requisitos establecidos por la compañía.

Stellantis intenta dejar atrás uno de los episodios que más ruido ha generado alrededor de sus marcas en Europa. Puede cambiar motores, sistemas de distribución y procesos internos. Lo verdaderamente difícil será demostrar, coche a coche y taller a taller, que aquello que tantos conductores terminaron llamando simplemente “el problema del PureTech” pertenece de verdad al pasado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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