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Putin libera a Stephen Hubbard tras más de cuatro años preso en Rusia

Rusia libera a Stephen Hubbard tras más de cuatro años detenido y una condena por mercenarismo que su defensa estadounidense siempre rechazó

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Stephen Hubbard

Imagen: Stephen Hubbard / LinkedIn.

Resumen

  • Putin libera a Stephen Hubbard, estadounidense detenido en Rusia desde 2022
  • El profesor jubilado cumplía casi siete años por supuesto mercenarismo
  • Su salida llega un día después de que Trump pidiera a Putin su liberación

Rusia ha puesto en libertad al ciudadano estadounidense Stephen Hubbard, de 74 años, detenido desde 2022 y condenado por un tribunal ruso a casi siete años de prisión por supuesto mercenarismo en Ucrania. Vladimir Putin comunicó su liberación durante una reunión en San Petersburgo con el enviado especial estadounidense Steve Witkoff, mientras Hubbard se encontraba en el aeropuerto de Púlkovo a la espera de ser repatriado.

La liberación se produce apenas un día después de que Donald Trump reconociera públicamente haber planteado el caso a Putin. El movimiento llega, además, en mitad de una nueva ronda de contactos entre Washington y Moscú sobre la guerra de Ucrania, de modo que la salida del estadounidense mezcla inevitablemente el plano humanitario con una dimensión diplomática bastante más amplia.

Hubbard llevaba bajo custodia rusa desde abril de 2022. Moscú sostenía que había colaborado con una unidad de defensa territorial ucraniana y que realizaba tareas militares en Izium. Su familia y su defensa estadounidense han rechazado durante años esa versión y han mantenido que el profesor jubilado no pertenecía a ninguna unidad de combate.

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Quién es Stephen Hubbard y por qué estaba encarcelado en Rusia

Stephen James Hubbard es natural de Michigan y trabajó durante décadas como profesor de inglés fuera de Estados Unidos. Vivió en países como Japón y Chipre antes de instalarse en 2014 en Izium, una ciudad del este de Ucrania que acabó convertida en uno de los escenarios de la primera fase de la invasión rusa iniciada en febrero de 2022.

Las autoridades rusas aseguraron que Hubbard se incorporó a una unidad de defensa territorial ucraniana cuando comenzó la guerra. Según la acusación, había aceptado un contrato por unos 1.000 dólares mensuales, recibió entrenamiento, armas y munición y terminó realizando labores en un puesto de control militar.

Fue detenido por soldados rusos el 2 de abril de 2022, cuando las fuerzas de Moscú habían tomado el control de Izium. Durante mucho tiempo hubo poca información pública sobre su situación y su familia tuvo dificultades incluso para conocer con precisión dónde se encontraba.

La versión ofrecida posteriormente por Hubbard a sus abogados fue muy distinta. El estadounidense sostuvo que soldados rusos lo sacaron de su vivienda y negó haber participado en operaciones militares. Su hermana, Patricia Hubbard Fox, también cuestionó desde el principio que un hombre de su edad, sin trayectoria militar reciente y al que describía como pacifista, hubiese decidido convertirse en combatiente.

Una condena de seis años y diez meses por mercenarismo

En octubre de 2024, un tribunal de Moscú declaró culpable a Hubbard de mercenarismo y lo condenó a seis años y diez meses de prisión. El procedimiento se desarrolló a puerta cerrada y los medios estatales rusos informaron entonces de que el estadounidense había admitido los cargos.

Su familia puso en duda aquella supuesta confesión y, cuando la defensa estadounidense consiguió establecer contacto con él, Hubbard aseguró que las acusaciones eran falsas. Su abogado, Martin De Luca, afirmó posteriormente que el profesor negaba haber formado parte de una unidad militar o haber participado en combate.

La localización del estadounidense tampoco fue sencilla. Sus representantes acabaron confirmando que estaba encarcelado en una colonia penitenciaria de Mordovia, al este de Moscú, después de meses de incertidumbre sobre su paradero dentro del sistema penitenciario ruso.

Estados Unidos terminó clasificándolo como ciudadano detenido injustamente, una consideración especialmente relevante porque convierte el expediente en una prioridad diplomática y abre la puerta a negociaciones directas para conseguir la liberación del detenido.

Trump habló con Putin sobre Hubbard un día antes

El calendario ha llamado especialmente la atención. El martes 20 de octubre, Trump confirmó desde el Despacho Oval que había hablado con Vladimir Putin sobre Stephen Hubbard y dejó entrever que podía producirse una novedad en breve. Apenas unas horas después llegó el anuncio desde San Petersburgo.

Putin informó este miércoles a Steve Witkoff de que el estadounidense había sido liberado y se encontraba ya en el aeropuerto de Púlkovo. No se han hecho públicos todos los detalles de la operación ni se ha anunciado que forme parte de un intercambio de presos concreto.

La proximidad entre la petición de Trump y la puesta en libertad de Hubbard convierte el caso en un gesto político difícil de separar de los actuales contactos entre la Casa Blanca y el Kremlin. Una liberación largamente reclamada por Washington aparece justo cuando ambos gobiernos vuelven a hablar cara a cara sobre Ucrania.

La liberación coincide con nuevas conversaciones sobre Ucrania

Witkoff llegó a San Petersburgo después de participar en conversaciones en Oslo con el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, y representantes europeos. Su siguiente parada fue Rusia, donde debía trasladar a Putin las posiciones tratadas durante esos encuentros y explorar nuevamente las posibilidades de negociación.

El enviado estadounidense se reunió con el presidente ruso en un momento especialmente delicado. Washington intenta impulsar algún tipo de marco que permita avanzar hacia el final de una guerra iniciada con la invasión rusa de febrero de 2022, aunque las posiciones de Moscú y Kiev continúan muy alejadas en cuestiones fundamentales.

Entre ellas están el futuro de los territorios ocupados, las garantías de seguridad para Ucrania, el régimen de sanciones contra Rusia y las condiciones de un eventual alto el fuego. Son asuntos de otro tamaño. Por eso la liberación de Hubbard puede servir como señal de distensión, pero no significa por sí sola que exista un acuerdo cercano sobre la guerra.

Trump ha aumentado la presión pública para conseguir una salida negociada y considera que Kiev debe aceptar que Rusia dispone de una capacidad militar y territorial considerable. Ucrania, por su parte, insiste en que cualquier pacto debe impedir que una tregua se convierta simplemente en una pausa antes de otra ofensiva rusa.

Un detenido convertido en pieza diplomática

El caso Hubbard llevaba tiempo formando parte de los contactos entre Estados Unidos y Rusia. Washington había reclamado su regreso y, en el momento de ser liberado, era el único ciudadano estadounidense encarcelado por Moscú que mantenía la designación oficial de detenido injustamente.

La distinción tiene peso. En los últimos años, las detenciones de ciudadanos estadounidenses en Rusia se han cruzado repetidamente con la relación política entre ambos países, dando lugar a intercambios de prisioneros, negociaciones reservadas y liberaciones utilizadas también como gestos diplomáticos.

La salida de Hubbard encaja en ese terreno gris donde un expediente judicial termina convertido en asunto de Estado. Moscú ha defendido siempre la legalidad de sus procesos, mientras Washington ha denunciado varios casos de detenciones utilizadas como instrumento de presión. Entre ambas versiones, los presos pasan meses o años esperando que la política encuentre una puerta.

De una colonia penal rusa al aeropuerto de San Petersburgo

El cambio de escenario es considerable. Hubbard pasó de cumplir una condena de casi siete años en una colonia penitenciaria rusa a encontrarse este miércoles en Púlkovo, el principal aeropuerto de San Petersburgo, preparado para abandonar el país.

En 2024 había aparecido ante un tribunal de Moscú para escuchar una sentencia por mercenarismo. Dos años después, su situación se desbloquea en plena visita de un alto representante estadounidense y tras una intervención pública del propio presidente de Estados Unidos.

No existe, por el momento, información pública que permita afirmar que Rusia haya recibido una contrapartida inmediata por la liberación. Putin tampoco detalló las condiciones concretas acordadas para permitir la salida del estadounidense. El dato confirmado es otro: Hubbard está libre y se prepara para regresar a su país.

Cuatro años de cautiverio que terminan en plena negociación

Stephen Hubbard deja atrás más de cuatro años bajo custodia rusa, una condena por mercenarismo y una disputa persistente sobre lo ocurrido en Izium durante las primeras semanas de la invasión. Rusia mantuvo que trabajaba para las fuerzas ucranianas; Hubbard, su familia y su defensa sostuvieron que aquella acusación no correspondía con la realidad.

Su liberación tampoco cambia de golpe la relación entre Moscú y Washington. La guerra de Ucrania continúa y las diferencias entre Rusia, Estados Unidos, Kiev y los gobiernos europeos siguen siendo profundas. Pero el movimiento sí introduce una señal política en un momento en el que los canales diplomáticos vuelven a moverse.

La secuencia es difícil de ignorar: Trump habló públicamente del caso el martes y Putin anunció la liberación el miércoles durante su encuentro con Witkoff. Para Stephen Hubbard, por encima de toda esa geometría diplomática, el resultado es bastante más sencillo: después de años en una prisión rusa, emprende finalmente el regreso a Estados Unidos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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