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España

Condenado a 3 años y medio por quemar un bar de Sevilla sin mayonesa

El acusado incendió con gasolina una cafetería de Los Palacios tras discutir por la falta de mayonesa y acepta tres años y medio de prisión.

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acepta tres años y medio de prisión

Resumen

  • Acepta tres años y medio de cárcel por incendiar un bar de Sevilla
  • El fuego comenzó tras una discusión porque el local no tenía mayonesa
  • Pagó más de 9.200 euros y tendrá diez años de alejamiento del bar

Un hombre ha aceptado tres años y seis meses de prisión por incendiar intencionadamente con gasolina la barra de una cafetería de Los Palacios y Villafranca, en Sevilla, después de una discusión originada porque el establecimiento no tenía mayonesa para acompañar su montadito. El episodio ocurrió el 20 de agosto de 2025 y terminó este miércoles, 21 de octubre de 2026, ante la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Sevilla, con un acuerdo entre Fiscalía, acusación particular y defensa.

La historia parece escrita para una comedia negra, pero la escena tuvo poco de graciosa. El acusado salió del establecimiento, consiguió una botella con gasolina, regresó al local y prendió fuego a la barra mientras había personas dentro. La rápida reacción de quienes se encontraban allí evitó que las llamas se propagaran y que un incidente absurdo en su origen acabara convertido en una tragedia. Los daños materiales superaron los 9.000 euros.

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De una petición de 11 años a tres años y medio de cárcel

La Fiscalía llegó al juicio reclamando inicialmente 11 años de prisión por un delito de incendio. La situación cambió después de que el procesado reconociera los hechos y consignara más de 9.200 euros para responder por los daños causados. El Ministerio Público rebajó entonces su petición hasta los tres años y seis meses de cárcel al apreciar la circunstancia atenuante de reparación del daño.

La conformidad fue aceptada por las partes personadas. No se trata, por tanto, simplemente de una reducción llamativa de la pena porque el episodio comenzara con una discusión por una salsa. Jurídicamente pesaron el reconocimiento de los hechos y, sobre todo, la reparación económica realizada antes de terminar el procedimiento.

El Código Penal castiga con especial severidad los incendios cuando generan un peligro para la vida o la integridad física de otras personas. La pena prevista con carácter general puede alcanzar entre 10 y 20 años de prisión, aunque la ley permite aplicar una inferior atendiendo a la entidad concreta del peligro y a las circunstancias del caso.

Diez años sin poder acercarse al establecimiento

La cárcel no es la única consecuencia. El acusado tendrá prohibido acercarse a menos de 500 metros de la cafetería durante diez años y deberá pagar también una multa por dos delitos leves de lesiones. Durante la vista no hizo uso de su derecho a la última palabra.

El hombre permanecía en prisión provisional desde poco después del incendio. Cuando pasó a disposición judicial en agosto de 2025, se acordó su ingreso en prisión comunicada y sin fianza al apreciarse, entre otros factores, riesgo de fuga y de reiteración delictiva, además de la gravedad de los hechos.

La discusión por un montadito que acabó entre llamas

Todo empezó la tarde del 20 de agosto de 2025 en la cafetería Las Postas, situada en Los Palacios y Villafranca. El cliente había pedido un montadito y solicitó mayonesa. Los trabajadores le explicaron que no disponían de ella. Volvió a preguntar y recibió la misma respuesta.

Después salió del establecimiento. Lejos de acabar ahí el enfado, acudió a una gasolinera cercana y regresó llevando gasolina en una botella de plástico. Ya dentro del bar, tras discutir con uno de sus responsables, vertió el combustible sobre la barra y le prendió fuego. Las llamas se levantaron en cuestión de segundos.

Había clientes en el establecimiento, entre ellos niños y personas mayores. La intervención de trabajadores y otras personas presentes permitió contener el incendio antes de que alcanzara mayores dimensiones. El peligro relevante para el procedimiento judicial estaba precisamente ahí: el fuego fue provocado dentro de un negocio abierto al público, no en lo pintoresco del motivo que desencadenó la discusión.

Alcohol y bombonas de gas cerca del fuego

El riesgo iba más allá de las llamas visibles. En la zona de la barra había botellas de bebidas alcohólicas y bombonas de gas, elementos capaces de multiplicar las consecuencias de un incendio alimentado con gasolina. La propagación pudo frenarse gracias a la rápida actuación de quienes se encontraban en el local.

Dos personas sufrieron episodios que dieron lugar a los dos delitos leves de lesiones incluidos finalmente en el acuerdo. El propio acusado también terminó con quemaduras en las manos y necesitó asistencia sanitaria antes de quedar bajo custodia policial.

El propietario llegó a definir posteriormente lo ocurrido como “surrealista”. La cafetería pudo volver a funcionar pese a los desperfectos, mientras las imágenes del incendio circulaban por todo el país. Una petición tan cotidiana como poner mayonesa a un montadito había desembocado en gasolina, fuego y clientes intentando ponerse a salvo.

Más de 9.200 euros para reparar los daños

La responsabilidad civil ha terminado teniendo un peso importante en el desenlace judicial. Antes del juicio, el acusado consignó más de 9.200 euros, cantidad destinada a cubrir los desperfectos provocados por el incendio. Ese pago permitió aplicar la atenuante de reparación del daño y formó parte del acuerdo que dejó la pena de prisión en tres años y medio.

Inicialmente, los daños materiales habían sido valorados en torno a 9.093 euros. Semanas después del incendio, una empresa dedicada a fabricar mayonesa llegó incluso a anunciar que asumiría la reparación del establecimiento. Otra vuelta inesperada en un caso donde casi todo, salvo el peligro real provocado por las llamas, ha tenido algo de esperpento.

Del episodio viral a una condena de prisión

El componente insólito hizo que el incendio recorriera rápidamente redes sociales y medios de comunicación, pero el proceso judicial ha terminado colocando el episodio en otro plano. Prender gasolina en un bar ocupado no quedó reducido a una extravagancia sobre un cliente enfadado por la falta de mayonesa.

Algo más de un año después de aquellas imágenes, el acusado ha reconocido lo ocurrido y acepta tres años y medio de cárcel, diez años de alejamiento del establecimiento y una multa por las lesiones leves. Lo que comenzó ante un montadito terminó ante un tribunal. Entre ambas escenas hubo una botella de gasolina, miles de euros en daños y un fuego que, por fortuna, se apagó antes de que la historia fuese mucho peor.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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