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El AS Mónaco Basket detiene su proyecto tras declararse insolvente

El AS Mónaco Basket frena su proyecto profesional tras entrar en cesación de pagos, apenas 17 meses después de disputar la final de la Euroliga.

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AS Mónaco Basket en un partido

Foto: Zafer, CC BY 4.0.

Resumen

  • El AS Mónaco Basket entra en cesación de pagos y detiene su proyecto
  • El club queda sin competición tras meses de graves problemas económicos
  • Fue finalista de la Euroliga en 2025 y campeón de Francia en 2026

El AS Mónaco Basket, uno de los clubes que había irrumpido con más fuerza en la élite del baloncesto europeo, ha entrado en cesación de pagos y detiene su proyecto profesional después de meses de problemas económicos, impagos y sucesivos intentos de encontrar financiación. El equipo del Principado queda fuera de la competición y abre un proceso cuyo horizonte inmediato apunta hacia la liquidación, aunque jurídicamente todavía existe la posibilidad de una reestructuración.

El desplome resulta especialmente llamativo por la velocidad. El Mónaco disputó el 25 de mayo de 2025 la final de la Euroliga, que perdió por 70-81 frente al Fenerbahçe, y terminó la temporada 2025-2026 como campeón de Francia. Apenas 17 meses después de aquella final europea, la plantilla construida para discutir títulos a los gigantes continentales ha dejado paso a un club sin competición y con una deuda pública millonaria. El brillo de la pista duró más que la solvencia de los despachos.

El AS Mónaco Basket confirma que detiene su actividad

El propio club comunicó este miércoles 7 de octubre que había sido colocado en situación de insolvencia y que se retiraba, al menos por el momento. La entidad mantiene una puerta abierta a encontrar una fórmula de reestructuración que permita recuperar el proyecto en el futuro, pero la fotografía actual es inequívoca: la Roca Team profesional que compitió estos últimos años entre la aristocracia continental deja de funcionar.

La precisión no es menor. Hablar de desaparición describe bien su realidad deportiva, pero la liquidación definitiva de la sociedad todavía depende del desarrollo del procedimiento. La cesación de pagos conduce hacia ese desenlace si no aparece una solución financiera extraordinaria. Y encontrar capital para un equipo apartado de las competiciones resulta bastante más complicado que convencer a un inversor cuando Mike James tenía el balón en las manos y la Salle Gaston Médecin rugía en noches de Euroliga.

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El comunicado de despedida recuerda un ciclo de 12 años que convirtió al baloncesto monegasco en algo bastante más serio que una curiosidad deportiva del Principado. En ese periodo llegaron tres campeonatos de Francia, cuatro Leaders Cup, dos Copas francesas, una Supercopa, dos participaciones en la Final Four de la Euroliga y aquella final de 2025. Antes, en 2021, la conquista de la EuroCup había abierto al club la puerta de la máxima competición continental.

De candidato a la Euroliga a quedarse sin competición

La crisis no apareció de una tarde para otra. Durante la última temporada comenzaron a acumularse problemas de liquidez, dificultades para atender las obligaciones económicas y dudas cada vez más serias sobre la viabilidad de la estructura. El modelo necesitaba una financiación muy elevada para sostener una plantilla concebida para competir contra los clubes más poderosos de Europa.

El Principado de Mónaco intervino para mantener vivo al equipo mientras se buscaba una salida. Pero el problema dejó de ser solamente cuánto dinero necesitaba el club. Sin garantías suficientes sobre su capacidad para completar otra temporada, los organismos deportivos franceses fueron cerrándole puertas una detrás de otra.

Primero quedó fuera de las categorías profesionales. Después intentó competir en Nationale Masculine 1, la tercera división francesa. Tampoco prosperó. La Federación Francesa de Baloncesto consideró insuficientes las garantías presentadas y la vía de conciliación posterior no permitió recuperar la plaza. Un equipo que meses antes celebraba títulos terminó sin una liga en la que colocar cinco jugadores sobre el parqué.

Una deuda millonaria con el Principado terminó asfixiando al club

La dimensión financiera explica buena parte del desenlace. El AS Mónaco mantiene una deuda de aproximadamente 21,5 millones de euros con el Estado monegasco, vinculada al apoyo público que permitió sostener la estructura cuando la financiación privada dejó de responder. Ese respaldo evitó un hundimiento inmediato y permitió terminar una temporada extraordinaria en lo deportivo, pero no podía sustituir indefinidamente a un modelo económico estable.

El origen de la tormenta estuvo estrechamente relacionado con los problemas financieros de Aleksej Fedoricsev, propietario del proyecto durante su ascenso europeo. La pérdida de capacidad para financiar el club terminó trasladándose a una estructura acostumbrada a presupuestos elevados, contratos importantes y aspiraciones continentales. Cuando una organización de ese tamaño deja de recibir dinero, la caída rara vez es lenta: las nóminas siguen llegando aunque la clasificación sea excelente.

El Principado sostuvo temporalmente el proyecto y buscó una transición hacia nuevos capitales. La temporada pudo terminar, incluso con éxitos deportivos, pero aquel mecanismo compró tiempo. No solucionó el problema estructural. El campeón seguía celebrando sobre el parqué mientras, unos pisos más arriba, las cuentas continuaban crujiendo.

El inversor que debía aportar 10 millones tampoco llegó a salvarlo

Durante el verano apareció una última vía. El club defendió ante las autoridades francesas que un nuevo inversor se comprometía a aportar 10 millones de euros para la temporada 2026-2027. La operación era esencial para intentar recuperar la inscripción deportiva y dar credibilidad a un plan de continuidad.

El dinero, sin embargo, no terminó convirtiéndose en el salvavidas esperado. El proyecto inversor se deshizo y el Mónaco volvió prácticamente al mismo punto, solo que con menos tiempo y menos alternativas. Sin participación en la liga francesa, sin una competición europea estable y sin ingresos ordinarios suficientes, sostener una plantilla profesional dejó de ser una posibilidad realista.

La desaparición competitiva del primer equipo, por tanto, no comienza exactamente el 7 de octubre. Esa fecha marca el reconocimiento público de una situación que llevaba semanas consumándose. Durante el verano, el club perdió su lugar en las principales competiciones y la plantilla que había peleado entre los mejores de Europa se dispersó.

Ahí está una de las imágenes más extrañas de esta historia: el campeón francés de 2026 no pudo defender su título. En el deporte profesional suele hablarse mucho de ciclos, reconstrucciones y temporadas de transición. Esto fue otra cosa. No hubo una decadencia deportiva progresiva ni una generación que envejeciera junta. Hubo una estructura económicamente insostenible que se quedó sin suelo.

De la EuroCup de 2021 a una final de Euroliga en cuatro años

Para entender la magnitud de lo ocurrido conviene recordar qué era el Mónaco antes del derrumbe. La victoria en la EuroCup de 2021 lo llevó a la Euroliga y el club dejó muy pronto de comportarse como un recién llegado. Construyó plantillas costosas, atrajo jugadores de primer nivel y consiguió instalarse entre los aspirantes reales a la Final Four.

El salto culminó en Abu Dabi, el 25 de mayo de 2025. Allí el equipo disputó su primera final de Euroliga frente al Fenerbahçe. Perdió 70-81, pero aquella noche confirmó algo que pocos habrían imaginado unos años antes: un club de un territorio de apenas dos kilómetros cuadrados estaba a cuarenta minutos de convertirse en campeón de Europa.

En total fueron cinco campañas de Euroliga, dos Final Four y victorias frente a prácticamente todas las grandes potencias del continente. La institución pasó de proyecto emergente a integrante habitual de la élite con una rapidez extraordinaria. También, visto desde octubre de 2026, demasiado dependiente de una financiación capaz de sostener semejante velocidad.

La temporada 2025-2026 ofreció quizá la paradoja definitiva. Mientras las dudas económicas crecían, el equipo siguió ganando y terminó conquistando los cuatro grandes títulos nacionales disponibles: Supercopa, Leaders Cup, Copa de Francia y campeonato. Deportivamente, casi impecable. Financieramente, la estructura se estaba quedando sin oxígeno.

Qué ocurrirá con el baloncesto de Mónaco

El final del equipo profesional no significa que desaparezca todo el baloncesto organizado en el Principado. El relevo pasa por la Association Sportive de Monaco, cuya primera formación masculina compite en Nationale 3, el quinto escalón del sistema francés.

La diferencia es enorme. No hablamos simplemente de trasladar al mismo Mónaco a una categoría inferior, sino de devolver el protagonismo a una estructura asociativa mucho más modesta. El equipo que contrataba estrellas internacionales, viajaba por Europa y recibía a Real Madrid, Olympiacos o Panathinaikos queda, de momento, en la memoria reciente.

Existe todavía la posibilidad teórica de una reestructuración futura. La propia entidad la menciona expresamente y evita presentar el episodio como un adiós eterno. Pero cualquier regreso exigirá resolver primero las deudas, ordenar la estructura societaria y encontrar financiación; después habrá que reconstruir una posición deportiva perdida durante la crisis. No basta con encontrar cinco buenos jugadores. Hay que reconstruir un club.

Un gigante reciente que descubrió demasiado tarde sus cimientos

El caso del AS Mónaco Basket deja una de las caídas más abruptas que ha vivido el baloncesto europeo moderno. En mayo de 2025 jugaba por ser campeón de Europa. En junio de 2026 levantaba el título francés después de dominar las competiciones nacionales. En octubre, el proyecto profesional está detenido por insolvencia.

Quedan los trofeos, la EuroCup de 2021, las Final Four y aquella final contra el Fenerbahçe. También queda una advertencia bastante menos romántica: el éxito deportivo no corrige una estructura financiera frágil. A veces incluso la disimula. Durante unos años, bajo las luces de la Euroliga, el Mónaco pareció haber encontrado una fórmula capaz de desafiar a los grandes. Cuando se apagaron esas luces, la factura seguía allí.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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