Síguenos

Deportes

Fútbol 7 o pádel: qué deporte provoca más lesiones después de los 30

Rodillas, tobillos, tendones y bajas laborales dibujan dos riesgos distintos entre quienes juegan al fútbol 7 y al pádel después del trabajo

Publicado

el

anciano juega al padel

Resumen

  • El fútbol 7 concentra más lesiones agudas de rodilla, tobillo y músculo
  • El pádel castiga más tendones, codo, hombro y Aquiles por sobrecarga
  • Después de los 30, la baja laboral y la rehabilitación pesan más

A las ocho de la tarde cambia el uniforme. El ordenador queda atrás, aparecen las botas o la pala y durante una hora el cuerpo tiene que recordar de golpe que también sabe correr, frenar, girar y competir. Entre los 30 y los 50 años, fútbol 7 y pádel se han convertido en dos clásicos del deporte después del trabajo en España. También llenan consultas de traumatología y fisioterapia, aunque no exactamente de la misma manera.

Si hay que comparar cuál presenta el perfil más preocupante para un adulto recreativo, el fútbol 7 destaca por las lesiones agudas y potencialmente graves: rodilla, tobillo, roturas musculares y ligamentos castigados por aceleraciones, frenadas, cambios de dirección y contactos. El pádel también deja una factura considerable, pero suele hacerlo de otro modo, con más tendinopatías, molestias de codo y hombro, sobrecargas en gemelos y problemas del tendón de Aquiles. Dicho de forma sencilla: el fútbol tiende más a romper de golpe; el pádel, a desgastar poco a poco.

No existe, eso sí, una estadística nacional moderna que siga durante el mismo periodo y con idénticos criterios a jugadores de fútbol 7 y pádel y permita proclamar un vencedor con dos decimales. Los estudios emplean edades, niveles deportivos y definiciones de lesión diferentes. Esa letra pequeña importa. Mucho. Pero la evidencia disponible sí permite observar dos perfiles de riesgo bastante distintos.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

El fútbol rompe; el pádel desgasta

Uno de los mayores estudios realizados sobre fútbol amateur español siguió los registros de 134.570 jugadores recreativos de entre 18 y 55 años. Durante una temporada se notificaron 15.243 lesiones. La rodilla concentró cerca del 30% y el tobillo algo más del 12%; los esguinces y roturas de ligamentos representaron aproximadamente un tercio de las lesiones atendidas. Los futbolistas de 30 años o más mostraron una frecuencia de lesión superior a la de los más jóvenes.

Aquel trabajo no analizaba únicamente fútbol 7 y corresponde a la temporada 2010-2011, una limitación que conviene dejar sobre la mesa. Aun así, retrata bien al enemigo habitual del futbolista aficionado: la extremidad inferior absorbe casi todo el castigo. Un pie que queda clavado mientras gira la rodilla, una entrada tarde, un apoyo desequilibrado o el sprint que el isquiotibial no estaba esperando pueden transformar el partido del jueves en varios meses de recuperación.

Otros estudios prospectivos sobre fútbol amateur han encontrado incidencias superiores cuando el seguimiento de los jugadores es continuo. Una investigación publicada en 2023 situó la incidencia global en torno a 5,5 lesiones por cada 1.000 horas y observó una cifra cercana a 21 durante los partidos, muy por encima de los entrenamientos. Predominaban las lesiones musculares, especialmente en muslo posterior, cadera e ingle. Las comparaciones directas deben hacerse con cuidado porque cada investigación mide de una manera distinta.

El pádel cuenta otra historia. Una revisión sistemática que reunió a más de 2.000 jugadores, con edades medias comprendidas entre los 31 y los 57 años, calculó aproximadamente tres lesiones por cada 1.000 horas de entrenamiento y ocho por cada 1.000 horas de partido. El codo apareció entre las localizaciones más frecuentes, seguido de rodilla, hombro y zona lumbar, mientras que las lesiones tendinosas y musculares dominaban el panorama.

Una investigación publicada en 2025 sobre 457 jugadores recreativos, con una edad mediana de 42 años, encontró que el 36,5% había sufrido al menos una lesión durante el año anterior. La recuperación mediana rondó los 30 días y más de la mitad de las lesiones se localizaron en las extremidades inferiores. Tener más de 30 años apareció entre los factores asociados a un mayor riesgo, junto a la poca experiencia y determinadas condiciones de descanso.

No es precisamente el inocente deporte social que a veces parece desde la terraza del club.

España juega mucho: el cuerpo también paga la cuenta

La comparación gana otra dimensión cuando se observa cuánta gente practica ambos deportes. La Encuesta de Hábitos Deportivos 2024/25 situó en el 62,7% la población española de 15 años o más que practicó deporte durante el último año. En la práctica semanal, el fútbol —la estadística engloba fútbol 11, fútbol 7 y fútbol sala— ronda el 4,6% de la población, mientras que el pádel se sitúa cerca del 3,9%.

Son dos actividades perfectamente integradas en la vida cotidiana española. Una se juega en campos municipales, ligas de empresa y complejos deportivos; la otra ha colonizado urbanizaciones, gimnasios y clubes hasta convertir cuatro paredes de cristal en uno de los grandes puntos de encuentro de la mediana edad.

Un amplio estudio sobre lesiones producidas durante el deporte de ocio en España reunió a más de 1.600 personas lesionadas. El fútbol representaba más de una cuarta parte de los accidentes deportivos registrados, mientras que el pádel quedaba bastante por debajo. Eso no significa que jugar al fútbol multiplique automáticamente el riesgo individual, porque cambian mucho el número de practicantes, la exposición y la edad. Sí muestra el peso histórico del fútbol dentro de la traumatología deportiva recreativa.

El reparto por edades añadía otra pista interesante. Entre quienes se habían lesionado practicando pádel había una proporción mucho mayor de mayores de 35 años que entre los lesionados jugando al fútbol. No demuestra que el pádel se vuelva repentinamente más peligroso al cumplir años. Refleja algo más sencillo: su público recreativo es considerablemente más maduro.

La baja laboral aparece más de lo que parece

El partido es ocio. La baja del lunes, no tanto. En aquel estudio español, aproximadamente uno de cada cinco lesionados necesitó una baja laboral. Entre los mayores de 35 años la proporción se acercaba al 30%. Es una consecuencia que rara vez aparece en la conversación del vestuario cuando alguien propone echar “solo una hora”.

Fútbol y pádel quedaron, además, sorprendentemente cerca al analizar a quienes ya habían sufrido una lesión. En torno al 22% de los lesionados jugando al fútbol acabó asociado a una baja laboral, una proporción muy parecida a la observada en pádel. La rehabilitación apareció con frecuencia en ambos deportes, especialmente entre los jugadores de pala.

Son datos que proceden de una fotografía anterior a la actual explosión del pádel y no deben trasladarse mecánicamente a 2026. Sirven, sin embargo, para algo relevante: mostrar que una lesión recreativa puede convertirse en un problema laboral, con semanas de fisioterapia, limitaciones para conducir, caminar, permanecer de pie o desempeñar trabajos físicos.

Los trastornos musculoesqueléticos pesan de forma notable en la incapacidad temporal en España. No proceden únicamente del deporte, ni mucho menos, pero concentran una parte muy relevante de los procesos y, sobre todo, de los días perdidos. Una rodilla dañada o un tendón roto deja de ser un pequeño accidente del tiempo libre cuando afecta a la jornada laboral durante semanas.

Después de los 30 el cuerpo cambia las reglas

Cumplir 30 años no activa una alarma biológica a medianoche. El problema es bastante más prosaico. A los 35 o 45 se puede estar más fuerte que a los 25, pero también es habitual llegar al partido después de ocho horas sentado, dormir menos, entrenar de manera irregular y pretender que el primer sprint tenga la misma alegría que cuando la recuperación ocupaba bastante más espacio en la agenda.

El fútbol 7 mezcla aceleraciones, frenadas violentas y cambios de dirección con acciones imprevisibles. El balón se escapa, un rival llega antes, el cuerpo corrige sobre la marcha. La musculatura tiene que generar fuerza y absorberla casi inmediatamente. La fatiga complica aún más ese equilibrio: buena parte de las lesiones musculares aparece cuando la sesión avanza y las piernas empiezan a perder precisión.

En pádel hay menos contacto físico, pero la pista tampoco regala nada. Arranques de pocos metros, desplazamientos laterales, frenadas, giros, saltos y golpes por encima de la cabeza se repiten una y otra vez. El gesto parece pequeño. La suma no lo es. Epicondilitis, tendinopatías del hombro y problemas del Aquiles encajan con ese patrón de movimientos repetidos.

Hay además una trampa muy humana: el nivel técnico mejora más despacio que las ganas. Un principiante puede disputar un partido de pádel entretenido desde las primeras semanas y un veterano puede volver al fútbol 7 después de años sin tocar un balón. El sistema cardiovascular quizá aguante. Tendones, músculos y ligamentos tienen otra memoria.

De la rodilla al codo: las lesiones que llevan al quirófano

La palabra operación cambia por completo el peso de una lesión deportiva. Ni en fútbol ni en pádel la cirugía es el desenlace habitual, pero el tipo de accidente modifica mucho la probabilidad de acabar en quirófano.

En fútbol, las lesiones que pueden necesitar cirugía son conocidas: rotura del ligamento cruzado anterior, determinadas lesiones meniscales, fracturas de tobillo, roturas completas del tendón de Aquiles o daños articulares importantes. Que una lesión afecte a un ligamento no significa automáticamente que haya que operar, pero sí eleva la posibilidad de una recuperación prolongada.

El cruzado anterior es el ejemplo más duro. Un movimiento que dura una fracción de segundo puede desembocar en cirugía en determinados pacientes, meses de rehabilitación y una vuelta al deporte que normalmente se mide en muchos meses, no en fines de semana. La gravedad está menos en el momento de la caída que en todo lo que viene después.

En pádel, la mayoría de las lesiones del codo, hombro o tendones comienza tratándose sin cirugía. El problema es que algunas se vuelven crónicas y obstinadas. También existen accidentes agudos importantes: roturas del Aquiles, lesiones graves de rodilla, fracturas después de una caída o daños severos de hombro.

La diferencia es bastante gráfica. El fútbol produce con mayor facilidad esa escena seca en la que alguien cae, se lleva la mano a la rodilla y entiende al instante que algo no va bien. El pádel fabrica más a menudo la molestia que empezó siendo tolerable, reaparece en el siguiente partido y tres meses después continúa allí. Menos cinematográfico. No necesariamente menos serio.

Seguro, mutua y nómina cuando la lesión ocurre fuera del trabajo

Una lesión sufrida jugando por cuenta propia después de la jornada laboral se considera, con carácter general, accidente no laboral. Si impide trabajar y un médico reconoce la incapacidad temporal, entra dentro del régimen de contingencias comunes.

En términos generales, la prestación económica por accidente no laboral se sitúa en el 60% de la base reguladora entre el cuarto y el vigésimo día de baja y en el 75% desde el día 21, sin perjuicio de las mejoras que pueda establecer un convenio colectivo. Al tratarse de un accidente no laboral, no se exige el periodo previo de cotización que puede aplicarse en determinados casos de enfermedad común.

Hay otra confusión bastante extendida: pagar una pista, una inscripción o una liga privada no significa estar asegurado frente a cualquier gasto. Las coberturas dependen de la organización y de la póliza contratada. Fisioterapia privada, pruebas diagnósticas, indemnizaciones o asistencia en centros concretos pueden estar cubiertas, limitadas o directamente fuera del seguro.

En competición federada oficial la situación es distinta. Los deportistas federados que participan en determinadas competiciones oficiales cuentan con un seguro deportivo obligatorio destinado a cubrir riesgos relacionados con la práctica deportiva. Para quien simplemente reserva una pista con amigos mediante una aplicación, las condiciones pueden ser bastante menos generosas.

El tercer tiempo suele estar perfectamente organizado. El segundo mes de rehabilitación, no siempre.

El partido termina, la lesión llega el lunes a la oficina

Fútbol 7 y pádel son dos magníficas maneras de seguir activo precisamente en una etapa de la vida en la que el trabajo, las obligaciones y el sofá empujan en dirección contraria. El beneficio general de hacer ejercicio continúa siendo muy superior al argumento de quedarse en casa por miedo a lesionarse. Pero ninguno de los dos deportes es inocuo, y tampoco lesionan del mismo modo.

Para un adulto de entre 30 y 50 años que juega de forma recreativa después del trabajo, el fútbol 7 presenta el perfil más preocupante de lesión aguda. Rodilla, tobillo y musculatura de la pierna concentran buena parte del riesgo, y algunas lesiones pueden exigir cirugía y meses de rehabilitación. El pádel desplaza más el problema hacia tendones, sobrecargas, codo, hombro y Aquiles, con molestias capaces de prolongarse durante semanas o meses.

La prevención tampoco exige convertir el vestuario en un laboratorio. En fútbol, los programas estructurados de calentamiento y trabajo neuromuscular han mostrado reducciones relevantes de las lesiones, en algunos análisis de alrededor de un tercio. En pádel, la progresión de carga, la técnica, el descanso y el fortalecimiento específico tienen un papel parecido frente a los problemas por sobreuso.

Porque el rival más serio del deportista de oficina rara vez está al otro lado de la red o lleva una camiseta distinta. Es esa mezcla de edad, fatiga, poca continuidad e intensidad que el entusiasmo decide antes de consultar al cuerpo. Y el cuerpo, como suele ocurrir, lleva la contabilidad bastante mejor que nosotros.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído