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Máximo Quiles, a Marc Márquez: «Messi es un falso humilde, como tú»

Máximo Quiles comparó a Marc Márquez con Messi por su «falsa humildad», pero el campeón le devolvió la broma y acabó retratando al joven piloto.

Publicado

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Maximiliano Quiles con casco

Imagen: Facebook.

Resumen

  • Máximo Quiles comparó a Marc Márquez con Messi por su «falsa humildad»
  • Márquez le devolvió la broma y señaló que Quiles también hace lo mismo
  • La anécdota retrata la confianza entre el campeón de Moto3 y su mentor

Máximo Quiles ha dejado una de esas frases que sobreviven bastante más que una rueda de prensa. El flamante campeón del mundo de Moto3 comparó a Marc Márquez con Leo Messi y soltó, con la confianza de quien habla con alguien de su círculo: «Messi es un falso humilde, como tú». No era un ataque al futbolista argentino ni una carga contra su mentor. Era una pulla. Y tenía explicación.

La conversación, recuperada por el propio Márquez, se produjo durante el Mundial de fútbol de 2026. Quiles se declaró más próximo a Cristiano Ronaldo y utilizó a Messi para explicar algo que reconoce también en el piloto de Ducati: esa costumbre de rebajar públicamente las expectativas, incluso cuando uno sabe perfectamente que tiene opciones muy serias de ganar.

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La conversación entre Quiles y Márquez que acabó en Messi

Marc Márquez relató la escena en un contenido dedicado a Máximo Quiles después de la conquista del Mundial de Moto3. Según recordó el piloto de Cervera, ambos estaban siguiendo el Mundial de fútbol cuando apareció el eterno debate entre Messi y Cristiano Ronaldo.

Quiles tomó partido por Cristiano. Después llegó la frase. «Messi es un falso humilde, como tú», le dijo a Márquez. La expresión podía sonar bastante más áspera fuera de contexto, pero entre ambos funcionaba como una broma sobre la manera de competir y, sobre todo, de enfrentarse públicamente a las expectativas.

Márquez quiso saber exactamente qué quería decir. Quiles se lo explicó: cuando el nueve veces campeón del mundo sabe que puede ganar, no suele plantarse ante un micrófono asegurando que va a hacerlo. Prefiere contener el discurso, colocar a otros como favoritos y llegar al domingo sin haber vendido previamente la victoria. Eso era la «falsa humildad» a la que se refería el murciano.

Márquez le devolvió la jugada

El problema de una teoría tan rotunda es que alguien puede pedirte que la demuestres. Y eso hizo Marc Márquez.

El catalán retó a Quiles a presentarse ante la periodista Izaskun Ruiz el jueves del siguiente gran premio y anunciar abiertamente que iba a ganar. La seguridad del joven campeón encontró ahí su pequeño límite: «Hombre, tampoco».

Márquez tenía preparada la réplica: entonces Quiles también era un «falso humilde». La conversación terminó entre risas. Un detalle importante, porque arrancar la frase de ese contexto convertiría una broma privada sobre psicología deportiva en una absurda guerra entre Messi, Márquez y un piloto de Moto3. Internet ya fabrica suficientes incendios sin necesidad de echarle gasolina.

La frase retrata la relación entre Máximo Quiles y Marc Márquez

La naturalidad con la que Quiles habla así a Marc Márquez dice bastante sobre su relación. El campeón de Moto3 no es simplemente otro joven que admira al piloto de Ducati desde el otro lado de una valla. Entrena con los hermanos Márquez, recibe sus consejos y forma parte del grupo de pilotos cuyo desarrollo siguen de cerca.

Quiles ha explicado que Marc fue uno de sus grandes ídolos desde niño y que su cercanía, lejos de imponerle una presión especial, terminó convirtiéndose en una ventaja. Puede preguntarle qué hacer en una situación concreta y, sobre todo, qué no hacer. En un deporte donde una mala decisión se paga a más de 200 kilómetros por hora, disponer de la experiencia acumulada por alguien como Márquez tampoco parece el peor seguro.

Hay, sin embargo, una diferencia generacional evidente. Quiles no se comporta ante Márquez como un discípulo silencioso que asiente a todo. Discute, bromea, desafía. En ocasiones, hasta le pone delante el espejo de Messi. Esa confianza explica por qué la anécdota resulta más interesante que la frase aislada.

Quiles llega a la broma convertido ya en campeón del mundo

El contexto deportivo tampoco es menor. Máximo Quiles tiene 18 años y acaba de proclamarse campeón del mundo de Moto3 en Indonesia, donde logró su décima victoria de la temporada. Cerró matemáticamente el campeonato cuando todavía quedaban cinco grandes premios, después de dominar buena parte de 2026.

No es una precocidad corriente. Antes de Quiles, únicamente Mike Hailwood, Giacomo Agostini y Marc Márquez habían conseguido asegurar un Mundial con cinco pruebas todavía pendientes dentro de las distintas categorías del campeonato. El alumno, al menos en esa estadística, ya ha terminado sentado en la misma mesa que el maestro.

Su evolución venía avisando. En 2025, su primer año completo en el escenario mundialista, ganó tres carreras y logró nueve podios, terminando tercero en la clasificación pese a comenzar la temporada más tarde por la restricción de edad y perderse posteriormente otras pruebas tras una lesión. En 2026 dio otro salto: cuatro victorias en las seis primeras carreras, una ventaja creciente y un regreso particularmente contundente después de fracturarse la clavícula en Silverstone.

De Moto3 a Moto2, con MotoGP en el horizonte

El siguiente escalón ya está preparado. Quiles dará el salto a Moto2 en 2027, nuevamente con la estructura de Aspar, y su progresión será observada con una lupa cada vez mayor.

El propio Márquez ha elogiado repetidamente su talento, aunque también ha deslizado una idea menos cómoda y bastante sensata: le vendría bien encontrarse alguna dificultad en Moto2. No como castigo, claro, sino porque las categorías superiores rara vez conceden carreras deportivas completamente lisas. Aprender cuando las cosas salen mal suele resultar tan decisivo como saber ganar cuando todo funciona.

Quiles, por su parte, no oculta la ambición. Ha hablado abiertamente de llegar a MotoGP, de hacer historia y hasta de intentar superar algún día los registros de Márquez. Son palabras enormes para un chico de 18 años, pero resultan algo menos extravagantes cuando quien las pronuncia acaba de conquistar diez grandes premios en una temporada.

Messi, Cristiano y dos maneras de entender la confianza

La pequeña discusión encierra también un asunto habitual en el deporte de élite: cuánto debe decir públicamente un campeón sobre su propia superioridad. Hay deportistas que verbalizan la confianza. Otros la esconden detrás de un lenguaje prudente.

«Hay que ver», «los rivales están fuertes», «intentaremos estar delante». El diccionario del paddock lleva décadas lleno de frases de ese tipo. Después se apaga el semáforo y todos intentan arrancarse las pegatinas. Esa distancia entre lo que se dice y lo que realmente se espera es precisamente lo que Quiles bautizó como «falsa humildad».

Quiles interpreta esa prudencia como una suerte de humildad estratégica y la asocia a Messi y Márquez. Es su valoración, no una descripción objetiva del carácter de ninguno de los dos. Y Márquez, que conoce suficientemente bien el juego, encontró una manera bastante eficaz de responderle: obligar al joven piloto a imaginarse diciendo ante una cámara que ganaría la siguiente carrera.

Ahí la teoría perdió algo de combustible. Porque una cosa es detectar esa cautela en Messi o Márquez y otra bastante distinta anunciar ante un micrófono que uno mismo va a ganar el domingo.

El campeón que ya se permite discutir con su maestro

Quizá eso sea lo más revelador de toda la historia. Quiles idolatraba a Márquez de niño, terminó entrenando a su lado y ahora se permite llamarle «falso humilde» mientras discuten sobre Messi y Cristiano. Poco después, el mismo joven conquista un Mundial con cinco carreras de margen y entra en una estadística histórica que comparte precisamente con Márquez.

No significa que el relevo esté escrito ni que MotoGP tenga ya reservado un trono. Las carreras suelen tener la desagradable costumbre de desmontar profecías. Pero Máximo Quiles ha dejado de ser únicamente una promesa. Es campeón del mundo, subirá a Moto2 y posee algo que cuesta bastante enseñar: velocidad, personalidad y una confianza que no desaparece cuando enfrente tiene a uno de los mejores pilotos de la historia.

Aunque, cuando le piden anunciar por adelantado que va a ganar, también baja un poco el tono. Al final, Marc tenía razón en una cosa: quizá la falsa humildad sea contagiosa.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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