Cultura
Fincher recorta 60 páginas del guion de Tarantino para Cliff Booth
Fincher recorta 60 páginas del guion de Tarantino para Cliff Booth, con Brad Pitt de nuevo y una historia criminal ambientada en el Hollywood de 1977.
Imagen: Georges Biard / CC BY-SA 3.0.
Resumen
- Fincher eliminó unas 60 páginas del nuevo guion escrito por Tarantino
- Brad Pitt vuelve como Cliff Booth en una historia criminal ambientada en 1977
- La película llegará a IMAX en noviembre y a Netflix en diciembre
David Fincher ha metido la tijera en un guion de Quentin Tarantino. Y no precisamente con timidez. El director de Seven y El club de la lucha eliminó alrededor de 60 páginas del primer borrador de The Further Mis-Adventures of Cliff Booth, la nueva película protagonizada por Brad Pitt y escrita por Tarantino. Aquel texto inicial alcanzaba las 230 páginas y, según Fincher, contenía material suficiente para dos películas.
El resultado será bastante más manejable, aunque tampoco exactamente breve: unas dos horas y veinte minutos. Fincher dirige y Tarantino firma el libreto de esta nueva historia ambientada en el universo de Érase una vez en… Hollywood, con Cliff Booth de nuevo en el centro. La asociación es insólita: dos cineastas con voces muy reconocibles, uno escribiendo y el otro decidiendo qué se queda dentro del montaje. Ahí estaba, precisamente, parte del reto.
Fincher encontró dos películas dentro del guion de Tarantino
El primer borrador que llegó a manos de Fincher tenía 230 páginas. Una barbaridad incluso para los estándares de Tarantino, que nunca ha mostrado especial miedo al reloj cuando considera que una conversación merece cinco minutos más.
Fincher lo describió de una forma bastante gráfica: aquello era, en esencia, dos películas metidas dentro de una. De ahí el recorte de unas 60 páginas hasta encontrar una versión que pudiera funcionar como largometraje y no como una especie de novela filmada por entregas.
No se trató, según han explicado ambos cineastas, de arrancar escenas al azar. Fincher buscó el terreno común entre lo que interesaba a Brad Pitt, Quentin Tarantino y él mismo. Un cruce de miradas bastante peculiar: el creador del personaje, el actor que lo convirtió en uno de los grandes iconos recientes de Hollywood y un director conocido por revisar cada engranaje hasta que encaja.
La poda deja una película cercana a los 140 minutos. Larga, sí. Pero frente a las 230 páginas originales, casi parece austeridad escandinava.
Cliff Booth abandona el cuento y entra en el cine negro
The Further Mis-Adventures of Cliff Booth recupera al personaje ocho años después de Érase una vez en… Hollywood. La acción se traslada de 1969 a 1977, y el cambio no es únicamente de calendario.
Tarantino ha explicado que aquella primera película podía permitirse avanzar con calma, detenerse en un coche, una canción o una conversación aparentemente trivial porque toda la historia estaba atravesada por una sombra que el espectador conocía: Cielo Drive y los asesinatos de la familia Manson.
Aquí el mecanismo será distinto. El nuevo guion tiene, según su autor, el sabor de una novela criminal de Elmore Leonard, escritor al que Tarantino conoce bien: su novela Rum Punch fue la base de Jackie Brown. Menos paseo nostálgico por Hollywood y más delincuencia de bolsillo, personajes dudosos, encargos turbios y gente que quizá no debería encontrarse en el mismo callejón.
Fincher lo ha llevado todavía hacia otro lugar. Para él, la película terminó funcionando menos como una historia sobre especialistas o sobre la industria cinematográfica y más como una historia de Los Ángeles, habitada por actores envejecidos, agentes, tipos desplazados y egos que siguen entrando por la puerta incluso cuando sus carreras ya salieron por la ventana.
Brad Pitt vuelve como un Cliff Booth que resuelve problemas
Cliff ya no vive exactamente de ser el doble de acción de Rick Dalton. En 1977 trabaja ocasionalmente como camarero y proyeccionista, pero su auténtico oficio se ha vuelto bastante más impreciso: es un fixer, uno de esos hombres a los que Hollywood llama cuando existe un problema que conviene solucionar sin demasiados formularios.
Eso abre la puerta a asesinatos, chantajes, robos y extorsiones. El antiguo especialista conserva, naturalmente, cierta facilidad para resolver desacuerdos por métodos que un abogado desaconsejaría.
La trama arranca cuando la agente Karen Crosby, interpretada por Elizabeth Debicki, contacta con Booth por un asunto relacionado con Charlie Peters, una estrella televisiva encarnada por Scott Caan. Alrededor aparecerán Toni, interpretada por Carla Gugino; el exjugador de fútbol americano convertido en actor Roderick “Hot Rod” Harrison, al que da vida Yahya Abdul-Mateen II; y los hermanos Verdusco, dos gánsteres que añaden todavía más gasolina al paisaje.
Peter Weller figura también en un reparto construido alrededor de Brad Pitt, cuya interpretación de Cliff Booth en la película de 2019 le dio el Óscar al mejor actor de reparto.
Por qué Tarantino escribió la película pero no quiso dirigirla
Hay otra rareza detrás de Cliff Booth: Tarantino desarrolló la historia, escribió el guion y permanece vinculado al proyecto, pero dejó la cámara en manos de David Fincher.
No fue una expulsión ni una renuncia provocada por problemas con el estudio. Tarantino había explicado anteriormente que volver a dirigir una continuación de Érase una vez en… Hollywood le hacía sentir que transitaba por un terreno que ya conocía demasiado bien. Y, teniendo en cuenta que lleva años hablando de su décima y supuestamente última película, no quería emplearla simplemente en regresar a un universo ya explorado.
Brad Pitt ayudó a conectar las piezas. El actor conocía bien a Fincher después de trabajar con él en Seven, El club de la lucha y El curioso caso de Benjamin Button, y planteó su nombre para dirigir el proyecto. Tarantino aceptó la propuesta con entusiasmo.
El resultado coloca a uno de sus personajes más tarantinianos bajo la mirada de un cineasta bastante distinto. Tarantino suele disfrutar de la digresión, del exceso y de esos diálogos que parecen perder el tiempo hasta que dejan de perderlo. Fincher tiende a comprimir, controlar y afilar. Que haya quitado 60 páginas al guion casi parece una metáfora demasiado perfecta de la colaboración.
Del Hollywood de 1969 al Los Ángeles áspero de 1977
La película tampoco pretende reproducir simplemente el ambiente de su antecesora. Han pasado ocho años dentro de la historia y el Hollywood que encuentra Cliff Booth ya no es aquel mundo crepuscular donde Rick Dalton intentaba descubrir si todavía tenía futuro.
Los años setenta avanzan hacia otro paisaje: estrellas de televisión, antiguos deportistas buscando una carrera en el cine, especialistas que envejecen, agentes sobreviviendo a sus propios clientes y criminales moviéndose por los márgenes. La nostalgia deja sitio al delito.
Fincher ha citado incluso Shampoo, la película de Hal Ashby estrenada en 1975, como una referencia que le vino repetidamente a la cabeza durante el rodaje. No tanto por copiar su trama como por aquella capacidad para capturar una época a través de sus personajes, gente extraña que se cruza, choca y revela una ciudad entera casi sin proponérselo.
Es ahí donde probablemente se encontrará la verdadera mezcla entre ambos directores. Tarantino construyó el universo y los personajes; Fincher parece haber buscado las sombras que había entre ellos.
Cuándo se estrena la nueva película de Cliff Booth
The Further Mis-Adventures of Cliff Booth tendrá primero una exhibición limitada en salas IMAX a partir del 25 de noviembre de 2026. Después llegará a Netflix el 23 de diciembre.
La estrategia concede a una producción de Netflix una ventana cinematográfica propia antes del estreno en streaming y, de paso, permite comprobar en pantalla gigante qué ha hecho Fincher con aquel guion de 230 páginas.
No será una secuela convencional de Érase una vez en… Hollywood. Leonardo DiCaprio deja de ocupar el centro, la historia se mueve ocho años hacia delante y el tono cambia hacia el relato criminal. Cliff Booth, aquel especialista tranquilo que parecía observar el caos desde cierta distancia, pasa a vivir directamente dentro de él.
Dos autores fuertes y una película que no podía contenerlo todo
Que Fincher haya eliminado 60 páginas escritas por Tarantino suena, contado deprisa, a sacrilegio cinéfilo. Visto con algo más de calma, revela justamente lo contrario: Tarantino le entregó el material y aceptó que otro director lo convirtiera en su película.
Eso convierte The Further Mis-Adventures of Cliff Booth en uno de los experimentos cinematográficos más peculiares de 2026. No es exactamente una película de Tarantino, aunque su escritura está debajo de todo. Tampoco es simplemente otra obra de Fincher, porque trabaja con un personaje, una voz y un universo heredados.
Entre ambos estaba aquel guion descomunal, 230 páginas y prácticamente dos largometrajes pegados por el lomo. Fincher encontró uno dentro. El resto, de momento, se quedó sobre la mesa.
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