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Detenido en Valencia por diez atracos a gasolineras con mujeres solas

El detenido está acusado de diez robos con intimidación en gasolineras de Valencia y l’Horta Nord, donde elegía turnos atendidos por mujeres solas.

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gasolineras atendidas por mujeres

Resumen

  • El detenido está acusado de diez atracos a gasolineras de Valencia
  • Buscaba estaciones atendidas por una única mujer y usaba un cuchillo
  • Se desplazaba en bicicleta, cambiaba de ropa y acabó en prisión provisional

La Guardia Civil ha detenido a un hombre de 52 años al que atribuye diez robos con intimidación en gasolineras de Valencia y varios municipios de l’Horta Nord. El sospechoso, que ha ingresado en prisión provisional, seguía un patrón muy concreto: buscaba estaciones de servicio atendidas por una única mujer y esperaba a que la trabajadora estuviera sola para entrar y amenazarla con un cuchillo.

Los robos se produjeron en estaciones de servicio de Valencia, Museros, Massamagrell, Rafelbunyol y Puçol. En algunos establecimientos el presunto atracador llegó a actuar hasta tres veces. La investigación arrancó a mediados de septiembre, cuando los agentes detectaron un incremento de este tipo de asaltos y comenzaron a relacionarlos entre sí.

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Elegía gasolineras donde trabajaba una mujer sola

El elemento que terminó dibujando el patrón no fue únicamente el arma empleada o la proximidad geográfica de los atracos. Había algo mucho más específico: las víctimas eran trabajadoras que estaban solas en las gasolineras cuando se producía el asalto.

Según la reconstrucción realizada por los investigadores, el hombre observaba previamente los establecimientos y comprobaba quién estaba atendiendo. Cuando encontraba una estación de servicio con una única empleada en el interior, la seleccionaba como posible objetivo.

Después entraba armado con un cuchillo, intimidaba a la trabajadora y le exigía la recaudación de la caja. Una vez obtenido el dinero, abandonaba rápidamente el establecimiento.

La reiteración del procedimiento permitió a los agentes vincular unos casos con otros. Ya no se trataba de robos aislados en distintas gasolineras, sino de una sucesión de asaltos con características similares.

Llegaba en bicicleta y se cambiaba de ropa

La investigación reveló otro detalle poco habitual. El sospechoso se desplazaba hasta las estaciones de servicio en bicicleta, una forma de transporte menos llamativa que un coche y que podía facilitar también su salida por calles o caminos próximos.

Pero no entraba directamente a robar. Primero observaba la gasolinera. Cuando consideraba que cumplía las condiciones que buscaba, se apartaba y se cambiaba de ropa utilizando prendas que llevaba dentro de una mochila. Después escondía la bicicleta y regresaba al establecimiento.

El cambio de indumentaria buscaba dificultar su identificación y romper, al menos aparentemente, la relación entre la persona que había merodeado previamente por la zona y quien aparecía después durante el robo.

Los investigadores analizaron precisamente esos elementos: cómo se desplazaba, qué vestimenta utilizaba, qué arma llevaba y de qué manera escogía las estaciones. Ese patrón repetido acabaría siendo también una de las principales pistas.

La Guardia Civil preparó vigilancias en posibles objetivos

Con los distintos casos ya relacionados, la Guardia Civil puso en marcha un dispositivo especial de prevención e investigación. Los agentes comenzaron a vigilar gasolineras que, por sus características, podían convertirse en nuevos objetivos.

Se establecieron varios apostaderos, es decir, puntos discretos de vigilancia desde los que los agentes podían controlar las estaciones de servicio sin advertir de su presencia. La intención era anticiparse a un posible nuevo atraco.

La estrategia permitió adelantarse al siguiente movimiento. El 10 de octubre, el sospechoso acudió a una de las gasolineras sometidas a vigilancia y fue interceptado por los agentes.

La operación culminó con su detención y permitió frenar una serie de robos que había comenzado varias semanas antes. La información sobre el caso fue difundida el 24 de octubre, aunque el arresto se había producido dos semanas antes.

Diez robos con intimidación, uno de ellos frustrado

Al detenido se le atribuyen diez robos con intimidación, aunque uno de ellos quedó en grado de tentativa. Tras pasar a disposición judicial, se decretó su ingreso en prisión provisional.

La medida cautelar no equivale a una condena. El hombre continúa teniendo la consideración de investigado y será el procedimiento judicial el que determine finalmente su responsabilidad penal en cada uno de los hechos que se le imputan.

La información difundida sobre la operación no concreta la cantidad total de dinero que habría conseguido durante los distintos asaltos.

Sí deja clara, en cambio, la continuidad de la actividad investigada: los robos se sucedieron desde mediados de septiembre y algunas estaciones fueron atacadas más de una vez. En determinados establecimientos hubo hasta tres atracos, un dato que ayudó a buscar conexiones entre los diferentes episodios.

Una investigación coordinada desde Sagunto

Las pesquisas han sido dirigidas por la Compañía de la Guardia Civil de Sagunto, con participación de agentes del Puesto Principal de Massamagrell, efectivos de Sagunto y el equipo de Policía Judicial de Moncada.

El trabajo conjunto permitió comparar los robos, estudiar las circunstancias de cada caso y reconstruir la forma de actuar atribuida al sospechoso.

Las diligencias han sido remitidas a la Sección Civil y de Instrucción del Tribunal de Instancia de Massamagrell, que se ocupará del procedimiento judicial.

El patrón que terminó conduciendo hasta el sospechoso

El caso destaca por una circunstancia especialmente inquietante: el supuesto atracador no elegía sus objetivos únicamente por ubicación, facilidad de acceso o cantidad de clientes. La Guardia Civil sostiene que buscaba de forma deliberada establecimientos en los que una mujer estuviera trabajando sola.

Ese criterio, repetido durante los distintos asaltos, terminó convirtiéndose también en una de las señales que permitieron anticipar dónde podía aparecer de nuevo.

Bicicleta, vigilancia previa, cambio de ropa y arma blanca componían un método que se repetía. La reiteración de esos elementos permitió estrechar el cerco hasta que el hombre acudió a una de las estaciones que los agentes ya mantenían bajo vigilancia.

El resultado es una investigación con diez robos atribuidos al mismo sospechoso, uno de ellos frustrado, y un detenido en prisión provisional mientras la causa continúa en los tribunales.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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