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Economía

Amnistía fiscal, herencia y 1.200 pisos flex: el negocio de los Escoda

Twin Peaks Capital crece en el flex living con 1.200 unidades y BlackRock mientras resurgen la herencia y los litigios fiscales de los Escoda

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el negocio de los Escoda

Resumen

  • Twin Peaks proyecta 1.200 pisos flex junto a BlackRock en Madrid
  • Los Escoda heredaron más de 63 millones tras acogerse a la amnistía fiscal
  • Hacienda ganó varios litigios sobre la residencia fiscal de los hermanos

Twin Peaks Capital ha pasado en una década de ser el vehículo inmobiliario creado por los hermanos Juan y Mercedes Escoda Huguet a convertirse en un actor relevante del flex living en Madrid, con una alianza con BlackRock que prevé movilizar 400 millones de euros y desarrollar alrededor de 1.200 unidades. Detrás del crecimiento hay una historia menos convencional: patrimonio en Suiza, una herencia superior a 63 millones entre los dos hermanos, la amnistía fiscal de 2012 y posteriores conflictos con Hacienda por su residencia fiscal.

La conexión no es menor. Twin Peaks nació en 2016 y recibió durante sus primeros años decenas de millones procedentes del patrimonio de los Escoda. La compañía se movió primero por la vivienda de lujo y el build to rent y después giró hacia un segmento convertido en uno de los caramelos del inmobiliario español: apartamentos de corta y media estancia, servicios comunes y contratos más flexibles que los del alquiler residencial tradicional. El ladrillo cambia de traje; el dinero conserva bastante bien la memoria.

Una fortuna familiar que reaparece en el ladrillo

Juan y Mercedes Escoda Huguet pertenecen a una familia con una importante trayectoria patrimonial en Cataluña. Antes de que Twin Peaks apareciera en el mapa inmobiliario, parte de la fortuna de los Escoda ya había pasado por un episodio fiscal de notable calibre.

Juan Escoda se acogió a la declaración tributaria especial de 2012, la conocida amnistía fiscal aprobada por el Gobierno de Mariano Rajoy. Regularizó 617.030,76 euros correspondientes a rentas de los ejercicios 2008, 2009 y 2010 vinculadas a activos financieros situados en Suiza. También declaró otros 3,46 millones de euros compartidos con su hermana y depositados principalmente en ese país, aunque la documentación judicial menciona asimismo acciones en Panamá y Bahamas.

Aquella amnistía permitía aflorar patrimonios y rentas no declarados mediante una tributación extraordinaria. En 2017, el Tribunal Constitucional declaró inconstitucional y nula la fórmula utilizada para aprobarla, al considerar que una medida de semejante alcance no podía adoptarse mediante decreto ley. La sentencia, sin embargo, preservó las situaciones que ya habían adquirido firmeza; es decir, no borró las regularizaciones realizadas al amparo de la norma.

Después llegó una cifra de otra dimensión. En noviembre de 2013, Juan Escoda recibió 31.529.356 euros procedentes de una donación de su abuela, depositados en una cuenta de Banque Privée Edmond de Rothschild en Ginebra. Mercedes recibió en la misma fecha activos financieros por más de 30 millones. Entre ambos, el patrimonio heredado superaba los 63 millones de euros.

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El conflicto con Hacienda nació alrededor de una cuestión aparentemente sencilla y fiscalmente decisiva: dónde residían realmente los hermanos cuando se produjeron esas operaciones. En materia tributaria, una frontera sobre el mapa puede significar millones. Y la residencia fiscal terminó convirtiéndose en el centro de una larga batalla.

La residencia fiscal que Hacienda no dio por buena

Juan Escoda sostenía que vivía en Andorra desde 2013 y, posteriormente, en Suiza. La Agencia Tributaria reconstruyó sus movimientos, patrimonio, ingresos y vínculos económicos y llegó a otra conclusión: su centro de intereses económicos permanecía en España.

El asunto terminó ante el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña. Las resoluciones judiciales respaldaron la actuación de Hacienda y consideraron acreditada una estrategia destinada a aparentar la residencia fiscal en Andorra y Suiza pese a mantener en España una parte decisiva de los activos y de la actividad económica. En 2013, además, Hacienda contabilizó más de 183 días de presencia de Juan Escoda en España, uno de los criterios legales empleados para determinar la residencia fiscal.

Entre los elementos aportados para acreditar su residencia andorrana figuraba un contrato laboral con una consultora del Principado. La inspección cuestionó esa relación y el tribunal señaló que no se habían presentado nóminas ni pruebas suficientes del trabajo desarrollado. Más que una discusión sobre una dirección postal, el expediente terminó girando alrededor de algo bastante más sustancial: dónde estaban realmente el patrimonio, las rentas y los negocios.

Mercedes Escoda también mantuvo un largo enfrentamiento con la Agencia Tributaria. En otra resolución de 2025, el TSJC confirmó una sanción de 100.000 euros por obstrucción a la actuación inspectora. La inspección trataba de establecer si había sido residente fiscal en España entre 2013 y 2016, pese a declarar su residencia en Suiza. El tribunal consideró proporcional la multa ante la falta reiterada de colaboración apreciada durante el procedimiento.

Son antecedentes fiscales, no una descripción de la actividad inmobiliaria posterior. Conviene separar ambos planos. Pero también forman parte de la genealogía del capital con el que arrancó el proyecto empresarial.

Twin Peaks: del family office al negocio residencial

En 2016 los hermanos pusieron en marcha la sociedad que acabaría convirtiéndose en Twin Peaks Capital. La compañía se presenta como un family office español especializado en inversión, promoción y gestión inmobiliaria, principalmente en Madrid y Barcelona.

Según la documentación incorporada a los procedimientos tributarios, Juan Escoda aportó 28,7 millones de euros durante los dos primeros años y Mercedes otros 15 millones. Hacienda interpretó esos movimientos como una repatriación hacia España de fondos que habían permanecido temporalmente en Suiza.

La sociedad, que inicialmente operó como Twobroscapital, empezó por segmentos bastante clásicos: vivienda de alta gama, compra de inmuebles y desarrollo residencial. Con el tiempo amplió el perímetro. En 2021 vendió al grupo alemán Patrizia un proyecto build to rent de Alcobendas por unos 50 millones de euros.

Después llegó el giro hacia el flex living. Y ahí la escala cambió.

Twin Peaks ha impulsado promociones en distintas zonas de Madrid, desde Torrejón de Ardoz hasta Las Rozas, Getafe o Valdemarín. Los proyectos anunciados durante los últimos ejercicios superan en conjunto las 1.200 unidades, aunque las cifras concretas han variado ligeramente según la fase y el momento de cada promoción. En Torrejón, por ejemplo, el proyecto ronda los 440 apartamentos; en Las Rozas se anunciaron alrededor de 430 unidades; Getafe suma otras 210 y Valdemarín, en torno a 120.

Mercedes Escoda conserva una presencia directa en la estructura empresarial y figura al frente de distintas sociedades inmobiliarias vinculadas al grupo creadas o reorganizadas durante los últimos ejercicios. Juan, por su parte, ha ido dejando cargos en varias sociedades operativas. El protagonismo empresarial recae así cada vez más en Mercedes Escoda y la estructura profesional de Twin Peaks.

BlackRock y el salto a una plataforma de 400 millones

El verdadero salto de escala se produjo en 2026. Twin Peaks y BlackRock crearon una alianza para invertir aproximadamente 400 millones de euros en flex living en España. La plataforma había comprometido ya más de la mitad del capital previsto en tres proyectos de la Comunidad de Madrid que sumarán unas 1.200 unidades, con entregas previstas a partir de 2028.

La operación tiene otra conexión significativa. Twin Peaks incorporó como director general a Jesús Moler, procedente precisamente del negocio inmobiliario de BlackRock en España. Su fichaje encajaba con la transformación de una oficina familiar en una plataforma capaz de gestionar también capital institucional.

El objetivo ya no se limita a Madrid. La plataforma ha señalado Barcelona, Valencia, Málaga y el País Vasco entre los mercados susceptibles de recibir nuevas inversiones. Es el movimiento habitual cuando un negocio deja de ser una colección de promociones aisladas y empieza a funcionar como producto inmobiliario escalable: repetir formato, multiplicar edificios y buscar ciudades con demanda suficiente.

El flex living, vivienda con otro traje jurídico

El nombre tiene algo de neolengua inmobiliaria —pocos sectores resisten la tentación de colocar una etiqueta inglesa a una idea que ya existía—, pero el flex living sí presenta características propias. Se trata generalmente de alojamientos amueblados para estancias cortas o medias, con servicios incluidos y espacios comunes como gimnasio, piscina, coworking, lavandería o zonas sociales.

No equivale necesariamente a un alquiler residencial convencional. Algunos proyectos se levantan sobre suelo terciario y funcionan jurídicamente como alojamiento, apartahotel u otras modalidades distintas de la vivienda habitual. Ese matiz es precisamente una de las razones de su atractivo empresarial: el suelo puede resultar más accesible y el régimen contractual ofrece mayor flexibilidad.

En Torrejón de Ardoz, el complejo promovido por Twin Peaks junto a inversores internacionales contempla alrededor de 440 unidades y servicios como gimnasio, piscina, cine privado, pista de pádel y coworking. El proyecto ha provocado también oposición política y vecinal precisamente por su encaje urbanístico y por la discusión sobre si estas fórmulas terminan compitiendo con la oferta residencial tradicional.

El debate no es menor en una comunidad donde el acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas económicos. El flex living puede satisfacer una demanda real —profesionales desplazados, estudiantes, trabajadores temporales o personas que necesitan alojamiento durante varios meses—, pero también abre una puerta para trasladar inmuebles desde el alquiler estable hacia fórmulas más rentables y menos rígidas.

Y ahí el legislador ha empezado a meter mano.

Las nuevas reglas estrechan el margen del alquiler temporal

Desde octubre de 2026 está en vigor un nuevo marco estatal que endurece el tratamiento de los alquileres temporales y exige que exista una causa real y acreditable que justifique esa temporalidad. Cuando esa causa no existe, el contrato puede terminar sometido al régimen de vivienda habitual.

La regulación también intenta impedir la sucesión indefinida de contratos temporales sobre una misma vivienda y establece reglas específicas sobre duración y renovación. El propósito declarado es evitar que el alquiler de temporada se convierta simplemente en una vía lateral para eludir las garantías de la legislación de arrendamientos urbanos.

No significa que todos los edificios de flex living queden automáticamente sometidos a esas reglas. El régimen depende del uso urbanístico, la licencia y la naturaleza jurídica del alojamiento. Un apartahotel sobre suelo terciario no es lo mismo que una vivienda residencial alquilada durante nueve meses con una etiqueta más moderna pegada encima.

Pero el nuevo marco complica precisamente las zonas grises que habían permitido crecer a parte del sector. Y afecta a un negocio que interesa cada vez más a fondos internacionales porque combina rentas recurrentes, servicios añadidos y una rotación de clientes superior a la del alquiler tradicional.

Hay, por tanto, cierta ironía económica en el recorrido. Una compañía nacida como vehículo de una gran fortuna familiar se ha convertido en socia de una de las mayores gestoras de activos del planeta justo cuando el Estado intenta poner límites a las fórmulas más flexibles del mercado residencial.

Del patrimonio familiar al capital institucional

La historia de Twin Peaks no se explica únicamente por la amnistía fiscal ni por los litigios de los Escoda con Hacienda. La compañía ha construido proyectos reales, ha cerrado operaciones con grandes inversores y está inmersa en una expansión que trasciende a sus fundadores. Reducir todo eso a los antecedentes fiscales sería demasiado cómodo.

Ignorarlos también.

Porque las cifras forman una secuencia difícil de pasar por alto: regularización fiscal en 2012, más de 63 millones heredados en 2013, creación del family office en 2016 y una plataforma de 400 millones junto a BlackRock una década después. En medio, varias resoluciones judiciales que dieron la razón a Hacienda en sus disputas sobre la residencia fiscal de los hermanos.

Twin Peaks representa, al mismo tiempo, dos historias muy españolas. Una es la expansión del capital privado hacia nuevas formas de alojamiento en un mercado tensionado. La otra recuerda que las grandes fortunas tienen biografía, aunque los balances empresariales tiendan a empezar siempre por la última página.

Y el negocio continúa creciendo. Los apartamentos prometen flexibilidad, servicios y estancias a medida; el capital que los levanta, bastante menos improvisado, lleva años encontrando su sitio en Madrid.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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