España
Incautan casi 1,5 toneladas de cocaína en Valencia en ferry de Ibiza
Vigilancia Aduanera localizó 1.420 paquetes de cocaína en un vehículo desembarcado de un ferry procedente de Ibiza y detuvo a una persona en Valencia.
Foto: Carlesmari, CC BY 3.0.
Resumen
- Intervenidas casi 1,5 toneladas de cocaína en un ferry llegado de Ibiza
- El alijo estaba dividido en 1.420 paquetes ocultos dentro de un vehículo
- Una persona fue detenida tras el control de Vigilancia Aduanera en Valencia
La Agencia Tributaria ha intervenido casi una tonelada y media de cocaína en Valencia durante un control sobre un ferry procedente de Ibiza. El alijo estaba distribuido en 1.420 tabletas o paquetes de cocaína localizados en un vehículo de gran tamaño y una persona ha sido detenida en una operación desarrollada por Vigilancia Aduanera.
La intervención, denominada operación Reventón, tuvo lugar el pasado 2 de octubre dentro de los controles rutinarios que se realizan sobre los embarques y desembarques de los ferris que conectan la Península con Baleares. El hallazgo vuelve a situar bajo el foco una ruta marítima que mueve a diario pasajeros, turismos y mercancías y que, precisamente por ese enorme flujo, también resulta atractiva para las redes dedicadas al narcotráfico.
Una anomalía en el vehículo llevó hasta los 1.420 paquetes
El alijo no apareció a simple vista. Durante el control, los agentes detectaron en uno de los vehículos de gran tamaño inspeccionados una imagen anómala, compatible con la presencia de una sustancia distinta a la que componía el resto de la carga.
La sospecha llevó a una revisión física. En el interior se encontró un gran número de fardos que contenían 1.420 tabletas o paquetes compactados. Las pruebas realizadas mediante narcotest dieron positivo en cocaína.
La cantidad sitúa la operación entre las intervenciones de droga más importantes conocidas recientemente en el entorno portuario valenciano. Y hay un detalle que importa: no se trataba de un cargamento llegado directamente desde América en un gran portacontenedores, sino de una mercancía que viajaba desde Ibiza hacia la Península utilizando una conexión regular de ferry.
Una persona fue detenida en relación con el transporte. Por el momento no se han hecho públicos más datos sobre su identidad ni sobre su presunta función dentro de la operación, de modo que cualquier atribución sobre la estructura que pudiera encontrarse detrás del alijo iría más allá de lo confirmado.
La operación Reventón nació de un control rutinario
El procedimiento forma parte de los controles que Vigilancia Aduanera realiza en las conexiones marítimas entre Baleares y la Península. Son inspecciones en las que el análisis previo del vehículo y de la mercancía puede resultar tan importante como la apertura posterior de la carga.
No es un detalle menor. Las rutas regulares ofrecen una especie de ruido de fondo logístico: camiones, semirremolques, furgonetas y vehículos circulan constantemente entre los puertos. Para las organizaciones criminales, mezclarse con ese tráfico comercial puede ser una forma de intentar convertir un cargamento excepcional en otro viaje aparentemente anodino.
Esta vez, la anomalía detectada rompió el camuflaje.
Valencia encadena dos grandes golpes a la cocaína
La operación se conoce apenas unos días después de otro importante decomiso en el puerto de Valencia. El 27 de septiembre, Vigilancia Aduanera y la Guardia Civil localizaron 862 kilos de cocaína dentro de un contenedor procedente de Guayaquil, en Ecuador, cuya mercancía declarada era azúcar.
Aquel cargamento estaba compuesto por 862 paquetes de aproximadamente un kilo cada uno, repartidos en 32 fardos. Los investigadores consideraron que la droga pretendía introducirse mediante una variante del denominado “rip-off” o “gancho ciego”, una técnica utilizada para contaminar con estupefacientes contenedores que transportan mercancía legal.
Son operaciones distintas y no existe información pública que permita vincularlas. Pero juntas dibujan una semana especialmente intensa: entre la cocaína localizada el 27 de septiembre y el alijo descubierto el 2 de octubre, las autoridades han interceptado más de 2,2 toneladas de cocaína en actuaciones relacionadas con Valencia.
La conexión marítima con Ibiza vuelve a aparecer
Ibiza y los puertos valencianos mantienen un tráfico marítimo constante, sobre todo durante los meses de mayor movilidad turística y comercial. Ese volumen legítimo es precisamente el terreno en el que las redes del narcotráfico han tratado de esconder movimientos de droga.
En febrero de 2026, una gran investigación de Vigilancia Aduanera, Guardia Civil y Policía Nacional permitió desarticular una organización asentada en Ibiza que había utilizado diferentes vías marítimas entre Sudamérica, la Península y Baleares. Durante aquella investigación se intervinieron 1.558 kilos de cocaína y casi once toneladas de hachís, con 26 detenidos.
Las pesquisas describieron entonces un sistema bastante más sofisticado que la imagen clásica del cargamento escondido en la bodega de un barco. Había camiones transportados en ferris, vehículos con compartimentos ocultos, contenedores marítimos y embarcaciones rápidas. Distintas herramientas para un mismo negocio.
Eso no significa que el alijo descubierto ahora pertenezca a aquella organización. No hay, hasta el momento, ningún dato oficial que establezca esa relación. Sí demuestra, en cambio, que las conexiones marítimas entre Ibiza y la costa valenciana llevan tiempo apareciendo en investigaciones de gran escala.
El precedente de los camiones en los ferris
La fórmula tampoco es nueva. En julio de 2025 fueron intervenidos en el puerto de Valencia 675 kilos de cocaína ocultos en la caja de un camión que acababa de desembarcar de otro ferry procedente de Ibiza. El conductor fue detenido después de que un perro especializado marcara el vehículo durante una inspección.
Pocos días después, en sentido contrario, las autoridades encontraron 2.500 kilos de hachís dentro de un camión frigorífico que pretendía embarcar en Ibiza rumbo a Valencia.
Los casos son independientes, pero el patrón logístico explica por qué los controles sobre el transporte de mercancías en ferry han ganado peso. El mar entre Ibiza y Valencia puede parecer pequeño en un mapa; para una red criminal, sin embargo, ofrece una corriente continua de vehículos en la que intentar esconder cantidades enormes de droga.
Una ruta marítima bajo presión
La incautación de casi tonelada y media de cocaína deja una imagen difícil de disimular: 1.420 paquetes escondidos en un solo transporte, detectados durante una inspección ordinaria y no como consecuencia de una persecución espectacular o de una operación en alta mar.
Ahí está quizá lo más significativo. Buena parte de la lucha contra el narcotráfico ocurre lejos del estruendo, entre documentación de carga, controles, escáneres y vehículos que aparentemente no tienen nada especial. Hasta que una imagen no encaja.
La operación Reventón vuelve a demostrarlo. El ferry llegó desde Ibiza como tantos otros; dentro viajaba uno de los mayores cargamentos de cocaína interceptados recientemente en Valencia. Y esta vez no consiguió atravesar el puerto.
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