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Cultura

Cristina Pedroche debuta como DJ en Ibiza y responde a las críticas

Cristina Pedroche se estrena como DJ en Ibiza tras semanas de práctica, responde a las críticas y cuenta cómo nació su nueva afición musical.

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Cristina Pedroche

By Cris Alvariño - Flickr: Cristina Pedroche, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Cristina Pedroche debuta como DJ en Ibiza tras semanas de preparación
  • Respondió a las críticas por intrusismo tras su primera sesión pública
  • Una sinusitis casi complica el estreno durante el cierre de StreetXO

Cristina Pedroche ha estrenado oficialmente una de sus facetas más inesperadas. La presentadora se puso detrás de la mesa de mezclas en StreetXO Ibiza, el restaurante de Dabiz Muñoz situado en Ibiza Gallery, y protagonizó la fiesta de cierre de temporada después de varias semanas aprendiendo a pinchar. El estreno llegó acompañado de expectación, vídeos en redes y, también, críticas por su desembarco en una profesión donde abrirse hueco suele costar años.

Pedroche ha respondido directamente a quienes consideran su aparición en una cabina un ejemplo de intrusismo. Su argumento es bastante sencillo: aceptó un reto, se preparó para hacerlo y no pretende perjudicar a nadie. “Me lo preparé, no estoy haciendo daño a nadie”, afirmó después de una actuación que terminó convirtiéndose en uno de los asuntos más comentados de su fin de semana.

El debut de Cristina Pedroche como DJ en Ibiza

La cita tuvo lugar durante la closing party de StreetXO Ibiza, concebida para despedir la primera temporada del restaurante en la isla. Pedroche se encargó de buena parte de la música en una sesión que terminó prolongándose alrededor de hora y media. No fue una aparición de cinco minutos para hacerse la fotografía de rigor: hubo mesa de mezclas, selección musical y una actuación completa ante el público.

La madrileña apareció con un diseño rojo de Nuria Sardá, bailó durante la sesión y acabó compartiendo celebración con Dabiz Muñoz. El cocinero, que había seguido de cerca la preparación del debut, bromeó después calificándola de “DJ top mundial”. Una hipérbole conyugal, sí, pero tampoco hacía falta convocar a un jurado internacional para entenderla.

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El elemento realmente novedoso estaba detrás de la ropa y las fotografías: Pedroche quiere explorar su relación con la música. Durante las semanas previas había contado que sentarse ante su equipo y colocarse los cascos le permitía conectar con una parte de sí misma que desconocía. La experiencia, explicaba, había dejado de parecerle simplemente una ocurrencia divertida.

No fue una sesión improvisada

La preparación comenzó semanas antes del estreno. Pedroche practicó mezclas, transiciones y manejo técnico de la mesa con el DJ ibicenco Sebastián Gamboa, una figura vinculada desde hace años a la noche de Ibiza. El aprendizaje se prolongó durante semanas antes de que llegara el momento de ponerse delante del público.

Ese detalle importa porque buena parte de las críticas aparecidas después de anunciar su actuación partían precisamente de la idea contraria: que una celebridad podía aterrizar en una cabina simplemente gracias a su nombre mientras otros DJ acumulan años de salas pequeñas, horarios imposibles y sesiones mal pagadas antes de acercarse siquiera a un escenario relevante. Pedroche sabía que ese debate sobre el privilegio iba a aparecer. Y apareció.

Sebastián Gamboa, el profesor detrás del estreno

Gamboa se ocupó fundamentalmente de ayudarla con la parte técnica. Pedroche había explicado antes de la fiesta que había recibido libertad para construir la sesión conforme a sus gustos y que la selección musical era responsabilidad suya. El planteamiento buscaba algo más personal que reproducir una lista preparada por terceros mientras ella movía los mandos para la cámara.

El aprendizaje incluyó horas de práctica, errores y repeticiones. Esa insistencia explica también por qué la presentadora ha reaccionado ante algunos comentarios que reducían su estreno a una extravagancia de famosa.

La música como terreno nuevo

Su interés tampoco surgió de un plan profesional diseñado durante meses. Pedroche ha contado que la idea apareció casi por casualidad después de vivir una noche especialmente intensa en Ibiza y descubrir una conexión con la música electrónica que no esperaba. Poco después empezó a practicar y terminó aceptando la propuesta de pinchar en el cierre de StreetXO.

Lo que comenzó como curiosidad acabó convirtiéndose en rutina. Mesa, cascos, canciones y mezclas. Y ensayo otra vez.

Las críticas por intrusismo y la respuesta de Pedroche

El anuncio de su debut provocó reproches desde las redes y desde sectores vinculados a la música electrónica. El argumento más repetido señalaba el privilegio de acceder directamente a una cabina en Ibiza gracias a una enorme notoriedad pública cuando muchos profesionales pasan años tratando de conseguir oportunidades similares. Esa discusión existe y resulta legítima: fama y oficio no son exactamente sinónimos.

Otra cosa es asumir que Pedroche pretendía presentarse de repente como una DJ profesional con una carrera equivalente a la de quienes llevan décadas trabajando. Su actuación estaba vinculada al cierre del restaurante de su marido y se había anunciado precisamente como su primera experiencia pública tras un periodo de aprendizaje.

Ante los comentarios más duros, Pedroche explicó que lamentaba que algunas personas pudieran haberse sentido ofendidas, pero insistió en que aceptó el desafío y trabajó para prepararlo. La réplica resume bien el terreno pantanoso en el que suelen moverse los famosos cuando prueban un oficio nuevo: cualquier puerta que se abre rápidamente parece demostrar que otras permanecen injustamente cerradas.

Y a veces ambas cosas pueden ser ciertas.

Una sinusitis casi deja el estreno en el aire

El debut llegó, además, después de unos días bastante menos glamurosos que las imágenes de Ibiza. Cristina Pedroche tuvo que acudir dos veces a urgencias en menos de 24 horas por una fuerte sinusitis que le provocaba dolor en la frente, los ojos, los pómulos y la mandíbula. Llegó a recibir medicación intravenosa y contó públicamente que su estado había empeorado antes de comenzar a recuperarse.

La preocupación tenía una fecha concreta: 11 de octubre. Pedroche había invertido semanas en su primera sesión y quería llegar recuperada al cierre de StreetXO. Finalmente viajó a Ibiza y pudo actuar según lo previsto.

Ese contexto ayuda a entender el entusiasmo mostrado después. No era únicamente la novedad de aparecer detrás de una mesa de mezclas; durante algunos días tampoco estaba del todo claro que físicamente pudiera hacerlo.

Más allá de una noche en Ibiza

Cristina Pedroche no ha anunciado por ahora una agenda de actuaciones ni una reconversión profesional hacia la música electrónica. Su debut debe medirse, al menos de momento, por lo que realmente fue: una primera sesión pública, preparada durante semanas y celebrada en un entorno muy cercano, el negocio de Dabiz Muñoz.

Pero tampoco parece haber quedado como una anécdota que termina cuando se apagan los focos. Pedroche ha hablado de una “resaca emocional” y de haber cumplido un sueño que ni siquiera sabía que tenía. La cabina ha abierto una puerta inesperada y, a juzgar por el entusiasmo con el que ha relatado la experiencia, la música ha dejado de ser una simple curiosidad.

El debate sobre la fama, el privilegio y el intrusismo continuará porque es bastante más antiguo que esta sesión. Mientras tanto, Pedroche ya ha hecho aquello que hasta hace pocas semanas ni siquiera figuraba en su currículo: pinchar delante de público en Ibiza. Y hacerlo, precisamente, mientras medio internet discutía si debía estar allí.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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