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Un español completa los siete grandes de África con arco tradicional

Julián Ramírez de Arellano culminó en 2025 un reto iniciado en 2007: abatir los siete grandes africanos únicamente con arco tradicional y sin visor.

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caza siete grandes africanos con arco tradicional

Resumen

  • Un cazador gaditano completa los siete grandes africanos con arco tradicional
  • El proyecto comenzó en 2007 y terminó tras cerca de 18 años
  • La posible primera mundial todavía está pendiente de homologación

El gaditano Julián Ramírez de Arellano ha culminado uno de los retos más singulares de la caza con arco: completar los denominados siete grandes de África utilizando únicamente material tradicional. León, elefante, búfalo, rinoceronte, hipopótamo, leopardo y cocodrilo forman la relación de animales incluida en un proyecto que arrancó en 2007 y terminó durante el verano de 2025.

El desafío se extendió durante cerca de 18 años, atravesó lesiones, largos intervalos entre expediciones y el parón provocado por la pandemia. Pero el elemento que realmente distingue el caso no es solo la colección de especies, sino la forma de conseguirla: Ramírez de Arellano empleó arcos tradicionales sin visor ni sistemas modernos de puntería asistida.

El cazador sostiene que nadie había completado anteriormente esa misma combinación de siete especies bajo esas condiciones. La afirmación, sin embargo, requiere un matiz importante: la posible primera mundial está pendiente de homologación. Hay precedentes de cazadores que completaron el African Big Seven con arco, aunque utilizando modalidades y equipos distintos.

Un desafío iniciado en 2007 que necesitó casi dos décadas

La historia viene de lejos. Ramírez de Arellano comenzó el proyecto en 2007 y apenas dos años después ya había abatido cuatro de las siete especies que se había marcado como objetivo. Aquello parecía encaminarse hacia un reto de unos pocos años. No fue así. África, los permisos, la logística y el propio cuerpo terminaron imponiendo otro calendario.

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Entre una expedición y otra hubo periodos largos de preparación, problemas físicos e interrupciones que fueron retrasando el objetivo. Después llegó la pandemia, que congeló buena parte de los desplazamientos internacionales. El desafío acabó convirtiéndose casi en una historia de vida: más de tres lustros persiguiendo la misma meta, con paréntesis que en ocasiones duraron años.

Las últimas piezas pendientes eran el hipopótamo y el leopardo. La culminación se situó durante el verano de 2025, aunque las comunicaciones difundidas sobre el proyecto no coinciden por completo al fijar el mes concreto. La fecha verdaderamente relevante, más allá de esa pequeña diferencia, es que el recorrido iniciado en 2007 quedó terminado en 2025.

Qué significa realmente completar los siete grandes de África

La expresión «siete grandes de África» no constituye una categoría zoológica oficial ni tiene una única definición aceptada en todos los ámbitos. El concepto procede del lenguaje cinegético y turístico y ha adquirido significados distintos según el país, la actividad o la organización que lo emplee.

En este caso, el reto incluye león, elefante, búfalo, rinoceronte, hipopótamo, leopardo y cocodrilo. Es una ampliación de los conocidos Big Five africanos —león, leopardo, rinoceronte, elefante y búfalo— mediante la incorporación del hipopótamo y el cocodrilo.

La denominación tiene, por tanto, un significado específico dentro de esta modalidad de caza. Conviene aclararlo porque en otros lugares se habla también de Big Seven para conjuntos diferentes de animales. Una misma etiqueta, varios mapas. El lenguaje turístico tiene esas cosas.

El arco tradicional es lo que hace diferente este caso

Completar el African Big Seven utilizando un arco no constituye por sí mismo una novedad absoluta. Existen cazadores que lo habían conseguido anteriormente. La particularidad reivindicada por Ramírez de Arellano está en haber utilizado exclusivamente arcos recurvos tradicionales, prescindiendo de visores, poleas y otros mecanismos propios del arco compuesto moderno.

La diferencia técnica es considerable. Un arco compuesto utiliza un sistema de poleas que reduce el esfuerzo necesario para mantener la cuerda tensada y puede incorporar visor, estabilizadores y ayudas mecánicas. El arco tradicional es mucho más elemental. Madera, fibra, cuerda, flecha y la capacidad del arquero para repetir el gesto con precisión.

Ramírez de Arellano practica el denominado tiro instintivo, una técnica en la que el arquero no apunta mediante un visor mecánico. La trayectoria de la flecha se calcula a partir de experiencia, postura, referencias visuales y memoria muscular. Suena sencillo cuando se escribe; ejecutarlo sobre animales de varias toneladas es otra historia.

Una primera mundial que todavía debe ser homologada

El principal punto pendiente está precisamente en la dimensión internacional del logro. El cazador considera que es el primero en completar los siete grandes con arco tradicional y ha anunciado su intención de aportar la documentación correspondiente para que la marca pueda ser estudiada y registrada.

Eso obliga a distinguir entre el reto completado y el récord oficialmente reconocido. El primero está documentado a lo largo de muchos años. El segundo necesita todavía una verificación independiente de expediciones, especies, fechas, armas utilizadas y condiciones de cada captura.

Hay precedentes conocidos de cazadores que completaron los siete grandes africanos utilizando arco, por lo que la eventual primicia no sería haber cazado esas especies con una flecha, sino haberlo hecho exclusivamente mediante equipamiento tradicional y sin sistemas de puntería asistida. Ese detalle es el que delimita el posible récord.

La épica, al final, no sustituye los papeles. Hasta que exista una homologación reconocida, resulta más preciso hablar de una primera mundial reivindicada que de un récord internacional definitivamente certificado.

La caza de grandes especies africanas está sometida a controles

La presencia de elefantes, rinocerontes, leopardos o leones introduce inevitablemente la cuestión de la conservación. Muchas de estas especies están sometidas a regulación internacional, y tanto su caza como el traslado de trofeos dependen de la población concreta, del país, de los cupos autorizados y de los permisos correspondientes.

El comercio internacional de ejemplares y trofeos de numerosas especies africanas está controlado mediante CITES, el convenio que regula el movimiento transfronterizo de fauna y flora amenazadas. Su nivel de protección no es idéntico en todos los casos: una misma especie puede estar sometida a condiciones diferentes según la población y el territorio.

En animales especialmente sensibles, los países establecen cupos de caza y exportación, mientras que la entrada de determinados trofeos en la Unión Europea puede necesitar documentación adicional. Eso convierte una expedición de este tipo en algo bastante más complejo que viajar, tensar un arco y regresar con una fotografía.

Conservación y caza, un debate que acompaña inevitablemente al reto

La caza de grandes mamíferos africanos mantiene desde hace décadas un debate ambiental y ético. Sus defensores sostienen que, cuando existe regulación estricta, parte de los ingresos obtenidos puede financiar áreas protegidas, vigilancia contra la caza furtiva y economías locales. Sus críticos cuestionan que matar ejemplares de especies vulnerables pueda considerarse una herramienta adecuada de conservación.

Ambas cuestiones conviven alrededor de estas expediciones y no desaparecen por el tipo de arma utilizada. Que una captura se realice con un arco tradicional puede aumentar enormemente su dificultad técnica, pero no altera por sí sola el estado de conservación de una especie ni las obligaciones legales asociadas a ella.

En el caso de Ramírez de Arellano, la información disponible sobre el proyecto no detalla de manera completa y ordenada todos los países, permisos y cupos correspondientes a cada uno de los siete animales. Por eso no resulta prudente reconstruir esos datos mediante suposiciones. El núcleo acreditado del relato está en el desafío deportivo y en su duración.

El arco tradicional cambia el peso de la hazaña

La singularidad de la historia está en una combinación poco habitual: siete grandes especies africanas, casi 18 años de recorrido y un arco sin visor. No es una proeza surgida de una campaña reciente; el proyecto estaba públicamente en marcha cuando apenas habían transcurrido dos años desde su comienzo.

Ramírez de Arellano ha terminado así un objetivo que lo acompañó desde 2007 hasta 2025, con periodos en los que parecía lejano y otros en los que volvió a estar al alcance de una flecha. La última palabra sobre el supuesto récord internacional corresponderá a los organismos que examinen la documentación.

Hasta entonces, el dato más sólido sigue siendo también el más llamativo: un cazador español dedicó casi dos décadas a completar los siete grandes africanos con arco tradicional, sin visor ni las ayudas mecánicas habituales del arco compuesto. El reto está terminado; el sello de primera mundial, todavía no.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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