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León XIV duerme bien y desayuna tras su operación de pulmón en Roma

León XIV evoluciona favorablemente tras la cirugía pulmonar: ha dormido bien, se ha levantado y ha desayunado en el hospital Gemelli de Roma.

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León XIV duerme bien

Resumen

  • León XIV ha pasado buena noche, se ha levantado y ha desayunado
  • El Papa sigue ingresado en el Gemelli tras una operación pulmonar
  • El Vaticano mantiene que la recuperación avanza sin complicaciones

El papa León XIV ha pasado bien la noche en el hospital, se ha levantado por la mañana y ha desayunado este jueves 15 de octubre. Es el último parte difundido por la Santa Sede sobre la recuperación del Pontífice en el Policlínico Gemelli de Roma, donde permanece ingresado después de la intervención quirúrgica realizada el martes para tratar un adenocarcinoma pulmonar.

La actualización es breve, casi doméstica —dormir, levantarse, desayunar—, pero cobra otro peso después de una cirugía torácica. El Vaticano mantiene que la evolución posoperatoria avanza con normalidad y, hasta este momento, no ha comunicado complicaciones. El miércoles, León XIV ya había comenzado a caminar por su habitación, retomado la alimentación y realizado fisioterapia respiratoria.

El parte del Vaticano: una nueva noche sin complicaciones

La comunicación de este jueves mantiene la línea de prudencia de los últimos partes médicos. No hay grandes proclamaciones ni un calendario acelerado para abandonar el hospital. Hay, sencillamente, otro dato favorable: el Papa ha dormido bien, se ha levantado de la cama y ha podido desayunar.

En medicina, desayunar no suele merecer un titular. Después de una operación pulmonar, sí tiene cierta importancia. La recuperación de la movilidad y la alimentación forma parte de los indicadores que los equipos médicos observan durante los primeros días posteriores a una intervención de esta envergadura.

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León XIV continúa ingresado en el Policlínico Universitario Agostino Gemelli, el hospital romano estrechamente ligado desde hace décadas a la atención médica de los pontífices. Su evolución sigue siendo vigilada después de una cirugía que obligó a retirar una parte del pulmón derecho.

Qué operación le hicieron a León XIV

La intervención se practicó el 13 de octubre y confirmó el diagnóstico de adenocarcinoma pulmonar que ya sospechaban los estudios previos. Los cirujanos decidieron extirpar el lóbulo inferior del pulmón derecho mediante una técnica videoasistida.

Conviene precisar el alcance de la operación: no se extirpó todo el pulmón derecho, sino uno de sus lóbulos. El objetivo fue realizar una resección suficientemente amplia de la zona afectada. La cirugía propiamente dicha duró alrededor de 90 minutos, aunque el Pontífice permaneció unas tres horas en el área quirúrgica entre preparación, intervención y procedimientos asociados.

El Vaticano informó después de que la operación había concluido con éxito y sin complicaciones quirúrgicas. León XIV despertó con normalidad de la anestesia y, tras un breve periodo de observación, regresó a su habitación en la décima planta del Gemelli.

Una lobectomía realizada con técnica videoasistida

La cirugía videoasistida permite operar el tórax mediante pequeñas incisiones y una cámara, reduciendo la agresión quirúrgica respecto a una apertura convencional más amplia. Eso no convierte una lobectomía pulmonar en una intervención menor, ni mucho menos, pero puede facilitar determinados aspectos de la recuperación cuando el estado del paciente y la localización de la lesión permiten utilizarla.

En el caso de León XIV, los médicos optaron por retirar el lóbulo inferior derecho para conseguir una resección radical de la lesión observada. El examen histológico realizado durante la propia intervención confirmó que se trataba de un adenocarcinoma pulmonar.

Las pruebas del miércoles estuvieron dentro de lo esperado

Las primeras comprobaciones posteriores a la operación ofrecieron señales tranquilizadoras. El miércoles 14 de octubre, el Papa se sometió a análisis de sangre y una radiografía de tórax. Según el equipo médico, los resultados estaban dentro de los valores esperables para una intervención de estas características.

A esas pruebas se añadieron otros pequeños hitos que, juntos, dibujan el estado de la recuperación: comenzó la fisioterapia respiratoria, pudo caminar por la habitación y retomó una alimentación normal, primero con el desayuno y después con el almuerzo. La Santa Sede señaló también que el Pontífice se encontraba de buen ánimo.

Lo que todavía falta por saber sobre el adenocarcinoma

La evolución inmediata es positiva, pero eso no permite adelantar conclusiones sobre el pronóstico oncológico. Una cosa es superar adecuadamente las primeras horas después de la cirugía y otra distinta conocer con precisión las características definitivas del tumor.

El análisis realizado durante la operación confirmó el adenocarcinoma, pero todavía resultan relevantes los estudios completos del tejido extraído. Entre otras cuestiones, estos análisis ayudan a determinar hasta dónde alcanzaba la lesión, sus características microscópicas y si existen elementos que puedan modificar el tratamiento posterior.

Hasta ahora, el Vaticano no ha detallado públicamente el estadio definitivo del tumor ni una eventual afectación de ganglios linfáticos. Son datos importantes antes de hablar de tratamientos complementarios o de un pronóstico a largo plazo. La prudencia, aquí, no es un ejercicio diplomático: es medicina básica.

El adenocarcinoma es uno de los principales tipos de cáncer de pulmón. En el caso del Papa, la lesión había sido detectada durante controles médicos y fue abordada quirúrgicamente después de que los especialistas consideraran posible su extirpación. La cirugía ha resuelto esa primera etapa; las siguientes dependerán de los resultados anatomopatológicos y de la recuperación física.

La agenda del Papa queda condicionada por su recuperación

La salud de León XIV obliga también a mirar el calendario del Vaticano. Las actividades públicas previstas durante estos días quedaron suspendidas para permitirle recuperarse y los compromisos papales fueron cancelados hasta el 20 de octubre.

La decisión evita fijar una vuelta precipitada a las audiencias, celebraciones y encuentros que forman parte de una agenda habitualmente intensa. A sus 71 años, León XIV había mantenido hasta el diagnóstico una actividad pública elevada, con viajes y numerosos actos desde su elección en mayo de 2025.

El Vaticano no había anunciado hasta las últimas informaciones cambios definitivos en el viaje a Sudamérica previsto para noviembre, aunque su realización dependerá, inevitablemente, de cómo avance la recuperación y de las indicaciones de los médicos. Una operación pulmonar tiene sus tiempos, incluso cuando el paciente vive rodeado de sotanas, cámaras y agendas protocolarias.

Una mañana tranquila en una recuperación todavía abierta

El parte del 15 de octubre deja una fotografía razonablemente positiva: León XIV ha descansado, se ha levantado y ha desayunado después de una operación importante, mientras los controles del día anterior habían mostrado una evolución considerada normal por sus médicos.

Son buenas señales, pero no equivalen todavía a un alta hospitalaria ni permiten cerrar el capítulo médico. Los próximos días servirán para comprobar cómo responde el Papa tras la lobectomía, cómo evoluciona su capacidad respiratoria y qué información definitiva aporta el estudio del tumor extirpado.

Por ahora, la escena es mucho menos solemne que cualquier ceremonia en San Pedro: una habitación del Gemelli, una noche tranquila y un desayuno. Después de una cirugía de pulmón, precisamente ahí está la noticia.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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