España
Felipe VI y Letizia llegan a Melilla en su primera visita como reyes
Los reyes visitan Melilla por primera vez desde el inicio del reinado de Felipe VI, con una agenda institucional y fuerte simbolismo territorial.
Por Miguel González Novo - “Melilla desde el barrio Victoria”, CC BY-SA 2.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Felipe VI y Letizia visitan Melilla por primera vez como reyes
- La visita llega casi 19 años después de la última presencia de unos monarcas
- El viaje refuerza el mensaje institucional sobre soberanía y frontera
Felipe VI y la reina Letizia han llegado este miércoles 14 de octubre a Melilla en su primera visita oficial como reyes, una jornada con una carga institucional poco habitual y que completa el viaje iniciado el martes en Ceuta. Cientos de personas se han concentrado desde primera hora en el centro de la ciudad autónoma para recibir a los monarcas, en unas calles cubiertas de banderas españolas y preparadas para una visita que no se producía, a este nivel, desde 2007.
La visita llega, además, apenas dos meses y medio después de la grave crisis fronteriza de Ceuta y un día después de que Felipe VI pronunciara allí uno de sus mensajes más explícitos sobre las dos ciudades autónomas. El rey defendió que Ceuta y Melilla forman parte irrenunciable de España y sostuvo que la soberanía y la integridad territorial del país no son negociables. El eco de aquellas palabras ha viajado con la comitiva hasta Melilla.
Una recepción excepcional en el centro de Melilla
La Plaza de España y los alrededores del Palacio de la Asamblea se han convertido en el centro de la jornada. Desde primera hora de la mañana habían comenzado a llegar vecinos, algunos envueltos en banderas españolas, mientras edificios públicos, balcones y comercios mostraban carteles y enseñas con motivo de la visita.
No es una escala rutinaria en la agenda de la Corona. Felipe VI nunca había visitado oficialmente Melilla como rey, pese a ocupar el trono desde 2014. La última visita de unos monarcas españoles se remonta a noviembre de 2007, cuando Juan Carlos I y Sofía recorrieron Ceuta y Melilla. Casi 19 años. Mucho calendario para dos territorios que, precisamente por su singular posición geográfica y política, suelen ocupar mucho más espacio en los debates diplomáticos que en las agendas institucionales.
La Ciudad Autónoma ha preparado durante días la llegada. Más allá del protocolo, hay un evidente componente popular: fotografías de los reyes en las calles, banderas en edificios emblemáticos y comercios adheridos a los actos de bienvenida. La escena recuerda en algunos momentos a una Fiesta Nacional trasladada al otro lado del Mediterráneo.
La primera parada, el Palacio de la Asamblea
El programa comienza en el Palacio de la Asamblea de Melilla, donde los reyes son recibidos por el presidente de la Ciudad Autónoma, Juan José Imbroda, junto con las principales autoridades.
Allí está previsto el encuentro con miembros del Gobierno local y representantes institucionales. Felipe VI recibe además la Llave de Oro de la Ciudad, en un acto celebrado en el Salón Dorado ante representantes políticos, judiciales, sociales y religiosos. La diversidad de Melilla también entra en la fotografía: están representadas las comunidades católica, musulmana, judía e hindú, entre otras.
La agenda incluye asimismo la firma en el Libro de Honor y el saludo desde el balcón del Palacio de la Asamblea, uno de esos gestos ceremoniales que sobre el papel ocupan una línea y, en la calle, suelen convertirse en la imagen del día.
Felipe VI y Letizia completan su recorrido por España
La llegada a Melilla tiene también un valor simbólico más amplio. Con las visitas a Ceuta y Melilla, Felipe VI y Letizia completan su recorrido oficial por el mapa autonómico español durante su reinado. Eran los dos territorios pendientes desde la proclamación de Felipe VI en 2014.
La ausencia durante tantos años no es casual. Las visitas de la jefatura del Estado a las ciudades autónomas tienen inevitablemente una lectura exterior debido a las reivindicaciones históricas de Marruecos sobre Ceuta y Melilla.
En 2007, el viaje de Juan Carlos I y Sofía provocó una considerable tensión diplomática con Marruecos y Rabat llamó a consultas a su embajador en Madrid. Esta vez, al menos durante las primeras horas del viaje, el Gobierno marroquí ha evitado una reacción oficial de semejante calibre. El silencio, en diplomacia, también habla; a veces incluso bastante.
El mensaje pronunciado en Ceuta sobrevuela Melilla
El contexto es especialmente delicado porque los reyes no aterrizan en Melilla después de una visita convencional. Llegan directamente de Ceuta, donde Felipe VI elevó de forma considerable el tono institucional.
Ante representantes de la sociedad ceutí, el monarca calificó la entrada masiva de migrantes registrada a finales de julio como una violación de la frontera española y defendió con especial contundencia la soberanía nacional. También pidió que las personas que hubieran entrado irregularmente regresaran por los cauces legales establecidos, al tiempo que reclamó para ellas un trato digno y conforme a la ley mientras permanezcan en España.
La visita tuvo otra imagen mucho menos política y bastante más áspera: el paso de Felipe VI y Letizia por el cementerio musulmán de Sidi Embarek, donde rindieron homenaje a los migrantes fallecidos durante aquella crisis fronteriza.
Ese equilibrio —defensa de la frontera, legalidad y dignidad humana— vertebró buena parte del discurso del rey en Ceuta y explica por qué el viaje a Melilla desborda el habitual ceremonial de una visita institucional.
Un colegio y la sociedad civil completan la agenda
Tras los actos de la mañana, Felipe VI y Letizia tienen previsto visitar por la tarde el colegio Pintor Eduardo Morillas, en el barrio de la Victoria. El centro desarrolla su actividad con especial atención a la inclusión, la innovación educativa y la formación integral de los alumnos.
El desplazamiento aporta una dimensión cotidiana a una jornada marcada por palabras enormes —soberanía, frontera, Estado, diplomacia—. De repente, aulas, docentes y escolares. Otra escala.
Posteriormente, los reyes se trasladarán al Hotel Melilla Puerto para mantener un encuentro con una amplia representación de la sociedad melillense. Allí está prevista una intervención de Felipe VI, uno de los momentos políticos más esperados de la jornada tras la contundencia del discurso pronunciado la víspera en Ceuta.
Juan José Imbroda ha concedido una relevancia extraordinaria al viaje y considera que puede marcar un antes y un después para la ciudad. El presidente melillense había animado expresamente a los ciudadanos a acudir a recibir a los monarcas.
Melilla, entre la normalidad institucional y la frontera
La intención de la Corona es que Ceuta y Melilla dejen de aparecer en la agenda real como una excepcionalidad. Ahí está, probablemente, la parte menos vistosa y más significativa del viaje. Normalizar la presencia institucional puede tener más recorrido que una visita aislada cada dos décadas.
Porque Melilla sigue siendo una ciudad española con circunstancias muy particulares: territorio europeo en el norte de África, frontera terrestre con Marruecos, punto recurrente de presión migratoria y pieza sensible en las relaciones entre Madrid y Rabat. Todo ello está presente aunque no figure escrito en el programa oficial.
La visita de Felipe VI y Letizia coloca durante unas horas el foco nacional sobre Melilla. Y lo hace después de una crisis que volvió a recordar hasta qué punto una frontera de pocos kilómetros puede sacudir la política española y las relaciones internacionales.
Una visita que rompe casi 19 años de ausencia real
Melilla recibe así a Felipe VI y Letizia casi 19 años después de la última visita de unos reyes de España y por primera vez desde que comenzó el actual reinado. La jornada mezcla baños de multitud, protocolo institucional, educación, sociedad civil y un inevitable trasfondo diplomático.
No es solo la fotografía de los monarcas asomados a un balcón ni las banderas que cubren la Plaza de España. La verdadera novedad está en el calendario: Felipe VI ha tardado 12 años de reinado en realizar esta visita, pero la realiza en uno de los momentos más sensibles vividos recientemente por las ciudades autónomas.
Tras Ceuta, Melilla. Dos días consecutivos que dejan un mensaje institucional difícil de separar de su contexto: la Corona refuerza su presencia en las dos ciudades españolas del norte de África mientras la relación con Marruecos vuelve a medirse con ese instrumento tan antiguo de la diplomacia que consiste, sencillamente, en observar cada gesto.
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