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Irene Montero rechaza Frente Amplio y prioriza su pacto con Rufián

Irene Montero cierra la puerta a Frente Amplio, prioriza el pacto con Rufián y reordena el mapa de la izquierda antes de las generales del 29N

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Irene Montero rechaza Frente Amplio

Por European Parliament - Flickr, CC BY 2.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Podemos no se integrará en Frente Amplio para las elecciones del 29N
  • Montero prioriza el pacto con ERC y Gabriel Rufián como eje electoral
  • Frente Amplio seguirá con Ada Colau y mantiene abierta la negociación

Irene Montero ha cerrado, al menos en los términos planteados hasta ahora, la puerta a que Podemos se integre en Frente Amplio para las elecciones generales del 29 de noviembre. La dirigente morada ha dejado claro que su formación priorizará el acuerdo alcanzado con ERC y Gabriel Rufián, una alianza que altera de forma considerable el tablero de la izquierda a pocas semanas de las urnas.

La posición es inequívoca. Podemos no pretende entrar como una organización más en la coalición formada por Movimiento Sumar, Izquierda Unida, Más Madrid y Comuns, que ha elegido a Ada Colau como candidata a la Presidencia del Gobierno. Montero, sin embargo, mantiene abierta otra posibilidad: que Frente Amplio y otras fuerzas se incorporen al entendimiento que Podemos ya ha construido con ERC. Mismo deseo declarado de unidad, pero con el orden de los factores completamente invertido.

Podemos elige el acuerdo con Rufián frente a Frente Amplio

Preguntada directamente sobre una posible integración de Podemos en Frente Amplio, Irene Montero respondió con un “no” y situó inmediatamente el acuerdo con ERC en el centro de su estrategia electoral.

Podemos y los republicanos han pactado una fórmula de colaboración por la que la formación morada no presentará candidatura propia en Cataluña y participará en las listas encabezadas por ERC. Montero ha explicado, además, que miembros de Podemos estarán presentes en las cuatro circunscripciones catalanas.

Gabriel Rufián e Irene Montero harán campaña como un “equipo”, una expresión elegida por ambos espacios para describir una colaboración que pretende ir más allá de Cataluña. El detalle no es menor: Podemos no se limita a alcanzar un pacto territorial para evitar competir por los mismos votos, sino que quiere proyectar políticamente esa alianza en el conjunto de España.

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Ahí está el verdadero cambio. Hasta hace pocos días la incógnita era cómo podía encajar Podemos dentro del nuevo Frente Amplio. Tras el pacto con ERC, la cuestión política se ha dado la vuelta: son los morados quienes presentan su acuerdo con Rufián como una plataforma a la que pueden incorporarse otros.

Ada Colau liderará un Frente Amplio sin Podemos

Mientras Podemos consolida su vía con ERC, Frente Amplio ha elegido a Ada Colau como cabeza de cartel para las elecciones generales del 29 de noviembre. La coalición está integrada inicialmente por Movimiento Sumar, IU, Más Madrid y Comuns y continúa defendiendo una candidatura lo más unitaria posible a la izquierda del PSOE.

Frente Amplio mantiene formalmente la invitación a Podemos. Sus integrantes han insistido en que la formación morada tiene espacio dentro del proyecto y que todavía es posible alcanzar algún tipo de entendimiento antes de que quede definitivamente configurado el mapa electoral.

Pero la respuesta de Montero dibuja algo diferente. Podemos está dispuesto a negociar, sí, aunque no bajo la fórmula de integrarse en Frente Amplio. La dirigente morada sostiene que seguirá hablando con todas las organizaciones y defiende que el acuerdo alcanzado con Rufián está abierto a nuevas incorporaciones.

La izquierda española vuelve así a tropezar con una vieja paradoja: prácticamente todos reivindican la unidad mientras discuten quién se une a quién. La aritmética parece sencilla hasta que llegan los nombres, las listas y las circunscripciones.

Cataluña convierte el acuerdo en una pieza especialmente delicada

El principal obstáculo está en Cataluña. Allí la geometría electoral deja poco espacio para las ambigüedades.

ERC competirá contra los Comuns, que concurrirán dentro de Frente Amplio. Al mismo tiempo, Podemos colaborará con ERC y tendrá presencia en sus candidaturas. Eso significa que una eventual integración estatal de Podemos en Frente Amplio obligaría a convivir bajo una misma estructura con fuerzas que, en Cataluña, pedirían el voto para listas enfrentadas.

No es un desacuerdo teórico. Es una papeleta distinta en la urna.

Los Comuns han criticado con dureza el movimiento de Rufián y mantienen su intención de presentarse dentro de Frente Amplio. Para este espacio, el pacto entre ERC y Podemos complica precisamente la candidatura unitaria que venía intentando construir desde la convocatoria de las elecciones.

Montero quiere ampliar su pacto, no incorporarse a otro

La posición expresada por Irene Montero introduce una diferencia política importante. Podemos no está anunciando que renuncie a cualquier entendimiento con Frente Amplio; lo que rechaza es integrarse en la estructura diseñada por Sumar, IU, Más Madrid y Comuns.

Su propuesta pasa por extender el acuerdo alcanzado con ERC. Montero sostiene que el entendimiento con Rufián puede abrirse a otras organizaciones y que Podemos seguirá negociando para encontrar fórmulas de colaboración.

Esa distinción explica por qué pueden convivir dos mensajes que, a primera vista, parecen contradictorios: Podemos dice no a entrar en Frente Amplio y, a la vez, asegura que quiere continuar hablando con sus partidos.

No es exactamente un portazo a cualquier pacto electoral. Sí es un portazo bastante claro a la integración tal como la plantea actualmente Frente Amplio.

Las primarias siguen sobre la mesa

Montero continúa defendiendo también unas primarias abiertas como mecanismo para ordenar el espacio político y elegir candidaturas. Podemos había propuesto celebrar esa votación durante los días 14 y 15 de octubre, en plena carrera contrarreloj para cerrar las coaliciones electorales.

La idea nunca convenció plenamente a los partidos procedentes del espacio de Sumar, más partidarios de alcanzar acuerdos internos que de convertir el liderazgo en una competición abierta entre candidatos.

Ahora la elección de Ada Colau por Frente Amplio y el pacto de Podemos con ERC han avanzado los acontecimientos mucho más deprisa que aquellas conversaciones iniciales. Sobre el papel siguen existiendo puentes. En la práctica, cada bloque está colocando ya sus propias vigas.

El 29N abre una batalla por el mismo electorado

La fragmentación tiene una consecuencia inmediata: varias fuerzas que comparten buena parte de su electorado pueden terminar compitiendo entre sí en las elecciones del 29 de noviembre.

Frente Amplio busca reunir el voto situado a la izquierda del PSOE mediante una candidatura encabezada por Colau. Podemos pretende conservar autonomía política y aprovechar su acuerdo con ERC y la figura de Rufián para construir otro eje de colaboración. Y ERC, por su parte, mantiene sus propias siglas y su posición como fuerza soberanista catalana.

El escenario resulta especialmente sensible por el funcionamiento del sistema electoral español. La distribución provincial de escaños penaliza con frecuencia la dispersión del voto en determinadas circunscripciones, de modo que la discusión sobre la unidad no es únicamente estética o ideológica: puede traducirse directamente en diputados que entran o quedan fuera del Congreso.

Ese riesgo explica la intensidad de las negociaciones y los mensajes públicos de estos días. Todos conocen la cuenta. Lo difícil está siendo decidir quién pone el signo más.

Podemos redefine el tablero de la izquierda antes del 29N

El movimiento de Irene Montero deja una fotografía bastante más clara que la existente hace apenas unos días. Podemos no se integrará en Frente Amplio en los términos actuales y coloca el pacto con Gabriel Rufián y ERC como punto de partida de su estrategia.

Frente Amplio seguirá adelante con Ada Colau y con la participación de Sumar, IU, Más Madrid y Comuns, mientras mantiene abierta la puerta a posibles acuerdos. Podemos también afirma que quiere negociar, aunque pretende hacerlo desde su propia alianza y no entrando en la coalición diseñada por sus antiguos socios.

Queda margen para fórmulas intermedias, acuerdos territoriales o colaboraciones electorales, pero el paisaje político ya ha cambiado. A menos de dos meses de las generales, la izquierda situada fuera del PSOE no tiene una única candidatura sino dos centros de gravedad que todavía intentan presentarse como compatibles.

El 29N dirá cuánto pesa cada uno. Antes, sin embargo, deberán resolver algo más inmediato: si esa anunciada voluntad de sumar termina produciendo una suma o, otra vez, varias papeletas compitiendo por el mismo espacio.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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