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PSOE, Frente Amplio y Podemos: así queda la izquierda para el 29N

El PSOE irá solo al Congreso el 29N y Frente Amplio y Podemos apenas pactan en Canarias y Valencia, mientras el Senado muestra una unidad mayor

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La izquierda se divide para el 29N

Resumen

  • El PSOE se presenta en solitario al Congreso en todas las circunscripciones
  • Frente Amplio y Podemos solo pactan en Canarias y la Comunidad Valenciana
  • En el Senado, PSOE y Frente Amplio sí concurren juntos en gran parte de España

La izquierda llegará a las elecciones generales del 29 de noviembre con dos fotografías muy distintas según se mire al Congreso o al Senado. Para la Cámara Baja, el PSOE concurrirá en solitario en todas las circunscripciones, mientras que Frente Amplio y Podemos solo han conseguido compartir candidatura en Canarias y la Comunidad Valenciana. En buena parte del resto de España habrá dos, tres e incluso más papeletas situadas a la izquierda de los socialistas.

En el Senado sucede casi lo contrario. El PSOE y las fuerzas de Frente Amplio han alcanzado acuerdos para concurrir conjuntamente en prácticamente todo el territorio, con fórmulas específicas en comunidades como Baleares y en La Gomera. El resultado es un mapa electoral peculiar: unidad amplia para la Cámara Alta y una fragmentación considerable para el Congreso, precisamente donde cada escaño puede depender de márgenes estrechos en muchas provincias.

El Congreso dibuja una izquierda mucho más fragmentada

El dato que ordena todo el tablero es sencillo: el PSOE se presenta por separado al Congreso. No habrá una candidatura estatal que agrupe a socialistas, Frente Amplio, Podemos y las distintas fuerzas territoriales. A partir de ahí comienza un mosaico que cambia prácticamente al cruzar cada frontera autonómica.

La negociación más complicada ha sido la protagonizada por Frente Amplio y Podemos. El intento de alcanzar un acuerdo general terminó sin pacto antes de que expirara el plazo para registrar coaliciones. Las excepciones son Canarias y la Comunidad Valenciana, donde las organizaciones han conseguido construir fórmulas unitarias.

En Andalucía, por ejemplo, Frente Amplio concurrirá junto a Iniciativa del Pueblo Andaluz, mientras Podemos irá por su cuenta y Adelante Andalucía también presentará candidatura propia. Es uno de los escenarios donde el elector encontrará más opciones dentro del espacio situado a la izquierda del PSOE.

Aragón presenta una fórmula diferente. Chunta Aragonesista, Izquierda Unida, Movimiento Sumar, Partido Verde y Recortes Cero han configurado Chunta Aragonesista-Frente Amplio Aragón. Podemos no se incorporó a la coalición antes del cierre del plazo, aunque desde CHA han dejado abierta la posibilidad de buscar alguna fórmula que permita integrar a la formación morada.

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En Asturias, Frente Amplio concurrirá con Somos Asturies, mientras Podemos seguirá un camino independiente. Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Extremadura, Murcia y La Rioja reproducen, con sus particularidades, la misma fractura básica: Frente Amplio en una papeleta y Podemos en otra.

La foto final, por tanto, queda bastante lejos de aquella gran candidatura común que algunas voces de la izquierda reclamaban. La política española tiene cierta querencia por las negociaciones que llegan a medianoche con teléfonos ardiendo y comunicados preparados en varias versiones. Esta vez, el acuerdo estatal no llegó.

Canarias y Valencia, las dos grandes excepciones

Canarias es uno de los pocos territorios donde Frente Amplio y Podemos sí han logrado salvar sus diferencias para las elecciones al Congreso. Nueva Canarias-Bloque Canarista, Podemos, Izquierda Unida y Movimiento Sumar concurrirán bajo la candidatura Unidad del Pueblo Canario.

La fórmula reúne a buena parte de las organizaciones situadas a la izquierda del PSOE en las islas, aunque deja fuera a Drago, la formación del exsecretario de Organización de Podemos Alberto Rodríguez. El archipiélago se convierte así en uno de los laboratorios de unidad que no ha sido posible reproducir a escala estatal.

La otra excepción está en la Comunidad Valenciana. Allí será Compromís quien encabece la coalición Compromís-Front Valencià, en la que participan Esquerra Unida del País Valencià, Podem y Esquerra Republicana del País Valencià.

Es una diferencia política importante respecto a Madrid, Andalucía o buena parte de las comunidades del interior: en territorio valenciano el votante situado a la izquierda del PSOE encontrará una candidatura conjunta de las principales fuerzas de ese espacio en vez de varias papeletas compitiendo entre sí.

Madrid y Cataluña concentran la división más visible

La Comunidad de Madrid resume probablemente mejor que ningún otro territorio el desencuentro. Habrá dos candidaturas principales a la izquierda de los socialistas: Frente Amplio, encabezado por Emilio Delgado, de Más Madrid, y Podemos, con Irene Montero como cabeza de lista.

La composición tiene otra particularidad. Aunque tradicionalmente buena parte de los candidatos a la Presidencia del Gobierno han escogido Madrid para encabezar sus listas, Ada Colau, candidata de Frente Amplio, se presentará por Barcelona. Montero, en cambio, sí encabezará la candidatura madrileña de Podemos.

Cataluña ofrece un tablero todavía más singular. ERC y Podemos han alcanzado un acuerdo de colaboración por el que representantes de la formación morada se integrarán como independientes en las listas republicanas al Congreso. Gabriel Rufián e Irene Montero también compartirán actos durante la campaña electoral.

Frente Amplio presentará su propia candidatura catalana, articulada principalmente alrededor de los comunes y con Ada Colau como número uno por Barcelona. Dicho de otra manera: Podemos no tendrá allí una lista propia, pero estará vinculado a ERC, mientras Frente Amplio competirá desde otra papeleta. Unidad, sí, aunque por partes y con una geometría bastante creativa.

Baleares, Galicia, Navarra y Euskadi añaden sus propias fórmulas

En Baleares, los partidos agrupados en Ara Més —Més per Mallorca, Més per Menorca y Ara Eivissa— encabezarán una candidatura común junto a Movimiento Sumar y Esquerra. Podemos finalmente no forma parte de ese acuerdo para el Congreso.

Galicia será otro territorio con una oferta especialmente fragmentada. BNG, Frente Amplio y Podemos concurrirán mediante candidaturas diferenciadas. Al PSOE, que también va con su propia lista, se suma así un abanico amplio dentro del espacio progresista y nacionalista.

En Navarra, Frente Amplio ha sellado un acuerdo con Batzarre, mientras Podemos concurrirá en solitario. Y en el País Vasco habrá igualmente varias papeletas: EH Bildu, Frente Amplio y Podemos competirán por separado.

Son configuraciones que recuerdan una realidad bastante vieja de la política española: hablar de «la izquierda» como si fuese un bloque uniforme sirve para simplificar el mapa, pero bastante menos cuando llega el momento de imprimir las papeletas. Las diferencias territoriales, organizativas y estratégicas pesan, y mucho.

El Senado muestra justo la fotografía contraria

Mientras el Congreso evidencia las costuras, el Senado exhibe una cooperación mucho más extensa. PSOE y Frente Amplio han conseguido cerrar acuerdos para compartir candidatura en una gran parte de las circunscripciones.

En Andalucía, Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla-La Mancha, Cataluña, Extremadura, Galicia, Madrid, Murcia, Navarra, País Vasco y La Rioja existe acuerdo entre socialistas y las fuerzas de Frente Amplio para concurrir conjuntamente a la Cámara Alta.

Baleares dispone de su propia fórmula, con el PSOE, Més, Izquierda Unida y Movimiento Sumar en una candidatura compartida en las cuatro islas. En la Comunidad Valenciana, el entendimiento incorpora también a Compromís. En Canarias se ha alcanzado un acuerdo específico en La Gomera.

La diferencia con el Congreso no es menor. Los partidos han considerado que para el Senado resulta más útil concentrar el voto progresista, mientras que en la Cámara Baja han prevalecido las discrepancias políticas, las estrategias territoriales y las discusiones sobre candidatos y posiciones en las listas.

Y ahí aparece una de las paradojas del 29N: organizaciones incapaces de compartir una papeleta para elegir diputados sí han encontrado espacio para hacerlo cuando están en juego los senadores.

La fragmentación puede pesar más en algunas provincias

La consecuencia electoral de esa dispersión no será idéntica en toda España. En circunscripciones grandes, varias candidaturas pueden disponer de un margen mayor para obtener representación. En las provincias que reparten pocos diputados, la competencia entre fuerzas próximas puede resultar bastante más delicada.

Por eso el mapa importa tanto como el porcentaje nacional. Un voto repartido entre distintas candidaturas puede tener efectos diferentes en Madrid, Barcelona o Valencia que en provincias donde entran en juego muchos menos escaños. Frente Amplio, Podemos y las fuerzas territoriales se enfrentan así no solo a la competición con otros bloques, sino también a una batalla interna por concentrar suficiente apoyo en cada circunscripción.

Canarias y la Comunidad Valenciana han optado por reducir esa dispersión mediante candidaturas compartidas. En Madrid la apuesta es la contraria. Cataluña añade el acuerdo entre Podemos y ERC frente a la lista de Frente Amplio; Galicia mantiene tres espacios diferenciados; Andalucía multiplica las opciones.

No existe, en definitiva, una única manera en la que la izquierda concurra al 29N. Hay casi tantos modelos como territorios y el reparto final de escaños determinará hasta qué punto esas diferencias han resultado decisivas.

Dos mapas distintos para unas mismas elecciones

El cierre de las coaliciones deja una conclusión política bastante nítida antes de que arranque plenamente la campaña. PSOE, Frente Amplio y Podemos no han construido un frente común para el Congreso, y las alianzas territoriales han terminado sustituyendo al gran acuerdo estatal.

Canarias y la Comunidad Valenciana representan la excepción más clara; Madrid simboliza la separación; Cataluña introduce una alianza particular entre Podemos y ERC; Aragón, Baleares, Asturias o Navarra han construido sus propias combinaciones. Galicia y País Vasco mantienen todavía más pluralidad electoral.

En el Senado, sin embargo, socialistas y Frente Amplio sí han conseguido extender el entendimiento por prácticamente todo el país. Dos cámaras, dos estrategias. Y el 29 de noviembre serán las urnas las que indiquen cuánto pesa esa diferencia entre sumar fuerzas y competir por separado.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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