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León XIV entra en quirófano: quién manda en el Vaticano bajo anestesia

León XIV será operado en el Gemelli por un nódulo pulmonar. El Vaticano no queda sin mando bajo anestesia y la sede vacante solo llega si muere.

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El papa saluda los fieles en su coche

Por Fotografía oficial de la Presidencia de Colombia - Flickr, Dominio público, Wikimedia Commons

Resumen

  • León XIV será operado en Roma para extirpar un nódulo pulmonar
  • Bajo anestesia seguirá siendo Papa y nadie asumirá sus poderes
  • Solo una muerte o renuncia válida abrirían la sede vacante

El papa León XIV ha ingresado este martes 13 de octubre en el Policlínico Gemelli de Roma, donde está previsto que sea operado durante la tarde para extirparle un pequeño nódulo pulmonar detectado en una revisión rutinaria. La hospitalización, que previsiblemente se prolongará alrededor de una semana, ha obligado a cancelar sus audiencias y compromisos públicos hasta el 20 de octubre.

Durante la intervención, incluso si León XIV permanece varias horas bajo anestesia general, nadie ocupará su puesto ni asumirá temporalmente sus poderes. No habrá un Papa interino, ni una regencia, ni el secretario de Estado se convertirá en una especie de presidente provisional del Vaticano. Jurídicamente, León XIV seguirá siendo plenamente Papa y soberano. La administración continuará funcionando, pero las decisiones que solo puede adoptar personalmente el pontífice tendrán que esperar.

León XIV llega al Gemelli para operarse de un nódulo pulmonar

El pontífice, de 71 años, comunicó personalmente el domingo que los médicos habían localizado un nódulo en uno de sus pulmones, descubierto en una fase temprana y bien delimitado, y que le habían recomendado extirparlo. El Vaticano ha explicado que el hallazgo apareció durante controles médicos rutinarios y no a raíz de síntomas que hubieran obligado a investigar una enfermedad concreta.

León XIV decidió someterse pronto a la operación. Hasta el ingreso mantuvo buena parte de su actividad ordinaria y distintos cardenales que hablaron con él describieron al Papa como sereno y en buen estado general. El cardenal Tarcisio Isao Kikuchi, arzobispo de Tokio, explicó que el propio pontífice le había transmitido que la situación no era grave y que quería intervenirse cuanto antes para interferir lo mínimo posible en sus planes.

La Santa Sede no ha comunicado que el nódulo sea maligno. De hecho, la naturaleza de una lesión pulmonar de este tipo no puede darse por sentada simplemente por su existencia. La operación permitirá extirparla y realizar los análisis necesarios. Las informaciones disponibles apuntan a una intervención mínimamente invasiva y a un periodo de recuperación hospitalaria de aproximadamente una semana.

El viaje apostólico previsto entre el 6 y el 17 de noviembre por Uruguay, Argentina y Perú continúa, por el momento, en la agenda. Será la evolución posoperatoria la que termine decidiendo si ese calendario puede mantenerse.

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Qué ocurre en el Vaticano mientras el Papa está anestesiado

Aquí aparece una de las peculiaridades más llamativas de una institución que lleva casi dos milenios acumulando normas, precedentes y ceremonias: el derecho canónico ha previsto muchas cosas, pero no existe la figura del vicepapa.

Que León XIV esté inconsciente durante una operación no significa que la Sede Apostólica quede vacante. Tampoco supone automáticamente que otra persona pueda firmar en su lugar nombramientos episcopales, reformas importantes o decisiones reservadas al pontífice. La anestesia temporal no transfiere el poder papal.

El canon 335 del Código de Derecho Canónico establece que cuando la sede romana está vacante o totalmente impedida, nada debe innovarse en el gobierno de la Iglesia universal. Una anestesia quirúrgica de duración limitada no desencadena por sí sola una transmisión de poderes.

En la práctica, durante esas horas ocurre algo bastante menos cinematográfico de lo que podría imaginarse: los despachos siguen abiertos.

Los dicasterios de la Curia continúan con su trabajo, las nunciaturas siguen funcionando, el Gobernatorato mantiene los servicios del pequeño Estado y la Secretaría de Estado coordina la actividad ordinaria que ya tiene delegada. Correos, expedientes, administración, relaciones diplomáticas, servicios públicos… la maquinaria no se detiene porque el Papa esté dormido en un quirófano.

Parolin no se convierte en Papa durante la operación

El secretario de Estado, el cardenal Pietro Parolin, es uno de los hombres con mayor capacidad de coordinación dentro de la Santa Sede. Pero su poder tiene límites muy claros.

La Secretaría de Estado ayuda directamente al pontífice y gestiona buena parte de los asuntos cotidianos y diplomáticos de la Santa Sede. Eso la convierte, de hecho, en el gran engranaje administrativo del Vaticano. No convierte a su responsable en sustituto del Papa.

Mientras León XIV permanece anestesiado, Parolin puede continuar desempeñando las competencias propias de su cargo. Lo que no puede hacer es apropiarse de aquellas decisiones que pertenecen exclusivamente al pontífice.

Si durante esas horas hubiera que decidir un nombramiento episcopal importante, aprobar una reforma de la Curia o adoptar una medida que necesitara personalmente la voluntad papal, sencillamente se esperaría a que León XIV recuperase la capacidad de decidir.

No hay botón de transferencia de poderes. Ni falta que hace para una intervención programada.

El camarlengo tampoco gobierna mientras León XIV está enfermo

Otro equívoco habitual afecta al cardenal camarlengo, actualmente Kevin Joseph Farrell. Su cargo aparece inevitablemente asociado a los momentos en los que un pontificado termina, pero mientras León XIV continúe vivo y en el ejercicio de su cargo, Farrell no toma el mando.

El camarlengo adquiere sus funciones extraordinarias cuando se abre la sede vacante, fundamentalmente tras la muerte o una renuncia válida del pontífice. Una enfermedad, un ingreso hospitalario o unas horas de anestesia no bastan.

Es una diferencia esencial. Durante la operación de León XIV, el Vaticano no estará sin Papa. Estará, simplemente, con su Papa hospitalizado.

La distinción puede parecer semántica, pero jurídicamente es enorme.

Qué ocurriría si el Papa muriera durante la operación

El escenario más grave está perfectamente separado del anterior. Si León XIV muriera, el pontificado terminaría inmediatamente y comenzaría la sede vacante. A partir de ese instante cambian las reglas.

El camarlengo debe participar en la constatación oficial del fallecimiento y activar los procedimientos previstos para la vacante. La práctica volvió a verse en abril de 2025 tras la muerte de Francisco, cuando el propio Farrell presidió el rito oficial de constatación.

Aquí sí desaparece la autoridad personal del Papa porque, sencillamente, ya no existe un pontífice.

El secretario de Estado y los responsables de numerosos dicasterios cesan en sus cargos conforme a las normas de la sede vacante. Determinadas funciones permanecen precisamente para evitar que la estructura quede paralizada; entre ellas, las del camarlengo y el penitenciario mayor. La administración continúa, pero nadie hereda los poderes del Papa.

Los cardenales administran, pero no sustituyen al pontífice

Durante la sede vacante, el Colegio Cardenalicio asume las cuestiones necesarias para mantener el funcionamiento institucional, aunque tiene prohibido adoptar decisiones reservadas al futuro Papa.

La normativa vaticana garantiza, además, que durante ese periodo continúen las funciones indispensables del Estado. Su capacidad para adoptar decisiones queda restringida por el carácter excepcional del momento: se administra lo necesario, pero no se inaugura un pontificado colectivo.

Eso permite separar dos planos que suelen mezclarse. Una cosa es la Iglesia católica, cuyo gobierno supremo queda sin titular hasta que sea elegido un nuevo pontífice; otra, el Estado de la Ciudad del Vaticano, que necesita policías, tribunales, electricidad, empleados, cuentas y una administración que siga funcionando aunque la silla de Pedro esté vacía.

El Colegio Cardenalicio garantiza esa continuidad. Pero no se convierte en Papa.

De la muerte del Papa al próximo cónclave

Confirmado el fallecimiento, comienzan también los ritos funerarios y las reuniones de los cardenales. La normativa contempla nueve días de celebraciones fúnebres y pone en marcha el proceso que desembocará en el siguiente cónclave.

Las reglas establecen como referencia una espera de quince días desde el comienzo de la sede vacante para permitir la llegada de los cardenales electores. El Colegio puede adelantar el inicio si todos están presentes y también retrasarlo por razones graves, aunque transcurridos como máximo veinte días los electores presentes deben comenzar la elección.

Entonces sí cambia completamente el centro de gravedad del Vaticano. Las decisiones importantes quedan en suspenso, los cardenales se reúnen en congregaciones y, llegado el momento, los electores entran en la Capilla Sixtina.

Hasta que aparece humo blanco.

Un Papa hospitalizado sigue siendo el Papa

La operación de León XIV coloca al Vaticano ante una circunstancia excepcional desde el punto de vista humano, pero bastante clara desde el jurídico. Mientras el pontífice se encuentre anestesiado, no cambia el poder de manos. León XIV conserva el cargo; la Curia administra lo cotidiano y las decisiones exclusivamente papales esperan.

Solo una muerte o una renuncia válida abrirían la sede vacante y activarían el mecanismo excepcional en el que intervienen el camarlengo y el Colegio Cardenalicio.

Así que durante unas horas el centro formal de una Iglesia de más de mil millones de fieles seguirá estando, jurídicamente, donde siempre, aunque físicamente su titular se encuentre en una mesa de operaciones del Gemelli. Una imagen extraña, quizá, pero muy vaticana: la burocracia continúa, los cardenales esperan y Pedro sigue teniendo las llaves, incluso mientras duerme bajo anestesia.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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