Economía
Mercedes dispara un 61% sus eléctricos y acumula pedidos hasta 2027
Mercedes logra su mejor trimestre eléctrico con 68.400 coches vendidos, un 61% más, y varios modelos acumulan pedidos hasta bien entrado 2027.
Resumen
- Mercedes vende 68.400 eléctricos en el trimestre, un 61% más
- GLC, CLA, GLB y GLA acumulan pedidos que se adentran en 2027
- China sigue lastrando las ventas globales pese al récord eléctrico
Mercedes-Benz acaba de firmar el mejor trimestre eléctrico de su historia. La marca alemana vendió 68.400 turismos completamente eléctricos entre julio y septiembre de 2026, un 61 % más que un año antes y un 29 % por encima del segundo trimestre. El tirón ha sido tan fuerte en Europa que las versiones eléctricas de GLC, CLA, GLB y GLA tienen comprometida la producción disponible para lo que queda de 2026 y acumulan pedidos que se extienden bien entrado 2027.
El récord, sin embargo, llega dentro de un trimestre bastante menos brillante para Mercedes en su conjunto. Las ventas mundiales de turismos cayeron un 8 %, hasta 407.200 unidades, castigadas sobre todo por China. Sumando furgonetas, el grupo entregó 491.700 vehículos, un 6 % menos. Es decir: Mercedes vende menos coches, pero muchos más eléctricos. Una contradicción aparente que retrata bastante bien el momento que atraviesa la industria europea del automóvil.
El eléctrico deja de ser un acompañante en Mercedes
El dato del 61 % corresponde exclusivamente a los turismos eléctricos de batería de Mercedes-Benz Cars. Si se añaden las furgonetas eléctricas, el grupo comercializó 78.100 vehículos de batería, un incremento interanual del 52 %. La diferencia importa porque evita mezclar dos estadísticas que, a primera vista, parecen contar historias distintas. Ambas son correctas; simplemente miden negocios diferentes.
Más reveladora resulta quizá la cuota. Los eléctricos puros representaron ya el 16,8 % de todos los turismos Mercedes-Benz vendidos en el trimestre, un máximo histórico para la compañía. Al sumar los híbridos enchufables, uno de cada cuatro coches entregados por la marca llevaba algún tipo de propulsión recargable.
Europa va mucho más rápido. Las ventas de eléctricos de Mercedes crecieron aquí un 78 % frente al mismo trimestre de 2025 y casi uno de cada tres turismos vendidos por la compañía fue completamente eléctrico. El viejo argumento de que el comprador de marcas prémium sigue aferrado casi exclusivamente al motor de combustión empieza, cuando menos, a necesitar una buena revisión.
GLC, CLA, GLB y GLA desbordan las previsiones
El protagonista principal del trimestre fue el GLC eléctrico. Sus ventas más que se triplicaron respecto al segundo trimestre, según Mercedes-Benz. No es un modelo marginal dentro de la gama: el GLC compite en uno de los segmentos más importantes y rentables del fabricante, el de los SUV medios prémium.
El nuevo CLA eléctrico también siguió ganando terreno. Sus entregas aumentaron un 24 % respecto al trimestre anterior conforme Mercedes amplió su comercialización a mercados como Estados Unidos y Japón. A ellos se han unido el GLB eléctrico y el nuevo GLA, componiendo una familia bastante más coherente que aquella primera generación de modelos EQ que convivía, a veces de manera un poco extraña, con la gama convencional.
Pedidos que alcanzan 2027
Mercedes asegura que GLC, CLA, GLB y GLA eléctricos están vendidos en Europa para el resto de 2026 y que las carteras de pedidos se adentran en 2027. La expresión no significa que sea imposible encontrar una unidad disponible en cualquier concesionario europeo: se refiere fundamentalmente a la capacidad de producción ya asignada y a los pedidos que están entrando en fábrica.
La presión industrial es evidente. Las plantas de Bremen, Rastatt y Kecskemét trabajan con sistemas de tres turnos para absorber la demanda. En Bremen, Mercedes ya había señalado meses atrás que el nuevo GLC consiguió durante sus tres primeros meses de comercialización más pedidos que cualquier otro eléctrico anterior de la compañía.
Eso cambia bastante el paisaje. Durante años, la conversación sobre el coche eléctrico europeo estuvo dominada por retrasos de lanzamientos, objetivos rebajados y consumidores poco convencidos. Aquí ocurre justamente lo contrario: el cuello de botella no parece estar en encontrar compradores, sino en fabricar suficientes unidades de determinados modelos.
El gran problema sigue llamándose China
No todo reluce bajo la estrella de tres puntas. Mercedes vendió 86.800 turismos en China durante el tercer trimestre, un 31 % menos que un año antes. Es un desplome considerable en un mercado que durante años fue una máquina de crecimiento —y de márgenes— para los fabricantes alemanes de lujo.
La competencia de las marcas chinas se ha endurecido hasta extremos impensables hace apenas unos años. Fabricantes con ciclos de desarrollo mucho más rápidos, una fuerte integración del software y gamas eléctricas agresivas presionan a Mercedes, BMW, Audi y prácticamente cualquier compañía occidental que pretenda cobrar una prima por su emblema.
El golpe chino explica buena parte del descenso global de Mercedes. Fuera de China, las ventas de turismos crecieron un 1 %. Europa avanzó un 5 % y Estados Unidos un 6 %, cifras que dibujan un negocio bastante más resistente de lo que sugiere el descenso mundial del 8 %.
Incluso dentro de China hay matices. El GLC y la Clase E concentraron cerca de dos tercios de las ventas de Mercedes y resistieron mejor que el mercado general de la marca, mientras el GLC L eléctrico, adaptado específicamente al cliente chino, empezó a ganar volumen tras su lanzamiento.
Los Mercedes más caros también sufren
El deterioro no se limita a China. El segmento denominado por Mercedes Top-End, donde se agrupan algunos de sus automóviles más caros y rentables, vendió 53.900 unidades durante el trimestre, un 21 % menos interanual. La compañía atribuye parte de esa caída al mercado chino y a los cambios de generación de varios modelos.
Es un dato importante porque vender muchos eléctricos no garantiza por sí solo que la cuenta de resultados mejore al mismo ritmo. Para un fabricante prémium pesan tanto el volumen como el margen obtenido por vehículo. Un Clase S, un Maybach o determinadas versiones AMG pueden aportar una rentabilidad difícil de reemplazar simplemente colocando más unidades eléctricas de segmentos inferiores.
Ahí aparece la paradoja del trimestre: la división que simboliza el futuro de Mercedes acelera mientras parte de su negocio tradicional más lucrativo pierde fuerza.
La ofensiva eléctrica empieza a parecer una gama, no un experimento
Mercedes lleva tiempo describiendo el actual ciclo de producto como el mayor programa de lanzamientos de su historia. Para finales de 2027 tiene previsto haber presentado más de 40 novedades, con una electrificación que ya no gira alrededor de unos pocos modelos diferenciados mediante la antigua etiqueta EQ, sino de versiones eléctricas integradas en familias reconocibles como CLA, GLC, GLB o GLA.
Ese cambio puede parecer puramente comercial, pero tiene bastante fondo. El comprador no tiene que decidir primero si quiere entrar en una especie de universo eléctrico paralelo; puede escoger un GLC y después elegir qué sistema de propulsión le encaja. Menos laboratorio, más concesionario.
También ayuda una nueva generación tecnológica. Mercedes ha ido desplegando nuevas arquitecturas eléctricas, baterías más eficientes, electrónica propia y el sistema operativo MB.OS, intentando recuperar terreno precisamente allí donde los fabricantes chinos han convertido el software y la experiencia digital en argumentos de venta tan importantes como los caballos o la calidad de los asientos.
La evolución ya venía asomando antes del verano. En el segundo trimestre de 2026, las ventas de eléctricos de Mercedes-Benz Cars habían crecido un 51 % interanual y un 87 % en Europa. El tercer trimestre confirma que aquel salto no fue simplemente un pico aislado.
Mercedes encuentra su acelerador eléctrico mientras China frena
El récord de 68.400 coches eléctricos cambia el tono de una transición que durante demasiado tiempo pareció avanzar con el freno de mano puesto. Un crecimiento del 61 %, cuatro gamas con la producción europea comprometida hasta 2027 y fábricas trabajando a tres turnos constituyen algo bastante más tangible que una promesa corporativa sobre el automóvil del futuro.
Pero sería demasiado cómodo quedarse ahí. Mercedes sigue vendiendo menos turismos que hace un año, China se ha convertido en un agujero difícil de tapar y los modelos de mayor margen atraviesan un trimestre débil. El grupo tiene, simultáneamente, un récord eléctrico y una caída global de ventas.
Quizá esa sea la fotografía más interesante de Mercedes en 2026: el coche eléctrico ha dejado de ser necesariamente su problema. Empieza a ser una de las partes del negocio que mejor funcionan. Ahora falta que ese impulso sea suficientemente grande para compensar lo que se está perdiendo en otros rincones del mapa.
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