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Nelson David Moreno suma 19 años por matar a un concejal gay en Bilbao

Nelson David Moreno suma otra condena de 19 años por matar a un concejal gay en Bilbao; el tribunal aprecia discriminación por orientación sexual.

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Nelson David Moreno

Resumen

  • Nelson David Moreno recibe 19 años por matar a Koldo Martínez en Bilbao
  • El tribunal aprecia discriminación por la orientación sexual de la víctima
  • El condenado acumula cinco sentencias por crímenes contra hombres homosexuales

La Audiencia de Bizkaia ha condenado a Nelson David Moreno a 19 años de prisión por el homicidio de Koldo Martínez, exconcejal de Ezker Anitza-IU y de Elkarrekin Podemos-IU en Berango. Es la quinta condena que acumula por crímenes contra hombres con los que entraba en contacto mediante aplicaciones de citas para homosexuales, una sucesión de casos que comenzó a aflorar en Bilbao tras varias muertes ocurridas en 2021.

La nueva sentencia tiene un elemento especialmente relevante: el tribunal ha apreciado la agravante de discriminación por orientación sexual. La resolución considera probado que Moreno seleccionó a la víctima precisamente por ser homosexual, concertó con ella un encuentro sexual y acudió a su vivienda con la intención real de matarla y hacerse con sus pertenencias. No es un matiz semántico. Jurídicamente sitúa la orientación sexual de la víctima dentro del propio mecanismo del delito.

La pena se ha impuesto después de un acuerdo de conformidad entre las partes, ratificado por el acusado. La sentencia fue pronunciada oralmente durante una vista a puerta cerrada y las partes anunciaron que no recurrirán, de manera que la resolución es firme. Moreno ya se encuentra en prisión por anteriores asesinatos, una tentativa y delitos relacionados con el patrimonio de sus víctimas.

Una cita concertada y un homicidio en una vivienda de Bilbao

Los hechos juzgados se remontan a septiembre de 2021. Moreno contactó con Koldo Martínez mediante una aplicación destinada a encuentros entre hombres y acudió a su domicilio en Bilbao utilizando como pretexto una cita sexual. Según los hechos asumidos en la sentencia, aquella apariencia escondía otro propósito: acabar con su vida y obtener después un beneficio económico.

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El tribunal considera que el condenado provocó a Martínez una insuficiencia respiratoria mortal, aunque no ha podido determinarse con precisión qué mecanismo concreto empleó para causarla. Después realizó traspasos desde la cuenta bancaria de la víctima y se llevó diversos objetos de la vivienda que posteriormente vendió. Entre operaciones bancarias y bienes sustraídos, el perjuicio económico asciende a 1.309 euros.

La muerte había sido considerada inicialmente natural. Durante meses, por tanto, el fallecimiento no estaba conectado públicamente con una investigación criminal. La situación cambió en 2022, cuando la Ertzaintza empezó a revisar varios fallecimientos de hombres en Bilbao que presentaban elementos comunes y registró la vivienda de Martínez. Lo que en principio parecía una muerte sin intervención de terceros pasó a formar parte de una investigación mucho más amplia.

La orientación sexual entra de lleno en la sentencia

La particularidad jurídica de esta condena está en cómo explica el tribunal la elección de la víctima. La sentencia da por probado que Moreno la seleccionó por su orientación sexual y que utilizó la aplicación de citas para aproximarse a ella, ganarse su confianza y acceder a su domicilio.

Ese reconocimiento importa porque evita una simplificación bastante cómoda: no se trataba simplemente de hombres homosexuales que, casualmente, acabaron siendo víctimas del mismo delincuente. En este episodio concreto, la propia resolución judicial establece una relación entre la orientación sexual de Koldo Martínez y su selección como objetivo.

La agravante de discriminación prevista en el Código Penal se aplica en esta sentencia a los delitos cometidos. También se aprecia reincidencia respecto de la estafa mediante el uso fraudulento de tarjeta.

Así se reparten los 19 años de prisión

La condena comprende tres delitos distintos. La Audiencia impone 13 años de cárcel por homicidio, cuatro años y tres meses por robo con violencia en casa habitada y otro año y nueve meses por estafa mediante el uso fraudulento de tarjeta. La suma alcanza exactamente los 19 años de prisión.

A las penas de cárcel se añade la responsabilidad civil. Moreno deberá indemnizar con 15.000 euros a cada uno de los ocho hermanos de Koldo Martínez por los daños morales derivados de su muerte, lo que supone 120.000 euros en conjunto. También deberá devolver a los herederos los 1.309 euros obtenidos ilícitamente.

No es, sin embargo, su primera sentencia pactada. En septiembre de 2026 había aceptado otra condena de 18 años, nueve meses y un día por asesinato y estafa relacionados con la muerte de otro hombre en Bilbao. La sucesión de procedimientos ha ido reconstruyendo judicialmente, pieza a pieza, una serie de episodios que durante bastante tiempo aparecieron separados.

Cinco condenas vinculadas a hombres conocidos mediante apps

Con la resolución conocida este 16 de octubre, Moreno acumula cinco condenas por homicidio o asesinato, incluida una en grado de tentativa. El patrón que aparece repetidamente en los procedimientos resulta inquietantemente sencillo: contacto a través de aplicaciones de citas entre hombres, encuentro personal y, después, violencia y delitos patrimoniales.

En agosto de 2026, por ejemplo, la Audiencia de Bizkaia le impuso 24 años de prisión por asesinar a un hombre y transferirse después 3.000 euros desde la cuenta de la víctima utilizando su teléfono móvil. Un mes más tarde recibió otra pena de 18 años, nueve meses y un día por asesinato y estafa en otro procedimiento. Antes había sido condenado igualmente por otros crímenes y una tentativa.

Una de las investigaciones anteriores permitió establecer incluso que, mientras alguna víctima se encontraba inconsciente o acababa de fallecer, el condenado utilizó mecanismos de desbloqueo del teléfono para acceder a aplicaciones bancarias. El componente económico aparece así junto al homicida en varios de los procedimientos.

Conviene separar, eso sí, dos cosas que a menudo terminan mezclándose cuando un caso de esta naturaleza alcanza los titulares. Las aplicaciones de citas no son la causa de los crímenes. Fueron el instrumento utilizado por el delincuente para localizar a determinadas víctimas y entrar en contacto con ellas. Confundir ambas ideas sería tan razonable como responsabilizar a un portal inmobiliario de un robo cometido después de concertar una visita a un piso. El foco judicial está en quien seleccionó, engañó y atacó.

De unas muertes aparentemente aisladas a un patrón común

La dimensión real del caso no apareció de golpe. Varias de las muertes investigadas carecían inicialmente de señales evidentes de violencia y algunas fueron consideradas muertes naturales. Esa apariencia dificultó establecer una relación inmediata entre ellas.

La investigación fue dibujando después un patrón. Hombres contactados mediante aplicaciones de citas, encuentros en sus domicilios, fallecimientos o ataques y movimientos posteriores sobre cuentas bancarias, tarjetas o pertenencias. Lo que parecía una suma de episodios desconectados empezó a formar una secuencia reconocible.

Uno de los elementos decisivos para abrir camino a las pesquisas fue precisamente la supervivencia de una víctima de un ataque ocurrido en diciembre de 2021. A partir de las investigaciones posteriores, la Ertzaintza revisó otros fallecimientos y terminó poniendo bajo la misma lupa casos que hasta entonces habían recorrido caminos distintos.

Koldo Martínez, concejal en Berango y activista LGTBI

Koldo Martínez había sido militante de Ezker Anitza-IU, concejal de la coalición Elkarrekin Podemos-IU en Berango y estaba vinculado también a la defensa de los derechos LGTBI. Su fallecimiento, ocurrido en septiembre de 2021, se interpretó inicialmente como una muerte natural.

Cuando en mayo de 2022 la Ertzaintza registró su vivienda de Bilbao, el caso adquirió otra dimensión. La policía trataba entonces de determinar si aquella muerte formaba parte de la serie de crímenes que investigaba. Más de cuatro años después, la sospecha ha dejado paso a una sentencia firme que atribuye el homicidio a Moreno y, además, reconoce que la orientación sexual estuvo en la elección de la víctima.

Una sentencia que define también por qué fue elegida la víctima

La condena de 19 años incorpora otro crimen a un historial penal ya extraordinariamente grave, pero su importancia no reside únicamente en la cantidad de años de cárcel. La sentencia establece algo más incómodo y más preciso: Koldo Martínez no fue elegido al azar entre miles de posibles víctimas. Ser homosexual fue un factor determinante, según los hechos reconocidos judicialmente.

Durante años, las aplicaciones de citas fueron el hilo visible que conectaba estos casos. La nueva resolución añade otro: la discriminación. Y ahí el asunto deja de ser solo la crónica de un delincuente que aprovechaba encuentros privados para robar y matar. También habla de cómo un prejuicio puede convertirse en método de selección de víctimas.

La justicia llega después, como casi siempre, con su particular lentitud de maquinaria pesada. Pero llega dejando algo fijado que importa: detrás de aquellas muertes que durante un tiempo parecían independientes existe ya un conjunto de condenas firmes, víctimas con nombre y una responsabilidad penal que esta última sentencia vuelve a ampliar. En el caso de Koldo Martínez, además, el tribunal ha puesto negro sobre blanco por qué fue escogido.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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