España
Nogueras reivindica a Junts como freno a los dos bloques españoles
Junts presenta su candidatura al 29-N reivindicando una posición propia frente a PSOE y PP, con Nogueras al frente de la lista por Barcelona.
Imagen: Míriam Nogueras / Facebook.
Resumen
- Nogueras reivindica a Junts como alternativa a los bloques de PSOE y PP
- Junts plantea el 29-N como una disputa por mantener poder de negociación
- La vivienda y la relación con Sánchez marcan el nuevo discurso electoral
Míriam Nogueras ha situado a Junts en la «centralidad» política catalana y ha presentado al partido como el contrapeso frente a los dos grandes bloques estatales encabezados por PSOE y PP. La candidata de la formación al Congreso por Barcelona sostiene que ambos espacios están cada vez más condicionados por sus extremos y reivindica para Junts una posición propia: ni subordinación a la izquierda española ni integración en el bloque de la derecha.
El mensaje fue lanzado este sábado, 17 de octubre, durante el Consell Nacional de Junts celebrado en La Garriga, donde el partido aprobó sus candidaturas para las elecciones generales del próximo 29 de noviembre. Nogueras resumió la estrategia con una fórmula deliberadamente sencilla: «Somos los del medio». El centro, esa parcela política que durante las campañas suele tener más pretendientes que metros cuadrados, pasa así a convertirse en uno de los ejes del discurso electoral de Junts.
Junts reclama el centro frente a los bloques de PSOE y PP
La tesis que intenta instalar Nogueras no consiste tanto en definir a Junts como un partido centrista en el sentido clásico como en presentarlo como una fuerza independiente de las mayorías españolas. Para la candidata, la cuestión del 29-N no es decidir qué bloque gobierna España, sino determinar cuánta capacidad tendrá Cataluña para condicionar las decisiones que se adopten en Madrid.
De ahí el lenguaje empleado. Junts se ofrece como «punto de encuentro» de una Cataluña trabajadora, de las clases medias y de quienes, según el partido, están cansados de una política organizada alrededor de dos grandes bandos. Nogueras sostiene que la próxima legislatura debe servir para conseguir que Madrid negocie con Cataluña, y no para que los diputados catalanes funcionen como una extensión automática de las mayorías estatales.
La candidata identifica esos dos bloques con el espacio liderado por el PSOE y el encabezado por el PP, ambos, a su juicio, condicionados por fuerzas situadas más lejos del centro. Junts quiere escapar de esa geometría. Al menos sobre el papel: la política parlamentaria de los últimos años ha demostrado que sus votos pueden coincidir unas veces con la izquierda y otras con la derecha cuando la dirección del partido considera que existe una contrapartida suficiente para Cataluña.
La vivienda explica buena parte del nuevo discurso
La reivindicación de la centralidad llega con un antecedente inmediato. Nogueras volvió a defender el rechazo de Junts a los dos decretos de vivienda del Gobierno de Pedro Sánchez, cuya derrota parlamentaria estuvo en el origen de la crisis política que desembocó en la convocatoria anticipada de elecciones.
Junts sostiene que respaldarlos habría empeorado la situación y que su voto respondió a la defensa de pequeños propietarios, inquilinos y autónomos, además de jóvenes y pensionistas. El Gobierno mantenía una lectura radicalmente distinta. Es precisamente esa capacidad de bloquear iniciativas gubernamentales la que Nogueras exhibe como prueba de que su partido no pertenece a ningún bloque estable.
Aquí aparece el corazón de la estrategia. Negociar sin integrarse. Votar cada iniciativa según su contenido y, sobre todo, según el retorno político o competencial que Junts considere que obtiene Cataluña. No es una novedad absoluta: durante la pasada legislatura sus diputados ya explotaron una aritmética parlamentaria muy ajustada para multiplicar el valor de sus votos.
Del apoyo decisivo a Sánchez al distanciamiento
La dificultad para Junts está en explicar una posición que inevitablemente contiene matices. La formación fue decisiva para la investidura de Pedro Sánchez y posteriormente fue endureciendo su relación con el Ejecutivo hasta convertir el incumplimiento de acuerdos en uno de sus principales argumentos contra el PSOE.
Nogueras insiste ahora en que la centralidad exige negociar, pero también resistir presiones y plantar cara cuando el partido considera que una iniciativa perjudica los intereses catalanes. Es una manera de transformar la incómoda condición de bisagra en virtud electoral: no estar con nadie permite, según el relato de Junts, obligar a todos a pasar por la mesa.
Ese planteamiento explica también la ofensiva contra el president de la Generalitat, Salvador Illa. Nogueras le acusa de actuar subordinado al PSOE y llegó a definir el papel del Govern como el de un «florero». El ataque busca abrir una segunda batalla: no únicamente Junts contra Madrid, sino Junts frente a un PSC que domina la Generalitat y que puede presentar la estabilidad institucional como uno de sus principales activos.
Un 29-N planteado desde un «marco catalán»
Junts intenta que las elecciones generales del 29 de noviembre no sean leídas en Cataluña exclusivamente como una elección entre Pedro Sánchez y Alberto Núñez Feijóo. Ese es probablemente el objetivo más importante de la intervención de Nogueras.
La candidata pretende trasladar el debate desde la disputa sobre quién debe gobernar España hacia otra lógica: cuánto poder conservará Cataluña en un Congreso previsiblemente fragmentado. Cuanto más se nacionalice la campaña alrededor de PSOE y PP, más difícil resulta para los partidos independentistas marcar una agenda propia; cuanto más decisivos sean sus diputados, mayor puede ser su capacidad negociadora.
Por eso aparecen continuamente asuntos como la lengua, el autogobierno, los recursos públicos y la vivienda, además de la defensa de las clases medias. Junts busca construir alrededor de ellos una identidad electoral suficientemente amplia para no depender únicamente del independentismo más movilizado.
La operación tiene algo de reconstrucción. Después de años en los que el eje central de la política catalana estuvo dominado por el procés y sus consecuencias judiciales, Junts trata de combinar la reivindicación nacional con preocupaciones mucho más domésticas: el alquiler, los impuestos, los pequeños negocios, los salarios, las facturas. La épica de las banderas convive ahora con la prosa de final de mes, que suele ser menos solemne y bastante más obstinada.
Nogueras encabezará de nuevo la candidatura por Barcelona
El Consell Nacional celebrado en La Garriga aprobó por aclamación las listas de Junts para el Congreso y el Senado. Míriam Nogueras será la cabeza de lista por Barcelona, mientras Josep Maria Cruset liderará la candidatura por Tarragona, Marta Madrenas repetirá por Girona e Isidre Gavín encabezará la de Lleida.
Los siete diputados con los que Junts contaba en el Congreso vuelven a figurar en las candidaturas, aunque sí se producen modificaciones en el Senado. En Barcelona, la primera posición para la Cámara Alta corresponde al exalcalde de Vic Josep Maria Vila d’Abadal.
La continuidad de los principales nombres revela que Junts pretende acudir al 29-N defendiendo precisamente su actuación durante la legislatura que termina. No hay una ruptura con la etapa anterior; hay una reinterpretación. Lo que sus rivales describirán como bloqueo o imprevisibilidad, el partido intenta presentar electoralmente como capacidad de negociación e independencia.
El centro como territorio político, no como etiqueta ideológica
La palabra escogida por Nogueras merece atención. Hablar de «centralidad» permite a Junts ensanchar el mensaje sin abandonar sus posiciones sobre la independencia de Cataluña. No significa necesariamente desplazarse hacia una moderación convencional. Significa reclamar el espacio desde el que pueden condicionarse las decisiones.
Ahí reside también la paradoja. Junts puede defender posiciones muy alejadas del PSOE en determinados asuntos y coincidir con la derecha en algunas votaciones, mientras mantiene un enfrentamiento frontal con PP y Vox en la cuestión territorial. Su centralidad es fundamentalmente estratégica: estar en medio de una mayoría parlamentaria y disponer de votos que los demás necesitan.
Nogueras intenta convertir esa aparente contradicción en una identidad. Frente a una política española presentada como una pelea entre dos trincheras, Junts ofrece una tercera posición construida desde Cataluña. No promete gobernar España. Promete hacer valer sus escaños cuando otros necesiten sumarlos.
La fórmula tiene precedentes conocidos en el nacionalismo catalán, aunque el contexto es muy distinto. Durante décadas, las fuerzas nacionalistas aprovecharon Congresos sin mayorías absolutas para negociar competencias, inversiones o acuerdos concretos. Junts recupera parte de aquella lógica, pero la mezcla con un independentismo que continúa considerando insuficiente el actual marco autonómico.
El 29-N medirá cuánto vale realmente esa centralidad
El verdadero examen llegará en las urnas. Una fuerza bisagra solo dispone de la influencia que le concede la aritmética parlamentaria: siete diputados pueden valer muchísimo o casi nada dependiendo de cómo queden repartidos los otros 343 escaños del Congreso.
Por eso Junts no solo compite contra PSOE y PP. Compite también por mantener peso dentro del espacio catalán, donde ERC busca recuperar terreno y el PSC parte con la ventaja institucional de gobernar la Generalitat. La lucha por quién representa mejor los intereses de Cataluña volverá a mezclarse con la batalla estatal por la Moncloa.
Nogueras ha decidido entrar en esa campaña reivindicando el centro, pero no un centro equidistante ni desideologizado. El que propone Junts es un lugar desde el que frenar, negociar y condicionar. Una posición que resulta atractiva mientras los números permitan ejercerla.
El 29 de noviembre se sabrá si los electores compran esa definición. Porque en política el centro puede proclamarse desde un atril; la centralidad, en cambio, la concede el recuento.
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