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Cultura

Óscar Puente revive en televisión sus 11 años como actor de teatro

Antes de la política, Óscar Puente trabajó once años como actor. En televisión ha recordado a Eva Hache, Diego Martín y su papel en El avaro.

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Óscar Puente actor de teatro

Resumen

  • Óscar Puente trabajó once años como actor antes de dedicarse a la política
  • En televisión volvió a recitar a Molière décadas después de El avaro
  • Compartió escenario con Eva Hache y Diego Martín en aquella etapa teatral

Óscar Puente tuvo otra vida antes de convertirse en uno de los ministros más reconocibles —y discutidos— de la política española. Durante once años trabajó como actor de teatro, compartió escenario con intérpretes como Eva Hache y Diego Martín y recorrió escenarios de España y Europa. El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible recuperó aquella etapa durante su visita a Cara al Show, el programa de Marc Giró en laSexta, y acabó haciendo algo bastante menos habitual que comentar retrasos ferroviarios o cruzar reproches con la oposición: levantarse del sillón y volver a recitar a Molière.

El episodio sorprendió porque no se trataba simplemente de una afición juvenil perdida en una carpeta de fotografías. Puente tuvo una trayectoria teatral profesional y prolongada, con cientos de funciones a sus espaldas. Su interpretación de Valerio en El avaro formó parte de uno de los montajes más recordados de la compañía dirigida por Juan Antonio Quintana, con temporadas y giras que llevaron la obra desde Valladolid y Madrid hasta París. Aquella experiencia precedió a sus años como abogado, alcalde de Valladolid y, finalmente, ministro. Cambiaron las tablas por la tribuna; el gusto por el verbo, al parecer, sobrevivió bastante bien.

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Óscar Puente vuelve a recitar a Molière en televisión

La escena ocurrió durante la emisión del miércoles 21 de octubre de Cara al Show. Marc Giró repasaba algunos episodios menos conocidos de la biografía de su invitado cuando apareció el pasado teatral de Óscar Puente. El ministro recordó aquellos años con una mezcla de nostalgia y humor y habló especialmente de El avaro, la comedia de Molière en la que interpretaba a Valerio.

Giró quiso comprobar hasta dónde llegaba la memoria. Habían pasado unos 26 años desde aquellas representaciones, pero Puente aceptó el juego, se levantó y trató de recuperar uno de los textos que había pronunciado tantas veces sobre el escenario. No era una exhibición perfecta ni pretendía serlo. Precisamente ahí estaba parte de la gracia: durante unos minutos reapareció el actor que existió antes del dirigente acostumbrado a los focos políticos.

La televisión vive de estas pequeñas grietas en los personajes públicos. Un ministro deja momentáneamente la carpeta ministerial, el argumentario y el traje institucional para descubrir una biografía que no cabe en un cargo. En el caso de Puente, además, la interpretación no fue un entretenimiento de fin de semana. Cotizó once años como actor profesional, una circunstancia que él mismo ha recordado en diferentes entrevistas a lo largo del tiempo.

Eva Hache, Diego Martín y una compañía que dejó huella

La historia tiene otro detalle curioso: algunos de aquellos jóvenes actores terminarían siendo rostros muy conocidos. Puente recordó que coincidió con Eva Hache, actriz, humorista y presentadora que acabaría consolidando una larga carrera en televisión y teatro, y con Diego Martín, posteriormente habitual del cine y las series españolas.

El propio ministro aprovechó el contraste para lanzar una de las frases de la noche. Hache interpretaba una criada muda en aquel montaje y Puente comentó, entre risas: «¿Te imaginas a Eva Hache muda?». Después remató recordando el reparto de texto de ambos: «Yo tenía mucho texto y mira dónde estoy ahora». Diego Martín, explicó, interpretaba al hijo del avaro.

La ironía funciona porque el Puente político difícilmente ha construido fama de hombre silencioso. Su estilo público se apoya precisamente en lo contrario: respuestas rápidas, discursos directos y una intensa presencia en las redes sociales. La escena de El avaro casi parece escrita retrospectivamente por alguien con sentido del humor: Eva Hache muda y Óscar Puente hablando sin parar. Molière no llegó a conocer X, afortunadamente para él.

Valerio, el personaje que llevó a Puente por los escenarios

En el montaje dirigido por Juan Antonio Quintana, Puente interpretaba a Valerio, el joven enamorado de Elisa, hija del avaro Harpagón. Para permanecer cerca de ella entra en la casa convertido en criado y termina atrapado en las intrigas provocadas por la obsesión de Harpagón con su dinero.

La documentación teatral de aquella época sitúa a Puente en el reparto de El avaro. El espectáculo se estrenó en el Teatro Zorrilla de Valladolid en septiembre de 1992 y posteriormente pasó por distintos escenarios. También quedó registrado un montaje representado en julio de 1995 en el Teatro Maravillas de Madrid.

No era, por tanto, el típico recuerdo agrandado con los años. Puente trabajó durante más de una década en las compañías vinculadas a Quintana, un nombre esencial de la escena vallisoletana. El montaje viajó por España y salió también al extranjero. El propio Puente ha recordado su paso por escenarios europeos, incluido París, y la influencia que aquella experiencia tuvo en su formación personal.

De estudiante de Derecho a actor durante once años

La relación de Óscar Puente con el teatro comenzó cuando todavía estudiaba Derecho en Valladolid. A finales de los años ochenta entró en el entorno teatral universitario y conoció a Juan Antonio Quintana, que acabaría convirtiéndose en su maestro y director. Su debut profesional llegó alrededor de 1990, en una representación de Romeo y Julieta.

Durante esa época las vidas profesionales se mezclaban de una manera bastante menos ordenada de lo que sugieren las biografías oficiales. Puente estudiaba, actuaba y después empezó a ejercer la abogacía. Llegó a compatibilizar el despacho con las funciones teatrales, saliendo del trabajo para cambiar el traje de abogado por el vestuario de Valerio. Años después describiría aquella etapa como algo más que una anécdota: aprender a dominar la voz, el cuerpo, las pausas y el miedo escénico le resultó útil tanto en los tribunales como en política.

Y tiene cierta lógica. Un juicio, un pleno municipal y una obra de teatro son mundos muy distintos, pero comparten algo elemental: hay público, existe una puesta en escena y las palabras funcionan de manera diferente cuando se pronuncian que cuando simplemente se escriben. No convierte eso a un político en actor —la comparación suele utilizarse con una intención demasiado fácil—, pero explica por qué alguien con años de escenario puede moverse con especial soltura delante de un auditorio.

El teatro antes de la Alcaldía y del Consejo de Ministros

La política llegaría después. Puente, nacido en Valladolid en 1968, se incorporó progresivamente a la actividad del PSOE mientras desarrollaba su carrera profesional. Fue concejal, encabezó el grupo socialista municipal y llegó a la Alcaldía de Valladolid en 2015, cargo que mantuvo durante ocho años. Tras las elecciones municipales de 2023 dejó el Ayuntamiento y, meses después, Pedro Sánchez lo nombró ministro de Transportes y Movilidad Sostenible.

Su pasado teatral había aparecido varias veces antes de esta entrevista, pero la conversación con Giró permitió verlo, literalmente, regresar a escena. El programa también repasó otras facetas personales del ministro y mezcló política con entretenimiento, la fórmula habitual del formato. Su presencia estaba llamada a abordar asuntos de actualidad, incluidas las incidencias ferroviarias y el escenario político, pero la conversación terminó abriendo cajones bastante menos previsibles de su biografía.

Puente también recordó a Juan Antonio Quintana, con quien trabajó durante esos once años y al que siempre ha considerado una figura decisiva. Cuando el actor y director falleció en 2022, entonces siendo alcalde de Valladolid, lo describió como un maestro y llegó a considerar El avaro uno de los grandes éxitos teatrales surgidos de Castilla y León. La relación había superado hacía mucho la mera disciplina profesional.

Un pasado que explica algo del Óscar Puente político

Sería tentador convertir aquellos once años sobre las tablas en una explicación completa del personaje político. Demasiado tentador. La política no es teatro aunque a veces se empeñe en competir con él, normalmente con peores diálogos. Pero la experiencia escénica sí ayuda a comprender algunas características públicas de Puente: seguridad ante el público, capacidad para improvisar y gusto por la réplica.

Él mismo ha reconocido que el teatro le sirvió para perder el miedo a hablar delante de otras personas y aprender a utilizar el cuerpo y la voz. Esa formación quedó enterrada durante años bajo una biografía dominada por la abogacía y la política municipal, hasta que sus intervenciones nacionales volvieron a convertirlo en uno de los comunicadores más reconocibles del PSOE.

La aparición con Marc Giró añadió una pieza distinta. No descubrió que Puente tuviera un pasado secreto, porque esa trayectoria estaba documentada desde hacía años, pero sí permitió contemplar al antiguo actor recuperando su texto delante de las cámaras. No todos los ministros pueden levantarse en mitad de una entrevista y empezar a declamar a Molière sin que el asunto parezca completamente inexplicable.

Cuando el telón explica parte del personaje

Durante once años, mucho antes del Ministerio, de la Alcaldía y de las disputas políticas diarias, Óscar Puente tuvo que aprender textos, esperar entre bambalinas y salir a escena cuando se levantaba el telón. Trabajó con Juan Antonio Quintana, coincidió con Eva Hache y Diego Martín y formó parte de un Avaro que recorrió escenarios españoles y llegó a París. No fue una nota al pie: fue una etapa profesional completa de su vida.

Décadas después, sentado frente a Marc Giró, bastó una fotografía para que aquella memoria regresara. Puente se levantó, buscó las palabras antiguas y volvió a interpretar durante unos segundos. El texto quizá ya no salía con la precisión de entonces. El escenario, desde luego, era otro. Pero había algo reconocible: la comodidad ante el foco. En eso, parece, los años no han cambiado demasiado las cosas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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