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Ciencia

Europa avala una pastilla oral para el cáncer de páncreas metastásico

Daraxonrasib ofrece una nueva opción oral tras tratamientos previos y mejora la supervivencia en pacientes con cáncer de páncreas metastásico.

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pastilla oral contra el cáncer de páncreas

Resumen

  • Europa avala daraxonrasib para el cáncer de páncreas metastásico
  • El tratamiento oral casi duplicó la supervivencia frente a quimioterapia
  • La autorización europea aún debe ser ratificada por la Comisión

Europa ha dado un paso relevante frente a uno de los tumores con peor pronóstico. El Comité de Medicamentos de Uso Humano de la Agencia Europea de Medicamentos ha recomendado autorizar Rasonque, cuyo principio activo es daraxonrasib, un tratamiento oral para adultos con adenocarcinoma pancreático metastásico que ya han recibido al menos una terapia sistémica. No es una pastilla para todos los cánceres de páncreas ni una cura, pero sí una nueva opción para pacientes que, hasta ahora, tenían un margen terapéutico especialmente estrecho.

El dato que explica el interés alrededor del medicamento está en la supervivencia. En el ensayo internacional de fase 3 RASolute 302, con 500 pacientes, daraxonrasib prolongó de forma significativa la supervivencia global y el tiempo sin progresión de la enfermedad frente a la quimioterapia. En el análisis principal, la mediana de supervivencia global alcanzó los 13,2 meses con el nuevo fármaco frente a 6,7 meses con quimioterapia; la supervivencia libre de progresión fue de 7,2 frente a 3,6 meses. No estamos ante una victoria total sobre el cáncer de páncreas, ni mucho menos, pero sí ante un salto clínico difícil de ignorar.

Qué pastilla ha avalado Europa contra el cáncer de páncreas

El medicamento se llama Rasonque y contiene daraxonrasib. Se administra por vía oral una vez al día y está planteado como monoterapia, es decir, sin necesidad de combinarlo necesariamente con otro antitumoral dentro de la indicación evaluada.

La población es muy concreta: adultos con adenocarcinoma pancreático metastásico previamente tratado. Metastásico significa que el tumor se ha extendido desde el páncreas a otras partes del organismo; previamente tratado, que el paciente ya ha recibido al menos una terapia sistémica. Esa precisión importa porque hablar simplemente de una “pastilla contra el cáncer de páncreas” puede hacer pensar en un medicamento universal, cuando la realidad clínica es bastante más estrecha.

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El adenocarcinoma ductal pancreático es, con diferencia, la forma predominante de cáncer de páncreas. También es uno de esos tumores que durante décadas han ido varios pasos por delante de los tratamientos: suele detectarse tarde, progresa con rapidez y, cuando reaparece o continúa avanzando después de una primera línea terapéutica, las opciones se reducen considerablemente.

El ensayo con 500 pacientes que cambia el escenario

La recomendación europea se apoya fundamentalmente en RASolute 302, un estudio internacional, aleatorizado y de fase 3 que comparó daraxonrasib con diferentes tratamientos de quimioterapia escogidos por los investigadores. Participaron alrededor de 500 pacientes con cáncer de páncreas metastásico previamente tratado.

En el análisis principal, la mediana de supervivencia global fue de 13,2 meses con daraxonrasib frente a 6,7 meses con quimioterapia. La mediana de supervivencia libre de progresión —el tiempo durante el cual el tumor no empeora— pasó de 3,6 a 7,2 meses.

Hay una cifra ligeramente distinta que también aparece en la información regulatoria europea: 12,4 meses frente a 6,7. No es necesariamente una contradicción. Corresponde a un análisis posterior de supervivencia realizado con un seguimiento diferente; el análisis principal preespecificado había obtenido los 13,2 meses. Son fotografías estadísticas tomadas en momentos distintos del estudio.

Las medianas, además, no funcionan como una fecha de caducidad individual. Que la supervivencia mediana sea de 13,2 meses significa que la mitad de los participantes había vivido más tiempo y la otra mitad menos en el momento del análisis. Un paciente concreto puede evolucionar de forma muy distinta según la biología del tumor, su estado general y los tratamientos anteriores, entre otros factores.

Daraxonrasib ataca RAS, una vieja obsesión de la oncología

Aquí está quizá la parte científicamente más interesante. Más del 90% de los adenocarcinomas pancreáticos presentan alteraciones oncogénicas en la vía RAS, especialmente en KRAS. Durante décadas se sabía que estas proteínas actuaban como una especie de interruptor averiado que empuja a las células tumorales a crecer, pero bloquearlas con medicamentos era extraordinariamente difícil.

Daraxonrasib pertenece a una nueva generación de inhibidores RAS. El fármaco se une primero a una proteína celular llamada ciclofilina A. Ese complejo se acopla después a las proteínas RAS activadas e interfiere en las señales que utilizan las células tumorales para crecer y sobrevivir.

La diferencia es importante respecto a algunos tratamientos dirigidos anteriores, diseñados para bloquear mutaciones muy específicas. Daraxonrasib tiene una actividad más amplia frente a distintas variantes de RAS en estado activo, una característica especialmente atractiva en un tumor molecularmente dominado por esta familia de proteínas.

No significa que la enfermedad deje de evolucionar para siempre. Los tumores desarrollan resistencias, seleccionan clones celulares y encuentran rutas alternativas. El cáncer tiene esa desagradable habilidad para aprender mientras se le combate. Pero conseguir interferir de forma clínicamente útil en una vía que durante tanto tiempo pareció prácticamente intocable explica buena parte de la expectación.

Los efectos secundarios de la pastilla tampoco son menores

Que sea un medicamento oral no significa que sea inocuo ni comparable con una pastilla convencional. Daraxonrasib es un tratamiento oncológico potente y puede producir toxicidad.

Entre las reacciones adversas notificadas con mayor frecuencia figuran la diarrea, las alteraciones cutáneas, la estomatitis, las náuseas y los vómitos. Los datos regulatorios deberán seguir definiendo su perfil de seguridad conforme aumente el número de pacientes tratados fuera de los ensayos clínicos.

Aquí también conviene evitar una simplificación tentadora: “pastilla” no equivale automáticamente a tratamiento suave. La ventaja de la administración oral puede ser evidente para muchos pacientes y reducir determinadas cargas asociadas a las infusiones intravenosas, pero el medicamento sigue requiriendo seguimiento oncológico y control de los posibles efectos adversos.

Europa todavía no ha completado la autorización

La EMA no ha puesto Rasonque directamente a disposición de los pacientes europeos. Lo que ha ocurrido es que su comité científico, el CHMP, ha emitido una opinión favorable para la autorización de comercialización. El dictamen pasa ahora a la Comisión Europea, que debe adoptar la decisión jurídicamente válida para la Unión Europea.

Después llegará otro capítulo, menos vistoso pero decisivo para los pacientes: el acceso real. Cada país deberá abordar cuestiones como precio, financiación pública y condiciones de incorporación al sistema sanitario. Una autorización europea, por tanto, no significa necesariamente disponibilidad inmediata en los hospitales españoles.

Estados Unidos lleva algo de ventaja. La FDA estadounidense aprobó daraxonrasib el 26 de agosto de 2026 para determinados adultos con adenocarcinoma pancreático metastásico, después de los resultados del mismo ensayo de fase 3.

Una evaluación europea inusualmente rápida

Rasonque también ha inaugurado un procedimiento regulatorio. La EMA lo seleccionó como medicamento prioritario dentro de su proyecto Cancer Medicines Pathfinder y utilizó por primera vez para una autorización de este tipo una revisión por fases, analizando partes del expediente conforme los datos iban estando disponibles.

El proceso permitió rebajar la evaluación a menos de 150 días, frente a un procedimiento convencional que puede prolongarse bastante más cuando se incluye el tiempo empleado por la compañía en responder a las preguntas de los reguladores. La fórmula permite acelerar la revisión sin eliminar los controles de calidad, eficacia y seguridad.

No es un detalle burocrático. En enfermedades agresivas y con pocas alternativas terapéuticas, unos cuantos meses de diferencia entre disponer o no de un tratamiento pueden tener un significado bastante más tangible que el calendario de una oficina administrativa.

Un avance importante frente a un tumor todavía formidable

Daraxonrasib no convierte el cáncer de páncreas metastásico en una enfermedad sencilla ni permite hablar de curación. Sería irresponsable presentarlo así. Lo que muestran los datos es algo más sobrio y, precisamente por eso, importante: un medicamento oral dirigido contra RAS mejoró de manera sustancial la supervivencia frente a la quimioterapia en pacientes cuya enfermedad ya había progresado después de un tratamiento anterior.

Durante años, las proteínas RAS estuvieron en el centro de una paradoja frustrante: eran uno de los motores moleculares más evidentes del cáncer y, al mismo tiempo, uno de los blancos más difíciles de alcanzar. Que una pastilla diaria consiga intervenir en ese mecanismo y trasladar esa acción molecular a meses adicionales de supervivencia no resuelve el problema. Pero mueve una frontera terapéutica que llevaba demasiado tiempo resistiéndose.

Y en cáncer de páncreas, donde cada avance acostumbra a medirse con una regla bastante corta, acercarse al doble de supervivencia mediana frente a la quimioterapia supone un resultado clínico de considerable relevancia.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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