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Patriam convoca en València contra la acampada por la vivienda digna

Patriam, asociación de extrema derecha nacida en Valladolid, convoca en València contra la acampada por la vivienda de la plaza del Ayuntamiento.

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Patriam convoca en València contra la acampada

Resumen

  • Patriam convoca una protesta contra la acampada por la vivienda en València
  • El acto será en la plaza del Ayuntamiento, a pocas horas del 9 d’Octubre
  • El grupo nació en Valladolid y se mueve en el entorno de la extrema derecha

La tensión alrededor de la acampada por la vivienda de la plaza del Ayuntamiento de València suma un nuevo ingrediente político. Patriam, una asociación nacida en Valladolid y situada en el entorno de la extrema derecha, ha convocado para este jueves 8 de octubre una concentración contra el campamento instalado en pleno centro de la ciudad. La cita está anunciada para las 18.00 horas y en la misma plaza, bajo el lema «Contra la acampada ilegal».

La organización dejó clara su participación mediante un cartel firmado y un mensaje difundido en redes sociales en el que cargaba contra los acampados con expresiones como «perroflautas» y «okupando». Detrás de Patriam aparece, entre otros nombres, Álvaro Mencos San José, vinculado al activismo de la derecha radical vallisoletana y cofundador de Patriam TV, un canal que difunde contenidos próximos a Vox y a posiciones nacionalistas, antiinmigración y contrarias a la izquierda.

Una concentración a pocas horas del 9 d’Octubre

El momento elegido convierte una convocatoria relativamente pequeña en algo políticamente mucho más delicado. La plaza del Ayuntamiento lleva varios días ocupada por una protesta que reclama medidas ante el problema de acceso a la vivienda y se encuentra, al mismo tiempo, en el centro de los preparativos del 9 d’Octubre.

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Patriam ha citado allí a sus simpatizantes apenas unas horas antes de la jornada festiva valenciana. El cartel no concreta acciones más allá de la concentración contra la acampada ni permite concluir que sus participantes pretendan desalojar por su cuenta el campamento. Esa distinción importa: una cosa es convocar una protesta y otra muy distinta atribuirle de antemano planes violentos para los que, hasta el momento, no hay pruebas públicas.

Los propios acampados habían advertido previamente de que les habían llegado informaciones sobre posibles intentos de levantar el campamento y pidieron apoyo ciudadano. También insistieron en que su respuesta sería pacífica. La Delegación del Gobierno ha señalado que garantizará la seguridad de quienes ejerzan el derecho de reunión.

Qué es Patriam y por qué aparece ahora en València

Patriam es un movimiento de origen vallisoletano con actividad fundamentalmente en redes sociales y convocatorias callejeras. Su perfil público utiliza un discurso marcadamente nacionalista español, con mensajes contra la inmigración y el aborto, críticas a la izquierda y referencias habituales al llamado «reemplazo» de la población española.

La propia organización se ha adherido recientemente a actos promovidos por Democracia Nacional y ha anunciado movilizaciones contra dirigentes del Gobierno. Su actividad en Valladolid incluye también concentraciones y campañas vinculadas a cuestiones migratorias. No se trata, por tanto, de un grupo nacido alrededor del conflicto valenciano por la vivienda: València aparece como una nueva parada en una actividad política que Patriam intenta extender fuera de Castilla y León.

Hay otro elemento revelador. Patriam dispone de un canal informativo, Patriam TV, cuyo perfil identifica como cofundadores a Álvaro Mencos y Justo David. Ese espacio mezcla noticias, opinión y activismo político, con una línea editorial muy cercana a posiciones de la derecha radical y frecuentes mensajes favorables a Vox.

El nombre de Álvaro Mencos

Álvaro Mencos San José es una de las figuras que permiten seguir el hilo entre Patriam, su aparato de comunicación y distintos ambientes políticos de la extrema derecha española. Ha sido relacionado con Vox en Valladolid y con actos en los que también han participado organizaciones como Falange de las JONS o Núcleo Nacional.

Su trayectoria pública incluye precisamente ese terreno fronterizo donde se mezclan militancia partidista, movimientos extraparlamentarios y redes sociales. No todos esos espacios son equivalentes —conviene no meterlo todo en el mismo saco—, pero las conexiones explican por qué la convocatoria de València ha sido encuadrada dentro del ecosistema de la extrema derecha.

El lenguaje empleado tampoco ayuda a disfrazar demasiado la naturaleza ideológica del movimiento. En sus perfiles aparecen referencias a «invasores», «remigración», «reemplazo del pueblo español» o llamadas a combatir lo que denomina «basura progre». No es precisamente el vocabulario de una asociación vecinal enfadada porque alguien ha plantado una Quechua delante del Ayuntamiento.

Una acampada que nació de la protesta por la vivienda

El campamento de València comenzó después de la manifestación celebrada el pasado sábado para exigir una vivienda digna y asequible. La marcha reunió a miles de personas y, tras ella, un grupo decidió instalarse en la plaza del Ayuntamiento siguiendo una dinámica similar a la iniciada en otras ciudades españolas.

La protesta ha ido creciendo desde entonces. Los participantes han organizado comisiones internas y defienden que su objetivo es mantener una movilización pacífica e indefinida hasta lograr avances en asuntos como la regulación de los alquileres, el parque público de vivienda o la actuación frente a fondos de inversión.

Este miércoles, en su quinta jornada, los acampados anunciaron además que reorganizarán y moverán las tiendas para facilitar los actos institucionales del 9 d’Octubre. Mantienen, sin embargo, su intención de permanecer en la plaza y solicitan que la mascletà pueda trasladarse a otro punto.

El Ayuntamiento, la Delegación y una plaza cada vez más sensible

El conflicto no se limita a Patriam y los acampados. El Ayuntamiento de València, encabezado por María José Catalá, considera que la presencia del campamento compromete la celebración normal de los actos del 9 d’Octubre y ha reclamado a la Delegación del Gobierno que garantice su desarrollo.

La alcaldesa ha defendido que no pretende suspender ni trasladar los principales actos festivos. La Delegación, por su parte, ha recordado el derecho de reunión de quienes permanecen en la plaza y ha apostado por compatibilizar la protesta con la programación institucional. Entre ambas administraciones lleva varios días circulando una pelota incómoda: quién debe resolver el problema y, sobre todo, cómo hacerlo sin convertir una cuestión de espacio público en una batalla política de mayores dimensiones.

La convocatoria de Patriam añade precisamente ese riesgo. Dos movilizaciones enfrentadas en un mismo lugar, víspera del día grande de la Comunitat y con una enorme atención pública sobre la plaza, obligan a extremar la prevención. Hasta que la concentración se celebre, cualquier pronóstico sobre incidentes pertenece al terreno de la especulación.

La vivienda queda atrapada en una batalla política mayor

Lo que comenzó como una protesta contra el precio de la vivienda ha terminado concentrando, casi literalmente, buena parte de las tensiones políticas del momento. Allí confluyen jóvenes que reclaman alquileres asumibles, un Ayuntamiento decidido a preservar el calendario del 9 d’Octubre, una Delegación que debe garantizar derechos y seguridad y, desde este jueves, una organización de extrema derecha llegada desde Valladolid para protestar contra quienes duermen en la plaza.

Patriam es, por tanto, la organización que ha puesto nombre y firma a la convocatoria contra la acampada. Su trayectoria, sus dirigentes y su propio discurso público sitúan el acto bastante más allá de una simple queja ciudadana por la ocupación del espacio. El jueves se verá cuánta capacidad real de movilización tiene en València.

Mientras tanto, el asunto esencial permanece debajo de toda esa espuma política: la protesta nació por la vivienda. Una cuestión bastante menos pintoresca que los carteles cruzados, pero también bastante más difícil de guardar cuando termine el 9 d’Octubre y se desmonten las vallas de la plaza.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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