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Pedraz frena la imputación del PSOE pese a los indicios del caso Leire

Pedraz descarta imputar por ahora al PSOE y mantiene abiertas diligencias sobre pagos, controles internos y el papel de Santos Cerdán en Ferraz.

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Santiago Pedraz

Instagram de Santiago Pedraz

Resumen

  • Pedraz frena por ahora la imputación del PSOE en el caso Leire Díez
  • Anticorrupción ve indicios, pero considera prematuro imputar al partido
  • Pagos, controles internos y poderes de Cerdán centran las diligencias

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz ha rechazado, por el momento, imputar al PSOE como persona jurídica en el caso Leire Díez, pese a que la Fiscalía Anticorrupción aprecia indicios relacionados con cohecho y tráfico de influencias. La decisión no cierra esa posibilidad. La deja pendiente de una batería de diligencias que deben aclarar hasta dónde llegaba el poder de Santos Cerdán dentro del partido, cómo se ordenaron determinados pagos y qué controles existían sobre ellos.

Ese es el núcleo del asunto. Pedraz considera que todavía no existe una conexión objetiva suficientemente acreditada entre las conductas atribuidas a dirigentes concretos y una eventual responsabilidad penal autónoma del PSOE. Anticorrupción se mueve en una posición similar: observa indicios relevantes, algunos ligados al uso de fondos y recursos de la formación, pero entiende que imputar al partido en este momento sería prematuro.

El matiz importa. Mucho. Una cosa es investigar actuaciones presuntamente delictivas realizadas por personas con responsabilidades dentro de una organización y otra distinta atribuir el delito a la propia organización. En términos menos solemnes: no basta con que el organigrama aparezca en el sumario; hay que demostrar que la estructura del partido, sus controles o sus recursos tuvieron una relación penalmente relevante con los hechos investigados.

Pedraz no descarta imputar al PSOE: exige más pruebas

El auto de Pedraz responde a la petición del PP, que ejerce la acusación popular y había reclamado investigar al PSOE como persona jurídica por cinco posibles delitos: cohecho, tráfico de influencias, financiación ilegal, blanqueo de capitales y malversación.

El magistrado no acepta dar ese salto procesal todavía. En su resolución sostiene que, aunque los hechos puedan presentar en abstracto una posible apariencia delictiva atribuible al partido, falta un principio de prueba suficiente que permita sostener razonablemente esa responsabilidad.

La expresión empleada por Pedraz es significativa: rechaza la imputación “en este momento”. No es un archivo, ni una declaración de inexistencia de indicios, ni una resolución que blinde al PSOE frente a una futura investigación como persona jurídica. Es un no provisional mientras se reconstruyen piezas esenciales del puzle.

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El juez recuerda además que la responsabilidad penal de una organización no nace automáticamente de los delitos que puedan cometer sus dirigentes o empleados. Debe acreditarse, entre otras cuestiones, un defecto relevante de organización, control o supervisión y una vinculación concreta entre la conducta investigada y el eventual beneficio de la entidad.

Anticorrupción pone el foco en el dinero y en Santos Cerdán

La Fiscalía Anticorrupción considera que existen indicios contra el PSOE que justifican seguir profundizando en la posible responsabilidad de la formación, especialmente en relación con cohecho y tráfico de influencias.

Las pesquisas intentan determinar si recursos del partido pudieron emplearse para financiar las actividades atribuidas a Leire Díez y al entramado investigado. Ahí aparece inevitablemente Santos Cerdán, exsecretario de Organización socialista y uno de los principales investigados en la causa.

Pedraz quiere esclarecer cuáles eran exactamente los “poderes reales” de Cerdán en Ferraz. El cargo político es conocido; lo que debe fijarse judicialmente es algo más terrenal: qué capacidad tenía para ordenar gastos, contratar servicios, disponer de recursos o dar instrucciones que después fueran ejecutadas por la estructura administrativa del partido.

Anticorrupción considera especialmente relevante saber si determinados pagos vinculados a Leire Díez fueron ordenados por Cerdán con conocimiento de su finalidad y si terminaron abonándose, directa o indirectamente, con dinero procedente del PSOE.

El circuito de los pagos, una de las piezas decisivas

La investigación lleva meses siguiendo el dinero. La UCO de la Guardia Civil ha obtenido autorización judicial para analizar movimientos correspondientes a seis cuentas bancarias del PSOE, dentro de unas pesquisas financieras mucho más amplias que alcanzan también a investigados, abogados y sociedades relacionadas con la causa.

Los investigadores tratan de reconstruir el recorrido completo de determinados fondos: quién decidió el gasto, quién autorizó el pago, cómo se contabilizó, qué servicio figuraba en las facturas y dónde acabó finalmente el dinero. Ese circuito de decisión y ejecución es una de las cuestiones que Pedraz quiere dejar despejadas antes de decidir sobre el partido.

Ese recorrido puede resultar decisivo. La existencia de una transferencia, por sí misma, no convierte a una organización en responsable penal. La cuestión es establecer para qué se pagó realmente, quién conocía la finalidad y qué controles funcionaron —o dejaron de funcionar— cuando salió el dinero.

También está bajo examen la contratación de abogados y consultoras por parte de Ferraz. Pedraz ha solicitado información sobre servicios jurídicos contratados durante varios años para comprobar si algunos encargos respondían efectivamente a trabajos profesionales o pudieron servir como vehículos para canalizar fondos hacia personas relacionadas con la trama.

La falta de controles internos entra en el centro de la causa

Otro elemento delicado aparece en las declaraciones y documentación incorporadas durante la instrucción. Anticorrupción aprecia indicios que obligan a aclarar si durante la etapa de Cerdán existió una notable ausencia de control sobre determinadas decisiones económicas adoptadas desde la Secretaría de Organización.

La gerente socialista, Ana María Fuentes, también investigada, ha sido interrogada sobre la mecánica utilizada para contratar servicios y efectuar pagos. Las diligencias buscan aclarar hasta dónde llegaban sus funciones, qué documentación comprobaba y si existían filtros internos capaces de detectar operaciones anómalas.

Aquí se juega buena parte de una eventual imputación del partido. Para atribuir responsabilidad penal a una persona jurídica hay que demostrar algo más que la conducta ilícita de un dirigente: debe existir un fallo relevante del modelo de prevención, vigilancia o supervisión. Un despacho con controles deficientes no equivale automáticamente a delito corporativo, pero la ausencia real de supervisión puede convertirse en un elemento de enorme peso.

Por eso Pedraz quiere conocer quién estaba autorizado a operar con las cuentas, qué alertas internas podían generarse, qué órganos supervisaban los gastos y qué documentación se exigía antes de efectuar los pagos. Parece burocracia. En realidad, ahí puede estar buena parte del corazón jurídico del caso.

El posible beneficio del PSOE también debe acreditarse

Hay otra cuestión de fondo: qué beneficio habría obtenido el PSOE de las actuaciones investigadas. La instrucción analiza una presunta estructura articulada alrededor de Leire Díez y Santos Cerdán que habría tratado de obtener información comprometida sobre miembros de la UCO, fiscales, jueces y otros responsables vinculados a investigaciones que afectaban al partido o al Gobierno.

Los investigadores estudian si aquellas maniobras buscaban desacreditar, condicionar u obstaculizar procedimientos judiciales. Pero trasladar esa finalidad a una responsabilidad penal del partido exige probar que las actuaciones se desarrollaron en su nombre, por su cuenta o en su beneficio directo o indirecto.

No es una distinción ornamental. Es precisamente una de las barreras que separan la responsabilidad individual de la responsabilidad corporativa. Pedraz quiere que esa conexión quede documentada antes de adoptar una decisión de la magnitud de imputar formalmente a una formación política.

La declaración de Cerdán puede marcar el siguiente tramo

Entre las diligencias pendientes destaca la declaración de Santos Cerdán. Tanto el juez como Anticorrupción consideran necesario precisar qué atribuciones ejercía realmente como secretario de Organización y qué participación tuvo en las contrataciones y pagos sometidos a investigación.

Antes habrá que completar parte del análisis documental y bancario. La lógica procesal es sencilla: interrogar a un investigado cuando el juzgado dispone de la mayor cantidad posible de documentación permite confrontar sus explicaciones con datos objetivos, pagos y órdenes concretas.

También pueden resultar relevantes futuras declaraciones de otros investigados y personas vinculadas a la estructura socialista durante el periodo examinado. El objetivo será dibujar con precisión la cadena de mando: quién ordenaba, quién ejecutaba, quién supervisaba y quién sabía qué.

Una decisión judicial en plena precampaña del 29-N

El movimiento judicial coincide con una precampaña extraordinariamente cargada. El PP pidió la imputación del PSOE apenas comenzado el periodo previo a las elecciones generales del 29 de noviembre, mientras los socialistas han presentado la decisión de Pedraz como un revés para la ofensiva judicial de los populares.

Ferraz reaccionó a la resolución asegurando que no tiene “nada que temer” y reprochó al PP su intento de introducir la imputación del partido en la campaña electoral. Los populares, por su parte, mantienen que los indicios acumulados justifican investigar directamente a la organización.

La disputa política corre por un carril; el procedimiento judicial, necesariamente, por otro. Pedraz no ha asumido la tesis del PP de imputar inmediatamente al PSOE, pero tampoco ha convertido su negativa provisional en un certificado de inocencia. Ha optado por comprobar primero la conexión entre los hechos y el partido y decidir después.

Y hay bastante por comprobar. Cuentas bancarias, contratos, facturas, órdenes de pago, controles internos y declaraciones pendientes forman ahora el terreno donde se resolverá la cuestión que realmente importa jurídicamente.

El futuro del PSOE en la causa dependerá del rastro documental

La situación procesal del PSOE permanece abierta. El partido no está imputado en el caso Leire Díez y Pedraz considera que, con las pruebas existentes, todavía no procede hacerlo. Esa es la realidad judicial vigente.

Pero la resolución tampoco clausura el debate. Anticorrupción aprecia indicios, el juez mantiene abiertas diligencias dirigidas expresamente a comprobar la posible responsabilidad de la formación y la UCO continúa reconstruyendo el flujo de dinero y las relaciones entre los investigados.

El siguiente salto dependerá menos del ruido político que de documentos bastante menos vistosos: extractos bancarios, autorizaciones, contratos, facturas y sistemas de control. Será ahí, en esa letra pequeña que rara vez cabe en un mitin, donde se determinará si los hechos permanecen circunscritos a responsabilidades individuales o terminan alcanzando al PSOE como persona jurídica.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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