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Economía

Qivalis obtiene licencia para su stablecoin en euros con 37 bancos

Qivalis reúne a 37 bancos europeos y obtiene la licencia que acerca una stablecoin en euros para pagos, liquidaciones y mercados digitales europeos.

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lanzar su stablecoin en euros

Resumen

  • Qivalis obtiene licencia para emitir una stablecoin vinculada al euro
  • El proyecto reúne a 37 bancos de 15 países europeos
  • No es el euro digital del BCE: será dinero electrónico privado

Qivalis acaba de superar uno de los obstáculos decisivos para poner en circulación su moneda digital vinculada al euro. La compañía creada por 37 bancos europeos de 15 países ha obtenido del Banco Central de los Países Bajos la autorización para operar como entidad de dinero electrónico, una licencia que le permite avanzar hacia la emisión de su propia stablecoin denominada en euros.

Conviene despejar desde el principio una confusión fácil, porque los nombres se parecen y el asunto ya es bastante enrevesado por sí solo: Qivalis no es el euro digital del Banco Central Europeo. Se trata de una iniciativa privada de grandes entidades financieras europeas. El euro digital, en cambio, sería dinero público emitido por el Eurosistema y todavía se encuentra en fase de desarrollo. Dos proyectos distintos, aunque ambos responden al mismo terremoto silencioso: cada vez más dinero se mueve por infraestructuras digitales y Europa no quiere llegar tarde.

Qué ha aprobado exactamente Países Bajos

La autorización concedida por De Nederlandsche Bank, el banco central neerlandés, convierte a Qivalis en una entidad de dinero electrónico autorizada y supervisada. Es un salto importante porque permite a la empresa emitir tokens de dinero electrónico denominados en euros, los llamados EMT por sus siglas inglesas.

No significa, sin embargo, que pueda pulsar un botón y llenar el mercado de monedas digitales esta misma tarde. La emisión deberá ajustarse al reglamento europeo MiCA, que establece las reglas para los criptoactivos en la Unión Europea, y Qivalis tendrá que completar las obligaciones correspondientes, incluida la publicación de la documentación regulatoria del token.

La compañía prevé iniciar la emisión en los próximos meses. Su hoja de ruta sitúa el estreno antes de terminar 2026 y las previsiones conocidas apuntan a un lanzamiento inicialmente sobre Ethereum, con la posibilidad de extender después el activo a otras redes.

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Lo relevante es que la licencia elimina una de las barreras más delicadas del proyecto: ya no estamos ante un consorcio bancario anunciando intenciones para algún día, sino ante una entidad que ha atravesado el filtro regulatorio necesario para emitir dinero electrónico.

Qivalis no es el euro digital del BCE

Aquí está la diferencia esencial. Una unidad de Qivalis será una stablecoin privada ligada al euro, mientras que un euro digital sería una obligación directa del banco central, equivalente en naturaleza monetaria al efectivo aunque se utilizara electrónicamente.

Qivalis promete mantener un respaldo de uno a uno con el euro. Dicho de manera sencilla: la idea es que un token conserve un valor equivalente a un euro y pueda ser reembolsado a ese valor. No pretende comportarse como bitcoin, cuyo precio fluctúa libremente, sino funcionar como una pieza digital estable para pagos y liquidaciones.

Bajo MiCA, los titulares de este tipo de tokens de dinero electrónico tienen un derecho frente al emisor y pueden solicitar su reembolso a la par. La legislación europea también impide que estos tokens paguen intereses simplemente por mantenerlos.

No es una cuenta bancaria con otro nombre. Tampoco debe confundirse Qivalis con tener dinero depositado en una cuenta corriente. El dinero electrónico tiene un régimen jurídico propio y no es un depósito bancario tradicional cubierto de la misma manera por los sistemas de garantía de depósitos.

Su protección descansa en otra arquitectura: reservas que respalden la emisión, derecho de reembolso, separación y salvaguarda de los fondos, supervisión financiera y las exigencias establecidas para los emisores bajo la normativa europea.

Puede sonar a detalle para abogados con café largo, pero importa. Un euro en una cuenta bancaria, un futuro euro digital del BCE y un token Qivalis pueden tener el mismo valor nominal y, sin embargo, representar jurídicamente cosas distintas.

Los 37 bancos convierten Qivalis en un proyecto de otra escala

La dimensión del consorcio explica por qué Qivalis está despertando tanta atención. Nació con un pequeño grupo de grandes bancos europeos y durante 2026 creció con rapidez hasta alcanzar 37 entidades de 15 países, una masa crítica difícil de ignorar en el mercado europeo de pagos.

España tiene una presencia especialmente importante. Entre las entidades vinculadas al proyecto figuran CaixaBank, BBVA, Banco Sabadell, Bankinter, ABANCA, Cecabank y Kutxabank. Junto a ellas aparecen grupos como BNP Paribas, ING, UniCredit, Danske Bank, KBC, Intesa Sanpaolo, Erste, Nordea o Rabobank.

No es solo una cuestión de poner muchos logotipos alrededor de una mesa. Una moneda digital necesita distribución, clientes, liquidez, infraestructuras de pago y conexión con el sistema financiero tradicional. Ahí el músculo bancario pesa.

Qivalis plantea precisamente un modelo en el que bancos, plataformas de criptoactivos, proveedores de pagos y operadores de infraestructuras puedan incorporar el token a sus propios servicios. El objetivo inicial parece estar más cerca de los pagos empresariales, las operaciones financieras y la liquidación de activos digitales que de sustituir la tarjeta con la que alguien paga el café de la mañana.

Para qué serviría una stablecoin europea respaldada por bancos

Las monedas estables se han convertido en una pieza básica de los mercados digitales porque permiten mover valor prácticamente de manera continua, sin depender de los horarios de las transferencias bancarias convencionales. También pueden integrarse en contratos programables y utilizarse para liquidar operaciones con activos tokenizados.

Qivalis quiere trasladar esas ventajas al euro: pagos transfronterizos, liquidaciones casi inmediatas, operaciones disponibles las 24 horas y transacciones programables. Todo ello dentro de un marco regulado europeo.

Un ejemplo ayuda. Una compañía española que compra activos tokenizados a una empresa alemana podría realizar la liquidación utilizando un token en euros dentro de la misma infraestructura digital donde se encuentra el activo, evitando determinados saltos entre blockchain, bancos y sistemas convencionales. Menos fontanería financiera, en teoría; menos tiempo y costes, también en teoría. Después llega el mundo real y toca demostrarlo.

El verdadero rival está denominado en dólares

La ambición tiene además una vertiente geopolítica. El universo de las stablecoins está abrumadoramente dominado por monedas vinculadas al dólar, mientras que las denominadas en euros ocupan todavía una parte minúscula del mercado.

Eso crea una paradoja incómoda para Europa. El euro es una de las principales monedas del planeta, pero su presencia en determinadas infraestructuras financieras basadas en blockchain continúa siendo marginal. Si empresas y bancos europeos terminan recurriendo sistemáticamente a tokens respaldados por dólares para operar en esos mercados, la dependencia tecnológica acaba convirtiéndose también en dependencia monetaria.

Qivalis intenta cubrir precisamente ese hueco: que exista una infraestructura privada europea, bajo regulación europea y expresada en euros para un mercado financiero que lentamente se está trasladando hacia sistemas de tokenización y liquidación en cadena.

Mientras Qivalis acelera, el euro digital sigue otro calendario

El proyecto del Banco Central Europeo avanza por una vía completamente separada. El BCE prepara un programa piloto del euro digital para la segunda mitad de 2027, con una duración prevista de doce meses y participación de proveedores de servicios de pago seleccionados en distintos países de la zona euro.

La eventual emisión para el público no se espera antes de 2029, siempre que se complete previamente el marco legislativo europeo y el Consejo de Gobierno del BCE tome finalmente la decisión de emitirlo.

También hay una diferencia tecnológica relevante. Qivalis está concebido como un instrumento para operar en infraestructuras blockchain, mientras que el diseño del euro digital planteado por el BCE no se basa en una blockchain pública. El Eurosistema trabaja con una arquitectura propia de liquidación centralizada, aunque pueda aprovechar determinadas ideas técnicas procedentes de las tecnologías de registro distribuido.

El euro digital pretende funcionar más como una versión electrónica del efectivo: utilizable en establecimientos, internet y pagos entre particulares, incluso con una modalidad sin conexión. Qivalis busca otra puerta, más próxima de momento a mercados financieros, empresas, intermediarios y activos digitales.

Europa empieza a construir dos carriles para el dinero digital

La autorización de Qivalis señala algo mayor que el lanzamiento de otra criptomoneda con nombre nuevo. Europa está empezando a construir dos caminos paralelos para el euro digitalizado: uno público, encabezado por el BCE, y otro privado, impulsado por bancos y empresas que quieren llevar el dinero denominado en euros a blockchain.

No tienen por qué excluirse. De hecho, podrían terminar ocupando espacios distintos. El euro digital aspira a ofrecer una forma pública de dinero electrónico para ciudadanos y comercios; las stablecoins reguladas pueden resultar especialmente útiles en pagos programables, mercados tokenizados, tesorería empresarial y operaciones financieras que funcionan sin el viejo horario de oficina.

Qivalis todavía tiene que demostrar que existe suficiente demanda, conseguir liquidez y convertir la alianza de 37 bancos en una red realmente utilizada. La licencia neerlandesa no garantiza ese éxito. Pero sí cambia el punto de partida: el proyecto abandona la fase puramente preparatoria y entra en el terreno de la ejecución.

Y ahí empieza la parte interesante. Durante años Europa discutió cómo evitar que la siguiente generación de pagos digitales quedara escrita casi exclusivamente en dólares. Qivalis acaba de recibir permiso para intentar escribir una parte de ella en euros.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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