Cultura
Ritchie Blackmore toca de nuevo con Deep Purple después de 33 años
Ritchie Blackmore reaparece con Deep Purple 33 años después para tocar Smoke on the Water, en una reunión inesperada que emocionó a sus seguidores.
Imagen: Gladstone~dewiki / CC BY-SA 4.0.
Resumen
- Ritchie Blackmore vuelve a tocar con Deep Purple tras 33 años
- El guitarrista reaparece para interpretar Smoke on the Water en Nueva York
- No hay regreso estable al grupo ni una nueva gira anunciada
Ritchie Blackmore ha vuelto a tocar con Deep Purple 33 años después de su traumática salida del grupo. El histórico guitarrista apareció junto a Ian Gillan, Roger Glover e Ian Paice durante el concierto celebrado el 12 de agosto de 2026 en el Northwell at Jones Beach Theater, en Wantagh, Nueva York, y recuperó su lugar durante unos minutos para interpretar precisamente “Smoke on the Water”. Era la primera vez que compartía escenario con la banda desde 1993.
Conviene precisar el alcance del acontecimiento porque el titular, en el universo siempre inflamable del rock clásico, puede correr más deprisa que los hechos: Blackmore no ha regresado como miembro de Deep Purple ni se ha anunciado una gira de reunión. Fue una aparición excepcional, una sola canción, pero también una imagen que durante décadas parecía sencillamente imposible. El músico tiene 81 años y su vuelta permitió reunir sobre un mismo escenario a los miembros supervivientes de la formación Mark II, la alineación asociada a la época más célebre del grupo.
Blackmore volvió para “Smoke on the Water”, no al grupo
El concierto avanzó con la formación actual de Deep Purple hasta que llegó uno de esos momentos en los que el repertorio deja de importar durante unos segundos. Blackmore apareció con su guitarra y se incorporó a Ian Gillan, Roger Glover e Ian Paice, junto a Don Airey y Simon McBride, para tocar “Smoke on the Water”, el clásico publicado en 1972 dentro de Machine Head y convertido hace tiempo en una especie de idioma universal para cualquiera que haya tenido una guitarra eléctrica entre las manos.
La elección difícilmente podía ser otra. El riff de “Smoke on the Water” que Blackmore ayudó a convertir en uno de los sonidos más reconocibles de la historia del rock funcionó como puente entre dos épocas separadas por más de tres décadas. No hubo un repertorio especial, ni una sucesión de clásicos, ni esa liturgia de las grandes reuniones que acaba inevitablemente en una gira con entradas a precio de hipoteca. Una canción. Eso fue todo. Y bastó.
La aparición tuvo también un fuerte componente simbólico: los miembros supervivientes de la etapa Mark II coincidían de nuevo alrededor de una canción que forma parte de la cultura popular desde hace más de medio siglo. Treinta y tres años separaban aquella actuación de la última vez que Blackmore había tocado con Deep Purple.
Un mensaje a Ian Gillan abrió la puerta al reencuentro
La reunión nació de una manera bastante menos solemne de lo que permite imaginar medio siglo de historia del rock. Blackmore estaba cerca de Nueva York y decidió ponerse en contacto con Ian Gillan pocos días antes del concierto. La propuesta era sencilla: subir al escenario y tocar una canción.
Gillan aceptó. No hubo una negociación interminable ni una operación diseñada durante meses. Simon McBride, guitarrista actual de Deep Purple, explicaría posteriormente que todo había surgido prácticamente a última hora después de que el cantante recibiera el mensaje de Blackmore. El gran acontecimiento histórico, esta vez, comenzó casi como empiezan tantas cosas corrientes: con un mensaje entre dos viejos conocidos.
El propio Blackmore contó después que su intención tenía más que ver con reencontrarse con antiguos compañeros que con demostrar nada musicalmente. No buscaba exhibir virtuosismo ni reconstruir la banda de los setenta bajo los focos. Quería volver a ver a viejos amigos y mostrar ante el público que aquellas heridas que durante tanto tiempo acompañaron a Deep Purple ya no definían su relación.
Gillan y Blackmore ya habían dejado atrás la guerra
Ahí está probablemente la parte más interesante del regreso. Desde fuera podía parecer la reconciliación pública después de 33 años de hostilidades; desde dentro, Gillan ha explicado que la reconciliación real había sucedido bastante antes. Ambos habían logrado dejar atrás una relación que durante años fue tan productiva musicalmente como complicada en lo personal.
El cantante explicó que llevaban tiempo manteniendo contacto y que el concierto fue, sobre todo, una demostración pública de una amistad recuperada en privado. Para muchos seguidores sirvió para cerrar una historia que seguía pareciendo abierta porque la última imagen compartida pertenecía a una etapa especialmente amarga de la banda.
El tiempo hace cosas curiosas. A veces borra discos enteros y otras conserva durante treinta años una discusión en un camerino. En este caso terminó rebajando una rivalidad que durante décadas acompañó inevitablemente a los nombres de Blackmore y Gillan.
La ruptura de 1993 que parecía definitiva
Para entender el peso del regreso hay que volver al 17 de noviembre de 1993, cuando Deep Purple actuó en Helsinki durante la gira de The Battle Rages On. Aquel concierto terminó convirtiéndose en la última actuación de Ritchie Blackmore con el grupo antes de su segunda y definitiva salida.
Las tensiones con Ian Gillan venían de lejos. Ambos habían formado una combinación musical extraordinariamente productiva y, al mismo tiempo, una convivencia capaz de generar suficiente electricidad como para alimentar el amplificador de Blackmore. Las diferencias personales y artísticas fueron erosionando una relación que había dado algunos de los discos fundamentales del hard rock.
Después del concierto de Helsinki, Blackmore abandonó Deep Purple. Joe Satriani fue contratado para completar los compromisos pendientes de la gira y, posteriormente, Steve Morse se incorporó como guitarrista estable. Décadas después, Simon McBride tomaría el relevo. El concierto finlandés quedó registrado como la última actuación de Blackmore con el grupo hasta aquella noche de agosto de 2026.
Blackmore continuó su carrera lejos de Deep Purple, recuperó Rainbow y acabó construyendo con Blackmore’s Night un universo musical muy diferente, inclinado hacia sonidos renacentistas, folk y acústicos. La guitarra que había ayudado a definir el hard rock tomaba otro camino.
El peso de la formación clásica de Deep Purple
Ritchie Blackmore no fue simplemente un guitarrista que pasó por Deep Purple. Cofundó la banda en 1968 y fue uno de los principales arquitectos de su sonido. Su manera de mezclar blues, música clásica, improvisación y una agresividad seca en la guitarra dejó una huella que después aparecería, de una forma u otra, en generaciones enteras de músicos de hard rock y heavy metal.
La llamada formación Mark II —Blackmore, Gillan, Glover, Jon Lord e Ian Paice— grabó obras esenciales como Deep Purple in Rock, Fireball y Machine Head. También está detrás del monumental Made in Japan, uno de esos discos en directo que consiguieron algo poco habitual: capturar no solo las canciones, sino el peligro de una banda tocando prácticamente sin red.
Jon Lord, fallecido en 2012, es la ausencia inevitable que impide hablar literalmente de una reunión completa de aquella alineación. En Jones Beach coincidieron Blackmore, Gillan, Glover y Paice, acompañados por Don Airey y Simon McBride. No era 1972. Y tampoco pretendía serlo.
Blackmore admite que el momento pudo ser irrepetible
Después del concierto, el guitarrista habló con una franqueza poco compatible con la maquinaria habitual de las grandes reuniones. Reconoció que la actuación había sido emocional y que, a su edad y después de tantos años, existía la posibilidad de que fuera la última ocasión en la que algunos de ellos se vieran.
También admitió que llegó prácticamente sin calentamiento y que optó por mantener su interpretación sencilla. El detalle tiene algo profundamente humano: uno de los guitarristas más influyentes del rock regresando después de 33 años y preocupándose menos por ejecutar cada nota de forma impecable que por estar allí con sus antiguos compañeros.
Semanas después volvió sobre aquella noche y describió la reacción del público como desmesurada, sorprendido por el entusiasmo provocado por unos pocos minutos de música. Simon McBride, lejos de presentar el regreso como una amenaza para su posición, habló de una noche especial y del privilegio de tocar junto a una de sus grandes referencias musicales.
El episodio tampoco modifica, por ahora, el presente de Deep Purple. La banda continúa trabajando con Simon McBride como guitarrista y mantiene su actividad propia. En julio de 2026 publicó SPLAT!, su vigesimocuarto álbum de estudio, y siguió adelante con sus compromisos en directo.
No existe un anuncio de reincorporación de Blackmore ni una confirmación de nuevas actuaciones conjuntas. Incluso Gillan ha tratado la posibilidad con cautela: aquella noche fue posible, entre otras cosas, porque Blackmore vive en Long Island y el concierto se celebraba cerca de su residencia. El cantante, eso sí, dejó una puerta mucho más importante abierta: Blackmore es bienvenido.
Así que el regreso debe entenderse por lo que realmente fue, sin añadirle fuegos artificiales. No una resurrección comercial de la formación clásica ni el comienzo confirmado de otro capítulo, sino un gesto extraordinario dentro de una historia donde durante demasiado tiempo parecieron pesar más las disputas que las canciones.
Una canción bastó para cambiar el último recuerdo
Durante 33 años, la última página compartida por Ritchie Blackmore y Deep Purple había quedado escrita en 1993, entre tensiones, cansancio y una separación que parecía irreversible. Desde agosto de 2026, esa ya no es la última imagen.
Ahora queda otra: un guitarrista de 81 años regresando al escenario, sus antiguos compañeros alrededor y “Smoke on the Water” sonando de nuevo con quien creó su riff. Apenas unos minutos. En una banda acostumbrada a llenar su biografía de alineaciones, rupturas, retornos y discusiones legendarias, quizá no hacía falta más.
Deep Purple siguió adelante después. Blackmore también. Pero durante una canción volvieron a encontrarse exactamente en el lugar donde empezó todo: alrededor de una guitarra.
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