España
El robo de votos en Extremadura da un giro y apunta a una banda común
El caso de los 124 votos robados en Extremadura cambia de rumbo: la Guardia Civil lo relaciona con una banda dedicada a robos y cajas fuertes
Por Tamorlan - Trabajo propio, CC BY 3.0, Wikimedia Commons
Resumen
- El robo afectó a 124 votos por correo en Fuente de Cantos
- La Guardia Civil lo vincula a una banda dedicada a robos y cajas fuertes
- Los investigadores no atribuyen por ahora un delito electoral a los sospechosos
El robo de 124 votos por correo que sacudió la campaña de las elecciones extremeñas de diciembre de 2025 ha terminado alejándose, según lo investigado hasta el momento, de la hipótesis de una operación destinada a alterar las urnas. La Guardia Civil vincula el asalto de Fuente de Cantos, en Badajoz, con un grupo dedicado a robos que buscaba dinero en cajas fuertes y al que también se atribuye el espectacular golpe contra el conocido Camión de los Regalos de Monesterio.
El detalle cambia bastante la fotografía que dejó aquel episodio. Los sufragios estaban dentro de una caja fuerte que contenía también 14.000 euros y, de acuerdo con las pesquisas conocidas, habrían sido sustraídos junto al resto del contenido, no porque fueran el objetivo del golpe. Ninguno de los investigados está acusado hasta ahora de un delito electoral. La investigación continúa abierta, pero la pista que ha tomado el caso es la de la delincuencia común con motivación económica.
Del temor a un fraude electoral a la pista del dinero
Todo comenzó durante la madrugada del 18 de diciembre de 2025, apenas tres días antes de las elecciones autonómicas de Extremadura. Varias oficinas de Correos de la provincia de Badajoz sufrieron robos o intentos de robo. El episodio más delicado ocurrió en Fuente de Cantos.
Allí los asaltantes consiguieron llevarse la caja fuerte. Dentro había dinero y los 124 sobres con votos por correo que habían sido depositados para los comicios del 21 de diciembre. Era, inevitablemente, material inflamable en plena campaña electoral, en todos los sentidos.
La caja apareció posteriormente forzada y calcinada, con documentación y votos dispersos por los alrededores. El dinero había desaparecido. Desde las primeras horas, la Guardia Civil situó el suceso dentro de una cadena de robos ocurridos en oficinas postales y no dentro de una trama destinada a manipular las elecciones.
La acusación política que disparó el caso
El robo se convirtió inmediatamente en una cuestión política. María Guardiola, entonces candidata del PP y actualmente presidenta de Extremadura, publicó un vídeo en el que aseguró que se estaba “robando la democracia”. La grabación alcanzó una enorme difusión y dirigentes populares expresaron públicamente sospechas sobre la seguridad del voto postal.
Aquella reacción se produjo cuando la investigación policial apenas acababa de empezar. La Guardia Civil, sin embargo, ya señalaba que manejaba una explicación muy distinta: los autores buscaban cajas fuertes y efectivo. Los votos estaban en una de ellas.
Ese matiz, que inicialmente podía parecer una hipótesis policial más, ganó peso con el avance de las pesquisas. Meses después aparecerían conexiones con otros asaltos que dibujaban un patrón bastante menos sofisticado políticamente y mucho más reconocible para cualquier investigador de robos: entrar, localizar dinero y marcharse.
La operación Xtafeta conecta los robos
En mayo de 2026, la Guardia Civil informó de la desarticulación, dentro de la operación Xtafeta, de un grupo al que atribuye robos en oficinas de Correos y establecimientos comerciales de diferentes localidades extremeñas.
Entre los hechos investigados figura precisamente el asalto de Fuente de Cantos. Las pesquisas también relacionan a integrantes del grupo con incidentes en otras oficinas postales, así como con robos en comercios y otros establecimientos.
La conexión más llamativa apareció con un golpe ocurrido apenas unos días después de las elecciones extremeñas. Esta vez no había votos oficiales ni campaña electoral de por medio.
Había un Ferrari, oro, motos, viajes y dinero esperando a su futuro ganador.
El Camión de los Regalos, la pieza que cambia el relato
El 29 de diciembre de 2025, varios encapuchados asaltaron en Monesterio el denominado Camión de los Regalos, una conocida cesta navideña instalada en el Complejo LEO cuyo premio estaba valorado en unos 300.000 euros.
Los ladrones no se llevaron el camión ni el Ferrari expuesto entre los premios. Fueron directamente a la caja fuerte. Allí se guardaban decenas de miles de euros procedentes de la venta de participaciones y alrededor de 2.000 papeletas del sorteo.
El paralelismo con Fuente de Cantos resulta difícil de ignorar. Otra caja fuerte, otro botín en metálico y, otra vez, papeletas dentro. Solo que estas últimas no servían para elegir un Parlamento, sino para intentar llevarse una cesta de Navidad.
La Guardia Civil terminó relacionando ambos episodios. En mayo fueron detenidos varios sospechosos y la investigación atribuyó a miembros del mismo entorno tanto el robo del Camión de los Regalos como los asaltos a oficinas de Correos.
Dos investigados siguen en prisión provisional
La situación judicial también ha avanzado. Tras las detenciones practicadas en mayo, dos investigados ingresaron en prisión provisional, mientras un tercer detenido quedó posteriormente en libertad con medidas cautelares.
A este último se le impuso la obligación de comparecer periódicamente ante el juzgado, la prohibición de abandonar España y la retirada del pasaporte. Las diligencias abiertas incluyen presuntos delitos de robo con fuerza, tentativa de robo, pertenencia a grupo criminal y falsedad documental.
La diferencia jurídica es importante: estar investigado o en prisión provisional no equivale a una condena. Las responsabilidades concretas deberán determinarse judicialmente y el procedimiento sigue su curso.
Lo que sí ha cambiado con claridad es el marco en el que se investiga el robo de los sufragios. Hasta el momento, no se atribuye a los sospechosos ningún delito electoral relacionado con aquellos 124 votos.
Qué ocurrió con los 124 votos robados
La sustracción de los sobres tampoco dejó sin derecho de voto a los electores afectados. Correos y las autoridades electorales activaron un procedimiento extraordinario para que pudieran emitir nuevamente sus sufragios antes de las elecciones.
El 20 de diciembre, víspera de la jornada electoral, 122 de los 124 electores ya habían vuelto a votar. Correos había contactado con los restantes para facilitarles también la repetición del procedimiento.
Era un aspecto crucial. Una cosa era que la investigación terminara demostrando una motivación económica y otra, muy distinta, que el robo no hubiera generado un problema electoral real. Lo generó: existían votos legítimos bajo custodia postal que fueron sustraídos. La respuesta institucional buscó precisamente impedir que aquella acción delictiva se tradujera en la pérdida efectiva del sufragio.
De los más de 16.000 votos por correo emitidos entonces en Extremadura, los afectados por el robo fueron esos 124. La incidencia fue localizada, identificada y sometida a un mecanismo de repetición del voto.
Un robo real, pero una motivación muy distinta
El giro del caso no consiste en negar lo sucedido. Los votos fueron robados. Eso es un hecho. La cuestión decisiva es por qué fueron robados, y ahí es donde la investigación policial ha ido desmontando la interpretación más explosiva que circuló durante la campaña.
Los elementos conocidos encajan, según los investigadores, con delincuentes que atacaban establecimientos para hacerse con dinero. En Fuente de Cantos encontraron una caja fuerte que contenía euros y votos. En Monesterio, otra que contenía euros y papeletas de una rifa. El denominador común no parecen ser las papeletas. Es el dinero guardado junto a ellas.
Esto no convierte en irrelevante el episodio. Un robo de documentación electoral bajo custodia de Correos es grave y exige explicaciones sobre seguridad, protección y capacidad de reacción. Pero tampoco permite transformar automáticamente un delito común en fraude electoral. Para sostener esto último hacen falta indicios y pruebas específicas, y esas pruebas no han aparecido en la investigación conocida.
La cronología ha terminado poniendo bastante distancia entre el ruido político de aquellas horas y lo que después encontraron los agentes. En diciembre, la imagen era la de votos desaparecidos en plena campaña. Meses más tarde aparece una banda relacionada con cajas fuertes, establecimientos comerciales y otros robos.
La investigación deja el foco sobre los hechos
El episodio de Fuente de Cantos tuvo todos los ingredientes para disparar sospechas: ocurrió a tres días de unas elecciones, afectó directamente a votos ya emitidos y coincidió con otros ataques contra oficinas postales. Era razonable investigar hasta el último extremo. Lo que no era equivalente era dar por demostrada una manipulación electoral antes de conocer quién había entrado allí y para qué.
La investigación conocida hasta octubre de 2026 apunta en sentido contrario. Los votos habrían acabado en manos de los ladrones porque compartían caja fuerte con 14.000 euros; el mismo grupo está vinculado a otros asaltos y algunos de sus presuntos integrantes llegaron a prisión provisional.
El célebre robo electoral, al menos con los datos disponibles, parece haber sido otra cosa: un robo de dinero que se llevó los votos por delante. Menos conspirativo, quizá. Pero bastante más acorde con las pruebas que ha ido reuniendo la Guardia Civil.
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