Historia
Santoral del 14 de octubre: San Calixto I y otros santos de la jornada
San Calixto I protagoniza el santoral del 14 de octubre, una fecha que también recuerda a otros santos, mártires y figuras de la tradición cristiana
Santoral del 14 de octubre: San Calixto I y otros santos de la jornada
Resumen
- San Calixto I es el principal santo que se celebra este 14 de octubre
- Fue esclavo, sufrió destierro y acabó convertido en obispo de Roma
- El santoral recuerda también a Gaudencio, Fortunato, Donaciano y Lúpulo
El santoral de este 14 de octubre tiene como principal protagonista a San Calixto I, papa y mártir de los primeros siglos del cristianismo. Quienes se llamen Calixto celebran, por tanto, su onomástica este miércoles 14 de octubre de 2026, aunque el calendario católico recuerda también a otros santos, obispos, mártires y confesores.
La historia de Calixto resulta bastante menos previsible que la de muchos hombres que alcanzaron el papado: fue esclavo, sufrió el destierro en Cerdeña y acabó convirtiéndose en papa, al frente de una Iglesia que todavía vivía entre persecuciones, disputas doctrinales y profundas diferencias internas. Su pontificado se sitúa entre los años 217 y 222.
San Calixto I, el santo que se celebra el 14 de octubre
Calixto nació en Roma hacia finales del siglo II y pasó una parte de su juventud sometido a la esclavitud. Los datos sobre aquellos primeros años deben tomarse con cierta cautela, porque buena parte de lo que conocemos procede de Hipólito de Roma, uno de sus adversarios más duros. La historia, como suele ocurrir, llegó con tinta interesada.
Tras varias dificultades, Calixto fue enviado a las minas de Cerdeña. Recuperó posteriormente la libertad y regresó a Roma, donde el papa Ceferino terminó confiándole una responsabilidad especialmente delicada: la administración del cementerio cristiano situado junto a la vía Apia.
Aquel lugar acabaría ligado para siempre a su nombre. Las catacumbas de San Calixto se convirtieron en uno de los grandes espacios funerarios del cristianismo primitivo y albergaron sepulturas de mártires y de varios pontífices. Calixto no fue un personaje que simplemente pasó por Roma; dejó literalmente su huella bajo sus calles.
De esclavo y desterrado a papa
Cuando murió Ceferino, Calixto fue elegido papa. Su llegada a la sede de Roma, sin embargo, estuvo lejos de producir unanimidad. Su origen servil y, sobre todo, su manera de entender la disciplina de la Iglesia provocaron una oposición feroz.
El conflicto más conocido fue precisamente con Hipólito, representante de una visión mucho más estricta. Calixto defendía que los cristianos que hubieran cometido pecados graves podían ser reconciliados después de arrepentirse y cumplir penitencia. Una posición que hoy puede parecer poco extraordinaria, pero que entonces tocaba una cuestión explosiva: hasta dónde debía llegar el perdón.
Y ahí estaba buena parte de la batalla. Frente a una Iglesia reservada casi para los irreprochables, Calixto abrió la puerta a quienes habían caído y querían regresar. Aquella forma de entender la misericordia generó reproches, acusaciones y una división considerable entre los cristianos de Roma.
Las catacumbas que todavía llevan su nombre
Antes de ser papa, Calixto había organizado el cementerio cristiano de la vía Apia que terminaría convirtiéndose en las célebres catacumbas que conservan su nombre. Allí se desarrolló también la llamada Cripta de los Papas, uno de los testimonios arqueológicos más importantes del cristianismo romano.
Curiosamente, el propio Calixto no fue enterrado en esas catacumbas. La tradición sitúa su sepultura en el cementerio de Calepodio, en la vía Aurelia. Siglos después, sus restos fueron vinculados a la basílica de Santa María en Trastevere.
Es uno de esos pequeños giros de la historia: el hombre cuyo nombre identifica uno de los cementerios cristianos más famosos de Roma terminó descansando en otro lugar.
Un pontificado marcado por la misericordia
El recuerdo de San Calixto I no se sostiene únicamente sobre las catacumbas. Durante su pontificado defendió la doctrina cristiana frente a distintas corrientes consideradas heréticas y, al mismo tiempo, sostuvo una política pastoral comparativamente abierta hacia los creyentes arrepentidos.
Ese segundo aspecto fue el que más ruido hizo. Calixto consideraba posible el regreso a la comunidad cristiana incluso después de faltas que algunos sectores juzgaban prácticamente incompatibles con ella. La discusión tenía entonces un peso enorme: los cristianos vivían todavía en una sociedad en la que profesar su fe podía tener consecuencias muy serias.
La Iglesia lo venera como papa y mártir. La tradición sitúa su muerte alrededor del año 222, aunque los detalles concretos de su martirio proceden de relatos antiguos cuya seguridad histórica no es idéntica en todos los puntos. Lo firme es su veneración temprana y la permanencia de su memoria en el calendario litúrgico del 14 de octubre.
Qué otros santos se celebran el 14 de octubre
Aunque San Calixto I concentra la celebración más conocida, el santoral del 14 de octubre es bastante más amplio. Los calendarios eclesiásticos recuerdan también, entre otros, a San Carponio, San Gaudencio de Rimini, San Fortunato de Todi, San Donaciano de Reims, San Lúpulo, Santo Domingo Loricato y San Juan Ogilvie.
Otros repertorios incorporan nombres como Fortunata, Angadrisma o Angadrema, Burcardo y Bernardo el Peregrino. Las diferencias entre algunos calendarios no significan que unos santos sean válidos y otros no: el Martirologio Romano, los calendarios locales y las distintas tradiciones litúrgicas pueden recoger conmemoraciones adicionales.
Así, además de Calixto, pueden celebrar su onomástica este 14 de octubre personas llamadas Gaudencio, Fortunato, Donaciano o Lúpulo, entre otros nombres vinculados a las memorias de la jornada.
El 14 de octubre de 2026 en el calendario litúrgico
Este miércoles 14 de octubre de 2026 corresponde a la XXVIII semana del tiempo ordinario en el calendario católico. La memoria de San Calixto I convive así con la liturgia ordinaria de la jornada, mientras su figura permanece como el santo más reconocido de esta fecha.
Su recorrido explica en buena medida por qué ha sobrevivido casi dieciocho siglos en la memoria cristiana. Hay papas recordados por concilios, textos o grandes edificios; Calixto quedó asociado también a algo mucho más humano: la discusión sobre qué hacer con quien se equivoca y pide volver.
De las catacumbas de Roma al calendario de cada año
Cada 14 de octubre devuelve a San Calixto I a un calendario en el que conviven historia, tradición religiosa y una costumbre muy española: felicitar el santo casi antes de terminar el primer café.
Detrás de esa onomástica hay, esta vez, una biografía especialmente singular. Un hombre que conoció la esclavitud y el destierro terminó convertido en obispo de Roma, administró las catacumbas que todavía llevan su nombre y defendió una Iglesia capaz de readmitir a quien había caído. Casi dos mil años después, esa es la razón por la que Calixto celebra su santo el 14 de octubre.
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