España
Aagesen frena su salto electoral: el PSOE busca número dos en Madrid
El PSOE busca una mujer para acompañar a Pedro Sánchez por Madrid ante las reticencias de Sara Aagesen a integrarse en la candidatura del 29-N.
Por Pool Moncloa / Jose Manuel Álvarez - Ministerio de la Presidencia, Gobierno de España, La Moncloa, Wikimedia Commons
Resumen
- Aagesen mantiene dudas sobre ser la número dos del PSOE por Madrid
- El partido busca otra mujer con peso para acompañar a Pedro Sánchez
- La vicepresidenta está citada como testigo por Air Europa el 23 de noviembre
Sara Aagesen se ha convertido, casi sin buscarlo, en una de las primeras incógnitas de las elecciones generales del 29 de noviembre. La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica aparecía como la candidata natural para ocupar el número dos de Pedro Sánchez por Madrid, el mismo puesto que desempeñó Teresa Ribera en 2023. Pero Aagesen mantiene fuertes reticencias a incorporarse a la lista socialista y el PSOE ya trabaja con otros nombres.
El problema no es menor. Sánchez necesita cerrar una candidatura de Madrid que tiene un enorme peso político y simbólico, mientras Aagesen parece inclinada a conservar algo poco habitual en la primera línea del Gobierno: su condición de independiente. No milita en el PSOE y entrar formalmente en una candidatura supondría dar un salto desde el perfil técnico con el que llegó al Ejecutivo hacia una implicación partidista mucho más explícita.
Aagesen era la sucesora natural de Teresa Ribera
La asociación entre Sara Aagesen y Teresa Ribera resulta casi inevitable. Durante años, Aagesen formó parte del núcleo técnico de la política energética española y posteriormente sucedió a Ribera al frente del Ministerio para la Transición Ecológica cuando esta dejó el Gobierno para incorporarse a las instituciones europeas.
También parecía lógica la sucesión electoral. En las generales de 2023, Ribera acompañó a Sánchez como número dos por Madrid. Para el 29-N, con aquella plaza vacante, el nombre de Aagesen encajaba por responsabilidad institucional, visibilidad pública y continuidad política.
Es vicepresidenta tercera, dirige uno de los ministerios con mayor peso regulatorio y representa un perfil que Moncloa ha cultivado durante años: técnico, europeo y menos identificado con la batalla orgánica del partido. Precisamente ahí aparece el inconveniente. Una cosa es sentarse en el Consejo de Ministros y otra bastante distinta aparecer bajo las siglas de un partido en una papeleta electoral.
El PSOE busca una mujer para acompañar a Sánchez
La confección de la candidatura madrileña está condicionada también por las reglas de representación paritaria, que hacen especialmente relevante encontrar una candidata para ese segundo puesto. Ferraz busca por ello una mujer con suficiente peso político o institucional para acompañar a Sánchez en la circunscripción más observada del país.
El calendario, además, aprieta. Las candidaturas deberán registrarse oficialmente entre el 21 y el 26 de octubre, aunque el PSOE pretende dejarlas cerradas antes. Las asambleas locales trabajan hasta el día 13, después llegarán los órganos provinciales y autonómicos y el Comité Federal deberá aprobar definitivamente las listas el 17 de octubre.
No queda demasiado margen para experimentos. Félix Bolaños aparece bien situado para repetir en la zona alta de la candidatura madrileña, mientras otros puestos también deberán reorganizarse. Óscar López, que concurrió por Madrid en 2023, está volcado en su proyecto autonómico frente a Isabel Díaz Ayuso y su encaje en las generales es mucho menos evidente.
La independencia de Aagesen pesa en su decisión
El caso de Aagesen recuerda, con diferencias, al de otros perfiles técnicos que han ocupado puestos muy relevantes dentro de gobiernos socialistas sin integrarse plenamente en la estructura partidista. Nadia Calviño, por ejemplo, mantuvo esa distancia y no concurrió a las elecciones generales de 2023 pese a ejercer entonces como vicepresidenta primera.
Carlos Cuerpo, actual vicepresidente primero y ministro de Economía, tampoco milita en el PSOE y su posible incorporación a las listas ha provocado dudas similares. Ese pequeño grupo de independientes cumple una función bastante concreta dentro de cualquier Ejecutivo: permite presentar áreas particularmente técnicas, como Economía o Energía, con una cierta distancia respecto a Ferraz.
El carné no convierte a nadie automáticamente en mejor o peor gestor, obviamente, pero en política las etiquetas pesan. Mucho. Aagesen ha construido buena parte de su trayectoria precisamente fuera del aparato socialista. Incorporarse como número dos de Sánchez significaría dejar atrás, al menos parcialmente, esa posición.
De alto cargo técnico a vicepresidenta del Gobierno
Ingeniera química de formación y especializada en energía y medio ambiente, Sara Aagesen desarrolló buena parte de su carrera dentro de la Administración antes de adquirir verdadero protagonismo político.
Fue secretaria de Estado de Energía y posteriormente asumió el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, además de la Vicepresidencia tercera. Su ascenso estuvo ligado a la salida de Ribera y a la apuesta de Sánchez por mantener continuidad en uno de los departamentos estratégicos del Gobierno.
Desde entonces ha tenido que gestionar cuestiones bastante menos silenciosas que un informe técnico: la política energética, el debate nuclear, los incendios, el cambio climático o las consecuencias del apagón han colocado a la ministra bajo un foco político cada vez mayor.
La posibilidad de concurrir a unas elecciones sería otro escalón. Y quizá el más claramente partidista de todos. Para una dirigente que ha conservado hasta este momento su perfil independiente, aparecer inmediatamente después de Sánchez en la papeleta madrileña no sería un simple movimiento administrativo.
Air Europa añade exposición política, pero Aagesen es testigo
La situación adquiere una dimensión adicional por la investigación judicial relacionada con el préstamo de 475 millones de euros concedido a Air Europa durante la pandemia.
El juez José María Escribano ha citado a Sara Aagesen para declarar el 23 de noviembre, apenas seis días antes de las elecciones generales previstas para el día 29. Conviene subrayar una diferencia jurídica fundamental: la vicepresidenta está citada como testigo, no como investigada.
Aagesen participaba entonces, como secretaria de Estado de Energía, en el Consejo Gestor del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas, el mecanismo utilizado para canalizar las ayudas concedidas durante la crisis de la covid.
La causa investiga posibles irregularidades en la concesión de financiación pública a Air Europa. El préstamo ascendió a 475 millones de euros, repartidos entre un préstamo participativo de 240 millones y otro ordinario de 235 millones. La compañía ha devuelto posteriormente la totalidad de la ayuda junto con los intereses correspondientes.
También han sido citados otros antiguos y actuales altos cargos e Íñigo Errejón, cuya presencia en el procedimiento responde a las críticas que realizó en 2020 sobre las condiciones ambientales vinculadas al rescate.
La coincidencia de fechas tiene una indudable dimensión política porque las declaraciones se producirán en plena recta final de campaña. Otra cosa sería presentar la citación judicial como explicación de las reticencias electorales de Aagesen. No hay elementos que permitan establecer esa relación. Las informaciones conocidas sitúan el origen de sus dudas en su voluntad de mantener la independencia respecto del PSOE.
Sánchez tiene más piezas que mover en las listas
Madrid no es el único quebradero de cabeza de Ferraz. El adelanto electoral obliga a combinar las elecciones generales con las estrategias territoriales que el PSOE prepara para los próximos comicios autonómicos.
Diana Morant está centrada en la Comunidad Valenciana, Ángel Víctor Torres en Canarias y Óscar López en Madrid. Son ministros con proyección territorial propia y colocarlos en candidaturas al Congreso podría producir situaciones bastante extrañas pocos meses después, cuando debieran abandonar eventualmente sus escaños para afrontar otra campaña.
También existen movimientos relevantes fuera de Madrid. Adriana Lastra vuelve a adquirir protagonismo electoral en Asturias, mientras Valencia deberá renovar profundamente su candidatura y Sevilla busca sustituto para María Jesús Montero como cabeza de lista.
Es el habitual sudoku electoral de los grandes partidos, solo que esta vez las casillas deben rellenarse a velocidad de campaña. Y la de Madrid es la más visible.
El perfil técnico choca con la lógica electoral
La duda alrededor de Aagesen refleja algo más interesante que una simple discusión sobre puestos. Durante los últimos años, Pedro Sánchez ha recurrido con frecuencia a perfiles técnicos e independientes para determinadas áreas del Gobierno, pero unas elecciones obligan a dibujar una frontera mucho más clara.
El ministro independiente puede defender las políticas del Ejecutivo sin necesidad de convertirse formalmente en candidato. El candidato, en cambio, entra en otra dimensión: pide el voto bajo unas siglas, ocupa un puesto en una lista y asume una vinculación política explícita.
Aagesen parece querer conservar esa frontera. Para el PSOE, sin embargo, su perfil tenía varias ventajas. Es vicepresidenta, posee experiencia institucional, permite exhibir continuidad respecto a Ribera y aporta un rostro conocido sin proceder directamente del aparato de Ferraz.
Sobre el papel, encajaba casi demasiado bien. Sobre el terreno, menos. Y esa diferencia entre el perfil técnico y las necesidades de una campaña explica buena parte del problema que Ferraz debe resolver antes de cerrar sus listas.
Una vacante pequeña en el papel y enorme en campaña
El PSOE acabará encontrando una número dos para Madrid. La cuestión realmente significativa es que la opción considerada más natural no parece dispuesta, al menos por ahora, a ocupar el puesto. Sara Aagesen ha pasado de técnica especializada en energía a vicepresidenta del Gobierno sin recorrer previamente la escalera tradicional de un partido.
Su resistencia a entrar en la candidatura conserva precisamente esa singularidad, aunque obligue a Sánchez a rehacer una de las fotografías más importantes de la campaña. El número dos de Madrid no decide por sí solo unas elecciones, pero dice mucho sobre quién quiere enseñar un partido cuando pide el voto.
Ferraz dispone todavía de unos días para encajar las piezas. El número dos por Madrid sigue abierto, mientras Aagesen mantiene la distancia que ha marcado buena parte de su trayectoria política: muy cerca del poder, pero un poco más lejos del partido.
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