Mundo
Venezuela tres meses después: 6.509 muertos y reconstrucción pendiente
Venezuela encara la reconstrucción tras un doble terremoto que dejó 6.509 muertos, miles sin casa y una factura estimada de hasta 21.000 millones.
Foto: U.S. Marines / Lance Cpl. Allison White, dominio público.
Venezuela tres meses después: 6.509 muertos y reconstrucción pendiente
Resumen
- El doble terremoto dejó 6.509 muertos y miles de heridos en Venezuela
- Miles de viviendas quedaron dañadas y unas 18.000 personas sin hogar
- La reconstrucción podría costar hasta 21.000 millones de dólares
Más de tres meses después del devastador doble terremoto del 24 de junio, Venezuela sigue viviendo dentro de una catástrofe que ya no ocupa cada día las portadas, pero que continúa abierta. El último balance oficial sitúa en 6.509 los fallecidos, mientras alrededor de 16.740 personas resultaron heridas y cerca de 18.000 perdieron su vivienda. La reconstrucción apenas ha entrado en su fase decisiva y el coste para recuperar las zonas golpeadas podría alcanzar los 21.000 millones de dólares.
Hay, además, una cifra que sigue sin cerrar: la de los desaparecidos. Las autoridades mantuvieron durante semanas un registro oficial de apenas 157 personas en paradero desconocido, una cantidad que dejó de actualizarse muy pronto y que contrasta con recuentos ciudadanos y locales mucho mayores. En La Guaira, la región más castigada, llegaron a contabilizarse 1.579 desaparecidos solo en ese estado a comienzos de agosto. La distancia entre unos registros y otros se ha convertido en una de las principales polémicas después de la tragedia.
Dos terremotos en 39 segundos que cambiaron el norte de Venezuela
La catástrofe comenzó poco después de las seis de la tarde del 24 de junio. Primero llegó un terremoto de magnitud 7,2. Apenas 39 segundos más tarde se produjo otro de magnitud 7,5, muy próximo al anterior y a menor profundidad. No fue una réplica convencional, sino lo que los especialistas denominan un doblete sísmico: dos grandes rupturas próximas en el espacio y en el tiempo, con suficiente entidad cada una como para considerarse un terremoto independiente.
El movimiento afectó sobre todo al centro-norte del país. Caracas sufrió derrumbes, daños estructurales y cortes de servicios, pero La Guaira, en la franja costera situada al norte de la capital, recibió el golpe más duro. Allí se desplomaron bloques completos de viviendas y quedaron barrios convertidos en un paisaje de hormigón triturado, hierro retorcido y fachadas abiertas como casas de muñecas.
La violencia del fenómeno explica una parte del desastre. No toda. A medida que pasaron las semanas comenzó a emerger otro debate mucho más incómodo: hasta qué punto la vulnerabilidad de determinados edificios multiplicó las consecuencias de unos terremotos que, siendo extraordinariamente fuertes, encontraron construcciones levantadas en algunos de los terrenos menos agradecidos posibles.
El balance humano sigue abierto y los desaparecidos son la gran incógnita
El recuento de víctimas creció de forma vertiginosa durante las primeras semanas. Las primeras cifras hablaron de decenas de muertos; un día después eran centenares, luego miles. El 24 de agosto, dos meses después de los terremotos, el balance oficial llegó a 6.509 fallecidos. Para entonces se habían atendido centenares de miles de consultas y asistencias sanitarias relacionadas directa o indirectamente con la emergencia.
El problema aparece al intentar determinar cuántas personas continúan desaparecidas. El Gobierno dejó durante buena parte de la emergencia el dato oficial en 157 desaparecidos, correspondiente prácticamente a las primeras horas posteriores al desastre. Paralelamente, surgieron registros comunitarios y plataformas digitales donde familiares trataban de localizar a quienes no aparecían en hospitales, refugios o listados de fallecidos.
Un registro que nunca terminó de cuadrar
Algunos de esos recuentos llegaron a incluir decenas de miles de nombres, aunque no pueden interpretarse automáticamente como personas desaparecidas de forma definitiva: había duplicidades, familias que habían perdido el contacto, ciudadanos desplazados y casos resueltos que tardaban en desaparecer de las bases de datos. Precisamente por eso, la falta de un registro público consolidado sigue pesando. No existe a estas alturas un balance definitivo y verificable de desaparecidos.
La búsqueda tampoco terminó cuando desaparecieron las cámaras de televisión. A comienzos de octubre, cien días después de los temblores, todavía había familias y equipos trabajando en algunos puntos de La Guaira para recuperar restos humanos entre edificios colapsados. La emergencia ha cambiado de aspecto, pero no ha acabado.
Miles perdieron sus casas y una parte continúa desplazada
Durante las primeras semanas se instalaron decenas de campamentos provisionales. A comienzos de julio, más de 14.600 personas permanecían alojadas en 87 campamentos, mientras otros damnificados se habían trasladado desde La Guaira hacia regiones menos afectadas. El número de personas que perdió completamente su vivienda terminó acercándose a las 18.000.
El problema habitacional, sin embargo, va mucho más allá de quienes quedaron literalmente sin techo. El balance de agosto contabilizó 14.239 viviendas con daños moderados y 11.001 con daños graves. Eso significa decenas de miles de familias pendientes de inspecciones, refuerzos estructurales, reparaciones o una reubicación definitiva.
No todo edificio que sigue en pie puede habitarse. Esa ha sido una de las lecciones más duras. Después de un terremoto grande, el peligro no termina con el último temblor perceptible: pilares fracturados, cimentaciones desplazadas y estructuras debilitadas pueden convertir una vivienda aparentemente intacta en una trampa meses después.
En septiembre las autoridades anunciaron la demolición de 39 edificios en La Guaira debido a los graves daños estructurales. Los trabajos de retirada y trituración de escombros continúan formando parte del paisaje cotidiano.
Reconstruir Venezuela costará hasta 21.000 millones de dólares
La dimensión económica también se ha ido aclarando. La Evaluación de Necesidades Post-Desastre calculó 14.831 millones de dólares en daños y pérdidas en los siete estados afectados.
La factura de recuperación es todavía mayor: hasta 21.000 millones de dólares. No se trata solamente de volver a levantar lo que cayó. Esa estimación incluye reconstrucción, refuerzo de infraestructuras, reducción del riesgo y adaptación de nuevas obras para evitar que un próximo terremoto encuentre los mismos puntos débiles.
Aquí aparece el verdadero tamaño del problema. Venezuela necesita rehabilitar viviendas, carreteras, redes de agua, saneamiento, centros educativos y sanitarios mientras atiende a una población desplazada y a una economía local que perdió buena parte de su actividad en cuestión de segundos.
La Guaira lo refleja mejor que ningún otro lugar. El aeropuerto de Maiquetía funciona y el puerto ha recuperado su actividad, dos piezas esenciales para el abastecimiento del país. Pero parte de la franja turística continúa golpeada, con playas restringidas y comercios que han pasado meses prácticamente sin clientes. A comienzos de octubre, la normalidad seguía siendo una palabra demasiado generosa.
La polémica de las viviendas que nunca debieron caer así
La discusión más delicada llegó después del rescate. Investigaciones posteriores reconstruyeron las decisiones que rodearon la edificación de varios complejos residenciales públicos en La Guaira y señalaron que existían advertencias sobre el riesgo de construir grandes torres en determinados terrenos costeros.
La zona se encuentra cerca de la falla de San Sebastián y presenta depósitos de sedimentos y suelos capaces de amplificar las ondas sísmicas. Tras las lluvias y deslizamientos de 2010, que desplazaron a decenas de miles de venezolanos, el Gobierno aceleró la construcción de viviendas públicas. En Caraballeda se levantaron numerosos bloques altos dentro de aquel programa habitacional.
Catorce torres colapsaron casi al mismo tiempo
Al menos 14 torres se derrumbaron prácticamente al mismo tiempo durante los terremotos de junio. Ingenieros y antiguos funcionarios señalaron problemas ligados a la ubicación, el diseño, los controles de obra y la calidad de determinados materiales. No se ha hecho pública toda la documentación técnica necesaria para determinar edificio por edificio qué ocurrió exactamente.
Ese matiz es importante. El terremoto fue excepcional y habría causado daños graves incluso en un parque inmobiliario mejor preparado. Pero la cuestión que permanece sobre la mesa es otra: por qué algunas construcciones fallaron de manera tan catastrófica y si parte de aquellas muertes podía haberse evitado con una planificación distinta.
También hubo polémica durante las primeras semanas por el acceso a las zonas afectadas, el control de la ayuda humanitaria y la información disponible. El Gobierno restringió temporalmente el acceso a La Guaira alegando necesidades operativas, mientras sectores de la oposición denunciaron obstáculos para distribuir ayuda y reclamaron mecanismos internacionales que evitaran su utilización política. Las autoridades defendieron que el control era necesario para ordenar una zona saturada de rescatistas, familiares y voluntarios.
La reconstrucción avanza, pero la vida cotidiana sigue partida
Tres meses después, Venezuela ya no está en las horas caóticas de búsqueda contrarreloj, pero tampoco puede hablarse de una reconstrucción completada. Se han retirado cientos de miles de toneladas de escombros, se inspeccionan inmuebles, algunos servicios funcionan con normalidad y miles de personas han recibido asistencia humanitaria. Durante el primer mes, 117.000 afectados recibieron ayuda de organismos internacionales y organizaciones humanitarias en coordinación con las autoridades.
Lo más difícil empieza precisamente ahora. Reparar una tubería lleva días; levantar un edificio, meses. Recuperar un barrio y su economía puede llevar años.
En La Guaira muchos establecimientos han reabierto entre obras, polvo y calles todavía alteradas. Otros no lo han hecho. El turismo, una de las principales fuentes de ingresos de la costa, sufrió un golpe especialmente severo. Para una familia que vivía de alquilar habitaciones, vender comida junto a la playa o trabajar en pequeños negocios, el desastre no terminó cuando dejaron de moverse las paredes.
Hay también una herida menos visible. Problemas respiratorios relacionados con el polvo, ansiedad, duelo, dificultades escolares y menores viviendo durante meses en entornos provisionales forman parte de la segunda onda expansiva del terremoto. A cien días de la tragedia, organizaciones dedicadas a la infancia habían documentado miles de casos de niños y adolescentes afectados por la emergencia.
Un país que reconstruye mientras todavía cuenta a sus muertos
Venezuela entra en la fase más larga de cualquier gran desastre: esa en la que las grúas sustituyen a los equipos de rescate y las cifras dejan de subir cada hora, pero las consecuencias aparecen por todas partes.
El saldo conocido es enorme: 6.509 muertos, 16.740 heridos, cerca de 18.000 personas sin vivienda y daños por casi 15.000 millones de dólares. A ello se suma una reconstrucción calculada en hasta 21.000 millones y una cifra de desaparecidos que sigue sin ofrecer la certeza que reclaman las familias.
Los terremotos duraron menos de un minuto entre el comienzo del primero y el golpe del segundo. La reconstrucción medirá el tiempo de otra manera. En años, probablemente. Y detrás de cada cálculo de hormigón, dinero o toneladas de escombros queda el desafío de no volver a levantar sobre los mismos riesgos que hicieron la tragedia todavía peor.
-
EspañaCuatro jóvenes agreden a un conductor del tranvía durante el Pilar
-
TecnologíaMuere Richard ‘Levelord’ Gray, el diseñador detrás de Duke Nukem 3D
-
EconomíaVillajoyosa plantea dos años sin nuevas licencias de pisos turísticos
-
MundoVenezuela retoma el diálogo y negocia una reforma electoral clave
-
EspañaCayetana Álvarez de Toledo gana peso como número dos del PP por Madrid
-
EstiloCabello en la menopausia: cuidados, color y tratamientos adecuados
-
MundoJapón sopesa submarinos de propulsión nuclear con Takaichi al frente
-
SaludNavarra registra 305 casos de salmonelosis y alerta por las tortillas
-
CienciaRejuvenecen células de sangre de 80 años y las convierten en neuronas
-
CienciaTres galaxias sin materia oscura refuerzan la idea de que sí existe
-
HistoriaLa Casa de Oldemburgo une a todos los monarcas hereditarios europeos
-
EspañaUna lista única puede arrebatar al PP el control del Senado el 29-N