Síguenos

Mundo

Zelenski se reúne con Witkoff en Oslo para impulsar la paz en Ucrania

Zelenski viaja a Oslo para reunirse con Witkoff, Støre y Stubb en plena negociación sobre Ucrania, con Moscú como siguiente parada diplomática.

Publicado

el

Zelenski se reúne con Witkoff

Imagen: The White House / Dominio público.

Resumen

  • Zelenski se reúne en Oslo con Steve Witkoff para hablar de la guerra
  • Noruega y Finlandia impulsan una nueva ronda diplomática sobre Ucrania
  • Witkoff prevé viajar después a Rusia para mantener contactos con Moscú

El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, viaja este martes 20 de octubre a Oslo para mantener una nueva ronda de conversaciones sobre la guerra y las posibilidades de reactivar una negociación de paz. La cita adquiere un peso especial por la presencia de Steve Witkoff, enviado especial del presidente estadounidense Donald Trump y uno de los principales interlocutores de Washington con Kiev y Moscú.

La reunión ha sido organizada por Noruega y Finlandia a petición del propio Zelenski. En ella participan el primer ministro noruego, Jonas Gahr Støre, y el presidente finlandés, Alexander Stubb. El Gobierno noruego ha confirmado también la participación de Witkoff, mientras que Jared Kushner, igualmente implicado en los contactos diplomáticos estadounidenses, intervendrá a distancia. No es una cumbre de paz ni hay un acuerdo esperando una firma. Es algo más modesto y, dadas las circunstancias, bastante más importante: un intento de conseguir que las conversaciones vuelvan a avanzar.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

Oslo reúne a Zelenski, Witkoff, Stubb y Støre

El encuentro coloca durante unas horas a Oslo en el centro de una negociación diplomática que durante los últimos meses ha ido saltando de capital en capital, con avances parciales, retrocesos y una considerable colección de declaraciones contradictorias. La diplomacia internacional conserva esa vieja costumbre: cuando resulta imposible resolver un conflicto, al menos consigue multiplicar las salas donde discutirlo.

El primer ministro Jonas Gahr Støre explicó que Zelenski pidió a Noruega y Finlandia que organizaran la reunión en un momento especialmente delicado para Ucrania. El propósito declarado es llevar los esfuerzos diplomáticos hacia un terreno más constructivo. Alexander Stubb, que ha participado activamente en los contactos occidentales sobre la guerra, completa el núcleo europeo de la cita.

La agenda de Zelenski en Oslo va más allá de esas conversaciones. Está previsto que sea recibido por el rey Haakon y que visite el Parlamento noruego, donde mantendrá encuentros con su presidente y con dirigentes de las diferentes fuerzas políticas. Zelenski, Stubb y Støre comparecerán además en una conferencia de prensa conjunta durante la jornada.

Witkoff llega a Noruega con Moscú como siguiente parada

La presencia de Steve Witkoff es el elemento que da a la reunión una dimensión bastante mayor. El enviado de Trump no solo hablará con Zelenski: tiene previsto desplazarse después a Rusia y mantener contactos con el Kremlin, dentro de los esfuerzos de Washington por explorar un posible entendimiento. Eso convierte su paso por Oslo en una especie de puente diplomático entre dos posiciones que continúan profundamente enfrentadas.

Washington intenta mantener abierta una vía directa con ambos gobiernos. Witkoff se ha convertido en una de las figuras centrales de ese mecanismo, con conversaciones sucesivas con dirigentes ucranianos y rusos y una relación directa con la Casa Blanca. Zelenski ya había hablado con él y con Kushner el 18 de octubre para coordinar los siguientes movimientos diplomáticos.

Kushner participará por videoconferencia

El Gobierno noruego ha confirmado que Jared Kushner también formará parte de las conversaciones, aunque de manera remota. Según Oslo, fue Ucrania quien pidió expresamente la incorporación tanto de Kushner como de Witkoff al encuentro.

La fórmula revela bastante sobre el momento político. Kiev necesita a Europa en la mesa, pero también sabe que cualquier posible negociación con Moscú pasa, inevitablemente, por Washington. Estados Unidos mantiene una capacidad militar, tecnológica y diplomática que ningún otro aliado occidental puede sustituir por completo.

Una negociación marcada por la tensión entre Kiev y Washington

La reunión no se produce precisamente durante una luna de miel entre la Administración estadounidense y el Gobierno ucraniano. Zelenski ha criticado en los últimos días varias decisiones de Washington que, según Kiev, han reducido o ralentizado elementos importantes del apoyo militar a Ucrania.

Entre sus reproches figuran retrasos en determinadas entregas de armamento, dificultades relacionadas con información de inteligencia y restricciones que afectarían al sistema satelital Starshield, utilizado por las fuerzas ucranianas. Zelenski también ha expresado preocupación por los misiles destinados a los sistemas antiaéreos Patriot. Funcionarios estadounidenses han rechazado que exista una retirada general del apoyo y han cuestionado algunas de las acusaciones planteadas desde Kiev.

La fricción tiene otra capa, bastante más política. Donald Trump ha criticado públicamente a Zelenski y su gestión de las negociaciones, mientras que el presidente ucraniano insiste en que cualquier fórmula para terminar la guerra debe garantizar la seguridad de su país y no convertirse simplemente en una pausa que permita a Rusia reorganizarse.

Ahí está, en realidad, uno de los nudos de todo el proceso. Negociar el final de los combates no equivale a acordar las condiciones de la paz en Ucrania. Territorio, garantías de seguridad, sanciones, capacidad militar ucraniana, relaciones con la OTAN y mecanismos para impedir una nueva ofensiva rusa forman un rompecabezas en el que cada pieza tiene detrás soldados, fronteras y decisiones políticas de enorme alcance.

Noruega y Finlandia buscan devolver impulso a la diplomacia

La elección de Oslo tampoco es casual. Noruega se ha convertido en uno de los aliados europeos más constantes de Ucrania, tanto en ayuda militar como energética, mientras Finlandia aporta una perspectiva especialmente sensible a la seguridad rusa por su frontera común con ese país y su incorporación a la OTAN.

La relación entre Kiev y Oslo se ha reforzado durante 2026. Ambos gobiernos han trabajado en defensa aérea, drones y cooperación industrial, además de la preparación energética para el invierno. Noruega ha mantenido una política de apoyo financiero y militar de gran envergadura a Ucrania, situándose entre los socios europeos más comprometidos con Kiev.

Alexander Stubb, por su parte, se ha consolidado como uno de los dirigentes europeos con mayor implicación en la conversación sobre posibles fórmulas para terminar la guerra. La combinación de Finlandia y Noruega ofrece a Kiev dos socios firmes, pero capaces al mismo tiempo de presentarse como anfitriones de una discusión diplomática más amplia.

Eso importa porque una de las preocupaciones europeas consiste precisamente en no quedar relegada mientras Washington y Moscú discuten el futuro de la seguridad continental. Una paz decidida únicamente entre las dos grandes potencias sería una solución confortable para quien dibuja mapas desde lejos; bastante menos para quienes viven dentro de ellos.

El siguiente movimiento diplomático apunta a Rusia

La verdadera medida del encuentro de Oslo llegará después. Witkoff prevé viajar a Rusia, y de esos contactos podrá saberse hasta qué punto existe margen para acercar posiciones o si las partes continúan hablando, en el fondo, de finales de guerra incompatibles.

Kiev busca garantías de seguridad y condiciones que no premien una invasión ni dejen al país expuesto a otra ofensiva. Moscú mantiene exigencias territoriales y estratégicas que Ucrania considera inaceptables. Estados Unidos intenta encontrar un espacio intermedio mientras Europa reclama participar en cualquier arquitectura de seguridad que afectará directamente al continente.

Una reunión que puede medir el margen real para negociar

Oslo no resolverá por sí sola ese choque. Tampoco pretende hacerlo. Pero la presencia conjunta de Zelenski, Witkoff, Stubb y Støre, con Kushner conectado a las conversaciones y nuevos contactos estadounidenses con Moscú en el horizonte, convierte la jornada en uno de los movimientos diplomáticos más relevantes de las últimas semanas.

Después vendrán las palabras cuidadosamente medidas, las interpretaciones y probablemente alguna versión contradictoria. Lo sustancial será otra cosa: comprobar si Washington encuentra un terreno negociable entre Kiev y Moscú o simplemente regresa de esta ronda con una carpeta más gruesa. En una guerra que se acerca a su quinto año, esa diferencia pequeña sobre el papel es, en realidad, enorme.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído