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Tailandia eleva a 60 los muertos tras semanas de graves inundaciones
Tailandia eleva a 60 los muertos por las inundaciones, con millones de afectados, daños económicos y nuevas lluvias previstas en varias regiones.
Foto: Zawzawaungthwin, CC0.
Resumen
- Tailandia eleva a 60 los muertos por las inundaciones desde septiembre
- Más de cuatro millones de personas han sufrido las crecidas en el país
- Nuevas lluvias mantienen la alerta en Bangkok y otras provincias
Las graves inundaciones que castigan Tailandia desde mediados de septiembre han dejado al menos 60 muertos y han afectado a más de cuatro millones de personas en el conjunto del episodio. Aunque el agua ha retrocedido en buena parte de Bangkok, la emergencia continúa en numerosas provincias del centro y el este del país, donde los ríos desbordados y los terrenos saturados mantienen miles de viviendas anegadas.
La situación está lejos de darse por terminada. A primera hora del 8 de octubre permanecían inundadas zonas de 21 provincias, además de Bangkok, con unos 3,13 millones de habitantes todavía afectados y más de 1,14 millones de hogares dentro de las áreas golpeadas. Desde el 16 de septiembre, las crecidas han alcanzado alrededor de medio centenar de provincias.
Las inundaciones de Tailandia dejan ya 60 fallecidos
El salto del balance de víctimas refleja la magnitud de unas inundaciones que durante días tuvieron a Bangkok como imagen más visible, aunque sus consecuencias más duras se extienden bastante más allá de la capital. Prachin Buri, en el centro del país, concentra 19 de las muertes registradas, la cifra más elevada entre las provincias afectadas.
En esta zona, el desbordamiento de varios ríos inundó viviendas en siete distritos y alcanzó a más de 188.000 personas. Samut Prakan acumula nueve fallecidos, Sa Kaeo seis y Suphan Buri cinco. En Bangkok han muerto cuatro personas desde el comienzo de la emergencia.
El episodio comenzó a agravarse el 16 de septiembre y explotó con especial virulencia durante los últimos días del mes. En la capital cayó en apenas unas jornadas una cantidad de lluvia comparable a la habitual de todo un mes, suficiente para desbordar canales, colapsar el drenaje y convertir calles enteras en cauces improvisados.
Coches abandonados con el agua por encima de las ruedas, comercios cerrados, escuelas suspendiendo clases y vecinos avanzando con el agua hasta las rodillas dejaron una estampa poco compatible con la postal turística habitual de Bangkok. La ciudad ha recuperado cierta normalidad, sí, pero debajo queda barro, pérdidas económicas y una red hidráulica todavía sometida a presión.
Más de cuatro millones de personas han sufrido las crecidas
El alcance territorial explica por qué el desastre no puede reducirse a las imágenes de Bangkok. Desde mediados de septiembre, 4,19 millones de personas y cerca de 1,49 millones de hogares han resultado afectados en algún momento por las inundaciones.
Las aguas alcanzaron 305 distritos, casi 2.000 subdistritos y más de 13.700 localidades. La extensión es enorme. Algunas provincias han salido ya de la fase crítica, mientras otras siguen recibiendo agua procedente de las regiones septentrionales, especialmente en la gran llanura central tailandesa.
El centro del país sigue soportando buena parte del agua
La geografía tiene bastante que decir. Las provincias centrales forman una extensa llanura atravesada por el sistema del río Chao Phraya, receptor natural de enormes volúmenes de agua que descienden desde el norte. Cuando coinciden precipitaciones intensas, embalses altos, suelos saturados y mareas desfavorables, el desagüe hacia el golfo de Tailandia se vuelve mucho más lento.
Ayutthaya, Pathum Thani, Suphan Buri, Ang Thong o Nakhon Sawan figuran entre las zonas que han sufrido inundaciones persistentes. También continúa siendo delicada la situación en provincias orientales como Prachin Buri y Chachoengsao, donde el agua acumulada tarda días en desaparecer incluso cuando deja de llover.
No todo el país evoluciona igual. En algunas áreas del norte y noreste los niveles han bajado de forma considerable; en otras, especialmente las zonas más bajas, basta una nueva tanda de precipitaciones para volver a tensar canales y ríos.
Bangkok limpia sus calles, pero vuelve a mirar al cielo
La capital tailandesa se encuentra en plena operación de limpieza después de haber declarado zonas de desastre durante el peor momento de las inundaciones. El agua ha desaparecido de muchas calles, aunque la ciudad sigue bombeando canales y vigilando el nivel del Chao Phraya.
Bangkok acogerá próximamente las reuniones anuales del Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, un acontecimiento que atraerá delegaciones internacionales y ha obligado al Gobierno a acelerar los trabajos sobre transporte, drenaje y movilidad urbana.
El primer ministro, Anutin Charnvirakul, ha ordenado coordinar las distintas administraciones para reducir el riesgo de nuevas interrupciones. Su Ejecutivo, entretanto, ha recibido críticas por la gestión de la emergencia y por la capacidad del país para responder a un episodio que ha dejado bajo el agua áreas densamente pobladas.
Nuevas lluvias amenazan con complicar la recuperación
El problema inmediato es que la temporada húmeda aún no ha terminado. El servicio meteorológico tailandés mantiene avisos por lluvias fuertes o torrenciales, viento intenso y tormentas en distintas regiones entre el 9 y el 13 de octubre.
Para Bangkok y su área metropolitana se esperan nuevamente tormentas y episodios localmente intensos entre el 10 y el 12 de octubre. No significa que vaya a repetirse necesariamente la inundación de septiembre, pero encuentra una ciudad con canales todavía altos y suelos que han recibido cantidades extraordinarias de agua durante las últimas semanas.
Ahí reside buena parte del riesgo. Una tormenta ordinaria sobre una cuenca seca es una cosa; la misma lluvia sobre un territorio saturado es otra. El agua tiene menos espacio donde infiltrarse y termina buscando la salida más rápida, normalmente calles, canales y zonas bajas.
Las pérdidas económicas empiezan a aparecer detrás del agua
La tragedia tiene también una factura económica considerable. La Federación de Industrias de Tailandia calcula que las inundaciones han provocado unos 6.000 millones de baht, alrededor de 178 millones de dólares, en daños para el sector industrial. La cifra supera ampliamente las primeras estimaciones realizadas cuando todavía no se conocía la extensión completa del desastre.
Las consecuencias han llegado incluso al suministro de alimentos. Las inundaciones han provocado importantes pérdidas de gallinas ponedoras y alteraciones en la producción, hasta el punto de que el Gobierno ha pedido a las empresas que reduzcan las exportaciones de huevos entre un 30% y un 50% hasta diciembre para proteger el abastecimiento interno y contener las tensiones sobre los precios.
Es la parte menos vistosa de una inundación, pero quizá una de las que más tarda en desaparecer. Una carretera puede abrirse en unos días; recuperar cultivos, explotaciones ganaderas, maquinaria industrial o pequeños comercios familiares exige meses.
Una temporada de lluvias especialmente dura para Tailandia
Septiembre coincide habitualmente con uno de los momentos más intensos del monzón tailandés, de modo que las grandes precipitaciones no son una rareza en el país. Lo excepcional esta vez ha sido la combinación de lluvias muy concentradas, desbordamientos fluviales y una enorme superficie urbana inundada.
Bangkok resulta especialmente vulnerable por una razón bastante prosaica: está construida sobre una antigua zona pantanosa, muy baja y atravesada por una compleja red de canales. Buena parte de la metrópoli apenas se eleva sobre el nivel del mar. El agua, sencillamente, no siempre tiene dónde ir con la velocidad necesaria.
Las últimas cifras muestran, sin embargo, que el corazón de la emergencia se ha desplazado. Mientras la capital intenta recuperar su pulso habitual, numerosas comunidades del centro del país siguen conviviendo con carreteras cortadas, viviendas inundadas y terrenos convertidos en grandes superficies de agua marrón.
El agua retrocede, pero la emergencia continúa
Sesenta muertos convierten ya estas inundaciones en uno de los episodios meteorológicos más graves sufridos por Tailandia en los últimos años. El agua retrocede en unas provincias y persiste en otras, mientras las nuevas lluvias previstas recuerdan que la crisis todavía no pertenece al pasado. En Bangkok se retira el barro; río arriba, en cambio, el agua sigue marcando el ritmo.
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