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Putin y Trump hablarán en breve con Ucrania de nuevo en primer plano
Putin y Trump preparan una nueva conversación mientras Ucrania, las sanciones y la relación entre Washington y Moscú vuelven al centro político.
Por Benjamin D. Applebaum / U.S. Department of Defense, Public Domain, Wikimedia Commons
Resumen
- El Kremlin confirma que Putin y Trump hablarán en breve
- Ucrania volverá a estar en el centro de la conversación
- La llamada llega con sanciones y tensión diplomática aún abiertas
El Kremlin ha confirmado que Vladimir Putin y Donald Trump mantendrán próximamente una conversación telefónica, un contacto de alto nivel que Moscú sitúa «en breve» y que llega después de varios días de mensajes algo contradictorios sobre cuándo se produciría. El anuncio lo ha realizado el portavoz presidencial ruso, Dmitri Peskov, que no ha concretado fecha ni hora.
La llamada se produce en un momento especialmente cargado. Washington intenta mover de nuevo las piezas alrededor de la guerra de Ucrania, mientras persisten las diferencias sobre sanciones, garantías de seguridad y las condiciones de cualquier negociación. A ese tablero se ha sumado también la inquietud internacional por la muerte de una trabajadora de un instituto ruso especializado en enfermedades infecciosas, un asunto sobre el que Trump había dicho que quería hablar directamente con Putin.
El Kremlin pasa de la cautela a anunciar una llamada próxima
La evolución del mensaje ruso ha sido significativa. Apenas un día antes, Peskov había explicado que Moscú y Washington todavía no habían acordado el momento exacto de la conversación y que el Kremlin informaría cuando existiera una coordinación definitiva.
Este viernes, 9 de octubre, el tono ha cambiado. El portavoz ha asegurado que la conversación tendrá lugar «en breve». No hay, de momento, información oficial sobre su duración prevista ni sobre una agenda cerrada, pero el simple cambio de lenguaje permite dar por hecho que el contacto presidencial está ya en preparación.
La diferencia parece pequeña, casi burocrática, pero en diplomacia presidencial esas palabras pesan. Una cosa es admitir que una llamada podría organizarse rápidamente y otra anunciar que Putin y Trump van a hablar próximamente. El contacto deja de ser una posibilidad difusa y entra en la agenda política inmediata.
Trump había adelantado que esperaba hablar con Putin
Trump llevaba varios días anticipando la comunicación. El presidente estadounidense aseguró que tenía prevista una llamada con su homólogo ruso y que esperaba mantenerla «muy pronto», mientras Washington seguía de cerca varios asuntos abiertos con Moscú.
Inicialmente, sus declaraciones estuvieron relacionadas con el episodio ocurrido en Siberia, donde murió una empleada del Instituto de Investigación Antiplaga de Irkutsk. Las autoridades rusas han hablado de una neumonía de origen no determinado y han rechazado que exista un brote confirmado de peste neumónica, mientras organismos internacionales han reclamado más información sobre el caso.
Trump señaló que Estados Unidos estaba siguiendo de cerca la situación y llegó a ofrecer cooperación. Washington, por su parte, ha pedido mayor transparencia a Rusia sobre lo ocurrido.
Ucrania vuelve al centro de la relación entre Washington y Moscú
Sería extraño, sin embargo, que una conversación entre Putin y Trump quedara limitada a una cuestión sanitaria. El contexto geopolítico prácticamente obliga a mirar hacia Ucrania, el asunto que sigue condicionando buena parte de las relaciones entre Rusia y Estados Unidos.
El propio Kremlin ha reconocido recientemente que comparte la descripción realizada por el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, sobre una guerra que atraviesa una situación de estancamiento peligroso. Moscú sostiene que cualquier salida debe ser amplia y duradera y rechaza acuerdos parciales que simplemente congelen el conflicto durante un tiempo.
Al mismo tiempo, representantes estadounidenses preparan nuevos contactos con responsables ucranianos. Steve Witkoff y Jared Kushner tienen previsto abordar con Kiev nuevas propuestas sobre la guerra, incluidas cuestiones relacionadas con garantías de seguridad y una eventual arquitectura para el periodo posterior al conflicto.
La llamada Putin-Trump, por tanto, no llega en el vacío. Se produce mientras Washington intenta reactivar una vía diplomática que hasta el momento ha avanzado mucho menos de lo que sugerían algunas expectativas iniciales.
Sin una cumbre a tres a la vista
Una conversación presidencial tampoco significa que exista un acuerdo próximo. El Kremlin ha rebajado expresamente las expectativas sobre una eventual reunión entre Putin, Trump y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski.
Peskov ha descartado que una cumbre trilateral inmediata esté sobre la mesa. Moscú insiste en que antes deben madurar las negociaciones y resolverse diferencias de fondo que siguen separando a las partes.
La fotografía diplomática es, por tanto, bastante menos espectacular que el titular de una posible cumbre: llamadas, enviados especiales, documentos, propuestas que van y vienen y un frente militar que continúa activo. La diplomacia real suele tener ese aspecto, bastante menos cinematográfico.
Qué puede marcar la conversación entre Putin y Trump
Todavía no se ha comunicado una agenda oficial, por lo que atribuir asuntos concretos a la llamada sería adelantarse a los hechos. Hay, sin embargo, varios frentes abiertos entre ambos gobiernos que rodean inevitablemente el contacto.
La situación en Ucrania ocupa el primero. Estados Unidos explora fórmulas para desbloquear las negociaciones, mientras Rusia mantiene sus propias exigencias sobre seguridad, sanciones y el contenido de cualquier eventual acuerdo.
También está pendiente el episodio sanitario de Siberia, cuya falta de información ha generado presión internacional sobre Moscú. Trump afirmó expresamente que quería tratar el asunto con Putin, de modo que esa cuestión puede aparecer en la conversación.
Y detrás asoma otro viejo conocido: las sanciones contra Rusia, uno de los principales instrumentos de presión de Washington y una pieza que Moscú intenta introducir de manera recurrente en cualquier negociación política o económica.
Una llamada importante, pero todavía sin resultados
El anuncio tiene relevancia porque confirma que el canal directo entre la Casa Blanca y el Kremlin continúa abierto. Eso no equivale, sin embargo, a que exista un entendimiento político cercano.
Putin y Trump han hablado varias veces durante 2026 y la conversación anterior tuvo lugar el 8 de septiembre. El mantenimiento de esa comunicación evita una ruptura completa entre ambas potencias, pero no ha producido por sí solo una solución para Ucrania.
La diferencia estará, una vez más, en lo que ocurra después: si aparecen movimientos sobre las negociaciones, cambios en el discurso sobre las sanciones o algún compromiso verificable. Hasta entonces, el dato sólido es sencillo: el Kremlin confirma que Putin y Trump volverán a hablar en breve, con Ucrania y la relación entre Washington y Moscú de nuevo en primer plano.
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