Síguenos

Mundo

Ecuador corta la luz a grandes industrias para proteger a los hogares

Ecuador restringe el suministro a grandes industrias por la baja hidrología y trata de proteger la electricidad de hogares y servicios esenciales.

Publicado

el

corta la luz a grandes industrias

Resumen

  • Ecuador corta la energía a grandes industrias por la falta de agua
  • Las restricciones buscan preservar el suministro eléctrico de los hogares
  • Los cortes industriales pueden ampliarse hasta 72 horas semanales

El Gobierno de Ecuador ha ordenado la desconexión temporal del suministro eléctrico a grandes industrias ante el deterioro de las condiciones hidrológicas de sus principales centrales hidroeléctricas. La medida afecta a empresas clasificadas como Alto Voltaje 1 (AV1) y a determinados usuarios industriales de media tensión, mientras el Ejecutivo trata de conservar la energía disponible y evitar que las restricciones alcancen de forma generalizada a los hogares.

La decisión llega en un momento delicado para el sistema eléctrico ecuatoriano. A la reducción de agua disponible para producir electricidad se han sumado problemas para abastecer de combustible a las barcazas de generación térmica y un aumento del consumo industrial durante el feriado. Las empresas afectadas fueron requeridas para reducir su carga y desconectarse de la red, en algunos casos prácticamente de inmediato y hasta el domingo.

Ecuador prioriza la electricidad de los hogares

El Ministerio de Ambiente y Energía presenta la desconexión como una medida preventiva destinada a preservar la estabilidad del Sistema Nacional Interconectado. Dicho de forma más sencilla: cuando no hay suficiente margen entre la electricidad que puede producirse y la que necesita el país, el Gobierno está trasladando buena parte del ajuste hacia los consumidores industriales de mayor tamaño.

Canal oficial
El Folio en WhatsApp
Recibe las noticias más importantes, alertas y última hora.

El objetivo declarado es proteger el suministro residencial. Las autoridades sostienen que reducir temporalmente la demanda de fábricas y grandes consumidores permite administrar las reservas energéticas y ganar margen mientras mejoran los caudales y la disponibilidad de generación térmica. No es una cuestión menor. En un sistema tan dependiente del agua, unas semanas secas pueden convertir un embalse en una especie de cuenta corriente eléctrica: cada metro que baja importa.

La dependencia hidroeléctrica explica buena parte de esa vulnerabilidad. Las grandes centrales hidroeléctricas representan alrededor del 59 % de la generación del Sistema Nacional Interconectado, y muchas de las principales instalaciones se encuentran en la vertiente oriental, donde el periodo seco suele extenderse de octubre a marzo.

Las industrias pasarán de 48 a 72 horas de desconexión

La orden del feriado se superpone a un endurecimiento de las restricciones que Ecuador ya venía aplicando al sector productivo. El Gobierno había establecido desconexiones programadas de 48 horas, pero desde el lunes 12 de octubre está previsto ampliarlas a tres días por semana para los segmentos de Alto Voltaje 1 y determinados consumidores industriales de media tensión.

No se trata, por tanto, de un episodio aislado. Las restricciones comenzaron en septiembre con periodos más reducidos y han ido aumentando conforme el Ejecutivo ha intentado contener la demanda y preservar las reservas hídricas. Primero fue una jornada; después, dos. Ahora, 72 horas semanales. La progresión describe por sí sola la tensión que atraviesa el sistema.

Qué significa ser un consumidor de Alto Voltaje 1

La categoría AV1 agrupa a grandes consumidores conectados en niveles elevados de tensión y con una demanda eléctrica muy superior a la de un hogar o pequeño comercio. Ahí aparecen actividades industriales capaces de mover cantidades enormes de energía: fábricas, siderurgia, minería, cementeras y otros procesos productivos intensivos en electricidad.

Cortar durante horas una vivienda es incómodo. Detener una planta industrial es otra historia. Algunos procesos necesitan una parada progresiva de maquinaria, hornos o líneas de producción para evitar daños técnicos y pérdidas adicionales. Representantes empresariales han señalado que se coordinó un margen de varias horas para que determinadas compañías con hornos pudieran realizar el apagado de forma segura.

Menos agua y problemas con la generación térmica

La situación no depende únicamente de la lluvia. Ecuador está intentando compensar el descenso de la generación hidroeléctrica con otras fuentes, entre ellas unidades térmicas y barcazas de generación. Pero el propio Gobierno ha reconocido dificultades para abastecer de combustible a esas barcazas, vinculadas a las condiciones marítimas. Esa combinación reduce el colchón disponible justo cuando las hidroeléctricas necesitan gastar agua con cautela.

El embalse de Mazar tiene un papel especialmente sensible. Funciona como una gran reserva que permite regular el complejo hidroeléctrico del río Paute y, cuando su nivel cae, las autoridades deben decidir cuánto producir y cuánto guardar. Consumir demasiada agua en unos pocos días puede dejar al sistema con menos capacidad de reacción si el periodo seco se prolonga.

El estiaje vuelve a poner a prueba el sistema eléctrico

Ecuador conoce bien el problema. Los periodos de baja hidrología reducen de forma notable la capacidad de las centrales y pueden obligar a utilizar generación térmica, importaciones o restricciones de demanda para equilibrar el sistema.

Esta vez el Gobierno intenta que la primera línea del racionamiento no sean las viviendas. El sacrificio energético se concentra en la industria, una elección políticamente comprensible pero económicamente costosa: mantener las luces de las casas encendidas no hace desaparecer el déficit, simplemente cambia dónde se absorbe.

Los empresarios alertan del impacto sobre empleo y producción

La respuesta empresarial ha sido dura. Organizaciones patronales y exportadoras han advertido de que desconexiones de hasta tres días pueden perjudicar la producción, el empleo y las cadenas logísticas, especialmente en compañías que necesitan trabajar de forma continua o conservar mercancías bajo refrigeración.

La industria sostiene que programar una parada puede mitigar parte del daño, pero no eliminarlo. Una fábrica que permanece desconectada durante 72 horas no recupera necesariamente toda esa producción poniendo las máquinas a funcionar el lunes siguiente. Hay personal, contratos, materias primas, entregas y procesos técnicos que no obedecen a un simple interruptor.

Los exportadores también temen que la irregularidad energética termine repercutiendo en los plazos de entrega y en los costes. Es ahí donde una crisis eléctrica aparentemente técnica empieza a deslizarse hacia la economía real: menos horas de producción, mayores costes y menor previsibilidad para empresas que compiten fuera de Ecuador.

Por qué el Gobierno evita por ahora cortes generalizados

La estrategia del Ejecutivo de Daniel Noboa pretende mantener a los usuarios residenciales al margen de apagones masivos mientras sea posible. El Gobierno defiende que las restricciones aplicadas a grandes consumidores permiten ahorrar electricidad suficiente para proteger la continuidad del servicio doméstico.

Ese equilibrio, sin embargo, depende de variables difíciles de controlar. Una recuperación de las lluvias aliviaría la presión. También lo haría una mayor disponibilidad de generación térmica o electricidad procedente de interconexiones. Si ocurre lo contrario y los embalses siguen perdiendo reservas, el margen se estrecha.

Ecuador dispone de generación hidroeléctrica abundante cuando los ríos acompañan, pero esa ventaja se vuelve fragilidad cuando llega un estiaje intenso y no existe suficiente respaldo firme para cubrir la demanda. No es un problema nuevo; la crisis vuelve a mostrar que producir mucha energía renovable no equivale necesariamente a tener un sistema inmune a los apagones.

Un pulso entre las reservas de agua y la producción

La desconexión de las grandes industrias evidencia el dilema inmediato de Ecuador: guardar agua y electricidad para sostener el sistema o mantener funcionando a pleno rendimiento el aparato productivo. El Gobierno ha elegido proteger prioritariamente el consumo de los hogares, al menos mientras las reservas permitan mantener ese reparto.

Las restricciones de 72 horas previstas desde el 12 de octubre elevan, sin embargo, el coste económico de esa decisión. Si las condiciones hidrológicas no mejoran y la generación alternativa continúa encontrando obstáculos, las desconexiones industriales dejarán de ser una medida puntual para convertirse en la señal más visible de un problema estructural: Ecuador tiene mucha electricidad cuando el agua acompaña; cuando falta, el margen sigue siendo demasiado estrecho.

Newsletter

Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

Lo más leído