Cultura
Dominó se despide tras 40 años y alerta del declive de las verbenas
Dominó pone fin a 40 años de música en directo. Su despedida retrata el desgaste de las verbenas y las dificultades de las fiestas populares
Resumen
- Dominó se despide de los escenarios después de 40 años de trayectoria
- La orquesta denuncia más trabas y costes para mantener las verbenas
- Su adiós refleja el desgaste de muchas fiestas populares asturianas
La Orquesta Dominó, una de las formaciones históricas de las verbenas asturianas, se despide de los escenarios después de cuatro décadas de música en directo. El grupo pone fin a una trayectoria iniciada en 1986 y ligada a cientos de fiestas populares dentro y fuera de Asturias, una despedida que sus responsables relacionan con el desgaste acumulado y con las crecientes dificultades para mantener este tipo de celebraciones.
No es únicamente la retirada de una orquesta veterana. René Rodríguez, administrador de Dominó y uno de sus músicos más reconocibles, sitúa el problema en un terreno bastante más amplio: las fiestas de barrio y las tradicionales fiestas de prau tienen cada vez más obstáculos administrativos y económicos. Su diagnóstico es poco ceremonioso: «Nos están matando poco a poco».
Cuarenta años de Dominó terminan sobre el escenario
Dominó comenzó su andadura en marzo de 1986. Su primera actuación se remonta al 19 de marzo de aquel año, en la sala La Villar de Felechosa. Desde aquella Asturias sin teléfonos inteligentes, plataformas musicales ni escenarios gobernados por pantallas LED, la orquesta atravesó cuatro décadas y varias generaciones de público.
Su territorio natural fue la verbena: pueblos, barrios, fiestas patronales y noches que empezaban con pasodoble, continuaban con música bailable y podían terminar, sin demasiado conflicto cultural, con una versión de rock. Esa mezcla era parte del oficio. Dominó llegó a manejar un repertorio de más de 200 canciones, con estilos que iban de la cumbia y el pop al disco y al rock.
La despedida se ha producido con un mensaje de agradecimiento a quienes bailaron, cantaron y contrataron a la formación durante estos años. Tras su última actuación, el grupo resumió el viaje con un «hasta siempre y gracias de corazón». No hay demasiado ornamento ahí. Tampoco hace falta.
La burocracia entra también en la verbena
Detrás del adiós aparece un debate que lleva años recorriendo las fiestas populares asturianas. Rodríguez señala directamente la cantidad de permisos y trámites que deben afrontar las organizaciones y sostiene que hay barrios, especialmente en Oviedo y Gijón, donde sacar adelante los festejos resulta cada vez más complicado.
La verbena, que durante décadas se organizó alrededor de una comisión, unas cuantas llamadas, vecinos, comerciantes y muchas horas regaladas, se mueve ahora entre autorizaciones, seguros, seguridad, ruido, instalaciones, contratación y presupuestos cada vez más ajustados. Hay obligaciones necesarias, naturalmente. El problema aparece cuando organizar una fiesta popular empieza a parecerse demasiado a preparar una oposición administrativa, pero con charanga.
Ese desgaste no nació en 2026. Ya en 2019, René Rodríguez explicaba que Dominó había llegado a realizar una media de unas 190 actuaciones anuales y advertía de una reducción de contrataciones en Asturias. Las comisiones disponían de menos dinero, algunas fiestas habían recortado días y la orquesta encontraba entonces más trabajo fuera de la comunidad que años atrás.
El cambio llevaba años asomando
La paradoja es bastante gráfica. Mientras la tecnología de las orquestas crecía —mejores equipos, iluminación, escenarios móviles, pantallas—, el tejido que sostiene muchas pequeñas fiestas se iba haciendo más frágil. Dominó llegó a desplegar una producción propia de las grandes formaciones de verbena, con músicos, cantantes, técnicos y escenario móvil.
Y seguía trabajando en 2026. Este mismo verano figuraba en programas festivos como el de San Roque de Llanes, compartiendo verbena con La Última Legión, y en agosto actuó en Gijón dentro de las fiestas de Begoña. El 5 de octubre estaba anunciada también en las fiestas del Rosario de Riosa. Pocos días después llegó públicamente la despedida.
De los pasodobles al rock sin pedir permiso
Las orquestas populares ocupan un lugar extraño en la cultura musical española. Rara vez aparecen en las historias solemnes de la música, pero han conseguido algo que muchos artistas desearían: tocar durante décadas delante de públicos completamente distintos.
Dominó podía enfrentarse en una misma noche a adolescentes, parejas de cuarenta años, jubilados, niños que corrían delante del escenario y vecinos que solo bajaban a la plaza porque era la fiesta del pueblo. Ese público obliga a dominar códigos musicales muy diferentes. Pasodobles, cumbias, pop, rock y música de baile entraban en el mismo repertorio sin necesidad de explicar demasiado la mezcla.
Ahí está también parte del valor de estas formaciones. Una orquesta de verbena no vende únicamente canciones: construye una noche colectiva. El escenario llega en un camión, por la tarde parece un extraño artefacto industrial aparcado en la plaza y unas horas después tiene delante a medio pueblo. Al día siguiente desaparece. Quedan vasos de plástico, cables enrollados, alguna voz castigada y recuerdos que, curiosamente, duran bastante más.
La despedida de Dominó deja una advertencia
La historia de la formación también permite medir cuánto ha cambiado el circuito festivo. Dominó nació cuando la música en directo era prácticamente indispensable en las celebraciones patronales. Cuarenta años después compite con nuevas formas de ocio, sesiones de DJ, grandes festivales, costes crecientes y unas exigencias organizativas que pesan especialmente sobre las pequeñas comisiones de festejos.
Sería excesivo convertir el adiós de una sola orquesta en certificado de defunción de la verbena. Siguen existiendo grandes formaciones, fiestas multitudinarias y pueblos donde la plaza continúa llenándose cuando aparecen los primeros acordes. Pero la advertencia de quienes llevan décadas trabajando sobre esos escenarios merece atención precisamente porque viene desde dentro del sector.
Dominó no descubrió este otoño que el modelo estaba cambiando. Sus responsables llevaban años detectándolo. La retirada, después de tantas temporadas, simplemente hace visible algo que normalmente ocurre despacio: una fiesta menos aquí, una comisión que abandona allá, un presupuesto que ya no llega, un permiso que complica lo previsto. Pequeñas renuncias hasta que el mapa termina siendo distinto.
Una parte de la memoria festiva asturiana
Cuarenta años dan para mucho más que una colección de actuaciones. Dominó atravesó pueblos asturianos, salió a otras comunidades y quedó asociada a ese calendario paralelo que todavía ordena buena parte del verano: patrona, pregón, romería, verbena y fuegos artificiales. Y al día siguiente, otro concejo.
Su despedida tiene por eso una dimensión que va más allá de sus integrantes. Para una parte del público, el nombre de Dominó está unido a noches concretas, plazas determinadas, primeras fiestas adolescentes o bailes que probablemente nadie recuerda completos. La música popular funciona así, pegándose a la memoria sin solicitar permiso.
La formación se marcha agradeciendo cuatro décadas de apoyo y pidiendo, en esencia, que la gente siga bailando. La frase puede parecer sencilla. Lo difícil será conservar los lugares donde hacerlo.
-
EspañaCuatro jóvenes agreden a un conductor del tranvía durante el Pilar
-
TecnologíaMuere Richard ‘Levelord’ Gray, el diseñador detrás de Duke Nukem 3D
-
EconomíaVillajoyosa plantea dos años sin nuevas licencias de pisos turísticos
-
MundoJapón sopesa submarinos de propulsión nuclear con Takaichi al frente
-
MundoVenezuela retoma el diálogo y negocia una reforma electoral clave
-
CienciaRejuvenecen células de sangre de 80 años y las convierten en neuronas
-
EspañaCayetana Álvarez de Toledo gana peso como número dos del PP por Madrid
-
EstiloCabello en la menopausia: cuidados, color y tratamientos adecuados
-
TecnologíaLa PS5 con jailbreak emula Xbox, Switch y PS2 y avanza hacia el PC
-
SaludNavarra registra 305 casos de salmonelosis y alerta por las tortillas
-
CienciaTres galaxias sin materia oscura refuerzan la idea de que sí existe
-
HistoriaLa Casa de Oldemburgo une a todos los monarcas hereditarios europeos