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Leonor pierde el Toisón de Oro en el 12-O y Felipe VI se lo recoloca

Leonor perdió la insignia del Toisón de Oro en pleno desfile del 12-O, la recogió del suelo y Felipe VI la ayudó después a colocarla de nuevo.

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Toisón de Oro

Resumen

  • Leonor perdió la insignia del Toisón de Oro durante el desfile del 12-O
  • La princesa la recogió del suelo y continuó el acto con normalidad
  • Felipe VI y Letizia la ayudaron después a colocarla correctamente

La princesa Leonor ha protagonizado una de las imágenes inesperadas del desfile militar del 12 de octubre de 2026 en Madrid. La insignia del Toisón de Oro que llevaba sobre su uniforme se desprendió y cayó al suelo durante los primeros compases del acto. La heredera se dio cuenta enseguida, pidió permiso a su padre, el rey Felipe VI, para agacharse y la recogió antes de continuar con normalidad.

No llegó a perderla, pese a la expresión que rápidamente comenzó a circular alrededor de la escena. Leonor guardó momentáneamente la insignia en un bolsillo y, ya en la tribuna, Felipe VI y la reina Letizia la ayudaron a colocarla de nuevo correctamente. Un pequeño accidente de protocolo, resuelto en apenas unos instantes, que terminó convertido en una de las anécdotas más comentadas de la Fiesta Nacional.

El Toisón de Oro cae al suelo en pleno desfile del 12-O

La escena tuvo lugar cuando la Familia Real ocupaba el lugar reservado para los actos de honor previos al desfile. Leonor vestía el uniforme de gala del Ejército de Tierra, recuperado tras haber concluido su etapa de formación en los tres ejércitos. Felipe VI presidía la ceremonia acompañado por la reina Letizia y la infanta Sofía.

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En medio de ese ceremonial, donde casi cada movimiento tiene su orden y su tiempo, la pequeña pieza dorada terminó en el suelo. Leonor miró hacia Felipe VI y, antes de agacharse, solicitó su permiso, un detalle que puede resultar extraño visto desde fuera pero que encaja con la disciplina de una formación militar y con el carácter formal del acto.

La princesa recogió la condecoración rápidamente y se la guardó. Nada de aspavientos ni interrupciones. El desfile siguió adelante y el incidente quedó reducido, de momento, a unos pocos segundos ante las cámaras.

Felipe VI y Letizia ayudan a Leonor a recolocar la insignia

La segunda parte de la escena llegó después, una vez instalada la Familia Real en la tribuna. Allí, Felipe VI comprobó la colocación de la insignia y ayudó a su hija a prenderla de nuevo; Letizia también intervino para ajustar correctamente la pieza.

El episodio dejó durante unos segundos una imagen menos rígida de lo habitual en un acto de semejante solemnidad: padre, madre e hija concentrados en un broche rebelde mientras alrededor seguía funcionando toda la maquinaria ceremonial del 12 de octubre.

Y no era precisamente un broche cualquiera. La pieza forma parte de una de las distinciones con mayor peso histórico y simbólico vinculadas a la Corona española.

Qué es el Toisón de Oro que llevaba la princesa Leonor

La Insigne Orden del Toisón de Oro ocupa el escalón más alto entre las distinciones vinculadas a la Corona española. Felipe VI concedió a Leonor el Collar de la Orden mediante real decreto el 30 de octubre de 2015, cuando la princesa estaba a punto de cumplir diez años. La concesión sigue la tradición de entregar estas insignias a quienes están llamados a suceder en la Corona.

La imposición solemne llegó más tarde. Fue el 30 de enero de 2018, coincidiendo con el 50 cumpleaños de Felipe VI, durante una ceremonia en el Palacio Real de Madrid. El rey prendió entonces sobre el vestido de Leonor un lazo con la miniatura del vellocino, el emblema que identifica a la Orden.

Por eso la pieza que cayó durante el desfile no era el enorme collar ceremonial completo que suele aparecer en retratos y actos de máxima solemnidad. Leonor llevaba la insignia en miniatura del Toisón, preparada para incorporarse al uniforme.

Una orden con más de cinco siglos de historia

El accidente llama todavía más la atención por el peso histórico de la condecoración. El Toisón de Oro nació en el siglo XV en el entorno de la corte borgoñona y acabó incorporándose a la tradición de la Monarquía Hispánica con los Habsburgo. Con el paso de los siglos se convirtió en una de las órdenes dinásticas más prestigiosas de Europa.

Felipe VI explicó durante la imposición a su hija que la Orden representa valores como el servicio, la excelencia y la lealtad, y recordó que su concesión a los herederos busca familiarizarlos desde jóvenes con las obligaciones de la Corona. En el caso de Leonor, por tanto, no es un simple adorno colocado sobre la guerrera: forma parte del lenguaje simbólico de su posición como princesa de Asturias.

La figura que cuelga de la insignia representa un vellocino de oro, un carnero cuya referencia procede del mito griego de Jasón y los argonautas. De ahí viene también el nombre de la Orden y esa característica silueta dorada que permite distinguirla de otras condecoraciones.

Leonor vuelve al uniforme de Tierra tras su formación militar

El incidente se produjo en un 12 de octubre con una imagen distinta de Leonor respecto a los dos años anteriores. La princesa terminó en julio de 2026 su ciclo de formación militar después de pasar por la Academia General Militar de Zaragoza, la Escuela Naval Militar de Marín y la Academia General del Aire y del Espacio de San Javier.

Para esta Fiesta Nacional regresó al uniforme del Ejército de Tierra, después de haber aparecido en anteriores ediciones con los correspondientes a otras etapas de su instrucción. Era, por tanto, su primer desfile del 12-O después de completar ese itinerario militar.

El desfile reunió en Madrid a 4.380 integrantes de las Fuerzas Armadas, las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado y otras instituciones. La parada recorrió el eje del Prado y Recoletos hasta Colón, con participación de vehículos, aeronaves, caballos y unidades de diferentes cuerpos.

Dentro de semejante despliegue, sin embargo, bastaron unos centímetros de caída para fabricar una de las imágenes del día. El ceremonial llevaba horas preparado; el pequeño imprevisto necesitó apenas unos segundos.

Un pequeño percance con una enorme carga simbólica

El percance no tuvo consecuencias y el Toisón de Oro volvió a su sitio. Eso es, en esencia, todo lo ocurrido. Pero la imagen resulta llamativa precisamente porque mezcla dos mundos que pocas veces se cruzan ante las cámaras: el ceremonial más antiguo de la Corona y un problema tan prosaico como una insignia que se suelta.

Leonor reaccionó rápido, siguió el protocolo y continuó el acto. Después apareció Felipe VI para echar una mano con el enganche. Cinco siglos de tradición, una de las condecoraciones más exclusivas de Europa y, durante unos segundos, el mismo problema que puede provocar cualquier broche mal prendido. El protocolo también tiene esas cosas.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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