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Arabia Saudí bombardea el principal depósito de combustible de Saná
Arabia Saudí golpea el principal depósito de combustible de Saná mientras los hutíes amenazan con responder contra instalaciones del reino saudí
By Staff Sgt. Christopher McCullough - U.S. National Guard, Public Domain, Wikimedia Commons
Resumen
- Arabia Saudí bombardea el principal depósito de combustible de Saná
- Los hutíes aseguran que la instalación estaba vacía y sin reservas
- El ataque eleva la tensión tras nuevas amenazas contra objetivos saudíes
La coalición militar liderada por Arabia Saudí ha bombardeado este martes el principal depósito de combustible de Saná, la capital de Yemen controlada por los rebeldes hutíes, en una nueva escalada de una guerra que vuelve a ganar intensidad después de años en los que el frente saudí-yemení había quedado parcialmente contenido.
El ataque se produjo después de que la coalición emitiera una orden de evacuación para la población civil situada en los alrededores de la instalación de Al Sabaha, en el oeste de Saná. Poco después se escucharon explosiones en distintos puntos de la capital yemení y la televisión Al Masirah, controlada por los hutíes, informó de que la Estación Central de la Yemen Petroleum Company había sido alcanzada.
Qué ha bombardeado Arabia Saudí en Saná
El objetivo se encuentra en Al Sabaha, una zona situada en el entorno occidental de la capital yemení. Allí se localiza una de las instalaciones centrales de la Yemen Petroleum Company, la empresa petrolera estatal cuya estructura quedó dividida de facto después de que los hutíes se hicieran con Saná en 2014.
Antes del bombardeo, el portavoz de la coalición, Turki al Maliki, anunció una operación que calificó de “selectiva” y pidió a los civiles que abandonaran el área. Era la primera vez en esta nueva fase de la ofensiva que la alianza liderada por Riad ordenaba una evacuación de este tipo en Saná antes de atacar.
Por el momento no se ha precisado el alcance material de los daños. El emplazamiento tiene importancia dentro de la infraestructura energética de la capital, aunque la empresa controlada por los hutíes sostiene que el combustible había sido trasladado previamente a otros lugares.
Los hutíes aseguran que los depósitos estaban vacíos
La Yemen Petroleum Company afirmó después del ataque que la central de Al Sabaha no contenía productos petrolíferos cuando fue bombardeada. Según la compañía, se habían adoptado medidas preventivas y las reservas habían sido trasladadas a instalaciones consideradas más seguras.
La empresa aseguró también que el ataque no afectaría a las existencias ni al suministro de combustible. Sobre el terreno, sin embargo, la reacción fue inmediata: residentes de Saná acudieron a las gasolineras de la capital y se formaron largas colas ante el temor de que la ofensiva terminara provocando problemas de abastecimiento.
La imagen refleja bien el problema. Una infraestructura puede estar vacía cuando caen las bombas y, aun así, provocar inquietud en una ciudad donde la guerra lleva años convirtiendo cualquier depósito, carretera o estación de servicio en una pieza delicada.
Los hutíes amenazan con responder contra Arabia Saudí
La advertencia hutí había llegado antes de que los aviones atacaran. El portavoz militar del movimiento, Yahya Sarea, aseguró que cualquier ofensiva contra Saná tendría una respuesta “dura y dolorosa” en territorio saudí.
Entre las amenazas planteadas por los rebeldes figuran instalaciones vinculadas a la petrolera estatal Saudi Aramco y otros objetivos estratégicos dentro del reino. También ha aparecido entre los posibles blancos el Aeropuerto Internacional Rey Khalid de Riad, que en los últimos días ha sufrido ataques y episodios de tensión relacionados con misiles y drones.
Tras el bombardeo, Sarea aseguró que las fuerzas hutíes habían hecho frente a las formaciones de combate saudíes que operaron sobre Saná, aunque no ofreció detalles sobre la respuesta ni sobre posibles daños a las aeronaves de la coalición.
Misiles, drones y una escalada que vuelve a crecer
El ataque sobre Al Sabaha no aparece aislado. La tensión entre Arabia Saudí y los hutíes se ha disparado tras una sucesión de misiles y drones contra territorio saudí, mientras la coalición intensifica sus operaciones en Yemen.
Las fuerzas saudíes anunciaron este martes la interceptación de varios drones al norte de Riad. Durante el fin de semana, distintos ataques contra aeropuertos y otros objetivos del reino dejaron víctimas civiles, en uno de los episodios más graves registrados en esta fase reciente del conflicto.
En Yemen también se han denunciado víctimas civiles por los bombardeos saudíes. Los hutíes acusaron a Riad de causar muertos, incluidos menores, en ataques contra la provincia septentrional de Al Yauf. Como ocurre desde hace más de una década, las versiones de cada bando forman parte de una guerra donde la información también es terreno disputado.
Una guerra abierta desde la toma hutí de Saná
Los hutíes conquistaron Saná en 2014 y extendieron después su control por amplias zonas del norte y el oeste de Yemen. La expansión del movimiento provocó en 2015 la intervención de una coalición encabezada por Arabia Saudí en apoyo del Gobierno yemení reconocido internacionalmente.
El conflicto terminó convirtiéndose en una de las guerras más destructivas de Oriente Próximo. Los combates, los bloqueos, el hundimiento económico y la fragmentación institucional dejaron al país atrapado durante años en una crisis humanitaria de enorme profundidad.
Tras la tregua impulsada en 2022 se redujeron considerablemente los enfrentamientos directos entre Arabia Saudí y los hutíes. No llegó una paz definitiva, pero sí una especie de equilibrio precario. Lo ocurrido en estos últimos días amenaza con romperlo.
Bab el Mandeb vuelve a elevar el valor estratégico de Yemen
La nueva escalada coincide con una ofensiva hutí en el suroeste de Yemen y con movimientos militares en zonas próximas al estrecho de Bab el Mandeb, el corredor marítimo que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén.
El paso es una de las rutas comerciales más sensibles del planeta. Por él circula una parte importante del tráfico marítimo internacional que enlaza Asia y Oriente Próximo con el Mediterráneo a través del canal de Suez. Una alteración prolongada allí puede repercutir en los costes del transporte, la energía y las cadenas de suministro mucho más allá de Yemen.
Los combates se han concentrado especialmente en las provincias de Taiz y Lahij, donde las fuerzas hutíes buscan mejorar sus posiciones frente a unidades leales al Gobierno internacionalmente reconocido. El control de carreteras, puertos y accesos hacia la costa ha vuelto a adquirir un peso militar considerable.
La presión militar ya no se limita a la capital
El avance hacia zonas próximas al estrecho añade otra dimensión a la ofensiva. Arabia Saudí no contempla únicamente el riesgo de ataques sobre su territorio, sino también la posibilidad de que los hutíes amplíen su capacidad de presión sobre un corredor marítimo internacional especialmente vulnerable.
La guerra yemení vuelve así a mezclar cuestiones locales con intereses regionales y globales: el enfrentamiento entre los hutíes y el Gobierno, la seguridad saudí, el respaldo iraní al movimiento insurgente y la protección de las rutas comerciales que atraviesan el mar Rojo.
Saná vuelve al centro del enfrentamiento
El bombardeo de Al Sabaha tiene una importancia que va más allá del daño que finalmente haya sufrido la instalación. La coalición ha vuelto a atacar una infraestructura estratégica de Saná y los hutíes han colocado instalaciones saudíes entre los posibles objetivos de represalia.
La secuencia empieza a resultar familiar: drones y misiles contra Arabia Saudí, ataques aéreos sobre Yemen, amenazas cruzadas y nuevos movimientos militares. Pero el contexto es más delicado que hace unos meses porque los combates se acercan también a Bab el Mandeb y vuelven a afectar directamente a la seguridad energética y aérea del reino.
Después de un periodo de relativa contención entre Riad y los hutíes, la guerra de Yemen vuelve a acelerarse. El ataque contra el principal depósito de combustible de Saná es la señal más visible de un enfrentamiento que nunca terminó de apagarse y que, otra vez, amenaza con extender sus efectos bastante más allá de las fronteras yemeníes.
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