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Ataque hutí en Riad: 12 muertos y 309 heridos en el aeropuerto saudí

El ataque al aeropuerto de Riad deja 12 muertos y 309 heridos; Arabia Saudí promete responder y Trump condena una escalada que sacude la región.

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Ataque hutí al aeropuerto de Riad

By Vitaly V. Kuzmin - vitalykuzmin.net, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • El ataque en el aeropuerto de Riad deja 12 muertos y 309 heridos
  • Arabia Saudí atribuye el golpe a los hutíes de Yemen
  • Trump condena el ataque y mantiene contactos con los rebeldes

Un ataque contra el Aeropuerto Internacional Rey Jalid de Riad ha dejado al menos 12 muertos y 309 heridos, algunos de ellos en estado grave, según el último balance comunicado por la Autoridad General de Aviación Civil de Arabia Saudí. La coalición encabezada por Riad atribuye el golpe a los rebeldes hutíes de Yemen, aunque el grupo no había reivindicado formalmente este último ataque en las primeras horas posteriores.

El impacto se produjo el sábado 10 de octubre en uno de los principales nudos aéreos de Oriente Próximo y obligó a suspender las operaciones, desviar vuelos y cancelar numerosas conexiones. Entre los fallecidos hay cuatro ciudadanos saudíes y ocho extranjeros. El episodio, el más grave sufrido por Arabia Saudí en años, dispara otra vez la tensión regional y abre una incógnita especialmente delicada: hasta dónde llegará la respuesta saudí y si Estados Unidos acabará involucrándose de manera más directa.

Doce muertos y cientos de heridos en el aeropuerto de Riad

La Autoridad General de Aviación Civil saudí confirmó durante la madrugada del domingo el balance de 12 fallecidos y 309 heridos. Varias de las personas hospitalizadas se encontraban en estado crítico, por lo que la cifra de víctimas seguía sometida a posibles cambios.

Entre los muertos figuran cuatro ciudadanos saudíes, dos ciudadanos de Bangladesh y una persona de cada una de estas nacionalidades: Estados Unidos, Egipto, Jordania, Siria, Palestina y Sudán. Un retrato brutalmente internacional de lo ocurrido en un aeropuerto por el que cada día pasan viajeros de medio mundo.

Las autoridades también han informado de daños materiales cuya magnitud continúa evaluándose. Equipos de emergencia trasladaron a los heridos a distintos hospitales de la capital, mientras ambulancias y helicópteros participaron en una operación sanitaria de gran escala.

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Un ataque sin una alerta previa eficaz

Uno de los aspectos más inquietantes del episodio es que el ataque habría alcanzado el aeropuerto sin una alerta previa eficaz capaz de proteger a pasajeros y trabajadores. Testigos describieron escenas de confusión tras las explosiones y daños en zonas de la terminal.

Ese detalle convierte el ataque en algo más que otro intercambio militar entre Arabia Saudí y los hutíes. Golpear un aeropuerto civil situado en la capital saudí, pese a los sistemas de defensa desplegados alrededor de Riad, expone una vulnerabilidad difícil de disimular.

Cientos de vuelos afectados por el ataque

La actividad aérea sufrió una fuerte alteración. Se produjeron cancelaciones, retrasos y desvíos de vuelos, mientras distintas compañías suspendían temporalmente sus conexiones con Riad o revisaban sus operaciones en el espacio aéreo saudí.

El Rey Jalid no es un aeropuerto periférico. Es una puerta internacional de Arabia Saudí y una pieza esencial para una capital que en los últimos años ha tratado de proyectarse como gran centro financiero, turístico y empresarial. De repente, pistas y terminales se han convertido también en escenario de guerra.

El tercer ataque contra el aeropuerto en apenas una semana

El golpe del sábado no aparece de la nada. El aeropuerto de Riad había sufrido otros ataques durante los días anteriores, en una escalada que ya había causado víctimas y daños, entre ellos los registrados en un avión comercial saudí estacionado en tierra.

La sucesión importa. Ya no se trata de un lanzamiento aislado que consigue atravesar las defensas, sino de una campaña que está poniendo bajo presión la seguridad aérea saudí. Los hutíes también han advertido a las compañías internacionales sobre el uso del espacio aéreo del reino, al que consideran parte del teatro de sus operaciones militares.

La coalición que combate a los hutíes ha calificado el ataque contra el aeropuerto de crimen de guerra y ha prometido una respuesta firme. Riad afronta así el incómodo dilema de responder con fuerza sin alimentar una espiral que termine llevando la guerra de Yemen mucho más adentro de territorio saudí.

Trump califica el ataque de «inaceptable»

La reacción de Washington eleva todavía más el peso político del ataque. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó de «terrible» lo ocurrido en Arabia Saudí y afirmó que un ataque de estas características «no es aceptable».

Trump también señaló que existen comunicaciones con los hutíes y aseguró que hablará con el príncipe heredero saudí, Mohammed bin Salman. Su formulación fue deliberadamente abierta: Estados Unidos observa, mantiene contactos y decide hasta dónde quiere llegar.

Horas antes, preguntado por una posible participación estadounidense en ataques contra posiciones hutíes, Trump había reconocido que Washington estaba estudiando esa posibilidad. No equivale a anunciar una intervención militar, pero tampoco es una frase menor. Especialmente cuando uno de los muertos es ciudadano estadounidense.

El secretario de Estado, Marco Rubio, condenó igualmente los ataques y reclamó su cese. La presión sobre la Casa Blanca crece porque Arabia Saudí es uno de los principales aliados de Washington en Oriente Próximo y la seguridad del reino afecta a rutas energéticas, aviación comercial y equilibrios militares que van mucho más allá de Yemen.

Por qué los hutíes vuelven a golpear Arabia Saudí

Los hutíes, movimiento armado respaldado por Irán y asentado en amplias zonas de Yemen, llevan años enfrentados al Gobierno yemení reconocido internacionalmente y a la coalición liderada por Arabia Saudí.

La tensión volvió a dispararse tras el deterioro de la tregua que desde 2022 había contenido parcialmente la guerra. Las fuerzas yemeníes apoyadas por Riad han lanzado nuevas operaciones para recuperar posiciones estratégicas, particularmente alrededor del estrecho de Bab el Mandeb, uno de los puntos marítimos más importantes del planeta.

Por allí pasa una parte relevante del tráfico comercial que conecta el mar Rojo con el golfo de Adén. Una lengua de agua estrecha en el mapa, enorme en términos económicos. Controlarla significa influir sobre una arteria comercial estratégica por la que circulan mercancías y energía entre Asia, Oriente Próximo y Europa.

Los hutíes han respondido intensificando sus ataques contra objetivos saudíes. En anteriores ofensivas demostraron capacidad para alcanzar instalaciones petroleras, aeropuertos y otras infraestructuras situadas a gran distancia de Yemen. El salto cualitativo está, esta vez, en la frecuencia de los golpes y el número de víctimas civiles.

Riad afronta una amenaza que golpea su escaparate internacional

Arabia Saudí ha invertido cantidades gigantescas en defensas aéreas y en transformar Riad en el escaparate de su nueva economía. Congresos internacionales, turismo, deporte, tecnología, petróleo, grandes fondos de inversión. Todo con una premisa que parecía obvia: la capital debía transmitir seguridad.

El ataque al Rey Jalid perfora esa imagen. Y lo hace de una forma particularmente visible, porque un aeropuerto es una infraestructura civil que conecta al país con el exterior. Cuando los paneles empiezan a llenarse de vuelos cancelados y los accesos se cierran, el impacto político y económico viaja casi tan rápido como el militar.

Las autoridades saudíes han insistido en que responderán. La incógnita es qué intensidad tendrá esa respuesta y hasta qué punto conseguirá reducir la capacidad hutí sin desencadenar nuevos ataques sobre ciudades e infraestructuras del reino.

La posibilidad de una participación estadounidense añade otra capa. Por el momento, Trump no ha anunciado una decisión militar y mantiene abierto el canal de comunicación con los hutíes. Esa combinación de presión, negociación y ambigüedad permite a Washington conservar margen de maniobra mientras Riad calcula su siguiente movimiento.

El aeropuerto convierte la escalada en una amenaza directa

Los 12 muertos y 309 heridos colocan el ataque de Riad en otra dimensión. No es solo una noticia sobre Yemen ni otro episodio lejano de una guerra que lleva años consumiendo vidas. La violencia ha llegado a una terminal internacional, a pasajeros que esperaban un vuelo, a trabajadores y tripulaciones.

Y ahí cambia la fotografía. Arabia Saudí debe demostrar que puede proteger uno de sus centros neurálgicos mientras los hutíes enseñan que conservan capacidad para golpear muy lejos de sus posiciones en Yemen.

Riad promete una respuesta; Washington mantiene abiertas distintas opciones y habla al mismo tiempo con los rebeldes. Entre ambas cosas queda un aeropuerto golpeado, 309 personas heridas y una región donde cada nuevo ataque estrecha un poco más el margen para contener la escalada.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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