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España

Dimiten 12 concejales del PP y Landaluce queda con solo tres apoyos

La salida de doce ediles rompe el Gobierno municipal de Algeciras, deja a Landaluce en minoría y abre la puerta a una posible moción de censura.

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Plaxa mayor de Algeciras

Por Falconaumanni - Trabajo propio, CC BY-SA 3.0, Wikimedia Commons

Resumen

  • Doce concejales del PP dejan sus cargos en el Gobierno de Algeciras
  • Landaluce conserva la Alcaldía con solo tres concejales a su lado
  • La moción de censura gana peso porque los doce ediles conservan sus actas

Doce concejales del Partido Popular de Algeciras han presentado este martes, 13 de octubre, su dimisión de los cargos y responsabilidades que desempeñaban en el Gobierno municipal, una ruptura que deja al alcalde, José Ignacio Landaluce, prácticamente aislado dentro del Ayuntamiento. Los ediles, eso sí, conservan sus actas y continúan formando parte de la Corporación.

El movimiento tiene una consecuencia inmediata y bastante gráfica: Landaluce, que llegó a gobernar gracias a una cómoda mayoría absoluta, mantiene el respaldo de únicamente tres concejales del PP, Patricia Bueno, Vicente Palomares y Yéssica Rodríguez. Sumando su propio voto, el alcalde queda sostenido por cuatro ediles en un pleno compuesto por 27. La política municipal de Algeciras ha pasado, casi de golpe, de la estabilidad aritmética a un tablero completamente abierto.

Los doce ediles dejan el Gobierno, pero conservan sus actas

La precisión importa. Los doce concejales no abandonan el Ayuntamiento ni renuncian a sus actas. Lo que han registrado es su salida de las delegaciones y responsabilidades ejecutivas que tenían dentro del Gobierno local. Siguen, por tanto, teniendo voz y voto en el pleno y pueden resultar decisivos en cualquier intento posterior de sustituir al alcalde.

La decisión se produjo después de una reunión celebrada durante la mañana en un hotel de Algeciras. Allí estuvieron los ediles que el día anterior ya habían firmado un documento reclamando a Landaluce que dejara la Alcaldía. Tras el encuentro, formalizaron sus renuncias y trasladaron al papel una fractura que hasta entonces aún podía parecer una presión interna del partido. Ya no lo es. El Gobierno municipal se ha roto.

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La salida de doce responsables obliga además a reorganizar buena parte de la maquinaria cotidiana del Consistorio. Las atribuciones que tenían esos concejales regresan inicialmente a la Alcaldía y tendrán que ser redistribuidas entre un equipo extraordinariamente reducido mientras no cambie el escenario político.

El PP rompe con Landaluce y exige su dimisión

El origen inmediato de la crisis está en la decisión del PP de Cádiz de retirar su confianza al alcalde después de conocer denuncias presentadas por dos afiliadas por presuntas conductas de carácter sexual. La dirección provincial exigió a Landaluce que abandonara inmediatamente el cargo y dio instrucciones a sus concejales para que retiraran su apoyo si se negaba a hacerlo.

Doce de los quince ediles populares siguieron esa posición. Tres decidieron mantener el respaldo al regidor. La dirección provincial ha anunciado medidas disciplinarias contra quienes no asumieron la decisión adoptada por el partido. El divorcio, por tanto, ya no está únicamente entre Landaluce y una parte de su antiguo equipo: alcanza a la propia estructura del PP gaditano.

José Ignacio Landaluce niega las acusaciones, defiende su inocencia y sostiene que dispone de elementos para demostrarla judicialmente. También ha cargado contra quienes reclaman su salida y ha asegurado que emprenderá las acciones legales que considere oportunas. El principio de presunción de inocencia continúa intacto en el terreno judicial; otra cosa, y ahí está el incendio político, es la confianza necesaria para gobernar.

De la mayoría absoluta a gobernar con cuatro votos

La dimensión de la caída se entiende mejor mirando los números. En las elecciones municipales de 2023, el PP consiguió 16 de los 27 concejales de Algeciras, frente a siete del PSOE y cuatro de Vox. Superó con comodidad los 14 representantes que marcan la mayoría absoluta.

Landaluce dejó posteriormente la militancia popular tras la primera crisis relacionada con las acusaciones sobre su comportamiento, pero continuó como alcalde gracias al respaldo del grupo que había ganado las elecciones bajo sus siglas. Esa arquitectura política es la que se acaba de deshacer: de aquellos concejales populares que continuaban sosteniendo al regidor, doce han retirado ahora su apoyo político y abandonado las responsabilidades ejecutivas.

El contraste resulta difícil de exagerar. Un alcalde que comenzó el mandato con una mayoría absoluta de 16 concejales queda al frente del Ayuntamiento acompañado, en términos de respaldo efectivo, por tres ediles además de él mismo. Puede conservar formalmente la Alcaldía mientras no dimita o sea sustituido por los mecanismos previstos legalmente, pero la capacidad de gobernar con normalidad queda profundamente condicionada.

La moción de censura aparece como una opción real

La siguiente batalla está dibujada. El PP provincial ha dejado abierta la posibilidad de promover una moción de censura para reemplazar a Landaluce si este mantiene su negativa a dimitir. Los doce concejales que han salido del Gobierno conservan precisamente el instrumento fundamental para hacerlo: su voto en el pleno.

En una Corporación de 27 miembros hacen falta 14 votos para alcanzar la mayoría absoluta. El PSOE cuenta con siete concejales y ha ofrecido públicamente esos votos para facilitar la sustitución del alcalde, incluso mostrando su disposición a respaldar a otro candidato del PP. Los socialistas han presionado además para que la operación no se quede en una amenaza política y se traduzca en una moción efectiva.

La aritmética, por tanto, permite imaginar una mayoría alternativa. Queda por resolver la parte más delicada: quién sería el candidato, cómo se formalizaría el acuerdo y qué decisión termina adoptando el PP. Una moción de censura municipal no consiste simplemente en retirar la confianza al alcalde; debe plantear un candidato alternativo capaz de reunir los apoyos necesarios.

Landaluce mantiene la Alcaldía y su agenda

Mientras alrededor se desmorona el equipo con el que gobernaba, Landaluce ha seguido ejerciendo como alcalde. Este martes acudió al Ayuntamiento y mantuvo actos de su agenda institucional pese a la exigencia de dimisión lanzada desde su antiguo partido y a la reunión paralela de los doce concejales que posteriormente dejarían el Ejecutivo. Continúa, por tanto, en la Alcaldía.

Ese comportamiento revela el otro elemento central de la crisis: la dimisión de los concejales no implica automáticamente la salida del alcalde. Mientras Landaluce conserve el cargo y no prospere una fórmula institucional para sustituirlo, continúa al frente del Ayuntamiento.

Pero gobernar no es únicamente ocupar un despacho. Presupuestos, ordenanzas, inversiones, modificaciones presupuestarias y muchas decisiones relevantes dependen del pleno. Un alcalde con cuatro apoyos potenciales frente a una corporación de 27 miembros necesita acuerdos constantes o queda expuesto a sucesivas derrotas políticas. Ahí está el verdadero cambio.

Quince años de poder desembocan en una crisis inédita

Landaluce lleva más de quince años al frente de la Alcaldía de Algeciras. Su larga etapa de gobierno había convertido al dirigente en una figura central de la política del Campo de Gibraltar y en uno de los alcaldes con mayor peso territorial del PP andaluz. La ruptura interna adquiere por eso una dimensión que va bastante más allá de una remodelación municipal.

También explica la dureza del choque. Landaluce no ha aceptado el ultimátum de su antiguo partido y sostiene que está siendo sometido a una ofensiva para acabar con su trayectoria política. El PP, por su parte, ha pasado de respaldar su continuidad a reclamar abiertamente que abandone la Alcaldía y plantear mecanismos para sustituirlo.

Entre ambas posiciones aparece una ciudad de más de 120.000 habitantes cuyo Gobierno local debe seguir funcionando. Delegaciones, servicios públicos, expedientes y decisiones administrativas no desaparecen porque la mayoría política se evapore. Esa es probablemente la parte menos espectacular de la crisis, pero también la que toca de forma más directa la gestión cotidiana de Algeciras.

Algeciras entra en un escenario político completamente nuevo

La dimisión de los doce concejales marca una frontera clara. Landaluce continúa siendo alcalde, pero el Gobierno municipal que lo sostuvo durante el mandato prácticamente ha dejado de existir tal y como estaba configurado. Los doce ediles mantienen sus actas, el PP prepara sus siguientes movimientos y el PSOE ha puesto sus siete votos sobre la mesa para facilitar un relevo.

Lo que comenzó como una crisis alrededor de las denuncias contra el regidor se ha convertido así en una crisis institucional de primer orden. La justicia deberá determinar lo que corresponda respecto a las acusaciones, que Landaluce rechaza; la política, mientras tanto, ya ha dictado un hecho difícilmente reversible: la mayoría que sostuvo al alcalde se ha quebrado.

En Algeciras queda ahora una imagen insólita: un alcalde elegido dentro de una mayoría absoluta, enfrentado a la formación con la que alcanzó el poder y sostenido por apenas tres concejales de su antiguo bloque. La Alcaldía continúa ocupada. El poder que había detrás, en cambio, ya no es el mismo.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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