Economía
Pilar García de la Granja avisa: el gas subirá hasta 27 euros al mes
El recibo del gas sube desde octubre para los hogares con TUR y el Gobierno aplaza parte del coste, que empezará a recuperarse a lo largo de 2027
Resumen
- El gas regulado sube y algunos hogares pagarán hasta 27 euros más al mes
- La TUR aplaza parte del encarecimiento y lo recuperará desde enero de 2027
- Cambiar de tarifa no elimina automáticamente las cantidades pendientes
La factura del gas ha empezado a encarecerse justo cuando los hogares vuelven a mirar de reojo el termostato. Desde el 1 de octubre, la Tarifa de Último Recurso (TUR) aplica nuevos precios y el impacto puede ir desde unos pocos euros en viviendas con poco consumo hasta más de 27 euros mensuales en hogares que utilizan intensivamente la calefacción. El golpe, además, no termina este trimestre.
La segunda parte llegará desde enero de 2027. El Gobierno ha limitado temporalmente cuánto puede trasladarse al recibo del fuerte encarecimiento de la materia prima, pero esa diferencia no desaparece: queda pendiente de pago y tendrá que recuperarse posteriormente a través de la propia tarifa, junto con su coste financiero. La periodista y analista económica Pilar García de la Granja ha puesto el foco precisamente en esa letra pequeña que afecta a unos 3,1 millones de consumidores acogidos a la TUR.
La factura del gas ya ha empezado a subir
La revisión trimestral de octubre ha elevado de forma considerable la parte de la factura vinculada al consumo. En la TUR.1, destinada a consumos de hasta 5.000 kWh anuales, el término variable ha pasado de 4,33 a 5,25 céntimos por kWh, antes de impuestos. En la TUR.2, habitual en viviendas con calefacción de gas y consumos de entre 5.000 y 15.000 kWh, ha pasado de 4,12 a 5,04 céntimos.
El término fijo apenas cambia. En la TUR.1 incluso baja diez céntimos mensuales, mientras que en la TUR.2 aumenta seis. El verdadero mordisco está, por tanto, en cada kilovatio hora consumido. Y en invierno entran muchos.
Una simulación para distintos perfiles permite ponerle cuerpo a esas cifras. Un hogar con un consumo reducido, de unos 240 kWh mensuales, puede pagar alrededor de 2,5 euros más al mes. Con 1.050 kWh, un consumo razonable durante un mes frío para una vivienda con calefacción, el incremento ronda los 12 euros. En una casa de consumo elevado, unos 2.400 kWh mensuales, la diferencia puede alcanzar los 27,41 euros. No es una cantidad universal: depende del consumo real, la tarifa contratada, los impuestos y, naturalmente, de cuánto invierno entre por las ventanas.
El Gobierno ha frenado una subida mucho mayor
Hay un matiz importante porque alrededor de esta cuestión circulan porcentajes que, mezclados sin cuidado, producen un pequeño guiso tarifario. El Gobierno no ha limitado al 15% toda la factura de octubre. Lo que establece la regulación es que el coste de la materia prima, conocido técnicamente como término Cn, no puede aumentar en esta revisión más de un 35% respecto al valor utilizado en julio.
Sin esa intervención, el término Cn habría saltado desde 2,65 hasta aproximadamente 5,63 céntimos por kWh. La aplicación ordinaria de la fórmula habría provocado un incremento de la TUR superior al 45%. El precio regulado de octubre contiene esa subida y deja el coste de la materia prima en unos 3,57 céntimos por kWh.
La protección continúa en la revisión del 1 de enero de 2027, cuando el incremento del Cn quedará limitado al 15% respecto al nivel aplicado en octubre. Parece un muro de contención. Lo es, pero con una particularidad bastante menos visible: el agua que queda detrás del muro no se evapora.
Lo que no se paga ahora se acumula
La diferencia entre el coste que correspondería aplicar según la fórmula ordinaria y el precio que efectivamente soportan los consumidores se convierte en una cantidad pendiente de recuperar por las comercializadoras de último recurso.
El mecanismo empezará a trasladar ese importe a las revisiones trimestrales de la TUR a partir de enero de 2027 y continuará hasta que se haya amortizado completamente. A la cantidad pendiente se incorpora, además, un coste financiero. Es decir, técnicamente no estamos ante una rebaja definitiva del gas, sino ante un aplazamiento parcial de la subida.
La resolución que fijó los precios de octubre publicó una deuda media unitaria acumulada de 2,051412 céntimos por kWh antes de impuestos. Ese dato sirve para dimensionar lo que el sistema ha dejado temporalmente fuera de la tarifa regulada y que deberá recuperarse posteriormente.
Enero de 2027 será otra fecha importante
Ahí está la advertencia que ha llevado a Pilar García de la Granja a poner el asunto sobre la mesa. Los consumidores pueden encontrarse con una situación un tanto paradójica: que las cotizaciones internacionales del gas se relajen y, sin embargo, la factura regulada no baje con la misma intensidad, porque todavía haya cantidades pendientes de devolver.
La regulación establece que la recuperación se realizará mediante las revisiones posteriores y sin fijar una fecha concreta para terminarla: durará hasta que las comercializadoras hayan recuperado la totalidad de las cantidades reconocidas, incluido el coste financiero.
Eso convierte la evolución de 2027 en algo menos intuitivo de lo habitual. Ya no bastará con observar cuánto cuesta el gas en los mercados internacionales. En la TUR convivirán el precio corriente de la energía y la factura atrasada generada por la protección de estos meses.
Cambiar de tarifa tampoco borra la cantidad pendiente
Hay otra letra pequeña que merece atención. El consumidor que abandone la TUR antes de que se haya recuperado completamente la cantidad adeudada no se libra automáticamente de ella.
Para los cambios realizados antes del 1 de enero de 2027, se establece un cálculo específico: se toma la deuda media unitaria acumulada y se multiplica por la energía facturada desde el 1 de octubre —o desde la fecha de contratación, cuando sea posterior— hasta el cambio de comercializador. Después pueden añadirse coste financiero e impuestos según las condiciones previstas en la norma.
No significa que cambiar al mercado libre sea necesariamente una mala decisión. Significa algo más sencillo: conviene no interpretar la salida de la TUR como una puerta lateral por la que desaparece el coste aplazado. La regulación ha previsto precisamente ese escenario.
Por qué se ha disparado el precio del gas
La raíz está bastante lejos de la cocina de cualquier piso español. Durante 2026, las tensiones geopolíticas en Oriente Medio y las restricciones sobre distintos flujos energéticos han vuelto a presionar las cotizaciones internacionales.
El gas negociado en España llegó a alcanzar en septiembre un máximo anual de 85 euros por MWh, mientras que el petróleo Brent superó los 100 dólares por barril. Ambos precios intervienen directa o indirectamente en el cálculo de la materia prima utilizada para fijar la tarifa regulada del gas.
Y llegó octubre, justo antes de que la calefacción empiece a funcionar a pleno rendimiento. Ese calendario importa. Una subida de un céntimo por kWh es casi anecdótica durante un mes templado para una vivienda que apenas utiliza gas; durante enero, cuando una caldera trabaja muchas horas al día, puede convertirse en decenas de euros.
De ahí la decisión de escalonar el golpe. El Ejecutivo ha preferido evitar una subida abrupta superior al 45% y repartir parte del encarecimiento hacia adelante. El alivio presente tiene una contrapartida futura. Nada demasiado misterioso: se paga más tarde.
El invierno llega con una factura aplazada
Para los consumidores acogidos a la TUR hay, por tanto, dos efectos distintos. El primero ya está en vigor: desde octubre, el gas utilizado en casa cuesta más y las viviendas con calefacción serán las que más lo noten. El segundo aparecerá progresivamente desde enero, cuando empiece la recuperación de la diferencia que la regulación ha dejado pendiente.
La referencia de los 27 euros mensuales describe los hogares de consumo elevado, no una subida automática para todo el mundo. En viviendas pequeñas o con un uso limitado del gas, el incremento será bastante menor. La factura, como casi siempre, acaba dependiendo más de los kWh que de los grandes titulares.
Lo realmente relevante es otra cosa. La TUR ha evitado que los más de tres millones de consumidores acogidos al mercado regulado reciban de golpe todo el encarecimiento internacional del gas, pero el mecanismo elegido no elimina ese coste. Lo desplaza en el tiempo y añade financiación. El invierno de 2026 empieza con una factura más cara; parte de ella, además, seguirá llamando a la puerta durante 2027.
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