España
Emilio Delgado ofrece a Podemos un puesto de salida por Madrid el 29-N
Emilio Delgado ofrece a Podemos un puesto de salida en Madrid mientras Frente Amplio mantiene abierto el pulso con Irene Montero por el liderazgo.
Por PODEMOS MADRID - COMUNICACIÓN / YouTube - “Emilio Delgado”, CC BY 3.0, Wikimedia Commons
Resumen
- Delgado ofrece a Podemos un puesto de salida en Madrid
- Rechaza ceder a Irene Montero el número uno de la candidatura
- El plazo para registrar coaliciones termina este viernes 16 de octubre
Emilio Delgado ha elevado la presión sobre Podemos cuando apenas queda margen para cerrar las coaliciones de las elecciones generales del 29 de noviembre. El cabeza de lista de Frente Amplio por Madrid ha puesto sobre la mesa un “puesto de salida” para Podemos si la formación decide integrarse en la candidatura conjunta de la izquierda alternativa, aunque mantiene sus reservas ante la posibilidad de que Irene Montero encabece la lista madrileña.
El dirigente de Más Madrid sostiene que ese hueco está disponible y que la decisión corresponde a Podemos. Incluso ha asegurado que él mismo podría cambiar de posición si las organizaciones que respaldaron su candidatura consideran que resulta más útil en otro lugar. Otra cosa, ha advertido, sería entregar el liderazgo de Madrid a una formación que actualmente no tiene representación en la Asamblea de Madrid. Ahí coloca Delgado la línea roja —o, al menos, una línea bastante gruesa— de la negociación.
Delgado ofrece a Podemos un puesto con opciones de escaño
La novedad está en la concreción. Hasta ahora Frente Amplio había reiterado públicamente que sus puertas seguían abiertas a Podemos; este jueves, Delgado ha ido un poco más lejos al plantear directamente un puesto de salida en Madrid, una posición de la candidatura concebida para tener posibilidades reales de obtener representación en el Congreso.
La oferta llega después de varios días de desencuentros sobre quién debe ocupar los primeros lugares de la papeleta madrileña. Delgado fue confirmado como número uno por Madrid por las fuerzas que forman actualmente Frente Amplio: Más Madrid, Izquierda Unida, Movimiento Sumar y los Comuns. La coalición ha reservado para Madrid uno de sus equilibrios más delicados, precisamente porque es una de las grandes circunscripciones donde la izquierda alternativa dispone de mayores opciones para obtener varios diputados.
Delgado no plantea, al menos públicamente, una exclusión de los morados. Al contrario. Su posición consiste en incorporarlos, pero sin aceptar como condición previa que Irene Montero pase automáticamente al primer puesto. Y esa diferencia, pequeña sobre el papel, es prácticamente el corazón del conflicto.
Por qué Delgado rechaza ceder el número uno a Irene Montero
El argumento del candidato de Frente Amplio se apoya en el peso electoral de Más Madrid en la comunidad. En las elecciones autonómicas de 2023, Más Madrid obtuvo 620.631 votos y 27 diputados; el PSOE logró también 27 escaños, con 614.296 votos. La candidatura formada entonces por Podemos, IU y Alianza Verde recibió 161.032 votos, el 4,76%, y quedó fuera de la Asamblea al no superar el umbral electoral.
De ahí que Delgado considere difícil justificar ante su electorado que el número uno se entregue a Podemos. Su referencia a una “fuerza extraparlamentaria” se circunscribe a la Comunidad de Madrid: no significa que Podemos carezca de presencia política o institucional en todos los ámbitos, sino que actualmente no tiene diputados en la Asamblea regional.
Ese matiz importa. Mucho. Porque las generales del 29-N no son unas elecciones autonómicas y Madrid reparte un número elevado de escaños al Congreso. Pero la batalla que libran los partidos no es únicamente aritmética; también es de jerarquía política. El primer nombre de la papeleta indica quién encarna el proyecto, quién domina la fotografía electoral y quién asume el mayor protagonismo durante la campaña.
Podemos contempla competir por separado en Madrid
El movimiento de Delgado llega en una jornada en la que Podemos ha dejado cada vez más visible la posibilidad de presentarse por separado de Frente Amplio en Madrid. Ione Belarra ha considerado muy difícil alcanzar un acuerdo en Madrid y Barcelona y ha defendido fórmulas distintas según el territorio, con pactos en algunas comunidades y competencia electoral en las grandes circunscripciones.
Podemos ha ofrecido acuerdos a Izquierda Unida en una decena de comunidades, pero Antonio Maíllo ha rechazado negociar al margen de Frente Amplio. IU sostiene que cualquier pacto debe hacerse dentro del nuevo espacio común y no mediante acuerdos fragmentados entre organizaciones. El desacuerdo, por tanto, no afecta únicamente a los nombres: también existe una disputa sobre cómo debe construirse la alianza electoral.
Madrid queda así en una situación peculiar: hay una oferta para incorporar a Podemos y, al mismo tiempo, las dos partes se preparan para la posibilidad de competir. Dos papeletas a la izquierda del PSOE siguen siendo un escenario posible.
Irene Montero, el principal escollo madrileño
El nombre de Irene Montero concentra buena parte del choque. Podemos ha celebrado sus primarias con la exministra como única aspirante a su candidatura a la Presidencia del Gobierno, mientras Frente Amplio ha situado a Ada Colau como referente de su proyecto estatal.
La dificultad consiste en encajar esas dos candidaturas y, particularmente, decidir qué ocurre en Madrid. Frente Amplio ya eligió a Delgado para encabezar la circunscripción y Más Madrid considera que ha realizado una cesión importante al apartar de ese primer puesto a Mónica García. La ministra de Sanidad ha defendido que su partido ha hecho todo lo posible para facilitar el pacto y ha pedido a las formaciones implicadas salir del bucle sobre los nombres.
La política española tiene cierta afición a convertir las discusiones sobre programas en discusiones sobre sillas. Esta vez, sin embargo, las sillas cuentan: un puesto arriba o abajo puede significar entrar en el Congreso o quedarse fuera.
El acuerdo de Podemos y ERC añade otra capa de tensión
A la negociación se ha sumado el entendimiento alcanzado entre Podemos y ERC en Cataluña, un movimiento que Delgado ha cuestionado porque se produjo mientras seguían abiertas las conversaciones para construir una candidatura amplia a la izquierda del PSOE.
El dirigente madrileño considera legítimo que ambas organizaciones negocien, pero ha reprochado a Podemos que mantuviera esa vía paralela mientras participaba en las conversaciones del nuevo espacio. Para Delgado, una candidatura conjunta exigía un compromiso más amplio con el proyecto de Frente Amplio.
Podemos, por su parte, defiende una arquitectura electoral más flexible: acuerdos donde la fragmentación puede costar diputados y candidaturas diferenciadas allí donde el sistema electoral ofrece mayor margen. Madrid y Barcelona son precisamente las grandes circunscripciones en las que dividir el voto resulta, en principio, menos devastador que en provincias pequeñas, aunque la división nunca sale gratis políticamente.
El reloj electoral deja cada vez menos espacio
Toda esta negociación tiene una fecha concreta detrás. El plazo para registrar las coaliciones electorales termina este viernes 16 de octubre, de modo que la izquierda situada a la izquierda del PSOE afronta sus últimas horas para decidir si habrá un acuerdo general, alianzas territoriales parciales o candidaturas enfrentadas.
Después llegará otra fase, la elaboración definitiva de las listas, pero el perímetro de las coaliciones debe quedar establecido primero. Por eso la oferta de Delgado adquiere ahora más peso que hace unos días: no es una declaración sobre una negociación hipotética, sino una propuesta formulada cuando el calendario electoral prácticamente ha llegado al borde de la mesa.
El propio candidato ha asumido que dos listas diferentes en Madrid son viables, aunque insiste en intentar evitar ese desenlace. La oferta de un puesto de salida pretende mantener abierta una última vía para integrar a Podemos sin desmontar completamente el reparto que Frente Amplio ya ha acordado.
Madrid concentra la batalla por la unidad de la izquierda
El pulso entre Emilio Delgado e Irene Montero va bastante más allá de dos nombres. Frente Amplio intenta presentarse al 29-N como un espacio capaz de reunir a Más Madrid, IU, Movimiento Sumar y los Comuns bajo una estructura común, mientras Podemos busca conservar autonomía política y capacidad de decisión sobre las candidaturas.
Madrid se ha convertido en el escaparate de ese choque. Delgado ofrece a Podemos un puesto con posibilidades reales de representación, deja abierta incluso una eventual modificación de su propia posición si así lo acuerdan sus socios, pero rechaza aceptar como punto de partida que Irene Montero tenga que encabezar la lista.
La decisión queda así en manos de Podemos en unas horas determinantes. La formación debe resolver si el puesto ofrecido resulta suficiente para entrar en Frente Amplio o si prefiere competir con su propia candidatura. El plazo acaba el viernes. Después ya no habrá negociación sobre una única papeleta, sino campaña electoral y votos que contar.
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