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Alumna de la Complutense denuncia que la Policía le rompió el cúbito

Una estudiante de la Complutense prepara una denuncia contra la Policía tras sufrir una fractura de cúbito durante las cargas policiales en el campus

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Varios policias antidisturbios en Madrid

Resumen

  • Una estudiante sufrió una fractura de cúbito durante las cargas en la UCM
  • La joven prepara una denuncia contra la Policía Nacional
  • La Policía ha abierto una investigación interna sobre la intervención

Una estudiante de 23 años de la Universidad Complutense de Madrid ha anunciado que denunciará a la Policía Nacional después de resultar herida durante las cargas registradas el miércoles 14 de octubre en Ciudad Universitaria. El parte médico recoge una fractura del cúbito, concretamente del olécranon, una herida que necesitó dos grapas y varias contusiones. La joven sostiene que levantó el brazo para protegerse de un golpe que, según su relato, se dirigía hacia su cara.

El episodio ocurrió durante las protestas vinculadas a la huelga de la educación pública madrileña y ha adquirido una dimensión mayor después de que la propia Policía Nacional abriera una investigación interna sobre la actuación de los agentes. El delegado del Gobierno en Madrid, Francisco Martín, ha calificado las imágenes de las cargas de duras e inaceptables y ha señalado que se estudiará si la intervención respetó el principio de proporcionalidad.

Una fractura en el codo y dos grapas tras la carga policial

La estudiante, identificada como Ainhoa, participaba en un piquete informativo que se desplazaba por el campus de la Complutense. Según su versión, el grupo había pasado por la Facultad de Matemáticas y se encontró posteriormente con un cordón policial. Fue en ese momento cuando se produjo la intervención de agentes de la Unidad de Intervención Policial.

Ainhoa relata que recibió varios golpes, uno de ellos en el brazo cuando trataba de cubrirse el rostro. «He puesto el brazo, pero iba a la cara», sostiene sobre el momento en el que resultó lesionada. Después fue atendida primero en el Hospital Clínico San Carlos y posteriormente derivada a La Paz.

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Las pruebas médicas determinaron una fractura del olécranon, la zona del cúbito que forma la prominencia ósea del codo. El informe también recoge policontusiones y una herida que tuvo que cerrarse con dos grapas. Tras realizarle un TAC, los médicos descartaron finalmente la necesidad de una operación y le indicaron que mantuviera el brazo inmovilizado con cabestrillo.

No se trata, por tanto, únicamente de una lesión descrita por la manifestante. Existe un diagnóstico hospitalario que acredita la fractura; otra cuestión distinta, y jurídicamente decisiva, será determinar cómo se produjo exactamente el golpe y si la actuación policial fue proporcionada.

La estudiante prepara una denuncia contra la Policía

La joven ha decidido acudir a los tribunales por lo sucedido. Su testimonio describe una actuación policial que considera injustificada y sostiene que los integrantes del grupo estaban parados cuando comenzaron los golpes. La futura denuncia deberá permitir reconstruir con mayor precisión lo ocurrido durante aquellos minutos en el campus.

Ese relato tendrá que contrastarse con las imágenes disponibles, las declaraciones de testigos y la versión de los agentes. La Policía ha sostenido que la intervención se produjo después de que manifestantes intentaran rebasar el cordón policial y ha señalado que hubo agresiones contra agentes durante los incidentes. Esa discrepancia, nada menor, es una de las cuestiones que deberá esclarecer la investigación.

Las cargas se produjeron alrededor de las 9.30 horas en el entorno de la Facultad de Ciencias Químicas, dentro de una mañana especialmente tensa en Ciudad Universitaria. El balance difundido posteriormente incluye cinco personas detenidas y varios manifestantes heridos; también hubo dos policías con lesiones leves. Distintas informaciones han ofrecido cifras ligeramente diferentes sobre el número total de heridos.

Los cinco detenidos quedaron posteriormente en libertad

Las cinco personas arrestadas durante los incidentes fueron posteriormente puestas en libertad, según confirmó la plataforma UCM por la Pública. Las detenciones estuvieron relacionadas inicialmente con posibles delitos de atentado contra agentes de la autoridad, aunque la excarcelación no implica por sí misma que las actuaciones judiciales hayan quedado archivadas.

Después de las cargas, estudiantes, docentes y trabajadores protagonizaron un encierro de unas diez horas en el Rectorado de la Complutense. La protesta terminó tras alcanzarse un acuerdo con la universidad, en una jornada que había comenzado como una movilización educativa y acabó marcada por las imágenes de la intervención policial.

La Complutense condena las cargas y ofrece apoyo jurídico

La Universidad Complutense adoptó una posición especialmente contundente. La institución condenó las cargas policiales, expresó su solidaridad con los heridos y aseguró que no había solicitado ni promovido la presencia o la intervención de la Policía Nacional en el campus.

El Rectorado también se comprometió a ofrecer apoyo jurídico a las personas afectadas, mantener abiertos canales de diálogo con la comunidad universitaria y solicitar una reunión urgente con el delegado del Gobierno en Madrid. La universidad ha insistido en la defensa de los derechos de huelga, reunión y manifestación dentro del campus.

El asunto desborda así la pelea política habitual. Que una universidad pública afirme que no pidió la intervención policial y, al mismo tiempo, anuncie asistencia jurídica a quienes denuncien lo sucedido coloca el foco sobre la cadena de decisiones que condujo a las cargas.

La Policía Nacional abre una investigación interna

El 15 de octubre, un día después de los incidentes, el delegado del Gobierno confirmó que la Policía Nacional había abierto una investigación interna para determinar por qué se produjeron las cargas y cómo actuaron los agentes desplegados en la Complutense.

Francisco Martín negó haber dado personalmente la orden de intervenir y explicó que este tipo de decisiones operativas se adoptan sobre el terreno. También afirmó que, si la investigación concluye que hubo excesos, deberán adoptarse las correspondientes medidas disciplinarias.

La apertura del expediente no presupone que existiera una actuación ilegal. Tampoco exonera de entrada a nadie. Servirá para reconstruir una escena que las grabaciones han colocado bajo una lupa incómoda: posición de los manifestantes, instrucciones recibidas por los agentes, movimientos del piquete y uso concreto de las defensas policiales.

Una huelga educativa que continúa en Madrid

Los incidentes de la Complutense ocurrieron durante la primera jornada de una huelga indefinida del profesorado de la enseñanza pública madrileña. La convocatoria afecta a unos 65.000 docentes de enseñanzas no universitarias y a más de 666.000 alumnos.

Los sindicatos reclaman, entre otras medidas, reducir las horas lectivas, bajar las ratios de estudiantes por aula, reforzar las plantillas, mejorar la atención a la diversidad y aumentar los recursos destinados a los centros públicos. La Comunidad de Madrid cuestiona parte de esas reivindicaciones y existe también una fuerte disputa sobre el seguimiento del paro: las cifras oficiales son notablemente inferiores a las ofrecidas por los convocantes.

La protesta siguió este jueves 15 de octubre. Según la Delegación del Gobierno, alrededor de 10.000 personas se concentraron ante la Consejería de Educación. Los sindicatos situaron el seguimiento de esta segunda jornada en el 71%, mientras la Consejería lo rebajó al 32,2%.

Una investigación que deberá fijar responsabilidades

La lesión de Ainhoa se ha convertido en uno de los episodios más visibles de las cargas en la Complutense porque combina tres elementos difíciles de separar: un parte médico que acredita una fractura, un testimonio que atribuye esa lesión a un golpe policial y unas imágenes cuya dureza ha llevado a la propia Delegación del Gobierno a reclamar explicaciones.

Queda por determinar si existió un uso desproporcionado de la fuerza, qué ocurrió inmediatamente antes de la intervención y qué responsabilidades pueden derivarse de ella. La denuncia anunciada por la estudiante abrirá previsiblemente una vía judicial paralela a la investigación interna de la Policía.

Mientras tanto, la Complutense ha ofrecido respaldo jurídico a los afectados y los cinco detenidos están en libertad. La protesta educativa sigue su curso. Pero el episodio del campus ha dejado detrás algo bastante más concreto que la habitual batalla de versiones: una estudiante con el cúbito fracturado y una actuación policial oficialmente bajo investigación.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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