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España

Irene Montero gana con el 90 % las primarias de Podemos para el 29-N

Montero logra 24.136 votos en las primarias de Podemos y será candidata el 29-N, con las alianzas electorales de la izquierda todavía abiertas.

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Irene Montero en los Goya

Foto: Pedro J Pacheco / Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

Resumen

  • Irene Montero gana las primarias de Podemos con cerca del 90 % de apoyo
  • La eurodiputada suma 24.136 votos en un proceso con 26.590 participantes
  • Podemos mantiene abiertas alianzas territoriales de cara al 29-N

Irene Montero ha ganado las primarias abiertas de Podemos y será la candidata de la formación a la Presidencia del Gobierno en las elecciones generales del 29 de noviembre. La eurodiputada, única aspirante presentada para encabezar la candidatura, recibió 24.136 votos y cerca del 90 % de los apoyos emitidos en el proceso celebrado los días 14 y 15 de octubre.

El resultado despeja una incógnita interna, aunque deja abierta la mucho más importante: con qué alianzas llegará Podemos al 29-N. La proclamación de Montero coincide con las últimas negociaciones para articular coaliciones electorales entre las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE. Al mismo tiempo, las bases del partido han respaldado con un 87,78 % la búsqueda de candidaturas lo más amplias posible.

Irene Montero obtiene 24.136 votos en unas primarias sin rival

La victoria de Montero era previsible desde que terminó el plazo para presentar candidaturas: ningún otro aspirante decidió disputarle la candidatura a la Presidencia del Gobierno. El interés de la votación estaba, por tanto, menos en conocer quién ganaría que en medir el respaldo conseguido y la capacidad de movilización de Podemos antes de unas generales decisivas para su futuro político.

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En las primarias participaron 26.590 personas. Montero reunió 24.136 apoyos y 2.453 votos fueron en blanco. El porcentaje favorable supera ampliamente el 90 %, una cifra contundente dentro del partido, aunque el dato cobra otra dimensión cuando se observa el volumen total de participación.

Ese es uno de los elementos políticos que deja la jornada. La participación ha quedado por debajo de la registrada en otros procesos internos de Podemos. En la consulta de 2023 sobre el acuerdo electoral con Sumar participaron 52.839 personas. No son votaciones idénticas ni se celebraron en las mismas circunstancias, pero la comparación refleja una movilización interna menor que la de etapas anteriores.

Podemos avala buscar alianzas para las elecciones del 29-N

Las primarias no han sido la única votación interna. Podemos consultó también a sus inscritos sobre la estrategia electoral y obtuvo un 87,78 % de respaldo para concurrir mediante candidaturas amplias y continuar las conversaciones con otras fuerzas políticas.

En esa consulta participaron 10.064 inscritos: 8.834 votaron a favor y 1.230 en contra. El mandato político es claro sobre el papel: negociar. Otra cosa, bastante más complicada, es convertirlo en una candidatura común, porque el espacio situado a la izquierda del PSOE se está ordenando de forma diferente según el territorio.

Podemos ha avanzado en acuerdos electorales en varias comunidades. En Cataluña ha acercado posiciones con ERC, mientras que en Canarias forma parte de Unidad del Pueblo Canario junto a Nueva Canarias, Izquierda Unida y Movimiento Sumar. En la Comunidad Valenciana también se han producido movimientos para ampliar el espacio electoral alrededor de Compromís y Podemos.

Madrid sigue siendo uno de los principales puntos de fricción

Uno de los escenarios más delicados continúa siendo Madrid. Las distintas fuerzas de la izquierda alternativa han mantenido contactos para evitar candidaturas enfrentadas en una circunscripción donde unos pocos miles de votos pueden decidir el reparto de escaños.

Irene Montero ocupa inevitablemente el centro de ese pulso. Podemos acaba de ratificarla como candidata presidencial y principal referencia electoral del partido, mientras otras organizaciones han construido sus propios equilibrios, liderazgos y posiciones en las listas. Encajar todas las piezas no es una simple cuestión de fotografías o siglas: puede decidir quién entra en el Congreso.

Las conversaciones han dejado abierta la posibilidad de incorporar a Podemos a fórmulas más amplias en determinados territorios. Sin embargo, el acuerdo estatal completo sigue siendo la pieza más difícil, en una izquierda donde cada negociación mezcla estrategia electoral, representación y, claro, el inevitable baile de puestos de salida.

El equipo de Montero domina también las listas de Podemos

La votación no se limitaba a elegir a la candidata a la Presidencia del Gobierno. Las primarias servían también para configurar las candidaturas al Congreso y al Senado, y los aspirantes vinculados al equipo de Irene Montero se han impuesto en prácticamente todos los procesos.

Hubo, sin embargo, algunas excepciones. Equipos alternativos lograron imponerse en la candidatura al Congreso por Badajoz y en varias listas al Senado, entre ellas las de Vizcaya, Granada, Huelva, Sevilla y Lanzarote. Un contrapunto limitado dentro de unas primarias claramente dominadas por el sector de la dirección.

El resultado consolida a Montero como figura electoral de Podemos después de su etapa como ministra de Igualdad y de su paso al Parlamento Europeo. El desafío será trasladar ese respaldo interno a unas elecciones generales en las que el partido intenta reconstruir espacio propio sin renunciar a pactos con otras fuerzas.

Una candidatura definida en una izquierda todavía en movimiento

La proclamación de Irene Montero llega en uno de esos momentos en los que unas pocas horas pueden cambiar bastante la fotografía electoral. El calendario obliga a los partidos a cerrar sus coaliciones para el 29-N antes de completar después las listas concretas al Congreso y al Senado.

La diferencia no es menor. Primero se define con quién concurre cada formación; después llega la negociación de nombres, circunscripciones y puestos. Y ahí suele desaparecer buena parte de la poesía de las grandes alianzas para dejar paso a una aritmética bastante más terrenal.

La izquierda alternativa afronta así el 29-N con acuerdos territoriales distintos y negociaciones todavía abiertas. Canarias, Cataluña o la Comunidad Valenciana presentan fórmulas propias, mientras el encaje estatal continúa siendo más difícil de resolver.

El 90 % resuelve las primarias, pero no el tablero electoral

Irene Montero sale de las primarias con un respaldo interno contundente y sin una candidatura rival que pusiera realmente a prueba su liderazgo. Esa parte del camino está despejada: Podemos tiene candidata y sus bases han avalado la búsqueda de alianzas electorales.

Lo que todavía debe resolverse es la fórmula definitiva con la que el partido llegará a las urnas. A poco más de un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre, esa negociación puede terminar teniendo bastante más peso que el porcentaje obtenido por Montero dentro de Podemos.

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Periodista internacional con más de 20 años de experiencia en radio, prensa y medios digitales. Licenciado en Ciencias de la Comunicación, trabaja entre España e Italia con la mirada puesta en la actualidad.

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